El PP canario cree que "no se va a parar el mundo" porque CC llame a la bilateralidad
El PP asegura que el pacto suscrito con Coalición Canaria sigue "gozando de buena salud". "No se va a parar el mundo" porque los nacionalistas apuesten por "una relación bilateral" con España o usen el término nación para definir a las islas. Fuentes populares y nacionalistas consultadas por Libertad Digital restan importancia a las críticas de Alejo Vidal Quadras.
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El PP se hunde.
El Partido Popular es un partido partido. Entre aquellos que no tienen principios, la actual directiva, y los que los tienen. Estos últimos están fuera, o en el cuarto oscuro. Caso de María San Gil y los que mantienen la decencia política. No hablaré del pesoe. Me basta con decir que es, todavía, peor. Hablaré del pepé.
Hay demasiados ejemplos que muestran la ausencia de firmeza y dignidad políticas del actual Partido Popular. El caso, antes mencionado, de María San Gil es sintomático. Fue vergonzosa la actuación del político canario y de Mariano Rajoy. Es normal. La gente políticamente decente molesta. Veamos el caso UPN. Rajoy permite que el funambulista Sanz chulee al Partido Popular. Le tome el pelo públicamente. La reacción de Rajoy es suspender relaciones. ¡Qué miedo! Y el funambulista se crece y amenaza. Y Rajoy se calla.
Ahora la chorrada canaria. Confederación. Y Rajoy se calla. Y el canario pepero no se calla. Mejor estaría callado porque da pena oirle. Pero expresa lo que hay. La nada. La nada política. El barco se hunde pero siguen disimulando. Como si no pasara nada.
Mariano Rajoy ha apoyado los Presupuestos. Esto sería un acto de responsabilidad política si el Gobierno le hubiera tenido en cuenta en la redacción de los mismos. Pero no. El Gobierno ha despreciado al Partido Popular y a sus votantes. Pero Rajoy se va a hacer la foto. Esto no es sentido de la responsabilidad. Esto es no hacer oposición responsable. El Presidente Rodriguez se ha reído, una vez más, de Rajoy. Lo ha utilizado.
¿Pueden sorprenderse de que Rosa Díez les vaya quitando (es un decir) votos? Tal vez no sepan a qué se debe. ¿O lo saben y no hacen nada porque no tienen coraje? Porque UPyD tiene principios y los defiende en público. Y es creíble. Y no le da vergüenza (salvo a Savater) hablar de la unidad de España. Y no están acomplejados frente a los nacionalistas. Ni frente a la prepotencia de los socialistas. Para qué seguir. Ni se enteran, ni se quieren enterar. No se merecen representar a la derecha sociológica española.
Los dirigentes del Partido Popular actúan como si viviéramos momentos normales. Pero no es así. Ni política, ni económicamente vivimos momentos normales. Vivimos una situación excepcional, en el ámbito político y en el ámbito económico. Si no se han enterado es que no merecen dirigir el Partido Popular. Si se han enterado y no actúan en consecuencia, tampoco.
Y no basta esperar a que la situación se pudra y haga caer al pesoe. Tal vez sea así. Pero no basta. Además, hay que mostrar a los ciudadanos un programa para salir de la crisis, con claridad y firmeza. Hay que ser creíbles y dar confianza. Probablemente ya es tarde para los actuales dirigentes. Renovación. Ya.
(PD).- Poco salva Pío Moa de las páginas del diario de Pedrojota. "El Mundo es un periódico curioso: basura muy parecida a la de El país quizá en un sesenta por cien y acaso el más putero de los de papel con pretensiones de seriedad. Le salva, hasta cierto punto, el resto, algunas columnas y el periodismo de investigación que de vez en cuanto practica".
