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miércoles, 16 de septiembre de 2026

¿CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTO?

 




¿CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTO?

 

A veces, se oyen voces quejándose del pasotismo de una parte importante de la sociedad española. No de toda, afortunadamente.

Me refiero a personas que, después de todo lo que está pasando, siguen como si no fuera con ellos, como si no fuera muy importante, como si no debiera- como ciudadano responsable- hacer o decir algo.

Creo que esta dramática situación que vivimos, se debe, al menos en parte importante, a varios factores. Uno de los cuales es la educación recibida desde la infancia.

En mis años de adolescencia, si se me ocurría- que no era el caso- decir que no me gustaba la comida que tenía delante, la respuesta habría sido (igual que en las familias de mis amigos): ‘Bien, te la comerás para cenar’.

En la actualidad, y desearía estar equivocado, si el niño/niña dice que no le gusta la comida que le han puesto en el plato, la respuesta mayoritaria es: ‘No te preocupes, te prepararé unos calamarcitos. No comas a disgusto’.

Insisto. Me encantaría estar equivocado.

Si pasamos de la familia al sistema educativo, podemos ver- y basta leer lo que dicen destacados profesores- que el nivel de exigencia ha bajado. Y el último informe PISA es muy negativo, excepto Madrid y Castilla León. ¿Casualidad? Creo que no. Al menos en parte, se debe a rechazar la importancia de la disciplina, el esfuerzo y el mérito.

Mejor todos iguales. Esta igualdad siempre es a la baja. En la práctica, no sucede que todos se animen a trabajar muy duramente para sacar sobresalientes. La realidad no funciona así.

La consecuencia es que el nivel general baja. Si no se aprecia la importancia de la disciplina, el esfuerzo y el mérito, lo normal es ir a la baja. Y así sucede. Como dijo el ministro de Universidades, Castells (gobierno de Sánchez): ‘Suspender es humillar al estudiante’. Los quieren aborregados de progreso para que les voten.

Luego están las redes sociales. Algún beneficio tiene, pero, en general, las redes sociales no son un lugar de reflexión, argumentación y debate civilizado. Podrían ser más útiles si el sistema educativo subiera el nivel de exigencia, lo que se trasladaría a las redes sociales. Entonces, sí. Pero no parece que sea así.

Finalmente, están los medios de comunicación. Por supuesto, hay medios de comunicación que merecen aplauso. No sólo porque defienden valerosamente su independencia- lo que es fundamental en los sistemas democráticos- sino que transmiten valores que dignifican a la persona y, en consecuencia, a la sociedad.

En cambio, muchos medios de comunicación expresan- explícita o implícitamente- que lo importante es pasarlo bien. ‘A vivir, que son dos días, tío’.

Nadie discute- y yo tampoco- que divertirse- pasarlo bien- es importante en la vida de las personas. Pero, una cosa es buscar tiempo para el relajo y la diversión, lo que es muy sano y deseable, y otra cosa muy diferente es creer que has venido al mundo a pasarlo bien.

En este último caso, crees que puedes supeditar las demás cosas, a tu diversión. Cuando esto sucede, cuando hay una mayoría social que cree esto, la sociedad se vulgariza, se frivoliza.  Cuando una sociedad prioriza ‘lo que me apetece hacer’, frente a ‘lo que debo hacer’, camina hacia el fracaso.

 Facilitando que haya más feligreses que ciudadanos. El cantante Miguel Ríos: ‘Votaré al PSOE, haga lo que haga’.

Es mucho más difícil superar el ‘miedo a la libertad’ y rechazar el ‘calor del establo’, como decía F. Nietzsche.

E. Fromm, en ‘El miedo a la libertad’, nos dice que la libertad es una carga (aunque sea una carga maravillosa, añado) y, por eso, muchos prefieren la seguridad/comodidad de la manada, la tribu.

Cuando esta renuncia a la libertad es mayoritaria, prefiriendo la sumisión a un partido (a un ´puto amo´), la democracia sólo es una fachada, una apariencia, un conjunto de formalidades, carentes de auténtico contenido democrático.

Y con súbditos capaces de votar a una ‘organización criminal’ y a su dictador, corrupto y traidor, y llamarlo ‘progreso’. ‘Somos la izquierda’.

Alberto, no basta con ‘gestión y moderación’. O ‘batalla cultural’, o deja paso.

 Necesitamos políticos que defiendan ya- y muy en serio- la democracia y España. O podemos volver al nefasto Frente Popular. ¿Otra vez el Terror Rojo?

¿Seréis tan estúpidos?

 

Sebastián Urbina.

(Periodista Digital)

 

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