martes, 10 de enero de 2023

DICTADURA

(Una dictadura progresista. Los comunistas chinos no lo hacen mejor.)

 Canadá lucha contra el precio de la vivienda prohibiendo a los extranjeros  comprar casas durante dos años

 

Obligan al psicólogo Jordan Peterson a completar un curso de «reeducación» por criticar a Trudeau

La razón es haber compartido un tuit del opositor canadiense Pierre Poilievre y haber criticado al actual primer ministro de Canadá.

 

Decir la verdad o, si lo prefieren, argumentar con razones objetivas, incluso científicas, para poner en evidencia la manipulación de nuestro pensamiento a la que nos somete la dictadura de la corrección política, es la tarea diaria que desde hace años lleva a cabo el psicólogo canadiense Jordan B. Peterson, más conocido en España por su libro 12 reglas para vivir. Un antídoto al caos (Planeta).

Que sea canadiense, es decir, nacional del país que ha llevado la imposición de la corrección política y el positivismo jurídico a un extremo tiránico, lo ha convertido en uno de los líderes más influyentes y originales de la resistencia frente al wokismo, lo que le señala como uno de los pensadores más detestados por la progresía, que ha tratado en innumerables ocasiones de cancelarlo, es decir, de provocar su muerte civil para silenciarlo.

No es objeto de este editorial repasar el pensamiento del doctor Peterson. Baste decir que es un referente obligado para todos aquellos que, desde posiciones ideológicas diversas, entendemos que sólo de la libertad total de expresión que subsigue a la libertad absoluta de pensamiento puede nacer el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura sin los cuales no puede haber una sociedad democrática. La dictadura de los ofendidos que exigen que la ley castigue la disidencia, es, sin duda, el signo más visible de la decadencia de Occidente.

Hace unos días, y como hemos informado en La Gaceta de la Iberosfera, el Colegio de Psicólogos de Ontario, la institución que otorga las licencias para la práctica de la Psicología, ordenó al doctor Peterson que se sometiera, so pena de perder la licencia para ejercer su profesión, a un curso de reeducación «a fin de que mejorara su profesionalidad en sus declaraciones públicas». Esta es la medida disciplinaria tomada después de que Peterson fuera denunciado por haber llamado «tonto incendiario» a un ex asesor del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que había acusado sin prueba alguna al convoy de la libertad de los camioneros canadienses de estar financiado por el movimiento MAGA ligado a Trump.

 

 

(LGI/10/1/2023-)

¿ODIAN LOS ESPAÑOLES SU IDIOMA?

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¿Odian los españoles su idioma?

Paso por una feria de artesanía en Madrid: tiendas de “gems” y “jewelry”, “pottery”,  nombres en inglés, también “Italian street food”, música inglesa o useña… Pero son solo un caso anecdótico entre miles. Mi acompañante dice: “Los españoles de hoy odian su propia lengua”. No creo que la odien, simplemente la desprecian, un desprecio que ha llegado a hacerse inconsciente, por lo que esta colonización no provoca ninguna resistencia, ni siquiera irritación. A pesar de que corroe precisamente lo más fundamental de nuestra identidad. La inmensa mayoría ni se da cuenta, piensan incluso que con eso se hacen más “ciudadanos del mundo”, como muchos dicen. Y me pregunto: ¿se puede hacer algo contra esta marea sucia que está asfixiando nuestra cultura? Porque no es lo mismo asimilar préstamos de otras culturas, que pueden enriquecer la nuestra, que ser asimilados por ellas. E insisto, ¿qué se puede hacer? Sería conveniente empezar por una asociación que defendiese a su vez la neutralidad del país. Es mi propuesta.

 

(Pio Moa.)

LE CONVIENE ENTERARSE

 
(Le conviene enterarse y no tragrar la propaganda gubernamental.)
 
Pedro Sánchez Pérez-Castejón investido presidente del Gobierno de España –  Aquí Madrid 
 
Editorial

La democracia no solo peligra en Brasil, también en España

El Estado de derecho hay que defenderlo siempre, lo ataque una horda descontrolada o lo degrade, poco a poco, un Gobierno como el de Sánchez.

 

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

 (Las apariencias engañan. especialmente si son políticamente correctas.)

 

 Las apariencias engañan, este mundo es apariencia nunca ves nada tal como  es. | Jose Luis Molina

Teresa Gómez/ Luis Miguel Montero-Actualizado: -OkDiario

Las nuevas pruebas presentadas por la defensa de uno de los acusados en el caso de la manada de Castelldefels podrían dar un vuelco a la investigación. 

Una de las víctimas habría enviado varios audios días antes de la agresión sexual sufrida a alguno de los cinco imputados conocidos como la manada de Castelldefels en los que quedaba con los investigados. 

