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domingo, 17 de junio de 2012

FASCISMO CATALANISTA

 TOTALITARIOS. CAT


 




El sistema de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán que se aplica en Cataluña “no es un modelo pensado en el beneficio de los alumnos”, sino que los utiliza “al servicio de un proyecto político partidista” nacionalista, con unos resultados claramente negativos para los niños.

Esta es la conclusión a la que llega Mercè Vilarrubias, periodista y catedrática de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona, en su libro Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña (Editorial Montesinos), que ha sido presentado este martes en la librería Alibri de Barcelona.
En su ensayo, Vilarrubias (Sabadell, 1964) no entra en cuestiones legales ni jurídicas a la hora de analizar la idoneidad el modelo de inmersión obligatoria, sino que presenta un análisis desde la perspectiva meramente pedagógica, con voluntad de huir de los argumentos “políticos, partidistas, viscerales, sectarios y extremistas” que en muchos casos dominan esta cuestión.
Superar el debate entre una supuesta lengua “opresora” y otra “víctima”.

La autora, cuya lengua materna es el catalán, propone un debate “constructivo, honesto y sosegado” sobre el modelo lingüístico escolar, e insta a superar el planteamiento que desde el nacionalismo se viene haciendo en el sentido de que una de las dos lenguas oficiales de Cataluña es “la opresora” y otra “la víctima”, especialmente cuando ya han pasado casi 40 años desde que acabó la dictadura franquista.

Esa propuesta “ya no tiene sentido, se ha de actualizar”, defiende Vilarrubias, puesto que supone “una forma de estancamiento de Cataluña que no permite avanzar porque las aportaciones lingüísticas que la sociedad podría hacer desde muchos ámbitos están secuestradas por los intereses de los que nos gobiernan”. “La terrible prohibición del catalán durante el franquismo ya ha pasado”, subraya.

La inmersión obligatoria, un caso único en toda Europa
El libro compara el modelo de inmersión obligatoria aplicado en Cataluña con los sistemas utilizados en otros países o regiones de Europa que tienen comunidades bilingües, y llega a una conclusión contundente: no hay otro caso similar en todo el continente.

El modelo que predomina en el resto de Europa es el de la doble red escolar, en que cada línea utiliza una lengua vehicular de forma principal y los padres eligen qué línea quieren para la educación de sus hijos. Ese el caso, por ejemplo, de Gales (con el inglés y el galés), Finlandia (con el sueco y el finés), Eslovaquia (con el eslovaco y el húngaro) e, incluso, Andorra (con el catalán, el castellano y el francés).

Aunque Vilarrubias no es partidaria de la doble red escolar, reconoce que es un sistema que funciona correctamente en los lugares donde se aplica y, sobre todo, es un modelo “democrático” porque “los ciudadanos eligen la lengua que quieren”. Además, la exitosa implementación de este sistema en esos países desmonta el argumento de los nacionalistas en el sentido de que la segregación de los alumnos por razón de lengua va en contra de la cohesión social. “Nunca explican por qué [supuestamente, va en contra de la cohesión social], ni se corresponde con las experiencias de otros países”, subraya la autora.
El ejemplo de Luxemburgo
'Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña', ensayo de la periodista y catedrática de inglés Mercè Vilarrubias.

El sistema bilingüe, en cambio, “responde a las necesidades lingüísticas de los alumnos”. “La vida en Cataluña lleva a que ambas lenguas sean necesarias en la vida profesional y académica, y en las relaciones personales. Un modelo bilingüe las atendería mejor las necesidades de los alumnos, dándoles la oportunidad de desarrollar competencias en ambas lenguas”, indica. 

E insiste:
“Según todos los datos que tenemos, el modelo bilingüe -con asignaturas en las dos lenguas oficiales- es el único que consigue un bueno dominio de ambas lenguas, y es una forma de enriquecimiento humano e intelectual, porque permite adquirir los registros formales, cultos y las tareas sociolingüísticas complejas en ambas lenguas. [...] Además, la escuela ha de ser capaz de reflejar la realidad sociolingüística de la calle y equipar a los alumnos para poder operar en esta realidad de forma adecuada y eficiente. Esta debería ser el objetivo de la escuela en el campo lingüítico, y no decidir qué lengua es propia y cuál no. Ambas lenguas deberían ser utilizadas, respetadas y valoradas en un modelo lingüístico integrador”.

Vilarrubias pone como ejemplo a Luxemburgo, el caso más relevante en Europa, donde cuentan con “escuelas trilingües para todos los niños: empiezan en luxemburgués, luego introducen el alemán y posteriormente el francés, y acaban la educación con un dominio alto de las tres lenguas; además, enseñan inglés, y terminan dominando cuatro lenguas”.

No se puede aprender una lengua de forma culta sin estudiar en ese idioma.

La autora critica los argumentos que utilizan los defensores de la inmersión obligatoria: “Hace tiempo que oímos decir que un modelo escolar únicamente en catalán consigue que los alumnos tengan una competencia muy alta en catalán y castellano. Esto es muy extraño desde un punto de vista pedagógico. Ojalá hubiese un sistema en que, enseñando en una sola lengua, se consiguiese el aprendizaje de dos lenguas, pero eso no se ha inventado todavía”.

