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miércoles, 27 de abril de 2011

GIBRALTAR









GIBRALTAR



Frente a la desidia interesada de la mayoría de los políticos, Gibraltar no es un problema menor: se trata de la única colonia existente en Europa, que a su vez coloniza el entorno y afecta profundamente a nuestros intereses económicos y geoestratégicos, y a la dignidad de España como país independiente.



La historia de esta permanente injuria apenas la conoce hoy la mayoría. Un almirante inglés tomó el peñón en 1704 en nombre del archiduque Carlos de Austria, pretendiente al trono español; es decir, en nombre de España. Después, Inglaterra se lo apropió, y por el leonino tratado de Utrecht lo retuvo, así como a Menorca. Años después, los ingleses fueron expulsados de Menorca, pero no de Gibraltar.



Inglaterra nunca respetó el tratado de Utrecht, sino que se apropió de territorio no incluidos en el tratado, explotando la conciencia humanitaria española que se lo cedió momentáneamente para hacer frente a epidemias declaradas en el peñón. Ese territorio no fue devuelto. El tratado tampoco concede a la colonia aguas territoriales, pero los ingleses han invadido reiteradamente las aguas españolas para construir, por ejemplo, un aeropuerto ilegal, y la invasión continúa en la actualidad con prepotencia y provocadoras maniobras militares, expulsión de pesqueros y guardia civil de aguas españolas ante la pasividad del gobierno “español”, etc. Por otra parte, la colonia fue siempre base de contrabando, negocios opacos y otras actividades delictivas contra la ley y la soberanía españolas. Y lo es hoy a escala mucho mayor que nunca. Todo indica que se emplea, además, como depósito de armamento nuclear, asunto oscuro como tantos otros negocios y especialmente grave para nuestro país.



Cuanto afecte al control del estrecho tiene la máxima importancia para España, mientras que para Reino Unido es solo un resto y símbolo de su viejo imperialismo. Londres usa de pretexto para retener el peñón la voluntad de los llamados “llanitos”, que no quieren ser parte de España (obviamente, pues fueron instalados allí tras expulsar a los españoles, y viven de los negocios aludidos). Pero Londres ha prescindido a conveniencia de la voluntad de los pobladores (Hong Kong, por ejemplo), y el caso de los llanitos es tan irrelevante en el problema como el de los ingleses afincados en la India o de los pieds noirs en Argelia. Se trata de un conflicto entre España y Reino Unido, sin terceras partes. Mientras continúe, no habrá alianza genuina entre los dos países, quedando España como sirviente humillado de intereses ajenos.



Deben descartarse asimismo las insidias que equiparan al peñón con las ciudades españolas de Ceuta y Melilla.



Por todo ello consideramos del mayor interés informar a los españoles en general de este grave problema y crear opinión pública y presión política con vistas a la devolución del peñón a España. (Pío Moa)

martes, 22 de marzo de 2011

GIBRALTAR








GIBRALTAR

España soporta la única colonia existente en Europa, Gibraltar. La desidia manifestada al respecto por sucesivos gobiernos españoles ha hecho que pocos conozcan hoy esa historia. Un almirante inglés tomó el peñón en 1704, en nombre del archiduque Carlos de Austria, pretendiente al trono español, es decir, en nombre de España. No obstante, Inglaterra se lo apropió, y por el leonino tratado de Utrecht se quedó con él, así como con Menorca. Años después, España expulsó de Menorca a los ingleses, pero no lo consiguió con Gibraltar.

Inglaterra nunca respetó el tratado de Utrecht, sino que se apropió sucesivamente de territorio no incluido en el tratado, explotando la conciencia humanitaria española que se lo cedió momentáneamente para hacer frente a epidemias declaradas en el peñón. Ese territorio nunca fue devuelto. El tratado tampoco concede a la colonia aguas territoriales, pero los ingleses han invadido reiteradamente las aguas españolas, para construir, por ejemplo, un aeropuerto ilegal, y siguen invadiéndolas en la actualidad con diversos pretextos. Ahora mismo están adoptando actitudes prepotentes y provocadoras con maniobras militares y expulsión de pesqueros y guardia civil de aguas españolas.

Por otra parte, la colonia fue siempre utilizada como base de contrabando y de otras actividades delictivas contra la ley y la soberanía españolas. Esa utilización prosigue actualmente a una escala mucho mayor que nunca, enriqueciendo a un número de habitantes del peñón, que están colonizando económicamente, a su vez, el entorno y la Costa del Sol, gracias a las ganancias extraídas de actividades perjudiciales para España.

Todo ello mientras se presenta al Reino Unido como nuestra aliada y amiga. Desde luego nunca lo será, a no ser bajo sumisión española, mientras persista la actual situación. Londres usa como pretexto la voluntad de los llamados “llanitos”, que no quieren ser parte de España (obviamente, ya que fueron instalados allí tras expulsar a los habitantes españoles, y viven de la explotación de los negocios citados). Pero, aparte de que Inglaterra ha prescindido a conveniencia de la voluntad de los pobladores (caso de Hong Kong, por ejemplo), el caso de los llanitos es irrelevante en el conflicto, como el de los ingleses afincados en la India al llegar la independencia, o de los pieds noirs franceses en Argelia. Es un conflicto entre España y Reino Unido, en el que este intenta utilizar de escudo o forma de distracción a los llanitos.

Gibraltar tiene el mayor interés estratégico y económico para España, como una de las llaves del Estrecho de Gibraltar. Cuanto afecte al control del estrecho tiene la mayor y más directa importancia para España, mientras que para RU es solo un resto de su política imperialista. A este respecto deben descartarse asimismo las leyendas que equiparan al peñón con Ceuta y Melilla. Estas son ciudades españolas desde antes de que existiera un estado marroquí, el cual tampoco tuvo, hasta tiempos muy recientes, verdadera jurisdicción sobre la región en torno. Tampoco significa nada el hecho de que estén en África, como lo están también las Canarias o como está en Asia el Sinaí, perteneciente a un país africano, o la región de Estambul, perteneciente a un estado asiático. Sobre estas cuestiones importa disolver equívocos interesados.

Por todo ello, los abajo firmantes quieren informar a los españoles en general

de este contencioso que afecta profundamente a los intereses, estrategia y dignidad de España, y presionar sobre los gobiernos, del partido que sean, para que abandonen la posición entreguista que llevan años manteniendo. (Pío Moa).