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viernes, 27 de julio de 2012

MIENTEN COMO BELLACOS





 





EL PACTO FISCAL DEL NACIONALISMO.

El mantra del "pacto fiscal" se ha convertido en el tópico recurrente con el que los nacionalistas catalanes reafirman su esencia identitaria cada vez que ésta puede verse en entredicho en virtud del pragmatismo que impera en su política práctica. El último ejemplo nos lo ha dado Artur Mas, hace poco más de una semana, cuando, para compensar el apoyo parlamentario de CiU a los planes reformistas del Gobierno, se ha despachado declarando a Le Monde que, si ese pacto fuera rechazado, "Cataluña podría perfectamente ser un Estado independiente dentro de la Unión Europea".

Son interesantes estas declaraciones porque, en ellas, se desgranan todos los tópicos que forman parte del cansino discurso nacionalista: por una parte, la apelación al agravio de los catalanes revestido de déficit fiscal, de manera que se alega que éste supone entre el 8 y el 9 por cien del PIB regional y, de paso, se sugiere que las dificultades financieras de la Generalidad viene de lo mucho de Cataluña paga a España, pues "si fuéramos independientes, tendríamos entre 10.000 y 15.000 millones de euros más"; por otra, la inevitable comparación con Alemania, en cuyo Estado Federal, se dice, "el déficit de los länder está limitado al 4 por ciento", para a continuación afirmar que eso mismo «es lo que nosotros queremos»; y, finalmente, la idea de que la sublimación del autogobierno constituye una condición necesaria para la continuidad del desarrollo económico, singularmente en estos tiempos de crisis, y por ello resulta ineludible declarar que "Cataluña es una nación y debe tener derecho a decidir su futuro".

Conviene someter estos tópicos al análisis y al contraste empírico.

El del tamaño del déficit fiscal no resiste el primer embate, pues de acuerdo con las estimaciones que publicó en 2008 el Instituto de Estudios Fiscales, su cuantía es del orden del 6,5 por ciento del PIB si, como recomienda la sensatez metodológica, se calcula bajo el prisma de la "carga-beneficio"; o sea, si se tienen en cuenta por una parte los impuestos que soportan realmente los residentes en un territorio y, por otra, los beneficios que esas mismas personas obtienen del gasto público.

Pero más allá de la cifra concreta a la que se llegue, lo verdaderamente relevante es el hecho de que cualquier déficit fiscal se ve compensado siempre por un superávit comercial. Y así, según nos informa el Instituto de Estadística de Cataluña en sus últimos cálculos de la Contabilidad Regional, en 2010 el saldo comercial de la región con el resto de España sumó 12.162 millones de euros; o sea, una cantidad equivalente al 5,8 por ciento del PIB catalán.

El lector no debe sorprenderse de que esto sea así, pues ello no es sino el resultado de una identidad contable, de manera que los países o las regiones que disponen de una sólida posición exterior —y por ello exportan más bienes y servicios de los que importan— siempre presentan un flujo financiero negativo, del mismo modo que las economías menos competitivas —que saldan su comercio con más compras que ventas— siempre registran un saldo financiero positivo por la sencilla razón de que alguien de fuera tiene que poner los dineros que se necesitan para pagar ese exceso. Y como Cataluña es una de las regiones más industriosas de España, nadie debiera asombrarse porque venda más que compre y tenga un saldo fiscal negativo.

¿Nadie? Bueno, es claro que a Artur Mas lo que acabo de señalar sí le asombra. Este político catalán, como tantos otros de su cuerda nacionalista, responde al prototipo que, hace ya muchos años, en las páginas finales de su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, describió John M. Keynes como el de "los hombre prácticos que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, … (que) oyen voces en el aire, destilan su frenesí inspirados en algún mal escritor académico de algunos años atrás … (y) son generalmente esclavos de algún economista difunto". No hay que ser un lince para comprender que, en este caso, el economista difunto, el mal escritor académico, no es otro que el que fuera catedrático de economía política en la Universidad de Barcelona, don Ramón Trias Fargas, pues no en vano da su nombre a una de las fundaciones vinculadas con Convergencia Democrática de Cataluña.

En efecto, fue Trias Fargas el que, en su Introducción a la economía de Cataluña, publicada en 1972, después de recordar a sus lectores que «por definición … a un superávit en la balanza comercial ha de corresponder u déficit en alguna de las otras cuentas», hizo una pirueta intelectual para afirmar que, en el caso de Cataluña, «parece que el superávit de mercancías —que, por cierto, él estimó en el 3,6% del PIB  para 1967— es más que compensado por el déficit de las otras cuentas, y queda, al final, un déficit general, más o menos grande, en nuestra balanza con el resto de España». Naturalmente, después de esta cabriola no podía esperarse otra cosa que la instauración de los dos fundamentos doctrinales de carácter económico que el nacionalismo catalán ha venido repitiendo desde entonces: el primero señala que ese desequilibrio metodológicamente imposible pero cuantificable según la particular invención estadística de su autor, "priva a Cataluña de fondos para autofinanciarse"; y el segundo afirma que "Cataluña podría subsistir sola".

Pero dejemos el incorrupto legado intelectual de don Ramón Trias Fargas —tan venerado, sin saberlo, por sus epígonos, los actuales dirigentes del que fuera su partido— para adentrarnos en la cuestión de si, además del agravio español, existe otro cuando se compara a Cataluña con las regiones alemanas. Convivencia Cívica Catalana, la meritoria asociación ciudadana que opone in situ las virtudes democráticas a los excesos totalitarios del nacionalismo, acaba de publicar un informe que viene muy bien para elucidar este asunto. Se titula Mitos sobre el déficit fiscal catalán: comparación de Cataluña con los länder alemanes; y en él se muestra que, en Alemania, «los mecanismos de nivelación interregionales no incorporan en absoluto ninguna limitación en las balanzas fiscales de los länder del 4%». Además, esa restricción del 4% del PIB, tan cacareada por los nacionalistas catalanes, no se menciona «en ninguna sentencia judicial del Tribunal Constitucional ni en artículo alguno de la Constitución alemana». 


