martes, 5 de septiembre de 2017

LA IZQUIERDA ANTIESPAÑOLA



 

 (La izquierda antiespañola.)

 

 
(Dos libros muy recomendables, especialmente, 'La izquierda y la nación. Una traición políticamente correcta', porque es difícil de encontrar y, probablemente, es menos conocido. Pero permite entender el triste y preocupante papel político de los socialistas.)

 

 

HACER POLÍTICA.

 


Es sorprendente que la izquierda española todavía muestre dudas acerca de si debe o no apoyar al Gobierno central frente a la comisión flagrante de un delito contra la soberanía nacional, que es justo lo que pretenden los independentistas catalanes.

 Que esas vacilaciones las manifieste Ada Colau, mujer de lágrima fácil y corazón de piedra, hasta se puede entender: cada día dice una cosa distinta. 

Ahora bien, que Pedro Sánchez, que aspira a gobernar España –es decir, a que lo voten algo más de ocho millones de ciudadanos–, fluctúe de manera equidistante entre quien defiende la Ley y quien anuncia la comisión de un quebranto del armazón legal de su país es ciertamente para inquietarse por carecer de la más absoluta inteligencia política. 

Los socialistas, con Margarita Robles a la cabeza, de la que esperamos que nunca más vuelva a un juzgado, piden que se haga política con quienes quieren volar el Estado de Derecho. 

Hasta ahora, desde 1978 hasta aquí, no se ha hecho otra cosa que política. Tal vez va siendo hora de hacer cumplir la Ley. Que también es hacer política.

(Bieito Rubido/ABC.) 






 (Y el PP es un partido cobarde y acomplejado que no merece el apoyo ciudadano. Dan asco PP/PSOE, por diferentes motivos.

 Podemos, por contra, da miedo. Por su mentalidad totalitaria y antisistema.)



ROMPER ESPAÑA Y EL GOBIERNO.


El Consejo de Ministros del pasado viernes se descompuso al poner alguien sobre la mesa el editorial publicado por ABC, que destacaba el estupor reinante entre millones de ciudadanos ante la incapacidad del Ejecutivo para atajar el golpe de Estado perpetrado en Cataluña.

«La mayoría de los españoles se sienten indefensos y enojados, no entienden a qué espera el Gobierno para actuar», decía este diario centenario, haciéndose eco de lo que piensan no solo la práctica totalidad de sus lectores y de los votantes del PP, sino otras muchas personas de bien que pagan sus impuestos, cumplen escrupulosamente la ley y confían en la autoridad para que todo el mundo haga lo propio. La flecha dio en el corazón de un Gabinete fracturado por esta cuestión crucial.

Aunque sus voces no traspasen los muros de La Moncloa, hay cinco ministros y ministras abiertamente enfrentados a otros diez por la negativa de estos últimos a parar los pies de los sediciosos.


El grupo crítico, minoritario, propugna aplicar cuanto antes la ley de Seguridad Nacional, inhabilitar a quienes desde la Generalitat ignoran sistemáticamente el ordenamiento jurídico vigente, así como los mandatos del Tribunal Constitucional, y garantizar que la Guardia Civil se encargue de impedir la colocación de urnas para el referéndum ilegal del 1 de octubre, en caso de que los Mossos d’Esquadra obedezcan órdenes políticas y rehúsen cumplir con su obligación. 

En el extremo opuesto se sitúan los partidarios de las políticas de apaciguamiento que nos han traído hasta donde estamos. Diez mujeres y hombres poderosos, cuya postura se inclina a permitir que el próximo 1-O se celebre una consulta similar a la del 9-N y que centran sus esfuerzos en restar importancia a ese hecho, presentándolo ante la opinión pública como una pantomima carente de valor jurídico. 

O sea, lo mismo que se hizo entonces y con idéntico argumentario, distribuido ya entre los periodistas de cámara con la finalidad de preparar el terreno para otra claudicación disfrazada de «actitud dialogante» o «firmeza serena», según la terminología más reciente. El presidente, Mariano Rajoy, observa la disputa y deja hacer.

