jueves, 5 de noviembre de 2020

LA LUCHA AGÓNICA DE OCCIDENTE

 

LA LUCHA AGÓNICA DE OCCIDENTE.

 

Estamos asistiendo a la lucha de Occidente por su supervivencia. ¿A qué llamo Occidente? Al sistema político caracterizado por la democracia liberal, con ciudadanos libres cuyos derechos y libertades son garantizados por jueces independientes, junto a la moral tradicional, basada en el respeto a la vida, a la libertad y a la familia.

 

Este sistema probablemente alcanzó su cénit durante el siglo XIX, propiciando un desarrollo espectacular de la humanidad durante los dos últimos siglos en todos los órdenes. Tienen todos los gráficos históricos en la web ourworldindata.org: mortalidad, esperanza de vida, población, renta per cápita, y un largo etcétera.

 

Y sin embargo, este modelo de éxito viene sufriendo un gradual deterioro a partir de las guerras mundiales. Siguiendo al filósofo Gabriel Zanotti (https://puntodevistaeconomico.com/author/gabrielzanotti/), podemos identificar dos grandes causas: el neomarxismo y el postmodernismo.

 

El neomarxismo consiste en la extensión de la ‘lucha de clases’ a otros sectores sociales supuestamente oprimidos: la lucha ya no es entre clases sociales económicas, sino que también se divide a los ciudadanos por sexo, raza, orientación sexual, o por cualquier otra clasificación arbitraria susceptible de emplearse políticamente. En lugar de defender la igualdad de derechos de todo ciudadano, según la idea liberal, se defienden colectivos supuesta o realmente oprimidos frente a otros supuestos opresores. Se atrae así voto de las personas pertenecientes a dichos colectivos, generando división y enfrentamiento en el proceso.

 

En cuanto al postmodernismo, consiste en una especie de ‘autoodio’ por el que se denuesta la civilización occidental, sus logros, su historia, afirmando que toda cultura o idea es relativa e igualmente válida. Va unido al materialismo, es decir, la negación de cualquier idea de trascendencia o espiritualidad, o cuando menos su disolución en tendencias tipo ‘new age’, sincréticas o de divinización de la naturaleza -y animalización del ser humano-; al nihilismo, o ausencia de sentido de la existencia; y al hedonismo, o búsqueda inmoderada del placer sensorial y evitación del sufrimiento a toda costa.

 

De la conjunción de ambas tendencias surge, en lo político, el aumento del tamaño del Estado y su intervencionismo en la economía, que frena el progreso antes mencionado, y la erosión de los derechos y libertades. Y en lo cultural, la destrucción de la familia y del propio ser humano, reducido a un primate infantilizado que básicamente aspira a entretenerse o a ‘pasarlo bien’. Todo ello se traduce en una espectacular crisis demográfica cuyo inicio suele situarse en 1968. En España, el descenso en la tasa de hijos por mujer se inicia en 1976, perdiendo la tasa de relevo generacional (2,1 hijos por mujer) en 1981 y tocando suelo en 1998 (1,13 hijos por mujer), donde nos hemos estabilizado. Es decir, llevamos 40 años por debajo de la tasa necesaria para mantener la población, y por tanto estamos abocados a una reducción drástica de la población que ya comenzamos a notar, y que se agudizará inexorablemente durante las próximas décadas.

 

Por tanto, nos enfrentamos al fin de nuestro sistema político, económico y cultural, es decir, a nuestro estilo de vida. Y no para mejor, precisamente, sino para dar lugar a un sistema político opresor -si le parece mal el actual, espere a ver, porque no me consta que el marxismo haya pasado nunca de la fase de dictadura del partido- unido a una devastadora crisis económica permanente, sin horizontes personales.

 

La única posibilidad es oponerse a las dos tendencias mencionadas, combatiéndolas política y culturalmente, y por ello Trump y Vox, aunque sin duda distan de la perfección, como todo en este mundo, parecen infinitamente mejores que sus oponentes, que o bien las impulsan, o bien las toleran y asumen. Nos jugamos ni más ni menos que la supervivencia de nuestro estilo de vida tal y como lo hemos conocido.







 

 

(Gabriel Le Senne/MallorcaDiario/5/11/2020.)

No hay comentarios: