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viernes, 4 de noviembre de 2011

DEMOCRACIA REAL






LA SUPERSTICIÓN DE LA DEMOCRACIA DIRECTA.







La Grecia que inventó la democracia, 24 siglos después nos ha dado una lección de demagogia. Su primer ministro Papandreu ha demostrado con su decisión de convocar un referéndum para ratificar el plan de rescate acordado con la UE cobardía, irresponsabilidad y falta absoluta de sacrificio en aras del bien común. Prefiere halagar los sentimientos del pueblo para simular respetarlo, que asumir las consecuencias amargas de su política irresponsable.


En estos tiempos que corren de mediocridad democrática y odio a los políticos, la impostura del socialista nos deja una advertencia que no deberíamos subestimar: las consultas populares no siempre son la panacea para resolver con mayor calidad democrática los laberintos políticos de una sociedad; muy al contrario, pueden ser el recurso más demagógico para manipular los instintos más bajos de las masas.


Sin ir más lejos, en Cataluña el nacionalismo pretende llevar a referéndum el concierto económico; o sea, preguntarle a los ciudadanos si prefieren que sus impuestos reviertan sólo en ellos o en el bien común. Todo ello, además, después de hacer coincidir los recortes que sufren en sanidad con el dinero que "les roba España". Puestos ya, podrían exigir un referéndum para preguntarles si quieren o no pagar impuestos, tener trasportes gratuitos o preguntarles a los alumnos eliminar o no los exámenes.


Desconfío muchísimo de la Democracia real. No conozco otra democracia que la que tiene normas por encima de las tempestades ocurrentes de ciudadanos cabreados reunidos en asamblea con altavoz y mano alzada. Son el extremo de Papandreu. Éste actúa de mala fe para seguir medrando, la asamblea espontánea lo hace por buena fe ante tanta impostura política. Pero las dos acaban siendo demagogia. Con buena o mala fe, pero demagogia.


No estoy defendiendo ni el despotismo ilustrado, ni la democracia jerárquica de Platón, sino la democracia neutral de las normas y las reglas de juego. Las prefiero a ellas que a los líderes carismáticos o las masas indignadas. Al menos sabemos a qué atenernos. Y si la práctica del poder las convierte en artimañas de quienes mandan para evitar que sirvan a los ciudadanos, siempre acabará apareciendo un número suficiente de indignados para convertirlas de nuevo a través del vuelco electoral en el instrumento del bien común.


Me temo que el mal no es solo responsabilidad de los políticos profesionales, sino del conjunto de los ciudadanos. Una sociedad informada, consciente y responsable es imprescindible. Mientras no logremos que la ilustración alcance esa meta, la demagogia seguirá permitiendo que políticos como Papandreu, Rubalcaba o Hugo Chávez sigan tomándonos por idiotas.


No somos mejores que ellos. Nos ciscamos con sus chanchullos, pero cobramos el paro para tomarnos un año sabático, nos indignamos con los paraísos fiscales, pero pagamos con dinero negro para esquivar hacienda, pontificamos sobre los derechos laborales, pero si llega el caso contratamos al inmigrante sin papeles por un sueldo de saldo, o nos lamentamos ahora de una hipoteca imposible que pedimos ayer excitados por la misma avaricia que han demostrado los bancos que nos la concedieron. ¡Es tan fácil indignarse como difícil asumir nuestra propia responsabilidad! (Antonio Robles/ld)

martes, 5 de julio de 2011

DEMOCRACIA REAL

Día 05/07/2011
Jóvenes pro vida e indignados del 15-M protagonizaron ayer por la tarde un tenso cruce de insultos en la Puerta del Sol de Madrid, donde, durante todo el día, convivieron las tiendas de información de ambos movimientos. A las 20.00 horas, #acampadavida había convocado un debate sobre el aniversario de la entrada en vigor de la nueva ley del aborto, en el que intervinieron psicólogos y profesionales de ayuda a las mujeres, pero pronto el grupo de indignados (unas cincuenta personas) comenzó a acercarse al de los defensores de la vida (unas ciento cincuenta), y les increparon con gritos y mensajes de este tenor: «Fuera fascistas de Sol», «vuestras mujeres abortan en Londres» o «puta secta»... En ningún momento se llegó a la violencia física, pero sí a lo que algunos manifestantes definieron como «acoso».




La protesta había comenzado en la Plaza de Neptuno el domingo a las 20.00 h. Unas 150 personas intentaron entrar en Sol, pero la Policía se lo impidió. Los manifestantes pro vida se dispersaron y llegaron por separado con el objetivo de montar una carpa junto a las del 15-M. Los indignados lo consideraron una provocación, y la policía alejó a los dos bandos. El campamento quedó fijado unos metros más allá, en un tenso y curioso duelo entre los dos movimientos.



A lo largo del día de ayer, en la red social Twitter se multiplicaron los insultos: «Propongo contraer el sida y violar a los de #acampadavida mientras duermen», «Que alguien cierre los accesos a Sol y suelte unos leones»... La etiqueta #pelisabortistas (bromas macabras en torno a títulos de películas y el aborto) fue una de las más populares a largo del día. (Mónica Martin/ABC).

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Tolerancia y pluralismo son las notas que caracterizan a la 'puta secta' de manifestantes del 15-M. ¡Ah, sí! ¡No son todos!

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SIN PIERNAS, SIN BRAZOS, BANQUEROS A PEDAZOS”


Luis María ANSON


En el 15-M predominó el sentido común, las buenas maneras, la apuesta por la convivencia, el rechazo de la violencia. Pero algunos infiltrados de la extrema izquierda y de grupos antisistema están desvirtuando la protesta constructiva con la que se inició el movimiento, justamente indignado por el derroche de los partidos y la lenidad de la clase política. El primer botón de muestra fue la agresión a los diputados catalanes cuando acudían al Parlamento.

Los indignados que se manifestaron el domingo en Madrid cruzaron los límites de la protesta razonable y propugnaron la violencia. Propusieron, por ejemplo, que a los dirigentes de una entidad bancaria de bien ganado prestigio en todo el mundo se les cortara el dedo meñique para que, en el futuro, cualquier negociador conociera de quién se trataba. Un escarnio que ofende a la ley y al Estado de Derecho.

Pero hubo más. En los aledaños de la Puerta del Sol, los indignados corearon este eslogan: “Sin piernas, sin brazos, banqueros a pedazos”. Y lo que es peor. Una de las portavoces vociferó: “Hoy solo son palabras, pero algún día serán hechos”.


Si el 15-M no quiere perder la respetabilidad deberá condenar estos excesos y reafirmarse en su propuesta de paz y no violencia. Son muchos los españoles, de las más diversas ideologías y edades, los que saludaron al movimiento con esperanza porque es necesario parar los pies a los partidos políticos y al despilfarro del dinero público al que se han entregado. Se puede, claro es, modificar la ley pero desde la ley, no desde la violencia. Los eslóganes proferidos el domingo por grupos de indignados no son de recibo.(El Imparcial)