El Gobierno está partido en dos, dividido ante un desafío de proporciones colosales que la mayoría de sus integrantes prefiere minimizar o sencillamente ignorar, confiando en que acabe fracasando por sí solo. El motivo que aducen los defensores de esa postura se basa en la minoría parlamentaria del presidente, incompatible, dicen, con la adopción de determinadas medidas. Por ejemplo, la elevación del nivel de alerta de seguridad al grado cinco, que provocaría el abandono del PSOE del pacto antiterrorista.

 En su opinión, utilizar cualquier tipo de fuerza en Cataluña a fin de salvaguardar la legalidad conduciría inevitablemente al éxito de la moción de censura que ansían Iglesias y Sánchez, al proporcionarles un pretexto. 

La realidad, opinamos muchos dentro y fuera del partido en el poder, es que no fallan los diputados, sino la convicción y/o la valentía, porque cuando los escaños eran 186 la parálisis ante el chantaje fue exactamente la misma. Y porque la amenaza de frente popular podría conjurarse fácilmente adelantando la convocatoria de elecciones generales y dando la palabra a la ciudadanía, como pide a gritos la ocasión.

ABC se lo ha dicho alto y claro: «Un Estado no puede renunciar a la más elemental de sus funciones: hacer cumplir la ley y defender los derechos y libertades de sus ciudadanos». Un aldabonazo en la conciencia del Consejo de Ministros.

(Isabel San Sebastián/ABC.)

lunes, 4 de septiembre de 2017

ALBERT BOADELLA/ELS JOGLARS







 UN DIGNO FINAL A LA CASA DE ELS JOGLARS.





Es el colofón de la utopía que fue, por más de 35 años, su casa de Rupit. Se va con una estelada al frente, la "que se han inventado los separatistas para autoafirmarse en los desatinos que asolan aquella región".

Se despide del espacio que vio el nacer a Els Joglars. Un baluarte cómico desde donde se luchó contra la Cataluña del 'procés'... Su mensaje es claro y valiente: "¡España Sí!"

Aquellos pardillos separatistas no se imaginaban que iban a convertirse en comparsas de un momento simbólico en nuestra vida. Tampoco sabían que dejábamos definitivamente aquella casa. Vinieron a perpetrar el escarnio y la jactancia bajo el lema Vamos a joder al Boadella. Eran media docena de jóvenes parejas. Se instalaron en la casa de turismo rural que linda con la nuestra. Sólo un pequeño bosque de pinos separa las dos. Montaron un mástil con la estelada, ese bananero pendón que se han inventado los separatistas para autoafirmarse en los desatinos que asolan aquella región. Lo colocaron bien visible a nuestra mirada. 

Sus intenciones no dejaban lugar a dudas, así que una vez avistada la divisa pendenciera lo tuvimos claro. Tiramos mano de la bandera española que hoy uno debe poseer sin falta en Cataluña para situaciones de emergencia. Especialmente, cuando se quiere conservar la propia dignidad en público. 

La situamos en lo más alto de la casa para sentar las diferencias de altura entre los dos símbolos. Una representación de libertad e igualdad de todos los ciudadanos españoles frente a la divisa de los privilegios feudales que alienta el odio al vecino y la xenofobia. 

Los niñatos del procés sorprendidos ante nuestra herética respuesta se apresuraron a plantar enseguida uno de esos rótulos industrializados con el "Sí" destinados al 1 de octubre con su anunciado golpe de Estado. 

(El Mundo.)

CENTRO IZQUIERDA DE ESPAÑA

 (Si en España tuviésemos un partido liberal conservador digno- no lo hay- y un partido socialdemócrata digno- no lo hay-, ya se habrían dicho y hecho estas cosas que denuncia Centro Izquierda de España.

