LA UNIVERSIDAD COMO 'EXPERIENCIA CLIENTE'.
El fenómeno, agravado tras la pandemia, refleja un cambio cultural profundo: muchos ven la universidad como un trámite para obtener un título más que como un espacio de exigencia intelectual.
Este diagnóstico no es nuevo. Roy Baumeister y otros observadores del sistema estadounidense alertan de un mecanismo similar: los alumnos llegan con notas altas, pero con habilidades insuficientes. Ante esto, los profesores bajan el listón, simplifican exámenes y suben calificaciones para evitar conflictos.
Las encuestas de satisfacción del alumno, que influyen en la carrera docente, y la presión institucional por obtener altas tasas de graduación terminan convirtiendo al estudiante en «cliente» al que hay que complacer. En España operan incentivos parecidos.
(Teresa Giménez Barbat/OkDiario/14/5/2026.)
