La socialdemocracia no es progreso, es ruina. Te promete derechos que nunca concede y te arruina en el camino. Es todo lo contrario del progreso, porque hace años que esta ideología ha abandonado la ortodoxia económica, la racionalidad presupuestaria y la administración para entregarse al aumento constante de desequilibrios con el objetivo de disparar el gasto clientelar.
No hay nada que defender de la reforma laboral, de las subidas de impuestos o el aumento descontrolado del gasto clientelar. Una reforma laboral que esconde paro, disfraza precariedad y encarece la contratación debe derogarse en su totalidad.
Una política que ha aumentado el gasto en 130.000 millones, la deuda en casi 400.000 y eso aumentando impuestos masivamente, solo puede ser derogada en su totalidad si lo que queremos es un país próspero.
(Daniel Lacalle/economista.Trabaja como gestor de inversiones y ha sido profesor de economía. Es autor de varios libros de divulgación económica publicados por la editorial Deusto, así como columnista y colaborador en varios medios de comunicación en línea y televisivos.)