El PP, es malo. El PSOE es peor. Terrible panorama. Me olvidaba. Podemos es pésimo.)







CENTRO IZQUIERDA DE ESPAÑA.

En un duro comunicado, el Centro Izquierda de España (dCIDE) acusa a los partidos nacionalistas que han gobernado la Generalidad catalana de haber fomentado la "inmigración islámica" por "pura estrategia política para marcar diferencias y sin tener en cuenta los intereses generales". 

Según este partido, en Cataluña se han dado más facilidades y subvenciones a las asociaciones de inmigrantes magrebíes que a las de inmigrantes hispanoamericanos, "que hablan español y tienen lazos afectivos con España".

El dirigente del Centro Izquierda de España, Antonio Robles, sostiene que esa política nacionalista se debe al propósito de "convertir a la causa separatista" a los inmigrantes sin vínculos culturales con España, más susceptibles de adoctrinamiento político y más sensibles a un "hecho catalán" que les promete una ciudadanía de mayor rango que la española.

El partido exige en su nota "que el Estado Nacional asuma claramente las competencias en el control de la emigración e impida que las Comunidades Autónomas establezcan normas particulares que favorezcan una emigración y no otra, como ha ocurrido en Cataluña al facilitar numerosas subvenciones a la inmigración islámica y marroquí alejada cultural y lingüísticamente de España, frente a la hispanoamericana, que habla español y tiene lazos afectivos con ésta".

Tal política ha tenido "efectos desastrosos como el convertir Cataluña en el centro yihadista más importante de Europa"...

(Libertad Digital.)

domingo, 3 de septiembre de 2017

¡QUE VIVA ESPAÑA!

 

 (¡Qué viva España!

 

¿Sería capaz Rajoy de cantarlo? O sea, el Presidente del gobierno de España, en España.

 

¿Sería un facha?)

 

 

Las imágenes de los guardias civiles cantando “Que viva España” a su entrada en El Prat.

Un agente grabó un vídeo de sus compañeros en el autobús al ritmo de la canción de Manolo Escobar.

El pasado 8 de agosto, llegaron los primeros agentes de la Guardia Civil al aeropuerto de la ciudad condal para suplir las labores de seguridad de los efectivos de seguridad de la empresa privada Eulen. En el vídeo se puede constatar el entusiasmo de los miembros del Instituto Armado a su entrada en El Prat.

(El Confidencial digital.)

sábado, 2 de septiembre de 2017

LAS BUENAS INTENCIONES.











LAS BUENAS INTENCIONES.


El que fuera Presidente de Gobierno de España, Rodriguez Zapatero, pronunció un discurso en las Naciones Unidas, en diciembre de 2006. Entre otras cosas, dijo:

 ‘Dijimos también que la guerra era mucho más fácil de ganar que la paz. La paz es la tarea. Una tarea que exige más valentía, más determinación y más heroísmo que la guerra. Por eso las tropas españolas regresaron de Irak".

 La cultura es siempre paz. Consigamos que la percepción del otro este teñida de respeto. La fuerza del diálogo entre los pueblos".
"Por eso … quiero proponer ante esta asamblea una Alianza de Civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán’.

El 10 de diciembre de 2009, en Oslo, el ex Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, dijo, al recibir el Nobel de la Paz: ‘’La guerra es necesaria para alcanzar la paz". Y añadió: ‘Por mucho que se desee la paz, la creencia de que es necesaria raramente es suficiente para lograrla’.

Lo dijo un ‘progresista’ admirado por los socialistas. Tan es así que la socialista Leire Pajín, dijo en público que se iba a producir una conjunción planetaria con las presidencias simultáneas de Obama en Estados Unidos y de ZP en Europa.  

¿Qué hay de malo en estas propuestas de Zapatero? Que son un engaño ‘buenista’.  O sea, queremos la paz. Pero la ética de las buenas intenciones está hecha de fines, no de medios. Y cuando se especifican los medios nos damos cuenta de la profunda tomadura de pelo. Un ejemplo debería bastar para darse cuenta de este peligroso engaño progresista.