Y, para corroborarlo empíricamente, el informe recoge, a partir de los datos del Statistiches Bundesamt Deutschland y de la Generaldirektion für Wirtschaft und Finanzen, las estimaciones para 2005 del déficit fiscal de Hessen (10,1 por ciento del PIB), Baden-Württemberg (9 por ciento), Hamburgo (7,4 por ciento), Baviera (6,7 por ciento), Nordrhein-Westfalen (2,4 por ciento), Schleswig-Holstein (1,6 por ciento) y Rheinland-Pfalz (0,9 por ciento). Unos déficit fiscales que, lógicamente, financian los superávits que contabilizan Bremen, Sarre, Baja Sajonia, Berlín, Mecklenburg-Vorpommern, Turingia, Brandenburgo, Sajonia-Anhalt y Sajonia.

Las conclusiones de Convivencia Cívica Catalana, no por demoledoras, son menos ciertas. Y con ellas me quedo: «es falso que el déficit fiscal de los länder alemanes esté limitado al 4 por ciento de su PIB como afirman destacados dirigentes de CiU; … también es falso que Cataluña tenga más déficit fiscal que los länder alemanes». Por ello, recuerdan los autores del documento, es exigible «a los políticos que nos representan honestidad intelectual» para que «no falseen la realidad en beneficio de sus intereses partidistas y electorales».

Llego al final, pues en el extremo de todo esto no está sino la idea de que, para que el progreso de la sociedad y de la economía hermosee los hogares y haga más apacible la vida de los catalanes, es necesario profundizar en el autogobierno como si existiera un «dividendo económico de la descentralización». 


Andrés Rodríguez-Pose, catedrático en la London School of Economics, ha dedicado un extenso programa de investigación a este asunto, con análisis empíricos de países como Alemania, Italia, Estados Unidos, Brasil, China, India, México y, naturalmente, España. Es posible que, algún día, con más espacio disponible, dedique un artículo a explicar a mis lectores los pormenores de estos interesantísimos trabajos. Pero, por ahora, baste con señalar que las ventajas económicas de la descentralización no aparecen por ninguna parte y que el desarrollo económico de las regiones, aunque no se ve impedido por la progresión en la autonomía de sus gobiernos locales, tampoco se ve impulsado por ella. El autogobierno no es, por ello, la panacea del bienestar.

El Sr. Buesa Blanco es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

domingo, 22 de julio de 2012

MIENTEN COMO BELLACOS.






 





MIENTEN COMO BELLACOS.

EL FRENTE NACIONAL DE MARINE LE PEN SE CONVIERTE EN EL PRIMER PARTIDO OBRERO DE FRANCIA.

Se trata de un proceso sociológico, cultural y político de fondo. El 57 % de los franceses musulmanes votaron por François Hollande en la primera vuelta de las todavía recientes elecciones presidenciales, y fueron un apoyo determinante de su victoria contra Nicolas Sarkozy: el 86 % de los musulmanes franceses votaron socialista en la segunda vuelta de las últimas presidenciales.
Dos meses y medio más tarde, nuevos ensayos sociológicos subrayan que el voto presidencial «solo» confirmaba una «tendencia de fondo», que Jérôme Fourquet, director del Ifop, comenta de este modo: «Los musulmanes franceses comenzaron a girar a la izquierda hacia el 2007. En el 2002, un 17 % de los franceses musulmanes decían tener simpatía por Jacques Chirac. Cinco años más tarde, la cota de simpatía de Sarkozy entre los musulmanes había caído al 7 %».
Sarkozy nombró ministra de Estado a una hija de inmigrantes marroquíes, Rachida Dati. Hollande ha nombrado portavoz de su gobierno a la hija de una familia de inmigrantes, musulmanes muy piadosos, Najat Vallaud-Belkacem. Una de las figuras ascendentes del socialismo francés es Seybah Dagoma, la primer francesa negra, de origen africano, elegida diputada, en Francia.
Nos cuenta Juan Pedro Quiñonero en un magnífico artículo en ABC, que Seybah Dagoma es hija de padres originarios del Tchad, de familia muy piadosa, y está considerada como un emblema de la «nueva diversidad cultural francesa».
El giro a la izquierda de los franceses de religión musulmana y raza negra coincide con el giro a la derecha de los obreros pobres. El Frente Nacional  de Marine Le Pen es el primer partido obrero de Francia. Gabriel Chervier, sociólogo, comenta el doble proceso de este modo: «El multiculturalismo de las izquierdas inquieta a los obreros y los agricultores, que no entienden nada de esa evolución cultural. Los obreros pobres perciben el multiculturalismo de la sociedad francesa como una amenaza para su identidad. Mientras negros y musulmanes aspiran a integrarse plenamente, los obreros se sienten desplazados y giran a la derecha o la extrema derecha. (Minuto Digital).


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MIENTEN COMO BELLACOS.

Nos dice el sociólogo francés Gabriel Chervier que el Frente Nacional (Marie Le Pen) se ha convertido en el primer partido obrero de Francia porque los obreros (luego se dice 'obreros pobres) perciben el multiculturalismo (defendido, parece ser, por la izquierda) como una amenaza a su identidad.

Resulta, sigue el sociólogo, que negros y musulmanes aspiran a 'integrarse plenamente' en la sociedad francesa, pero los obreros (pobres) los rechazan.

En primer lugar, debe haber muchos obreros pobres en Francia porque el Frente Nacional ya se ha convertido en el primer partido obrero de Francia.

