LA MANDOLINA DEL PORTAVOZ SAGRERAS.
Hay políticos que hablan. Y hay políticos que acompañan. El portavoz del Partido Popular en el Parlament balear, Sebastià Sagreras, ha optado por lo segundo: tocar la mandolina mientras otros marcan la melodía.
La noticia lo retrata con nitidez incómoda: el PP felicitando el «éxito» del Correllengua, sumándose al aplauso coral de la izquierda nacionalista, con la excepción —claro— de Vox.
No es un desliz. Es una pauta.
El reciente y muy catalanista Correllengua no es una fiesta inocente de cultura popular, por más que se la maquille así.
Es una herramienta política, un instrumento de construcción nacionalista que, desde hace años, busca imponer una visión identitaria excluyente en Baleares.
Que el PP lo celebre por su «tono positivo» y su «participación» revela una claudicación ideológica que ya no sorprende, pero sí debería inquietar a sus votantes.
(David Gil/1175/2026/OkBaleares.)
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