El ex general Rodriguez, actualmente en Podemos, ocupó el cargo de JEMAD en 2008 a propuesta de la socialista Carmen Chacón. Este ex general ha dicho que, en vez de combatir a los yihadistas con bombas, deberíamos dialogar. Este es un buen ejemplo de estupidez ‘buenista’. En cualquier caso, propongo enviar al ex general a Irak, Siria y Afganistán, a dialogar con los terroristas islámicos.

¿Por qué dicen estas idioteces? Porque se creen moralmente superiores; porque odian a Occidente, al que culpan de todos los males, y porque les basta con las buenas intenciones. Las suyas, por supuesto. Las de la izquierda. Como es sabido, la derecha ni tiene, ni puede tener, buenas intenciones. Lo suyo es la especulación y la guerra. En cambio, la izquierda se mueve por la paz y la solidaridad.

Otro ejemplo, de todos conocido, pero que se airea muy poco, es la limpieza que ha hecho la izquierda de los crímenes del comunismo. ¿En qué se han basado? Centralmente, en las buenas intenciones. Ha salido mal porque el capitalismo internacional ha conspirado para que saliera mal. Pero nadie puede dudar de sus buenas intenciones. Querían construir un mundo mejor. En suma, que al comunismo no hay que juzgarle por sus actos criminales, sino por sus intenciones.

De ahí que se produjera una irritada reacción de la izquierda mundial cuando se publicó ‘El libro negro del comunismo’. Libro presentado en la Mutualité de París en 1998, con motivo del 80 aniversario de la revolución de Octubre. Escrito por once destacados historiadores franceses. Stéphane Courtois, Jean Louis Panné, Rémi Kauffer, Pierre Rigoulot, entre otros. Resume los "crímenes, terror y represión, de la ideología más funesta del siglo’’.


URSS: 20 millones de muertos.
– China: 65 millones de muertos.
– Vietnam: 1 millón de muertos.
– Corea del Norte: 2 millones de muertos.
– Camboya: 2 millones de muertos.
– Europa Oriental: 1 millón de muertos.
– América Latina: 150.000 muertos.
– África: 1,7 millones de muertos.
– Afganistán: 1,5 millones de muertos.
– Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder: una decena de millares de muertos.

 Aproximadamente, cien millones de muertos. ¿Alguna autocrítica de la izquierda? Cero patatero. Dijo J.F. Revel, en ‘La gran mascarada’: ‘Hace diez años caía el régimen soviético, y no bajo las armas del adversario —como le aconteció al nazismo— sino por el efecto de su propia putrefacción interna. Muchos pensaron naturalmente que este acontecimiento, el mayor fracaso de un sistema político en la historia de la humanidad, suscitaría en el seno de la izquierda internacional una reflexión crítica sobre la validez del socialismo. Ocurrió lo contrario…parece ser que lo que verdaderamente rebate la historia del siglo XX no es el totalitarismo comunista, sino... ¡el liberalismo!’.









Además de la superioridad moral derivada de los infinitos deseos de paz de la izquierda, se añade la exigencia de la ‘Alianza de Civilizaciones’.


Giovanni Sartori, una de las mentes más brillantes en el ámbito político y sociológico, (1924/2017) dijo: ‘Estamos viviendo una guerra de religión. Y yo digo que a la guerra se responde con la guerra, no con asambleas como hacen en las Naciones Unidas, que yo llamo desunidas’. En una entrevista en El País, en 2001, declaró: La civilización occidental y el Islam actual son fundamentalmente incompatibles”. Y en ABC, en 2015:’Los musulmanes de tercera generación odian a Occidente’.

Los reiterados atentados terroristas, de origen musulmán, no permiten generalizar. Sabemos que no todos los musulmanes son terroristas. Pero también sabemos que el 99% de los atentados terroristas proceden de islamistas radicales. ¿Deberíamos ignorar este hecho?