Pío Moa le da un buen bofetón al diario de Pedrojota Ramírez:
Dentro de su oposición a la garzonada (por suerte, pues uno sospecha que lo mismo podría haber salido por cualquier otro registro), publicaba ayer opiniones de 70 historiadores, nada menos, en dos páginas, bajo el título de "los historiadores juzgan a Garzón". La idea era buena, pero su formato impedía argumentar, y el juicio se quedaba en galimatías.
Me llamó Julio Martín Alarcón pidiéndome un resumen de entre 100 y 150 palabras. Le mandé uno de 139, que me redujeron por las buenas a 22, privándoles de gran parte de su sentido (al pro chekista Gibson le correspondieron 78). Un fallo informativo y periodístico, porque, además, faltan historiadores importantes, y de otros solo los especialistas saben qué han podido escribir.
En otro plano tiene interés comprobar hasta qué punto gran parte de las opiniones refleja una sangrante mezcla de ignorancia y sectarismo, de desprecio a los hechos y de ausencia de análisis, ¡en tantos historiadores! O cómo muchos de derechas se salen por la tangente. Están bien Kamen, Stanley Payne, Rafael Abella y unos pocos más. Algunos los iré comentando en el blog. En cuanto a mi respuesta sobre la garzonada, mutilada por el periódico, fue la siguiente:
"Es parte de la actual involución política, como la colaboración del gobierno con la ETA o el ataque a la independencia judicial. Degrada a los inocentes igualándolos a los asesinos de las chekas: todos "víctimas". Aplica los principios de los tribunales "populares", atendiendo solo a una parte: una parte basada en propaganda, con cifras inventadas y falsos representantes de los familiares. Presenta a los caídos de izquierdas como defensores de la libertad, cuando fue el Frente Popular quien destruyó la legalidad republicana y causó la guerra, hechos hoy probados. Da crédito a Jay Allen, que no era informador, sino agente de propaganda del Frente Popular. El sumario es históricamente falso, judicialmente inspirado en el modelo chekista. No hubo genocidio, sino grados de terror en los dos bandos. Descubrir el fraude ayudará a la verdad, tan importante para la democracia"
Y concluye:
Por supuesto, El Mundo no ayuda en absoluto a la verdad, y el problema no se limita ni puede centrarse en el aspecto judicialmente disparatado del negocio garzonesco. La clave está en los hechos históricos, rehuidos o embrollados por el periódico.
La idea de belleza cinematográfica puede ser defendida como una realidad no únicamente referida a las propiedades de las películas en sí, sino como un proceso centrado en las posibilidades que alumbra el espectador mismo. Para ello, el gusto personal y el propio criterio debería ser entendido como un punto de partida y no como un estatuto intocable.
Criticar una película sólo es, en un sentido reduccionista, “meterse con ella”, pues el elogio o la desaprobación constituye el resultado final del esfuerzo consistente en tratar de comprenderla, como algo similar a una búsqueda. Y, como todo proceso de búsqueda, requiere de algunas normas para dirigir mejor la atención.
Resulta, por ello, especialmente pertinente recordar la importancia de la Tradición en este proceso. La Tradición, materializada en miles de libros, incluso desde escuelas contrapuestas, supone una infinidad de esfuerzos que pretende descubrir nuevas posibilidades en lossignificados cinematográficos, despertar la sensibilidad y ofrecer instrumentos para profundizar en el placer de ver cine.
Pero la clave del proceso sobre la que pretendo incidir en este escrito es otro: el autocuestionamiento de las preferencias. Lamentablemente, hablamos de un empeño no sólo complejo sino entorpecido por el hecho de que, desde ciertos foros de relevancia social se promueve el escepticismo con relación a cualesquiera criterios de evaluación que traten de guiar las opiniones de los sujetos. Existe una incesante promoción de una especie de personalismo estético que empuja a los espectadores hacia una suerte de mentalidad anómica ramplona, desde la que boicotear la idea misma de calidad.
