(RECONFIGURA EL CENSO ELECTORAL SIN PASAR POR EL PARLAMENTO Y VIOLANDO LA LEY DE EXTRANJERÍA. OBJETIVO: QUE LE VOTEN.
El primer engranaje de esta maquinaria tiene nombre: Ley de Memoria Democrática. Presentada como una reparación histórica, está funcionando como algo bastante más prosaico: una cadena de producción en masa de nuevos ciudadanos que, sin haber pisado el país ni aportado nada al sistema, gozarán del derecho al voto.
¿Y cómo se articula esto? A través de una ampliación extraordinaria de los supuestos para adquirir la nacionalidad española. La ley permite que descendientes de españoles exiliados —hasta nietos, e incluso en algunos casos hijos mayores de quienes ya accedieron a la nacionalidad por normas anteriores— puedan obtenerla sin necesidad de residir en España, sin acreditar integración efectiva y sin cumplir los requisitos ordinarios que se exigen a cualquier extranjero.
Es decir, se prescinde de cualquier vínculo material con el país como condición para acceder a la nacionalidad española. Basta con acreditar una línea genealógica —a menudo reconstruida décadas después— para obtener un pasaporte y, con él, derechos políticos plenos.
(Guadalupe Sánchez/TheOBjective/25/4/2026.)
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