"Que todas las religiones unidas desautoricen la violencia, y afirmen que la paz es inherente a la fe puede ser un mensaje poderoso para aislar el fanatismo y promover la convivencia", declaró Zapatero, que mostró su confianza en que el III Plan Nacional de la Alianza de Civilizaciones viera la luz en 2015. ¿Quién se puede oponer a estas bellas palabras?  Pero ¿Qué sucede si algunos- los que sabemos- prefieren no desautorizar la violencia y seguir con los atentados?

Es habitual que, después de una masacre terrorista, muchas personas se acerquen al lugar de los hechos y depositen flores. Incluso se canta el conocido ‘Imagine’ de los Beatles, que incluye bellas y emocionantes palabras:  Imagine all the people, living life in peace…

 ¿Terminará el terrorismo sólo con flores y pancartas de paz?
 ¿O tiene razón Obama?

Usted decide.
 
Sebastián Urbina.

(Publicado en ElMundo/Baleares/1/Sepbre/2017.)


LA MODERACIÓN DEL PNV.

El PNV tiende la mano a Bildu y respalda la secesión catalana.

La Gaceta

LOS ANTIESPAÑOLES JUNTITOS

Iglesias se suma definitivamente al frente soberanista catalán.

La Gaceta

LA ESTUPIDEZ AVANZA PELIGROSAMENTE


 (El que personajes como Carmena y Colau sean alcaldesas de Madrid y Barcelona muestra el bajo nivel de la sociedad española. Y no, no es porque sean mujeres. No soy tan idiota como los que piensan esto.

 

No existe el derecho a decidir, que es una forma, 'de listillos', de hablar del derecho de autodeterminación. No lo hay.

 

Es de vergüenza que estas señoras ocupen tan importantes  cargos políticos.

 

¡Y que trabajen en contra de España, en España, ocupando un cargo público!

 

Esto no es una democracia respetable. Es una maloliente partitocracia. Veremos como termina.)

 

 (LA ESTUPIDEZ AVANZA PELIGROSAMENTE.)

 

Madrid

Carmena ampara otro acto a favor de la independencia de Cataluña en un edificio municipal.

La plataforma Madrileños por el Derecho a decidir organiza el evento el próximo 17 de septiembre en la sala de Terneras del centro cultural Matedero.

(ABC)

viernes, 1 de septiembre de 2017

DEMOCRACIA CATALANA


(Democracia catalana.)





(Un ejemplo de democracia. cat)





DEMOCRACIA CATALANA.
AMENAZAS DE MUERTE AL DIRECTOR DE 'EL PERIÓDICO'.

Salvaje linchamiento de las hordas separatistas a Enric Hernández por haber dejado a los Mossos con el culo al aire.

El precio de la disidencia en Cataluña se paga con tener que salir a la calle con escoltas.
A. Pérez, 01 de septiembre de 2017 a las 10:04
 
(Periodista Digital)

¡QUÉ BURROS SON!

 (Son tan burros- en el mejor de los casos- que no quieren entender que la acusación no va por ahí. No se dice que se hubiera evitado el atentado. Nunca se puede saber.

 

 Lo que se dice es que cualquier político responsable hubiese tomado más medidas para evitar un atentado. Con mayor motivo si se avisa por parte de organismo internacionales.

 

Son unos incompetentes e irresponsables. Y, encima, se hacen los ofendidos.

 

PD. El de abajo es el sr. Turull.)

 

 

 

¡QUÉ BURROS SON!

Turull, furioso: "Si alguien quiere insinuar que el atentado podría haberse evitado, que tenga el coraje de decirlo".

Un día después de la polémica por el aviso de la CIA, el Gobierno catalán se revuelve: su portavoz reta a que les acusen de no evitar los atentados. (ld)

EL PSOE APESTA

 

 (Frente a un golpe de Estado, tiritas socialistas.)