En segundo lugaar, es falso que los musulmanes deseen 'integrarse plenamente' en la cultura francesa. No me atrevo a decir lo mismo de los negros porque no tengo información suficiente al respecto. Pero Francia no es una excepción europea en la cuestión (el problema) islamista.

Sigue un artículo en el que se habla de este importante, y preocupante, problema. Si desea leer algo sobre 'multiculturalismo' puede escribir 'sebastian urbina multiculturalismo' en Google.





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ENRIQUE DE DIEGO: ISLAM.


ISLAM, VISIÓN CRÍTICA.
La integración de los musulmanes ha resultado un fracaso en toda Europa. No hay ninguna nación que presente una valoración positiva en este terreno. A los atentados de terrorismo indiscriminado, se unen las continuas amenazas a la libertad de expresión y la formación de barrios islamizados. Nadie se inventa nada cuando sitúa a los musulmanes como los más refractarios a la integración en las sociedades europeas. Eso es una evidencia a la vista de todos.
Los ciudadanos europeos han detectado con claridad la existencia de un problema y han dejado de seguir los dictados suicidas de sus acomplejadas y decadentes clases políticas. El problema es real y las perspectivas no son halagüeñas. Es preciso revertir la situación. Y hay que ir por esta senda con determinación. Es obligada la expulsión del territorio europeo de todos aquellos que aspiran a terminar con la libertad y a imponer su religión mediante la violencia. Los integristas deben ser de inmediato expulsados.
Groseros errores del pasado.
No tiene sentido que los contribuyentes financien con sus impuestos la amenaza. Ninguna inmigración puede integrarse si es subsidiada. La inmigración no puede recibir subvenciones, tampoco por la natalidad. Menos la musulmana, por supuesto. Es preciso dar marcha atrás a los groseros errores que se han cometido en este campo.
La inmigración, a la que se ofrece esos servicios, sin contribuir, no es la causa de la quiebra del sistema, pero, sin duda, actúa como catalizador. La cultura de la subvención ha de terminar para los inmigrantes, pero también para los europeos de origen. No funcionan así las sociedades. Sólo salen adelante y generan progreso con trabajo, esfuerzo e iniciativa.
La idea de una inmigración humanitaria es inmoral y absurda, puesto que atrapa a los inmigrantes en un callejón sin salida y los lleva a la marginalidad. Si el modelo europeo cae, y no se transforma, no servirá para nadie. Los musulmanes plantean un problema específico, pues son formados en una doctrina que les enseña a odiar a los demás. Ningún sentido tiene financiar su expansión, conceder terrenos para sus mezquitas, ni subvencionar sus organizaciones. El porcentaje de musulmanes ha de ser reducido, desde ya, para no poner las bases de conflictos futuros graves.
Cada nación es muy libre de establecer los criterios por los que está dispuesto a acoger a gente. Ninguna inmigración puede funcionar si no está relacionada con el contrato de trabajo, pero también resulta económicamente más rentable y socialmente más compatible una emigración que respete las pautas culturales y los valores de la nación de acogida. En España, esas condiciones se dan en la inmigración iberoamericana.
¿Quién financia las mezquitas?
La creación de barrios religiosos, islámicos, es el fruto habitual de coacciones y de una impunidad en el respeto al Estado de Derecho que, en ningún caso, han de ser toleradas. Es preciso abrir una investigación en el ámbito europeo respecto a la financiación de las mezquitas, y a la intromisión de Arabia Saudí en la vida de otras naciones, y actuar en consecuencia. En mi opinión, las mezquitas no han de ser permitidas, pues desde ellas se difunde el odio y se hace apología del crimen y de la violencia, así como de muy agresivas restricciones a la libertad personal, incluyendo la minusvaloración de la dignidad de las mujeres.
Ni la libertad de expresión, ni la libertad religiosa amparan la apología del crimen y del genocidio, ni el asesinato del disidente o del infiel. Nadie se inventa nada. Estas son cuestiones obsesivamente presentes en el islamismo. No vale ya una estrategia a la defensiva, sino una actitud coherente y a la ofensiva en defensa de los valores occidentales, que pasan por el respeto de la dignidad de la persona individual. Es preciso rechazar las monsergas suicidas del multiculturalismo. Es hora de erradicar esa consumada estupidez de lo políticamente correcto.
Las sociedades europeas están despertando del letargo al que han estado sometidas. Quienes acepten los valores occidentales pueden continuar, sin subvenciones, ni privilegios. Quienes aspiren a acabar con ellos, no han de tener cabida en nuestras sociedades. Y han de ser expulsados de inmediato. Eso lo marca el mínimo de sentido común y el instinto de supervivencia. Aún no es tarde. El problema tiene solución, con claridad de ideas y firmeza en las convicciones: Europa nunca será Eurabia.
Mascosta de los socialistas.
Mientras los socialistas de continuo perpetran ataques hacia la religión cristiana y las prácticas del cristianismo, exigiendo que sean reducidas al ámbito de lo privado, con la misma constancia promueven la expansión social del islamismo y fomentan, mediante donaciones de terrenos, la construcción de mezquitas o ceden locales públicos como sedes de asociaciones islamistas o están prontos a subvencionar cualquier manifestación islámica de apariencia cultural.
Esta curiosa sintonía fluye a pesar de evidentes contradicciones. Es notorio que los islamistas nunca corresponderán con cordialidad hacia quienes se proclaman agnósticos o ateos. Ni la más mínima piedad se establece para los tales en el texto canónico islámico. Los socialistas se muestran tan radicales en el feminismo -algún dirigente varón se ha definido como ‘feminista’- que han inventado lo que denominan ‘ideología de género’ como uno de sus más constantes ejes de comunicación.
Sin embargo, nadie como el islamismo proclama la inferioridad de la mujer respecto al varón, lo cual se manifiesta en costumbres como la venta de la novia, sin atender lo más mínimo a su libertad, o en el propio velo. De manera pasmosa, los socialistas no hacen la más mínima censura hacia esas vejaciones públicas. Mientras siempre tienen en la punta de la boca la acusación de machismo o combaten, hasta extremos delirantes, ese pecado genérico del sexismo, toda esta pasión desplegada se acaba en el rompeolas de las mezquitas, donde las mujeres han de ocupar lugares que ejemplifican su consideración ínfima.
No es la única extraña y patente contradicción de los socialistas, quienes llegan a pedir retribuciones compensatorias a los descendientes de los moriscos. Así, los socialistas han hecho del matrimonio homosexual uno de sus principales logros.
Consideran como uno de los peores pecados laicos la homofobia, cualquier muestra de descrédito hacia quienes se sienten atraídos por el mismo sexo. Sin embargo, aunque, los homosexuales no son infrecuentes en las sociedades islámicas, la homosexualidad está penada en todas las naciones de mayoría islámica, y en varias con la muerte. Se producen habitualmente colgamientos de grúas de homosexuales en Irán. Ni la más mínima condena emiten los socialistas contra tales salvajes castigos. Es notorio que el llamado día del orgullo gay, tan generosamente subvencionado, no podría celebrarse en ninguna ciudad musulmana.
Estas toscas y abrumadoras contradicciones, exaltación del más absoluto absurdo, son sostenidas de manera tan constante como acrítica por los socialistas, a pesar de que cuando los islamistas han llegado al poder, por supuesto, una de sus primeras medidas ha sido liquidar físicamente a sus extraños mentores y aliados. Así sucedió en Irán.
