¿CÓMO
HEMOS LLEGADO A ESTO?
A veces, se
oyen voces quejándose del pasotismo de una parte importante de la sociedad
española. No de toda, afortunadamente.
Me refiero a
personas que, después de todo lo que está pasando, siguen como si no fuera con
ellos, como si no fuera muy importante, como si no debiera- como ciudadano
responsable- hacer o decir algo.
Creo que
esta dramática situación que vivimos, se debe, al menos en parte importante, a
varios factores. Uno de los cuales es la educación recibida desde la infancia.
En mis años
de adolescencia, si se me ocurría- que no era el caso- decir que no me gustaba
la comida que tenía delante, la respuesta habría sido (igual que en las
familias de mis amigos): ‘Bien, te la comerás para cenar’.
En la
actualidad, y desearía estar equivocado, si el niño/niña dice que no le gusta
la comida que le han puesto en el plato, la respuesta mayoritaria es: ‘No te
preocupes, te prepararé unos calamarcitos. No comas a disgusto’.
Insisto. Me
encantaría estar equivocado.
Si pasamos
de la familia al sistema educativo, podemos ver- y basta leer lo que dicen
destacados profesores- que el nivel de exigencia ha bajado. Y el último informe
PISA es muy negativo, excepto Madrid y Castilla León. ¿Casualidad? Creo que no.
Al menos en parte, se debe a rechazar la importancia de la disciplina, el
esfuerzo y el mérito.
Mejor todos
iguales. Esta igualdad siempre es a la baja. En la práctica, no sucede que
todos se animen a trabajar muy duramente para sacar sobresalientes. La realidad
no funciona así.
La
consecuencia es que el nivel general baja. Si no se aprecia la importancia de
la disciplina, el esfuerzo y el mérito, lo normal es ir a la baja. Y así
sucede. Como dijo el ministro de Universidades, Castells (gobierno de Sánchez):
‘Suspender es humillar al estudiante’. Los quieren aborregados de progreso para
que les voten.
Luego están
las redes sociales. Algún beneficio tiene, pero, en general, las redes sociales
no son un lugar de reflexión, argumentación y debate civilizado. Podrían ser
más útiles si el sistema educativo subiera el nivel de exigencia, lo que se
trasladaría a las redes sociales. Entonces, sí. Pero no parece que sea así.
Finalmente,
están los medios de comunicación. Por supuesto, hay medios de comunicación que
merecen aplauso. No sólo porque defienden valerosamente su independencia- lo
que es fundamental en los sistemas democráticos- sino que transmiten valores
que dignifican a la persona y, en consecuencia, a la sociedad.
En cambio,
muchos medios de comunicación expresan- explícita o implícitamente- que lo
importante es pasarlo bien. ‘A vivir, que son dos días, tío’.
Nadie
discute- y yo tampoco- que divertirse- pasarlo bien- es importante en la vida
de las personas. Pero, una cosa es buscar tiempo para el relajo y la diversión,
lo que es muy sano y deseable, y otra cosa muy diferente es creer que has
venido al mundo a pasarlo bien.
En este
último caso, crees que puedes supeditar las demás cosas, a tu diversión. Cuando
esto sucede, cuando hay una mayoría social que cree esto, la sociedad se
vulgariza, se frivoliza. Cuando una
sociedad prioriza ‘lo que me apetece hacer’, frente a ‘lo que debo hacer’,
camina hacia el fracaso.
Facilitando que haya más feligreses que
ciudadanos. El cantante Miguel Ríos: ‘Votaré al PSOE, haga lo que haga’.
Es mucho más
difícil superar el ‘miedo a la libertad’ y rechazar el ‘calor del establo’,
como decía F. Nietzsche.
E. Fromm, en
‘El miedo a la libertad’, nos dice que la libertad es una carga (aunque sea una
carga maravillosa, añado) y, por eso, muchos prefieren la seguridad/comodidad
de la manada, la tribu.
Cuando esta
renuncia a la libertad es mayoritaria, prefiriendo la sumisión a un partido (a
un ´puto amo´), la democracia sólo es una fachada, una apariencia, un conjunto
de formalidades, carentes de auténtico contenido democrático.
Y con súbditos
capaces de votar a una ‘organización criminal’ y a su dictador, corrupto y
traidor, y llamarlo ‘progreso’. ‘Somos la izquierda’.
Alberto, no
basta con ‘gestión y moderación’. O ‘batalla cultural’, o deja paso.
Necesitamos políticos que defiendan ya- y muy en
serio- la democracia y España. O podemos volver al nefasto Frente Popular.
¿Otra vez el Terror Rojo?
¿Seréis tan
estúpidos?
Sebastián
Urbina.
(Periodista
Digital)
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