 

 

EL PSOE APESTA.

El PSOE se desmarcará del Gobierno si toma medidas excepcionales contra el 1-O.

Rajoy y Sánchez acordaron una "postura común" contra la ley de ruptura, pero el Ejecutivo y los socialistas discrepan sobre la respuesta al desafío separatista. 

Alberto Lardiés
A principios de esta semana, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez mantuvieron una conversación sobre el problema político de Cataluña. El presidente del Gobierno y el secretario general del PSOE acordaron entablar una vía de comunicación para articular una "postura común" frente a la intención de Junst pel Sí y la CUP de aprobar la ley de transitoriedad, paso previo a la ruptura con España. Eso sí, el apoyo del PSOE al Ejecutivo está supeditado a que no se tomen "medidas excepcionales" contra el referéndum independentista del 1-O.  

Fuentes del PSOE explican a EL ESPAÑOL que su respaldo al Gobierno en Cataluña tiene límites. Se trata, en concreto, de "medidas excepcionales" como la aplicación del artículo 155 de la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. Por ahora, el Ejecutivo presidido por Rajoy asegura en público que descarta estas vías coercitivas pero, en realidad, ambos escenarios están contemplados. 

La conversación de Rajoy y Sánchez, en secreto

En el PSOE entienden que el problema catalán es un asunto de estado que requiere discreción. Por ello, Pedro Sánchez apenas ha dado detalles a sus colaboradores de su conversación con Rajoy del pasado martes. La comunicación entre ambos para un "frente común" está en marcha y se antoja secreta.

Pero no se puede olvidar, dicen fuentes socialistas, que el PSOE apuesta por soluciones para Cataluña que no comparte el Gobierno del PP. Tampoco la respuesta va a ser compartida siempre entre ambos. Desde el entorno de Sánchez aseguran a este diario que el PSOE no aprobaría la aplicación del artículo 155 -algo que algunos portavoces ya han dicho públicamente- y tampoco la Ley de Seguridad Nacional. Así las cosas, apoyo al Gobierno sí, pero con condiciones. 

 
El bloque independentista (Junts pel Sí y la CUP) presentó el martes la ley que pretende amparar la transición de Cataluña a un Estado independiente. La norma de Junts pel Sí y la CUP serviría para crear la hipotética “República de Cataluña”, que reconocería la doble nacionalidad, la cooficialidad de las lenguas catalana y castellana y la amnistía de los condenados por haber participado en la construcción del nuevo Estado catalán. 

La intención de la CUP es que la ley de ruptura sea aprobada antes del 1 de octubre. Según ha trascendido en las últimas horas, la formación anticapitalista y Junts pel Sí (PDeCAT y ERC) pretenden aprobar la norma la próxima semana, en un pleno de Parlament que se celebraría el miércoles o el jueves. 

Ante este desafío redoblado, el Ejecutivo del PP apostó, con el apoyo del PSOE, por una respuesta moderada. Rajoy y el resto de su ejecutivo insisten una y otra vez en que el referéndum del 1 de octubre no se celebrará y en que la ley de transitoriedad, ruptura o desconexión jamás entrará en vigor. 

 
 

ES HORA DE ATAJAR LA SECESIÓN.










ES HORA DE ATAJAR LA SECESIÓN.
 

La rebelión separatista es una obra de ingeniería social del poder nacionalista, no surgió en origen de ningún anhelo clamoroso de la sociedad catalana. En 2010, Artur Mas reclamó al Gobierno un pacto fiscal a la carta, que privilegiase a Cataluña respecto al resto de las comunidades, liquidando así la solidaridad interterritorial y acabando en la práctica con la igualdad de derechos de los españoles. 

El Ejecutivo no tuvo otra opción que rechazarlo. Mas, que nunca se había declarado separatista, viró al "soberanismo". Aprovechando el malestar de la crisis, y para enmascarar su pésima gestión al frente de una Generalitat quebrada, se parapetó tras la bandera secesionista. De manera unilateral activó el mayor problema que hoy afronta España, el único que amenaza su existencia.