Esta barbarie contemporánea es alarmante porque favorece, desde el relativismo individualista más estrecho, la pobreza intelectual e incita hacia una inmadurez colectiva especialmente tentadora para los jóvenes, pues pretenden que, con ello, les salga gratis el encubrimiento de su ignorancia. Un fenómeno que suena al egoísmo de siempre, aunque hoy se presente con unos aires postmodernos que contribuyen a prestigiar injustificadamente la actitud de los amantes de la irracionalidad relativista, que tan fuertes se sienten en mitad del caos.
Por supuesto que ir al cine para divertirse es una aspiración inobjetable y sana, pero ir al cine exclusivamente "para no pensar" se ha convertido en toda una obsesión moderna y, para muchas personas, un murete de contención contra las condiciones que hacen posible una conversación inteligente, además de un chantaje contra quienes en su entorno la pudieran plantear. Ya se conoce la eficacia disuasoria que tiene laacusación de “cabeza cuadrada”, “cerrado”, e incluso “intolerante” y otras cosas peores.
Pero, se pongan como se pongan, ver una película no es un fenómeno estético que suponga un acontecimiento personal e intransferible, no, comprender una película es un proceso complejo de comunicación.
Gozar o aburrirse con una película implica, en primer lugar, comunicarse “hacia el interior”. Sin entrar en su indiscutible dimensión social, esta comunicación interior procesa la información recibida durante la película asignando significados a lo que el sujeto está experimentando, y que, finalmente, lleva al individuo a tener y expresar sus opiniones personales.
Pero el proceso de comunicación se amplía a una segunda dimensión en cuanto se cae en la cuenta de que ver una película es, casi siempre, un acontecimiento que favorece el intercambio de puntos de vista relacionados con las distintas visiones que de la película tienen las personas. Dichos intercambios, tomados como fuente de enriquecimiento a muchos niveles, están sujetos a contextos de comunicación que pueden favorecer el diálogo razonado y la profundidad en la comprensión crítica de la película, pero también existen contextos que pueden conducir al colapso de la comunicación.
Compartir unos cafés o una cena con amigos mientras se comenta una película estimulante, puede convertirse en una fiesta para la inteligencia en la que no se tiene porqué renunciar al entretenimiento más o menos sofisticado. Dicho disfrute está en función de que el grupo de amigos, no siendo especialistas, partan de una predisposición razonada y autocrítica de sus propias opiniones sobre la película. Dicha predisposición pasa inevitablemente por la autoimposición de dos exigencias: respaldar con razones dichas opiniones y arrogarse el derecho de inquirir al resto con la misma exigencia. La experiencia cotidiana nos muestra que dicha exigencia en un grupo acrecienta el placer de la conversación porque permite profundizar en aspectos importantes, disipa dudas, desvela misterios, aminora el número de intervenciones poco reflexionadas o arbitrarias, exige lo más atinado y reflexivo de nuestro punto de vista y, lo más importante, constituye un contexto que permite a las personas intervinientes sustituir sus opiniones por otras mejor razonadas.
Por desgracia, puede habitualmente comprobarse como mucha gente se endemonia cuando se pone en duda la calidad de las películas que le gustan o se le sitúa en un contexto en el que se vea compelido a razonar,maliciando enseguida oscuras ofensas elitistas irrespetuosas con el gusto de cada cual. Este contexto de recelo hacia la cultura cinéfila reivindica, en la práctica, la equivalencia de los gustos, y así, cociéndose en el desprecio por la tradición y la racionalidad, lo inverosímil, lo absurdo, lo infantiloide o el expolio a los clásicos, se cuelan impunemente, minimizando la responsabilidad artística de los directores y pudiendo contribuir a que la calidad de las películas se resienta.
Esta barbarie contemporánea es alarmante porque favorece, desde el relativismo individualista más estrecho, la pobreza intelectual e incita hacia una inmadurez colectiva especialmente tentadora para los jóvenes, pues pretenden que, con ello, les salga gratis el encubrimiento de su ignorancia. Un fenómeno que me suena, dicho sea de paso, al egoísmo de siempre, aunque hoy se presente con unos aires postmodernos que contribuyen a prestigiar injustificadamente la actitud de los amantes de la irracionalidad relativista, que tan fuertes se sienten en mitad del caos.