«A ver chicos, la semana que viene si todo va bien, me podéis follar entre todos», decía. En un segundo mensaje la joven dice «Robert, ¿te vienes? Quiero que me folles».

lunes, 9 de enero de 2023

GRAN MANIFESTACIÓN, DÍA 21

 De Colón a Cibeles: la derecha se pelea por tomar la calle y Pedro Sánchez  se frota las manos

 

En defensa de España

Mariano Gomá: «En Madrid habrá una gran manifestación por España el próximo 21 de enero»

El presidente del Foro España Cívica visita la sede de este periódico para analizar la actual situación que atraviesa el país y anunciar oficialmente una gran manifestación constitucionalista para comienzos de 2023.

 

(El Debate)

LA IZQUIERDA SE COMPORTA COMO UNA MAFIA

 (La izquierda se comporta como una mafia.)

 Mafia - Banco de fotos e imágenes de stock - iStock

El psicólogo, conferencista y crítico de la corrección política Jordan B. Peterson tendrá que completar un curso para «reeducarse» en la forma de comunicarse en línea. Muy crítico con la Administración de Justin Trudeau, verá amenazada su licencia profesional si no se somete a este curso de capacitación en comunicación en redes sociales impuesto por el Colegio de Psicólogos de Ontario.

La razón es haber compartido un tuit del opositor canadiense Pierre Poilievre y haber criticado al actual primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y a algunos de sus aliados.

LA TRAMPA FINAL

 

La trampa final

Por Álvaro Delgado

Todos estos meses de polémicas partidistas por la renovación pendiente de los Magistrados del Tribunal Constitucional (TC) y de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) -que requiere una mayoría de 3/5 del Congreso y del Senado, lo que implica necesariamente el consenso entre los dos partidos mayoritarios- han estado encubriendo una dura batalla entre bambalinas. Una guerra incruenta que PSOE y PP vienen librando desde la llegada de Pedro Sánchez al poder en compañía de su gobierno Frankenstein, banda de personajes variopintos que exhiben impúdicamente dos cosas en común: sus ansias de poder y su manifiesta incomodidad con la arquitectura institucional recogida en nuestra Constitución de 1978.

Mientras muchos hiperventilaban por la falta de acuerdo para las renovaciones pendientes (recuerden a la Ministra de Justicia, Pilar Llop, diciendo que era una preocupación que oía comentar habitualmente en el metro) y nos exhibían casi a diario un enorme dedo acusador dirigido violentamente hacia sus rivales, achacándoles el incumplimiento de la Constitución o el bloqueo de las exigencias legales, PSOE y PP libraban por debajo del tablero un decisivo combate que determinará la supervivencia del régimen del 78.

Aunque el ruido y la furia de estos largos meses haya conseguido despistar al gran público, aquí se está peleando un único objetivo. Sabemos que la continuidad de Sánchez en el poder -ahora y en una hipotética victoria electoral en diciembre de este nuevo año- depende fundamentalmente de Podemos y ERC. Sabemos también que los independentistas catalanes le piden insistentemente poder celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Y conocemos incluso, por último, que reformar la Constitución para que el referéndum sea admisible no está al alcance -actual ni futuro- de este Gobierno de coalición, ya que los artículos 167 y 168 de nuestra Carta Magna exigen para ello unas mayorías fuertemente reforzadas y la celebración de un referéndum de ámbito nacional, con la intención de que ciertas cuestiones muy delicadas se adoptaran siempre con un gran consenso general.

Por eso Sánchez, un tipo que ha hecho de la mentira y las trampas una forma de vida política (recuerden que falseó su tesis doctoral; que quiso dar un pucherazo detrás de una cortina en las primarias del PSOE; que reiteró públicamente que jamás pactaría con Podemos ni con Bildu; que llegó al poder en una moción de censura organizada bajo el pretexto de la corrupción del PP, y ahora ha reformado el Código Penal para rebajar las penas a los corruptos; y que ha colocado esbirros para falsear las encuestas del CIS, manipular los datos económicos del INE y edulcorar las cifras del paro; entre otras muchas fechorías que no cabrían en este artículo) quiere consumar ahora su trampa más genial: reformar de facto la Constitución sin tocar una coma de su texto, por la vía de la interpretación expansiva de la misma realizada por una mayoría de Magistrados afines recién llegados al Tribunal Constitucional.

El sanchismo aspira a eliminar las barreras constitucionales para una futura secesión de territorios con aspiraciones separatistas. Y para ello pretende reinterpretar el Título Preliminar de la Constitución (donde están las bases de la soberanía nacional y la unidad de España), el Título II (donde se regula la Monarquía), y también el Título VIII (donde está definida la ordenación territorial y la asignación de ciertas competencias exclusivas al Estado, por las que ávidamente suspiran Cataluña y el País Vasco). Pero, al no poder reunir ni de lejos las mayorías necesarias para reformar el texto constitucional por la vía establecida en los artículos 167 y 168, quiere hurtar ese debate al Parlamento y también al pueblo español -que debería aprobarlo luego en referéndum- y que ese delicado trabajo se lo hagan las sentencias de sus Magistrados “progresistas” colocados al efecto en el TC. A quienes va a encomendar este encargo, además de convalidarle todas las normas ideológicas que su Gobierno ha ido aprobando y presentan difícil encaje en la Constitución.