También hace algunas precisiones conceptuales. “La inmersión lingüística es un término que se ha popularizado, pero no se utiliza correctamente porque la inmersión es un método de aprendizaje de una segunda lengua en la escuela. Sin embargo, aquí nos encontramos que para los catalanohablantes natos no es un sistema de inmersión, sino que es un sistema de enseñanza en lengua materna, pero, en cambio, sí lo es para los demás”.

Y critica “la falta de pluralidad” en los medios catalanes y su seguidismo de los partidos nacionalistas que defienden la inmersión obligatoria, con el apoyo de multitud de asociaciones “que tienen un punto en común: todas ellas se sostienen con fondos públicos”.

“Hay muchas personas que han creído de buena fe que la inmersión obligatoria es un buen sistema para aprender el catalán, pero en realidad este sistema escolar y la política lingüística en general que lleva a cabo la Generalidad está actuando como un enemigo del catalán, más que como un amigo”, indica, constatando que esta política está generando antipatías entre la población.

“Otra política lingüística es posible”.

Vilarrubias considera sorprendente que las escuelas catalanas, “a pesar de estar en una comunidad bilingüe, solo admitan una lengua vehicular”. Se trata de una situación “excepcional” que solo puede asemejarse, con notables diferencias, a la situación de Flandes, donde solo se puede escolarizar a los alumnos en flamenco, si bien, el francés es de uso muy minoritario entre la población de esa región, al contrario de lo que ocurre en Cataluña con el español. “Y en Bélgica, al igual que en España, la cuestión de las lenguas también se utiliza de forma sectaria, partidista y para generar enfrentamiento, por lo que no es extraño que también utilicen ese sistema”, insiste.

La autora lo tiene claro: “el modelo bilingüe solo presenta ventajas” respecto a las aternativas existentes (inmersión o doble red escolar), “suma, coge las dos lenguas que existen en la sociedad de forma mayoritaria, y les da un espacio en la escuela proporcionando una mejor formación lingüística”. “Otra política lingüística es posible”, concluye.

“La Cataluña real está en conflicto con la Cataluña oficial”
En la presentación del libro, Vilarrubias ha estado acompañada por el escritor y periodista Stephen Burgen (colaborador de The Guardian), por el catedrático de Derecho Constitucional de la UAB Francesc de Carreras, y por la ex presidenta de Asociación por la Tolerancia Marita Rodríguez.

Burgen, británico residente en Cataluña, ha elogiado el coraje de la autora por atreverse a “decir la verdad”. “Hoy en día, la verdad no se acepta en Cataluña porque la Cataluña real está en conflicto con la Cataluña oficial. La Cataluña oficial es aquella en que todo el mundo escoge el catalán como el idioma preferido y en que solo hablan en castellano los taxistas, los españolistas, los fachas y los madridistas”, ha ironizado.

“Ahora, desde el punto de vista oficial, eres una facha”
De Carreras, por su parte, ha destacado que este libro complementa, desde un punto de vista pedagógico, los argumentos planteados por el profesor de Economía, Ética y Ciencias Sociales de la UB Félix Ovejero, en su ensayo La trama estéril. Izquierda y nacionalismo. Y ha bromeado con Vilarrubias: “A partir de ahora, desde el punto de vista oficial, eres una facha. Y aun peor, por ser de lengua materna catalana, eres una traidora, y te dirán que no comprendes a la sociedad catalana”.

Por último, Rodríguez ha aplaudido la aportación de la autora y su valentía, y ha confesado compartir la mayor parte de sus argumentos. Rodríguez ha lamentado y ha mostrado su desconcierto por el hecho de que, a diferencia de lo ocurrido en otros lugares, en Cataluña los partidos de izquierda hayan defendido la inmersión linguística escolar obligatoria exclusivamente en catalán. (LaVozdeBarcelona)

jueves, 31 de mayo de 2012

FASCISMO CATALANISTA

 

 

 

 

Círculo Balear denuncia coacciones a padres para que sus hijos estudien sólo en catalán

Los equipos directivos de los centros educativos alegan cuestiones políticas e identitarias

LVL
jueves, 31 de mayo de 2012, 17:46
Baleares.- La Fundación Círculo Balear (FNCB) ha registrado denuncia ante la Consejería de Educación del Gobierno Balear, tras haber obtenido pruebas suficientes que demuestran la manipulación e intromisión de la mayoría de los equipos directivos de centros educativos públicos y concertados en las decisiones de los padres respecto a la elección de lengua de enseñanza. Coaccionándolos para que no elijan el castellano como lengua vehicular para el aprendizaje de sus hijos ni tan siquiera en la primera enseñanza, aún teniéndo este idioma como lengua materna.

Las pruebas que aporta la FNCB demuestran las presiones que ejercen los docentes y equipos directivos de la mayoría de centros educativos públicos y concertados para mantener la actual situación de inmersión obligatoria en catalán, alegando cuestiones identitarias y de índole política tal como se recogen en los "proyectos lingüísticos de centro" que recomiendan a los padres. Además, promueven que una baja afluencia de solicitudes en castellano acabe con el derecho de libre elección de una vez por todas.