¿Por qué, entonces, los socialistas persisten en esta senda manifiestamente suicida? ¿No les debería llevar su pretendido laicismo a ser especialmente severos en la crítica al integrismo y al islamismo, en su conjunto, donde la unión entre política y religión es completa? Una primera respuesta es que los socialistas han situado como su principal objetivo la demolición del cristianismo y, en el caso de los españoles, de la Iglesia católica. Se establece, de esa forma, una sintonía frente al enemigo común. No es el único. Los islamistas se presentan como la alternativa planetaria contra el capitalismo y las sociedades que son en algunos aspectos liberales, dispuestos a llenar el vacío dejado por el fracaso del socialismo real.
Ahí se da otra comunidad de objetivos. Ambos, socialismo e islamismo, muestran dosis de resentimiento hacia Occidente y comparten el resquemor frente a la libertad personal. Son diferentes antítesis de Occidente. Ese odio a Occidente como concreto de paralelismos muy alejados y, seguramente llamados a confrontarse, es muy visible en la alianza de Hugo Chávez y su socialismo del siglo XXI, con Mahmud Ahmadineyad y su integrismo chií. Para Ahamadineyad, por ejemplo, “Irán y Siria tienen la misión de crear un nuevo orden mundial basado en la justicia y en Alá”.
Beatería progresista.
Ese socialismo, o aún bajo las siglas tradicionales o disfrazado bajo esa moda nihilista y destructiva de lo políticamente correcto, norma de la beatería progresista, ha interiorizado la mentalidad de ungido y ha elegido a los musulmanes como uno de sus grupos mascota.
Un tipo de mentalidad que suele caer en muy profundos errores de diagnóstico, del tipo de que el terrorismo islámico es fruto de la pobreza de las sociedades musulmanas -culpa, por supuesto, de Occidente- y que se terminará cuando se acabe con ella, a pesar de que no son infrecuentes los suicidas provenientes de familias adineradas y de que el móvil común de los terroristas es el fanatismo islámico.
Alarmante demografía.
Los datos demográficos europeos resultan, ciertamente, alarmantes respecto a la posibilidad de un cambio poblacional que haga a Europa irreconocible en un futuro próximo. El dirigente libio Gadafi ha afirmado que “hay signos de que Alá garantizará la victoria islámica sin espadas, sin pistolas, sin conquista. No necesitamos terroristas, ni suicidas. Los más de cincuenta millones de musulmanes que hay en Europa lo convertirán en un continente musulmán en pocas décadas“. Las previsiones del gobierno alemán apuntan a que los cincuenta y dos millones de musulmanes que habitan en Europa pueden duplicarse en pocas décadas.
Se conjugan, pues, dos fenómenos: el decaimiento demográfico de los cristianos europeos, con el dinamismo de los musulmanes. El primero ha venido marcado por la extensión del hedonismo, por la desestructuración de las familias y por la extensión de la cultura de la muerte, con fuertes incrementos del aborto. Es decir, Occidente tiene problemas propios, un proceso autodestructivo, propio de etapas de decadencia. A esa disolución, uno de cuyos efectos colaterales es, sin duda, la grave crisis económica que padecemos, han contribuido diferentes pseudoideologías como el feminismo radical, el ecologismo deprimente o la promoción agresiva de la homosexualidad. También la secularización y descristianización del viejo Continente.
Los europeos financian el islam.
Los europeos, en total contrasentido, están financiando la expansión islámica. De hecho, la oferta de sanidad y educación gratuitas es el más poderoso efecto llamada para una inmigración no relacionada con el mercado de trabajo, dispuesta a vivir en guetos, sostenidos por ayudas públicas, La crisis económica es la quiebra de muchas de estas contradicciones y ofrece, en su tremendo dramatismo, posibilidades de transformaciones de un modelo inviable, marcado por la hipertrofia política y burocrática, y la expoliación de las clases medias.
Por supuesto, las diferencias nacionales son muy intensas, por ejemplo entre marroquíes y argelinos. Turcos y árabes se odian. Los integristas consideran a la inmensa mayoría de los musulmanes como apóstatas. No ha habido gentes más dadas a la inestabilidad política y a la guerra civil que los musulmanes. Por de pronto, el islamismo implica un fuerte componente racial, no demasiado conocido. El pueblo elegido propiamente son los descendientes de Ismael, los árabes, siendo el resto, musulmanes de segunda. El idioma santo, en el único en el que puede leerse, aprenderse y recitarse de memoria El Corán es el árabe.
Constantes explosiones de violencia.
Las dificultades para la estabilidad política y la convivencia humana son extremas porque incapaz de establecer el islamismo diferencias entre el Estado y la religión, y siendo Alá absoluto detentador del poder, la capacidad para establecer éste en el terreno humano sobre alguna base mínimamente firme son escasas, por no decir nulas. De manera constante las poblaciones musulmanas han tendido a la tiranía y a formas autoritarias de gobierno, que han dado lugar a constantes explosiones de violencia. De hecho, el islamismo ni tan siquiera ha conseguido superar las formas tribales de organización.
La pujanza islámica, puro espejismo.
El dinamismo demográfico o la visión imperialista que se desprende de la cita de Gadafi no han de confundirse con una pujanza islámica. Podría decirse que es precisamente el mundo musulmán el que vive una decadencia muy acusada. Desde los años veinte del siglo pasado carece de califa. Es un mundo depresivo y atenazado por intensos complejos, que percibe la superioridad de Occidente de manera angustiosa. La ausencia de califa es de una gravedad extrema y el suicidio personal de los terroristas implica simbólicamente el suicidio colectivo, una forma muy intensa de nihilismo y depresión colectiva, cuanto menos en algunos grupos, de forma que los integristas consideran esa situación de vacío el fruto de la culpa del alejamiento religioso y la apostasía de los gobiernos y de las poblaciones musulmanas. El integrismo implica una guerra civil interna.
Las sociedades musulmanas son conscientes de que, desde hace siglos, han vivido en el anquilosamiento y no han aportado nada en el campo de los descubrimientos científicos, algo que, sin duda, es consecuencia de las tendencias ultraconservadoras y fosilizantes del islamismo, cuya ortodoxia llevaría a la prohibición de todo libro que no sea El Corán y que, desde hace siglos, ha condenado la teología y la filosofía, el raciocinio en general, de forma que la enseñanza en las escuelas coránicas o madrasas es, básicamente, un lavado de cerebro: la repetición cansina y recurrente de unos textos que no pueden glosarse, ni debatirse.
Escasa relevancia económica.
También es notorio que las sociedades musulmanas tienen una escasa relevancia económica, fuera de las reservas petrolíferas que se encuentran en el subsuelo desértico de algunas de las naciones islámicas. No siempre fueron desiertos sus territorios. El Norte de África -Egipto y Túnez- era el granero del Imperio Romano.
El vergel de Israel está rodeado de extensos territorios yermos. La misma riqueza del petróleo no ha producido tejidos industriales, ni economías fuertes, aunque sí algunas de las mayores acumulaciones personales de riqueza del planeta. Sin el consumo occidental del petróleo, las naciones musulmanas decaerían rápidamente y no podrían sostener, ni mínimamente, sus actuales niveles de población.
De hecho, es preciso insistir en que esos cincuenta millones de musulmanes que viven en Europa han tenido que marcharse de sus naciones porque carecían de posibilidades de salir adelante. Su misma supervivencia depende del mantenimiento de los valores occidentales de libertad que han dado lugar a la libre empresa -hoy tan mediatizada en la decadente Europa intervencionista y burocratizada- y al despliegue económico, con sus adelantos técnicos y altos estándares de calidad de vida.
[Extracto del libro ‘Islam, visión crítica' (Editorial Rambla), del que es autor Enrique de Diego y que se pondrá a la venta esta semana]



