DERECHOS HISTÓRICOS.
El portavoz del Govern, Francesc Homs, esgrimió los "derechos históricos" de Cataluña para reclamar una financiación "singular", al margen del llamado 'café para todos' autonómico que establece la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).
Para rematar la jugada añadió: ‘Los catalanes no nos fiamos de la administración central en esta materia’.
Esta apelación a los ‘derechos históricos’, se enmarca en la disposición Adicional primera de la Constitución.
‘La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.’
Estos supuestos ‘derechos históricos’ se limitan a los territorios forales, lo que excluye a Cataluña. Aunque me parece una injusticia, tanto referido a Navarra como al País Vasco. En una sociedad moderna y democrática, lo que se aparte de la igualdad jurídica de los ciudadanos ante la ley, suena a medievalismo y a cuadrilla de aprovechados.
En segundo lugar, y con independencia de la letra de la ley, los ‘derechos históricos’ no son derechos subjetivos que puedan reclamarse ante los tribunales. Solamente los seres humanos son titulares de derechos subjetivos.
Si esto es así, ¿en qué queda todo este lío de los ‘derechos históricos’? En la pasta, señores. Dicho en catalán, la pela. Esta cuadrilla de ‘aprovechateguis’ se ampara en supuestas aspiraciones de una casta política, o de grupos ciudadanos, para reivindicar su ‘singularidad’.
Pero todos somos ‘singulares’, al menos hasta que llegue la clonación universal. Sin embargo, los catalanistas se creen ‘únicos’ en su singularidad. Y los demás españoles somos los paganos. Que tenemos la ‘singularidad’ de pagar la ‘singularidad’ catalana.
Y luego, la ofensiva idiotez de casi siempre. ‘Los catalanes no nos fiamos...’. Otra vez la tribu. Estos políticos nacional catalanistas convierten la rica diversidad de Cataluña en aburrida uniformidad ovejuna. Todos los catalanes, como un solo hombre, (ahora hay que decir, ‘como un solo hombre, una sola mujer) hablamos con la misma voz. ¡El orfeón ovejuno!
Sebastián Urbina.
(Publicado en La Gaceta/Baleares)