Según
relataron las dos mujeres (prostitutas) a los investigadores, el
cantante (Liam Payne) comenzó entonces a comportarse de forma cada vez más
alterada y llegó a destrozar varios objetos de valor dentro de la habitación,
entre ellos un reloj Rolex y un televisor del hotel. Las testigos afirmaron que
Payne repetía que "el dinero no me hace feliz" mientras rompía los objetos y
aseguraba que podía permitirse pagar los desperfectos.
(El
Mundo/3/8/2026.)
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