domingo, 17 de junio de 2012

MIENTEN COMO BELLACOS

 



MIENTEN COMO BELLACOS.


España

Urkullu cree que «hay interés en hacer ver que en Euskadi existe el Ejército español.

/ . El presidente del PNV considera la jura de bandera en Munguía «una exaltación de algo artificial».
 
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MIENTEN COMO BELLACOS.
 
 
Los 'territorios comanches' se ha beneficiado de la estupidez, cobardía o deslealtad de los dos grandes partidos, al transferir la competencias educativas a los separatistas antiespañoles. Y no utilizar la Alta Inspección del Estado, como establece la Constitución.
 
Hay que ser cretino para no verlo. O un fanático como ellos. O un cagadito.
 
En resumen, nada de 'exaltación de algo artificial' como dicen estos separatistas. A pesar de lo dicho sigue, milagrosamente, el sentimiento español en buena parte de vascos y catalanes.
 
Pero lo más importante. Si a mí me dieran treinta años de competencias educativas (como han tenido estos separatistas) la gran mayoría de la gente se sentiría española, vasca y catalana. No habría estos enfermizos sentimientos excluyentes que han sembrado los fanáticos separatistas.
 
Gracias a la cretinez culpable (siendo suaves) del PSOE y del PP, estos separatistas han podido manipular la mente de generaciones de vascos y catalanes. Les han insuflado el odio a España. Y les han contado historias mágicas de su terruño.
 
 
Son unos tipejos. Y la gente debería enterarse. A menos que la cobardía pueda más. En tal caso, no hay remedio. Me dan lástima.

Sebastián Urbina.
 
 

jueves, 12 de enero de 2012

MIENTEN COMO BELLACOS

 

 

 MIENTEN COMO BELLACOS. CAT

 

DESMONTANDO LOS BULOS SEPARATISTAS

Memoria histórica: El bulo de que Franco prohibió el catalán.