Temo, además, que este despreciativo escepticismo pueda animar a los directores noveles (algún caso he conocido) a convertirse en adoradores de la trasgresión, porque lo que en el fondo exalta este vacuo narcisismo es una actitud de elogio hacia el rupturismo en sí.
Pero es que el problema del escepticismo es, si cabe, de más hondo calado y apunta hacia una especie de enfermedad colectiva manifestada en dos perversiones culturales: en primer lugar, una ajenidad cuando no un desprecio hacia el cine clásico y hacia la tradición que lo envuelve y que ha ido precipitando criterios de relevancia artística; y, en segundo lugar, una exaltación de lo nuevo por “lo nuevo” que parece pretender instaurar nuevas mitologías freak o antitradición o “subversivas” desde las que puedan ensalzarse toda suerte de falsas originalidades. Y es que, el peligro de la mentalidad relativista puede incluir el fenómeno de la aceptación sin más de cualquier moda rupturista que se autoproclame como excepción artística, porque aquí “nadie es más que nadie”.
Piénsese que la comunicación social se hace posible gracias a criterios, algunos de ellos prioritariamente morales, que fomentan el diálogo a todos los niveles sociales (en mayor o menor medida). Pues bien, grandes pensadores vienen denunciado las tentaciones contraculturales que, sin ofrecer otra alternativa artística más allá del puro desbarajuste o de la provocación disfrazada de libertad, abominan de los criterios artísticos (así como los morales o políticos), sobre todo si están vinculados a la Tradición occidental.
Como yo no soy un necio ni un inquisidor, no tengo el más mínimo reparo en reconocer que existen productos audivisuales valiosos y para mí insospechados, por mucho que estén al margen de mis preferencias, pero me niego a otorgarles el estatuto de intocables porque ello sería tanto como contribuir a promover la derrota del pensamiento (Finkeilkraut) o ceder a la tentación de la ignorancia (Urbina).
En conclusión, la ideología relativista se ha cebado en el mundo del cine y presenta dos fenómenos alarmantes:
1- la negación de la existencia de mejores comprensiones frente a peores, favoreciendo el blindaje sin razonar, absolutivizando el "gusto de cada cual" y denunciando supuestas “ofensas” sufridas por la autoestima de quien se ve compelido a razonar sobre sus preferencias. Y ello es de un alcance devastador para el fomento de la cultura, pues al afirmar que el error es imposible, se defiende, implícitamente, que nadie es capaz de aportar nada relevante.
2- aceptando pasivamente la autoproclamación de excelencia de ciertos productos desde el interior de modas o movimientos “alternativos” que reclamanintangibilidad cultural para desligarlos de los parámetros clásicos de racionalidad, huyendo así de toda crítica “ajena” a su burbuja de sentido.
Así pues, no es exactamente la incultura cinematográfica lo que me parece denotativo de un nivel de comunicación social pobre, sino el regreso de los tapones dogmáticos a la comunicación y que se encuentra a dos niveles:
en la casi nula disposición autocrítica frente a dicha incultura y en la exaltación de cualesquiera productos audiovisuales siempre que tengan algún elemento “rupturista”, por torpe que este sea.
Una sociedad que rechaza, por ofensivos, los criterios de calidad cinematográfica, se inhabilita para quejarse de la baja calidad de las películasporque niega de origen que tal cosa exista. El abandono errático de las razones que avalan las opiniones, ya que "ninguna es mejor", en el campo de los gustos cinematográficos, es sintomático de un tipo de sociedad poco autocrítica y que favorece un criterio que ciega la comunicación: el encastillamiento estético, tanto individual como el colectivo. Y una sociedad que acepta pasivamente ese criterio degrada la comunicación, porque no promueve el diálogo a través de la argumentación razonada y fomenta el dogmatismo de las opiniones.