Ningún Estado democrático del nivel del nuestro ha tolerado ni toleraría una insumisión así. La sublevación contra el Estado del Parlamento de Cataluña y la Generalitat es insólita y aberrante en el ámbito occidental. Los casos de Quebec y Escocia, tantas veces invocados por los separatistas, fueron radicalmente distintos, pues se llevaron a cabo respetando escrupulosamente las legalidades canadiense y británica (y en ambas ocasiones el independentismo acabó derrotado). Los golpistas quieren derogar la legalidad española para imponer una nueva y autoritaria en nombre de un imaginario deseo del pueblo catalán, que en su mayoría rechaza esa ruptura. 

El único "diálogo" que admiten es que se acepte romper España en los términos que ellos han establecido. Hace siete años, cuando arrancó el envite, costaba creer que llegaría tan lejos. Los propios dirigentes del PP en Cataluña hablan hoy de "golpe de Estado". Es cierto que el Gobierno de Rajoy no ha hecho concesiones al nacionalismo en materias que afecten al modelo de Estado. También es verdad que ha ido denunciando sus desafueros ante el TC. Pero si hubiese que hacer un balance, está claro que la causa separatista ha avanzado notablemente. 

Han dado pasos para armar su república. Han llevado la iniciativa frente a un Estado siempre a rebufo, que intenta reconducir tardíamente hechos consumados. El Gobierno carece de un discurso estimulante en defensa del valor de España. La propaganda y acoso social de un nacionalismo xenófobo ha dividido de manera crítica a los catalanes. Ha provocado incluso que ser catalán y sentirse español tenga un peaje en la vida práctica. 

A comienzos de este año, el Gobierno todavía lanzó una naif "Operación Diálogo". El fruto de aquel absurdo intento está ahí: dentro de exactamente un mes los sediciosos convocarán su referéndum ilegal, su espoleta para intentar diezmar nuestro país y hundir a Cataluña en la pobreza, el aislamiento y el totalitarismo.

La mayoría de los españoles se sienten indefensos y enojados, no entienden a qué espera el Gobierno para actuar. Los ciudadanos, incluidos millones de catalanes que se sienten españoles, contemplan con perplejidad y desasosiego la impunidad con que avanza el separatismo. Con una Generalitat rescatada por el Estado, los impuestos de todos sufragan el proyecto de propaganda y diplomacia rupturista. Han querido humillar al Rey, el jefe del Estado, en Barcelona en una marcha por las víctimas y contra el terrorismo; una más de las ofensas diarias contra España y los españoles.

 Las leyes de sesgo dictatorial para construir el Estado catalán han sido expuestas, por lo que estamos cuanto menos ante un delito en grado de tentativa. En una situación de tal gravedad no basta con que el Gobierno afirme que todo está controlado, que las carencias logísticas les impedirán celebrar una consulta. Urge actuar, activar todos los mecanismos de que dispone un gran país para defenderse, incluido, por supuesto, el artículo 155 de la Constitución. 

Es cierto que la deriva del PSOE de Sánchez dificulta la respuesta. En esta hora difícil en lugar de hacer piña contra el golpe se dedica a repartir culpas entre el Gobierno y los sediciosos y a barajar conceptos tan lesivos y disparatados como el de "nación de naciones". Pero aun así, el Ejecutivo dispone de sobrados mecanismos legales –la mayoría en el Senado del PP es clave– y discursivos como para frenar este insólito desorden, cuyas primeras víctimas son los propios catalanes. Desde ABC abogamos por que se actúe sin más demora para atajar la sublevación. Un Estado no puede renunciar a la más elemental de sus funciones: hacer cumplir la ley y defender los derechos y libertades de sus ciudadanos. Si lo hace, pronto dejará de ser tal Estado.

(Edit. ABC.)