«No es cierto que el catalán estuviera estuviera prohibido durante el franquismo. Lo que pasa es que no era oficial, se podía escribir en catalán y se podía publicar en catalán, pero no era oficial».
Con estas declaraciones, vertidas al diario El Mundo el 21 de diciembre de 2009 durante el transcurso de una extensaentrevista, la escritora catalana Mercedes Salisachs ha sido una de las últimas en corroborar públicamente lo que ya sabíamos los impermeabilizados a la intoxicación informativa actual, quienes hemos vivido en aquel periodo o leído sobre él. Más recientemente, en la edición de El Periódico del 16 de julio de 2010, y a la pregunta de por qué se había ido a Madrid a estudiar Derecho, el barcelonés Eduard Punset ofrecía la siguiente clarificadora respuesta:
«Mi padre me mandó a Madrid porque yo apenas hablaba castellano. Él era muy liberal, y era muy sabio. Sabía que no podíamos prosperar sin saber bien castellano».
Economista, escritor y, en los últimos años, conocidísimo divulgador científico, Punset nació el 9 de noviembre de 1936. El periodo al que se está refiriendo, por tanto, aquél en el que creció y se educó, es el franquismo.
Ésta es una cuestión de capital importancia para los separatistas, que basan su peculiar concepto de nación en la existencia de una lengua autóctona. En manos de ellos, no es la lengua herramienta de comunicación, sino arma política y factor identitario. Un distintivo étnico. Son nación, principalmente, porque tienen una lengua diferente. Y en consecuencia, todos los territorios donde se habla catalán —o dicen ellos que es catalán lo que se habla— les pertenecen como parte de su soñado imperio de los Países Catalanes (Valencia, Baleares, la franja oriental de Aragón, etc.).
La ingeniería social nacionalista ha considerado siempre de vital importancia desplazar el español de la sociedad catalana para precipitar la fractura de España. El bulo de la prohibición lingüística supuestamente padecida durante el franquismo es agravio que ahonda en el victimismo inherente a este movimiento ideológico. Pero que, sobre todo, le resulta impagablemente útil para justificar la imposición del catalán con medidas coercitivas. Claras violaciones de los derechos civiles y las libertades individuales, como la inmersión lingüística o el multado de rótulos comerciales, nos son cínicamente presentadas por los secesionistas como intentos legítimos de corregir cuarenta años de desventaja histórica frente al español por una supuesta prohibición durante la dictadura.
En la edición del 30 de marzo de 1969 (en pleno franquismo) del diario barcelonés La Vanguardia, encontramos la noticia sobre una sentencia del Tribunal Supremo por la que se condenaba al periodista Nestor Luján, director del semanario Destino, a una pena de ocho meses de prisión y 10.000 pesetas de multa por haber publicado en la secciónCartas al director de su número 1.577, correspondiente al 28 de octubre de 1967, la misiva de un lector titulada «El catalán se acaba». La sentencia del Supremo, que confirmaba en apelación una anterior del Tribunal de Orden Público, consideró probado que en dicha carta «se vertían conceptos de tipo ofensivo para la lengua catalana, cuyo libre uso particular y social se respeta y garantiza».
Sin salir de la hemeroteca de ese periódico, en la página 7 de su edición del 9 de junio del 19 de junio de 1952, puede observarse el anuncio de una editorial, Biblioteca Selecta, que oferta una colección de libros en catalán (El vent de garbí, de Josep Pla, Coses vistes, Bodegó amb peixos, L’illa dels castanyers, Pa i raIm, Un senyor de Barcelona,El carrer estret, éste último Premio Joanot Martorell del año anterior).
El 24 de junio de 1960, La Vanguardia comunicaba la convocatoria del premio Sant Jordi de novela, a cuyo importe de 150.000 pesetas podían optar todas aquellas obras «inéditas y originales, escritas en lengua catalana, de una extensión no inferior a 250 hojas holandesas (21×27), mecanografiadas a doble interlínea y escritas por una sola cara, con un margen de 3 centímetros».
Y es que, durante el anterior régimen, la producción literaria en catalán no sólo no estuvo perseguida, sino que fue fecunda. La siguiente es una relación de galardones concedidos a escritores en dicha lengua:
Premio de Honor de las Letras Catalanas
◦ 1969 Jordi Rubió i Balaguer (historiógrafo y bibliólogo).
◦ 1970 Joan Oliver (Pere Quart, escritor).
◦ 1971 Francesc de Borja Moll i Casasnovas (filólogo y editor).
◦ 1972 Salvador Espriu i Castelló (escritor).
◦ 1973 Josep Vicenç Foix (escritor).
◦ 1974 Manuel Sanchis i Guarner (filólogo e historiador).
◦ 1975 Joan Fuster i Ortells (escritor).
Premio Joaquim Ruyra de narrativa juvenil
◦ 1963 Josep Vallverdú, por L’abisme de Pyramos.
◦ 1964 Carles Macià, por Un paracaigudista sobre la Vall Ferrera.
◦ 1965 Desierto.
◦ 1966 Robert Saladrigas, por Entre juliol i setembre.
◦ 1967 Emili Teixidor, por Les rates malaltes.
Premio Josep Pla
◦ 1968 Terenci Moix, por Onades sobre una roca deserta.
◦ 1969 Baltasar Porcel, por Difunts sota els ametllers en flor.
◦ 1970 Teresa Pàmies, por El testament de Praga.
◦ 1971 Gabriel Janer, por Els alicorns.
◦ 1972 Alexandre Cirici, por El temps barrat.
◦ 1973 Llorenç Villalonga, por Andrea Victrix.
