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domingo, 6 de octubre de 2013

SOCIEDAD COBARDE.



 (Y no lo digo sólo por las 'masas verdes')











UNA SOCIEDAD COBARDE.



España es, desde hace ya tiempo, no solamente una sociedad cobarde sino, además, ignorante, relativista y hedonista. Por supuesto, no se deben entender estas palabras en sentido estricto. Ni todos los españoles son así, ni los que lo son tienen los mismos niveles. Ni, si los tienen, se mantienen invariables a lo largo de la vida.


El ser humano cambia a lo largo de su existencia. Un cobarde puede, con el tiempo, suavizar esta actitud, o no. Lo mismo sucede con un ignorante satisfecho. Por otra parte, muchos de los que se manifiestan, por ejemplo, contra la guerra son unos hipócritas. Es decir, si vinieran mal dadas, se esconderían detrás de los militares y exigirían (lloriqueando) que les protegieran el culo. No tienen la dignidad y la inteligencia de reconocer que las sociedades no siempre son capaces de solucionar los conflictos pacíficamente. No basta apelar a la bondad universal. Hay que estar preparado por si vienen mal dadas.


Lo mismo sucede con el relativismo, o la ignorancia. Pero, en general, la tendencia es dejarse llevar por la corriente. Hacer lo contrario supone tener una fuerte personalidad, valor moral y resistencia a la soledad. Porque dejar de pertenecer a la manada tiene un precio. Uno de ellos es quedarse solo. O casi. Y muchos, demasiados, añoran el 'calor del establo', que decía Nietzsche.


Y retomo el inicio. Una sociedad cobarde (e indigna) no se pone de parte de los que sufren, de las víctimas inocentes, sino que calla, o les dice a las víctimas que no molesten. Esto es lo que tenemos en buena medida. Y la existencia de políticos y otras personas que pertenecen a instituciones básicas de nuestra sociedad, que no son claros en la defensa de las víctimas, es un reflejo (no mecánico, por supuesto) de las masas aborregadas.


Si en vez de masas aborregadas hubiera ciudadanos responsables, sería muy difícil que 'los que mandan', se atrevieran a tales indignidades. Pero se aprovechan de un pueblo (parte de él) cobarde, ignorante, relativista y hedonista.


Por eso muchos políticos-basura tratan de fomentar e intensificar el poder del Estado. Es decir, de 'papá-Estado', que ayudará a mantener en la infancia política a millones de súbditos. O sea, 'niños perpetuos' más o menos satisfechos. Mientras tengan algo que comer, ¿drogas?, sexo y la caja tonta.


Me olvidaba. Y manifestaciones callejeras reclamando más derechos, gratuitos y universales.


Sebastián Urbina.

PD. ¡Atrévete a pensar por tí mismo!

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