(PD).-"Advertí de que había crisis y ahora digo que será larga", afirma el diputado del PP y ex presidente de Endesa, Manuel Pizarro, quien señala que "podría repetir hoy todo lo que dije en el debate -con el vicepresidente económico Pedro Solbes en campaña electoral- sin cambiar ni una sola coma". El diputado señaló que uno de los problemas es que "el gobierno va siempre por detras de los acontecimientos" y que hasta que no le dicen que hay crisis desde fuera, "no se lo cree".
Pizarro ha señalado que "los hechos son tozudos y quien no los quiere ver se acaba dando de bruces contra ellos", y lamenta que los gobiernos que "no hacen más que generar divisiones no consiguen sacar a su país adelante", según ha afirmado en una entrevista en ABC.
Problema de competitividad
Para el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, la falta de competitividad de la economía española "es mucho más peligrosa que la crisis financiera".
"Nuestra economía sufre un problema de competitividad muy grave, que se evidencia por el desequilibrio de la balanza por cuenta corriente. Su quintaesencia es la inflación", apunta. Crisis duradera
Pizarro defiende la tesis de que salir de la crisis "llevará tiempo", porque "el problema es que ahora no podemos devaluar la moneda".
El diputado popular critica la actuación del Gobierno de Zapatero y asegura que "va siempre por detrás de los acontecimientos". "Primero negando la crisis, cuando de hecho la había, y ahora negando que hay recesión, cuando según el Fondo Monetario Internacional (FMI) la va a haber".
Críticas al Gobierno
"El problema es que tenemos un Gobierno que hasta que no le dicen fuera que hay crisis no se lo cree. No hay nada peor que ir detrás de los acontecimientos; el Ejecutivo se tenía que haber anticipado a la crisis, pero no lo quiso hacer por razones electorales".
Sobre las medidas del Gobierno para apoyar a las entidades financieras, Pizarro indicó que "no es normal poner en marcha unas medidas para apoyar la solvencia de los bancos y al mismo tiempo decir que no tienen problemas".
En este sentido, destacó la necesidad de "transparencia y control", "cuanta más, mejor", para evitar el aumento del déficit de las cuentas públicas. Así, pidió saber cuánto dinero se da y a quién. "Hay que definir con cuidado el mecanismo de control de esta medidas", sentenció.
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Lamento que no se vean bien las otras declaraciones de Pizarro, un poco más abajo en el blog. Espero que esto sirva para compensar.
Miembros de IU intentan asaltar el Parlamento andaluz en un acto de protesta
Una quincena de agentes ha impedido la entrada al Parlamento andaluz a quince cargos de IULV-CA que pretendían encerrarse en protesta por la situación de los ayuntamientos, "al borde de la bancarrota". 70 compañeros suyos lograron este viernes burlar a la Policía y encerrarse en la institución andaluza.
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No esperen, de la izquierda, soluciones sensatas. No las tienen. Eso sí, un asalto al 'tenderete de otoño'. Algunas octavillas; 'no pasarán'; 'vosotros fascistas sois los terroristas', y otras profundas reflexiones. Me olvidaba, 'capitalismo salvaje' y más cositas de parecido tenor.
Aunque afirma que "no difunde el miedo" y que "no se puede culpar al mensajero", escuchándole, a uno le entran ganas de venderlo todo y volver al pueblo a sembrar tomates: "Yo sólo analizo la situación". Nouriel Roubini, profesor de la escuela de negocios Stern y presidente de la firma de análisis económico RGE Monitor, se ha erigido en el abanderado de los pocos expertos que en los últimos años se han atrevido a anticipar un colapso del sistema financiero global.