◦ 1974 Marià Manent, por El vel de Maia.
◦ 1975 Enric Jardí, por Historia del cercle artistic de Sant Lluc.
Premio Prudenci Bertrana
◦ 1968 Manuel de Pedrolo, por Estat d’excepció.
◦ 1969 Avel∙lí Artís-Gener, por Prohibida l’evasió.
◦ 1970 Vicenç Riera Llorca, por Amb permís de l’enterramorts.
◦ 1971 Terenci Moix, por Siro o la increada consciència de la raça.
◦ 1972 Oriol Pi de Cabanyes, por Oferiu flors als rebels que fracassaren.
◦ 1973 Biel Mesquida, por L’adolescent de sal.
◦ 1974 Desierto.
◦ 1975 Baltasar Porcel, por Cavalls cap a la fosca.
Premio Lletra d’Or
◦ 1956 Salvador Espriu, por Final del laberint.
◦ 1957 Josep Pla, por Barcelona.
◦ 1958 Josep Carner, por Absència.
◦ 1959 Ramon d’Abadal, por Els primers comtes catalans.
◦ 1960 Clementina Arderiu, por És a dir.
◦ 1961 Josep Vicenç Foix, por Onze Nadals i un Cap d’Any.
◦ 1962 Joan Oliver (Pere Quart), por Vacances pagades.
◦ 1963 Joan Fuster, por Nosaltres els valencians.
◦ 1964 Josep Benet, por Maragall i la Setmana Tràgica.
◦ 1965 Jordi Rubió, por La cultura catalana, del Renaixement a la Decadència.
◦ 1966 Manuel de Pedrolo, por Cendra per Martina.
◦ 1967 Gabriel Ferrater, por Teoria dels cossos.
◦ 1968 Marià Manent, por Com un núvol lleuger.
◦ 1969 Xavier Rubert de Ventós, por Teoria de la sensibilitat.
◦ 1970 Joan Teixidor, por Quan tot es trenca.
◦ 1971 Alexandre Cirici, por L’art català contemporani.
◦ 1972 Joan Coromines, por Lleures i converses d’un filòleg.
◦ 1973 Maurici Serrahima, por Del passat quan era present.
◦ 1974 Joan Vinyoli, por I encara les paraules.
◦ 1975 Vicent Andrés Estellés, por Les pedres de l’àmfora.
Premio Mercè Rodoreda de cuentos y narraciones
◦ 1953 Jordi Sarsanedas, por Mites.
◦ 1954 Pere Calders, por Cròniques de la veritat oculta.
◦ 1955 Lluís Ferran de Pol, por La ciutat i el tròpic.
◦ 1956 Manuel de Pedrolo, por Crèdits humans.
◦ 1957 Mercè Rodoreda, por Vint-i-dos contes.
◦ 1958 Josep Maria Espinàs, por Varietés.
◦ 1959 Josep A. Boixaderas, por Perquè no.
◦ 1960 Ramon Folch i Camarasa, por Sala d’espera.
◦ 1961 Estanislau Torres, por La Xera.
◦ 1962 Jordi Maluquer, por Pol∙len.
◦ 1963 Carles Macià, por La nostra terra de cada dia.
◦ 1964 Joaquim Carbó, por Solucions provisionals.
◦ 1965 Víctor Mora, por El cafè dels homes tristos.
◦ 1966 Guillem Viladot, por La gent i el vent.
◦ 1967 Terenci Moix, por La torre dels vicis capitals.
◦ 1968 Jaume Vidal Alcover, por Les quatre llunes.
◦ 1969 Robert Saladrigas, por Boires.
◦ 1970 Montserrat Roig, por Molta roba i poc sabó.
◦ 1971 Gabriel Janer Manila, por El cementiri de les roses.
◦ 1972 Josep Albanell, por Les parets de l’insomni.
◦ 1973 Jaume Cabré, por Atrafegada calor.
◦ 1974 Beatriu Civera, por Vides alienes.
◦ 1975 Xavier Romeu, por La mort en punt.
Al respecto, el profesor italiano de la Universidad de Barcelona, Giuseppe Grilli, ha declarado: «La literatura catalana vivió su mejor momento durante el franquismo, la nueva hornada debería tomar ejemplo». («La leyenda negra del catalán…». ABC, 18-12-2008).
Otros hechos relevantes relacionados con la lengua son:
1942. Aparece el libro Rosa mística, de Mossén Camil Geis, editado en Sabadell e impreso por Joan Sallent en catalán.
1944. Desde ese año, se hace obligatorio por ley que las universidades con Filología románica incluyan la asignatura de Filología catalana. Un decreto sobre la ordenación de la facultad de Filosofía y Letras, firmado por Franco con fecha del 7 de julio, introduce tres horas semanales de Filología Catalana en la Universidad de Granada. Josep Vergés, fundador de Destino en 1939 junto con Ignacio Agustí y el poeta Joan Teixidor, establecen el 6 de enero de 1944 el premio Eugenio Nadal que daba a conocer a la joven Carmen Laforet y a su novela Nada. El galardón descubrió a narradores tan importantes como Miguel Delibes, Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio o Carmen Martín Gaite.
1945. Con apoyo y subvención del Gobierno, se celebra el centenario de Mossén Cinto Verdaguer.
1947. Se otorga el premio Joan Martorell para novela en catalán. Son premiados Celia Suñol, por su novela Primera Part,El cel no és transparent, de María Aurelia de Campmany. Se crea el premio Ciudad de Barcelona.
1949. Para narraciones cortas se crea en la Casa del Libro el premio Víctor Català, así como los premios Aedos para biografías, Josep Ysart para ensayos y el Ossa Menor que ideó el gallego-catalán José Pedreira, que se cambió luego el nombre por el de Carles Riba a la muerte de éste, en su honor.
1951. Se otorga un premio a la poesía en catalán con la misma cuantía económica que a la española. Posteriormente el premio se amplia a otras actividades culturales, como teatro y bellas artes. José Mª Cruzet funda Ediciones Selecta para obras escritas en catalán. En colaboración con Aymà concede el Joanot Martorell al insigne veterano de la pluma Josep Pla por su creación El carrer estret.
1952. En la visita de Franco a Cataluña, en el mes de junio, se inaugura la cátedra Milà i Fontanals para el estudio científico de la lengua catalana.
1955. El poeta y escritor José Mª de Sagarra recibe la orden de Alfonso X el Sabio con ocasión de la publicación de su obra en catalán titulada Memories.
