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martes, 31 de marzo de 2026

ACELERANDO EL CAMBIO

 Del dicho al hecho “hay un precipicio” por el que puede despeñarse nuestro  turismo

 

 ACELERANDO EL CAMBIO.

Los lectores informados recordarán que hace poco Irene Montero, «portavoza» de la modernidad más moderna, reconoció orgullosa y a gritos, como siempre, su deseo de que, en nombre del bien y de la democracia, aumente la cantidad de inmigrantes para sobrepasar el voto de los españoles, esa banda de racistas y machistas a los que hay que convertir en minoría en su propia patria. 

Por su parte, Pedro Sánchez ha pisado el acelerador en la misma dirección para regularizar la situación de muchos cientos de miles de ilegales que, entre ellos y sus familiares reagrupados, cambiarán el resultado de futuras votaciones y la composición de la sociedad española para siempre. Y los españoles, en su mayoría, o están encantados o siguen sin enterarse de lo que está en juego.

Angela Merkel acaba de demostrar por enésima vez la perfecta sintonía de las derechas y las izquierdas europeas en tan esencial asunto al pedir a los inmigrantes que voten contra la malvada Alianza por Alemania. A los gobernantes europeos de nuestros días no les gustan sus compatriotas, por eso hacen todo lo posible para cambiarlos.

Pero la llegada de millones de extraeuropeos, que se sumarán a los muchos millones ya instalados, es solamente la mitad del plan. La otra mitad consiste en la simultánea eliminación de los europeos. Con curiosa sincronía que a casi todos pasa inadvertida, países como Francia, España y Reino Unido se han embarcado en la tarea, superflua dado el avasallador alud de abortos pero de enorme carga simbólica, de elevar su categoría jurídica, que en pocas décadas ha pasado de delito a derecho y ahora a derecho constitucional con aspiraciones a sacrosanto en cuanto las diversas iglesias excristianas lo bendigan, que no tardarán.

 

(Jesús Lainz/LaGaceta/31/3/2026.) 

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