Los economistas recibieron con escepticismo el discurso que Roubini dio en septiembre de 2006 en el Fondo Monetario Interncional, cuando avisó de que una gran crisis se estaba gestando en EEUU.
En los meses siguientes hizo tres vaticinios que se han cumplido puntualmente: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria estadounidense, la brusca escalada de los precios del crudo y una caída casi sin precedentes de la confianza de los consumidores. Y estas tres predicciones confluyen en una cuarta, que es la que se estaría gestando en estos momentos: una profunda recesión.
"Los mercados no han descontado todavía la realidad, que es que va a haber una profunda y desagradable recesión", afirma Roubini en una entrevista concedida a EXPANSIÓN tras su asistencia a las conferencias celebradas en Madrid con motivo de la 47º Reunión de Antiguos Alumnos del IESE.
Durante la entrevista, los índices de WallStreet caían cerca de un 4% y el Ibex había cerrado el día con un descenso del 5,20%, y la semana, con otro del 13%. "Esto es como tratar de coger un cuchillo en caída libre. Parte de los retrocesos se deben las malas noticias económicas, pero la extrema volatilidad que estamos viviendo se debe al miedo y al pánico. Ya no hay fundamentales que valgan. Y eso da miedo. Como sigamos con descensos de este calibre en los próximos días, no va a quedar otra alternativa que cerrar los mercados", afirma con contundencia un Roubini que luce encantado el palmito de gurú.
Mercados irracionales Según el profesor de Economía, "ha llegado un momento en el que los mercados son disfuncionales, no están reflejando la realidad, y ya no sirven". Aunque trata de matizar: "No estoy diciendo que respalde la opción de cerrar los mercados financieros, sino que si las cosas no cambian es posible que las autoridades no sepan qué otra cosa hacer [...] Con unos inversores guiados por el miedo y el pánico, sería cuestión de parar los mercados y tomar una decisión coordinada globalmente y que comprendiera todos los elementos de inestabilidad del sistema, para tratar de apaciguar ese miedo y ese pánico".
Como ejemplo, Roubini pone las suspensiones de negociación de la bolsa rusa en los últimos meses o, justo ayer, la suspensión de la negociación de los futuros sobre el S&P 500 hasta la apertura de la sesión, después de que durante las horas previas a su inicio se superaran los límites de volatilidad.
Sin embargo, también advierte de que "cerrar los mercados no solucionará el problema de fondo", y afirma que es neceasario tomar medidas de forma urgente: "Hay que bajar los tipos de interés de forma significativa y todos los países que estén en condiciones de hacerlo deben emprender estímulos fiscales que incentiven el consumo de las familias y la inversión de las empresas". Pero lo peor es que, según Roubini, est0 no va a evitar que la crisis financiera golpee con fuerza a la economía real. "No hay crédito. Está congelado. Los bancos no se prestan entre ellos ni prestan al sector privado. Va a haber una recesión profunda y desagradable, no tan larga como la Gran Depresión, pero sí profunda y desagradable".
Y España no se va a salvar. El FMI ya advirtió hace dos semanas que el país entraría en recesión, con una caída de dos décimas delPIB. Pero el gurú afirma que "los expertos del FMI son muy buenos, pero muy moderados". Roubini, que es muy bueno, pero nada moderado, afirma que "España ya está actualmente en recesión" y que "el PIB caerá entre un 1,5% y un 2% en 2009". Con una contracción de sólo el 0,2%, el FMIpredice una tasa de paro del 14,7%, frente al 11,33% actual. "Hay que ser realistas. La recesión en España será probablemente más severa que en la eurozona. No hay que olvidar que el boom inmobiliario ha sido superior al de EEUU".
"Si tienen suerte, España saldrá de la recesión dentro de un año y medio, pero ya le digo, si tienen suerte. ¿Cuánto tardará en volver a crecer con fuerza? Todo depende de la respuesta fiscal del Gobierno y del BCE".