1956. Nace el premio Lletra d’Or, sin recompensa económica y tiene como galardón una F de oro, con la que se distingue al mejor libro del año anterior escrito en catalán. El primero en recibirla fue Salvador Espriu, por Final de Laberint.
1959. Los premios barceloneses Crítica se incorporan a la producción en catalán.
1960. El Centro de Lecturas de Valls, inicia un curso de lengua y literatura catalana de carácter público. En Barcelona se crea el premio Sant Jordi para novela, dotado con 150.000 pesetas, cantidad análoga, intencionadamente, a la del Nadal. Con subvención del Gobierno se celebra el centenario del poeta Joan Maragall.
1965. El gran poeta y canónigo de la catedral tarraconense, don Miguel Melendres, edita su obraL’esposa de l’anyell, un poema en catalán de doce mil versos. Encuadernado en rica piel blanca, lo lleva el Arzobispo de Tarragona, doctor Arriba y Castro, al Papa Pablo VI, que recibe complacido esta singular muestra de la lengua catalana que le llega de España. El Ateneo Barcelonés monta un curso de Filología Catalana. A los Premios Nacionales de Literatura, se le añade el Verdaguer para producción en catalán.
1966. Barcelona rinde homenaje a su ilustre hijo Maragall, en el que intervienen Gregorio Marañón, Pere Roig, José María Pemán y Ruiz Jiménez. En los jardines que llevan el nombre del poeta, en Montjuic, se le eleva un busto. Radio Tarragona organiza a través de sus antenas unos cursos de catalán con profesores especializados.
1967. La Diputación de Lérida dota una cátedra de Lengua catalana. La Diputación de Barcelona acuerda dar cursos de catalán en todos los centros culturales dependientes de la corporación y fundar la cátedra de Lengua Catalana en la Facultad de Teología de San Cugat (Barcelona).
1968. Editorial Destino completa el Nadal con el nuevo premio Josep Plà, concedido a Onades sobre una roca deserta, de Terenci Moix. En la lista de quienes lograron este galardón figura lo más florido de la narrativa catalana: Baltasar Porcel, Teresa Pàmies, Cirici Pellicer, Marià Manén, Enric Jardí, Llorenç Villalonga, Jaume Miravilles o Jordi Sarsaneda. En Gerona se otorga por primera vez el premio Prudenci Bertrana. Edicions 62 comienza la publicación de la Gran Enciclopèdia Catalana por fascículos (adquiribles mediante suscripción).
1969. Nace el Premi d’Honor a les Lletres Catalanes, destinado a la consagración de escritores noveles.
En el panorama teatral también podemos comprobar cómo, por ejemplo, la sección de espectáculos de La Vanguardiadel 3 de junio de 1944, anuncia la representación de tres obras en catalán en el Palacio de la Música: La nena donada al blau, El ram de primaveraLa Filoseta.
O que los ejemplares del 15 de febrero de 1952 de dicho periódico daban cuenta del estreno, a las diez y media, deL’alcoba vermella (de José María de Sagarra) en el Romea. Mismo teatro que programaba en su sesión infantil de la tarde otra obra, también en catalán, El rei que no reia.
Precisamente para los niños, en 1956, la empresa barcelonesa Hispano Americana de Ediciones, S.A. lanza la colección de tebeos en catalán Història i Llegenda (‘Historia y Leyenda’). Adaptaban historias populares de carácter fantástico-histórico y ambientación medieval recogidas por el escritor Joan Amades en su libro Les cent millors llegendes populars (‘Las cien mejores leyendas populares’) Cada ejemplar estaba ilustrado en blanco y negro a lo largo de sus 10 páginas. El tirà de Burriac (‘El tirano de Burriac’), La porta daurada (‘La puerta dorada’) y L’espasa de virtut (‘La espada de virtud’) fueron, por orden de aparición, los 3 primeros de un total de 28, que empezaron vendiéndose en los kioscos al precio de 1 peseta.
En 1961 la revista quincenal en catalán Cavall Fort con el objetivo de estimular la lectura en el público de entre 9 y 15 años de edad. Junto a historietas, cuentos y tiras cómicas, en la publicación se daban cita grandes nombres de la literatura catalana, como Salvador Espriu, Maria Aurèlia Capmany, o Montserrat Roig. Su editorial, Edicions 62, es la misma que en 1968 comenzará la publicación de la Gran Enciclopèdia Catalana. En los años sesenta salen a la venta en catalán las historias del célebre personaje creado por Goscinny y Uderzo: Astèrix el gal (‘Astérix el galo’), La falç d’or (‘La hoz de oro’) y Astèrix i els gots (‘Asterix y los godos’) son los primeros títulos de la saga. Y es a mediados de esa década cuando el periodista y escritor Joaquim Ventalló se encarga de traducir los cómics de Tintín dibujados por el belga Hergé; Tintín al país dels sòviets (‘Tintín en el país de los soviets’) inauguró esta colección en catalán.
El sector musical vio nacer, durante la década de 1950, el fenómeno de la Nova Cançó(‘Nueva Canción’) con autores que graban una extensa discografía en catalán, como Lluís Llach, Quico Pi de la Serra, Guillermina Motta, Ovidi Montllor, La Trinca, Núria Feliu y Joan Manuel Serrat; Maria del Mar Bonet en mallorquín; y Raimon en valenciano. En septiembre de 1963, una todavía desconocida cantante que comenzaba, Salomé, ganó el 5º Festival de la Canción Mediterránea (como recoge la noticia de La Vanguardia, del 24 de septiembre de 1963), celebrado en Barcelona, con la melodía en catalán Se’n va anar(‘Se fue’), que compusieron dos autores provenientes de la Nova Cançó: Lleó Borrell y Josep Maria Andreu . (Minuto Digital)