Las recientes declaraciones públicas de dos Magistradas “progresistas” del TC deben ponernos sobre alerta. Las primeras, de la recientemente elegida María Luisa Segoviano, quien manifestó que “el derecho de autodeterminación es un tema complejo y con muchas aristas que en su momento habrá que estudiar”. Resulta algo evidente que los miembros de un Tribunal deben estudiar siempre sus asuntos, pero éste constituye un tema sobre el que ya existe una clara y consolidada jurisprudencia del TC, por lo que tales manifestaciones sólo pueden entenderse como un intento por congraciarse con quien la acaba de nombrar, o por generar ciertas esperanzas en sus exigentes socios separatistas.

Las segundas, efectuadas por una de los dos candidatos a presidir el TC, la Magistrada María Luisa Balaguer -que compite por el cargo con el muy sanchista Cándido Conde-Pumpido- quien en una entrevista en RNE dijo que “los Magistrados del TC no están para aplicar la Ley sino para superarla, avanzando más de lo que la Ley dice, generando nuevas posiciones en el Derecho y siendo constructivistas”. Lo llamativo es que, en el voto particular que formuló esta misma Magistrada frente al reciente recurso de amparo del PP por introducir el Gobierno en la reforma del Código Penal dos enmiendas irregulares intentando cambiar las mayorías de elección de los jueces, escribió literalmente: “Un control previo de constitucionalidad de las normas, de objeto abierto, no sólo no está previsto en nuestro sistema constitucional, sino que ha sido expresamente excluido del mismo por el legislador. Y lo que hace la mayoría del Pleno (del TC) al admitir a trámite el presente recurso de amparo (del PP) es actuar como legislador de facto”. O sea que, cuando interesa al Gobierno, la Magistrada Balaguer (íntima amiga de la ex Vicepresidenta Carmen Calvo) “supera” y “se avanza” a la Ley, pero cuando no le interesa aceptar las atinadas alegaciones del PP “no podemos actuar como legisladores de facto”.

Así respiran actualmente nuestros Magistrados “progresistas”, y así aspira alguna a moverle la silla presidencial al favorito Conde-Pumpido. Todo muy revelador. Si no fuera tan preocupante.



LA INSUPERABLE CARADURA DE PODEMOS

 Brasil

 (Tener tanta caradura les permite decir lo que quieran. Por eso dicen tantas idioteces y barbaridades.

Aparte de las dos varas de medir.)

 Caradura | Mira Joven (Cuba)

Podemos animó a rodear el Congreso contra el «Gobierno ilegítimo» de Rajoy y ahora ataca a Bolsonaro.

 

(Gonzaga Durán/OkDiario/9/1/2023.)

LO DE BRASIL NO SERÁ DELITO EN ESPAÑA

 (Muy prontito la gentuza que nos gobierna hará que la invasión de Parlamento en Brasil, no sea delito en España. Serán simples 'desórdenes públicos'.

'Somos la izquierda'.)

 PSOE on Twitter: "SOMOS LA IZQUIERDA que apuesta por el reconocimiento de  los otros, de los que no piensan como nosotros. La izquierda que apuesta  por la democracia representativa. Por la participación

(SE RUEGA NO DESCOJONARSE.)

 

 Ley de Seguridad Ciudadana

PSOE y Podemos quieren que rodear los Parlamentos ya no sea delito para las próximas autonómicas.

 

(Segundo Sanz/OkDiario/9/1/2023.)

DEGENERADOS

(Si el pueblo no se rebela- dejando de votar a esta chusma- es que el pueblo es tan despreciable como estos políticos.

 A veces pasa. Esperemos que no.)

 Los degenerados - (MI TIENDA DE LIBROS)

 

Hunter Biden, Irene Montero y Telecinco quieren decirnos algo: la pederastia debe ser legalizada. La avanzadilla de la enésima aberración se abre paso ante la apatía general, que se divide entre quienes están a por uvas (hábleme sólo de economía) y quienes se lo toman a risa porque no creen posible nada fuera de sus esquemas. 

Nada nuevo, por otra parte, entre nuestra cegata derechita episcopal.

Telecinco acaba de anunciar una nueva serie: «Inés, 42 años. Hugo, 15 años. Esto es Escándalo, relato de una obsesión«. Capítulo a capítulo, palabra a palabra, las mayores degeneraciones se abren paso (ventana de Overton) cuando parecían imposibles. 

Cuántas cosas fueron impensables y hoy son «consenso», que es como los modernos –puro fundamentalismo democrático– llaman a los nuevos dogmas que consideran más antiguos que las tablas de la ley.