Considerado uno de los grandes expertos en economía, Nouriel Roubini avanzó alguno de los problemas que acucian los bolsillos y ahora ha anunciado un largo estancamiento económico.
25 de octubre de 2008
NEGRO FUTURO
Según el gurú económico Nouriel Roubini, España tiene pocas esperanzas en esta crisis económica.
El profesor de economía de la Escuela de Negocios Stern en la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, es considerado uno de los grandes gurús de la economía mundial. De hecho Roubini ya adelantó alguno de los problemas económicos que gravan la situación económica actual. Estas declaraciones de Roubini en Madrid se producen antes de la conferencia del G-20 y en un marco, como recogió El Semanal Digital, de seria preocupación en España por el aumento del paro.
Entre ellos aventuró en 2006 la crisis de las hipotecassubprime (que se produjo en agosto de 2007) o, como comentó en marzo de 2008, que habría que nacionalizar algunos bancos; lo que ya ha ocurrido en Reino Unido, Holanda o Alemania.
Roubini habló a fondo en Madrid, en las jornadas conmemorativas del IESE, de la situación económica actual. Aseguró que "la recesión durará entre 18 y 24 meses· señalando que se trata de "una crisis que en España no permite ser optimista". Según Roubini, España va hacia "una recesión bastante severa" y la crisis va a ser "mucho más dolorosa para España que para otras partes de la zona euro".
En su opinión, Estados Unidos "ya está en recesión". "Antes se discutía si iba a llegar ese golpe, ahora la cuestión es lo fuerte que va a ser", manifestó. A todo ello añadió que la crisis va a durar más de lo que se supone y que se producirá "un estancamiento de muchos años".
Roubini avanzó que "no vamos a ver un constipado, sino una neumonía" y que hay que tomar medidas como cerrar las bolsas durante una o dos semanas". "Hay pánico y hay que cortocircuitarlo. Ese tiempo habría de aprovecharse para infundir confianza entre los inversores", recalcó. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXx
Entrevista con Manuel Pizarro (26/10/2008.ABC)
'Advertí de que había crisis, advierto que será larga'. 'Es urgente equilibrar la balanza por cuenta corriente y para ello hay que competir tanto en calidad como en precios'. 'El sector inmobiliario va a sufrir tanto como el mercado bursátil. La economía española en su conjunto deberá ajustarse'. 'Podría repetir hoy todo lo que dije en el debate sin cambiar ni una sola coma'. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXx
José Barea. Catedrático emérito en Ciencias Económicas y de Ciencias Morales y Políticas.(ElMundo)
Y esto sólo se arregla con medias que afecten a la economía real. Respuesta. Así es. El Gobierno está intentando confundir la crisis real española con la financiera. Ahora, para no paralizar la economía financiera, los gobiernos han inyectado liquidez en los bancos. Pero no se han tomado medidas para la economía real.
¿Y las que ha aprobado el Gobierno? Respuesta.No sirven para nada.
¿Y los Presupuestos no sirven? Respuesta. Para nada. Del aumento de gasto, el 95% va a gasto social. Me parece bien este gasto, pero antes hay que crear riqueza para redistribuirla. Y no recogen una sola medida de economía real para salir de la crisis.
¿Qué cree que debería atajarse inmediatamente? Respuesta. El principal problema es la competitividad. Ha quebrado el modelo económico de la demanda interna y la construcción. Hay que apostar por la demanda externa potenciando los factores que dan lugar a un incremento de la productividad.
El alcalde de Madrid se ha subido el sueldo casi un 12%. Respuesta. Otro disparate.
¿También lo es que la deuda de las autonomías y los ayuntamientos no se haya reducido en estos años de crecimiento con un importante aumento de los ingresos por la construcción? Respuesta. La culpa la tiene el Ministerio de Economía que les ha autorizado esa deuda.
¿Cómo ve la gestión de Solbes? Respuesta. Se debe ir. Creo que no debería haber vuelto de Bruselas.