Algunos de los centros denunciados son: CP Práctiques, CP Son Pisà, CIDE, Sagrado Corazón, Cas Capiscol, La Salle de Palma, CP Badies, de Lluchmajor.

La denuncia se fundamenta en la actual normativa reguladora del ejercicio docente, además del Estatuto Básico del empleado público, que establece que los docentes, con categoría de empleado público, deben mantener la neutralidad política e ideológica en el ejercicio de su cargo, y no influir en las decisiones privadas de los padres o tutores de alumnos.

La FNCB inicia así el procedimiento administrativo a la espera de la resolución de la Consejería de Educación que dirige Rafael Bosch, que ha alentado esta situación al dejar en manos de los centros educativos, dominados por el nacionalismo, el proceso de escolarización, en medio de una gran confusión al no clarificar cómo se materializará organizativamente el modelo de libre elección.

Por otra parte, la FNCB, esperará los datos oficiales de la Consejería de Educación respecto a la libre elección de lengua, para que su presidente, Jorge Campos, valore el procedimiento en su conjunto y el grado de cumplimiento del compromiso del Gobierno presidido por José Ramón Bauzá. Finalmente, Círculo Balear anima a los padres a que ignoren las presiones y hagan uso de su derecho a elegir libremente la lengua que deseen para la educación de sus hijos.

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¿Qué hace el Partido Popular? ¿Se esconde? 

El ciudadano está desprotegido. El PP (incluso con mayoría absoluta) va con los pantalones a la altura de los tobillos. Del PSOE es mejor no hablar. Basta decir que está a la altura de los separatistas antiespañoles. 

Lo único decente que he oido ha sido la declaración de Felipe González: 'Hay que dejarse de partidismo y trabajar por la unidad de España'. ¿Y los demás socialistas? Callan  como muertos.

viernes, 11 de mayo de 2012

FASCISMO CATALANISTA







 




EL FASCISMO POSTMODERNO

Antonio Robles






"Algo hemos hecho mal..." se decía a sí mismo el eurodiputado Antoni Gutiérrez a propósito del ataque violento de los 400 jóvenes nacionalistas contra la realización de una conferencia organizada por la "Asociación de Profesores por la democracia" en la Facultad de Filosofía de la U.B. el pasado 17 de diciembre de 1999.

Por primera vez, los hijos del nacionalismo pujolista asustan y muchos se han apresurado a restablecer la buena conciencia descalificándolos como únicos culpables. Pero ni son los únicos, ni son los primeros, ni los más peligrosos. Durante las dos últimas décadas el Departament d'Ensenyament ha dictado lo que debía ser pensado y en la lengua que debía ser dicho en nuestras escuelas. Cada vez que aquellos cachorros nacionalistas nos insultaban y escupían por defender el bilingüismo irrumpían en mi memoria cada una de las estrategias de desprecio y erradicación del castellano en los claustros de profesores, en las Juntas directivas de nuestros colegios, en las normativas no escritas, pero implacablemente impuestas contra todo maestro que no se plegase a la lengua nacional.

A medida que avanzaban y tomaban el Salón de grados de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona arrancando los carteles de la convocatoria de la conferencia y substituyéndolos por sus pancartas yo no podía substraerme a ese mismo rito repetido una y mil veces en nuestras escuelas e institutos por las direcciones de los Centros cada vez que en sus tablones de anuncios se colgaban carteles políticamente incorrectos, mientras permitían otros claramente anticonstitucionales o directamente delictivos, pero nacionalmente correctos.

La saña autosuficiente con que se emplearon no era muy distinta de la que utilizan los "comisarios lingüísticos" en nuestros centros para substituir cualquier circular, anuncio de notas o aviso docente que no esté en catalán. Esos comisarios no son boicoteadores, son profesores pagados por el Gobern de la Generalitat para preservar el espacio escolar de la contaminación del castellano. Porque no hemos de olvidar que su ataque no iba contra la libertad de expresión (aunque este sea su efecto real) sino contra la crítica al nacionalismo excluyente y el monolingüísmo que la "Asociación de Profesores por la Democracia" y los ponentes representaban.

Son hijos de la "Norma" y la emoción nacional. Ahí se agota su ser y de éste brota su odio. Es preciso que todos los catalanistas de buena fe, defensores de la lengua y la cultura catalanas se percaten de una vez, del envoltorio contaminado con el que Pujol ha enmascarado la recuperación de tan loables señas de identidad; empezando por los que dirigen nuestros periódicos.

Porque cada vez que aquellos 400 ciudadanos se permitían ejercer de matones de discoteca y al mismo tiempo proyectar sobre nosotros su fascismo con esperpéntica impostura, venían a mi memoria las innumerables ocasiones en que la prensa nos redujo a lo mismo por defender el derecho a la enseñanza materna. Es patético comprobar como la prensa "en general" atiza las culpas al profesorado de la Universidad cuando, en buena parte, ella ha colaborado a falsificar la ideología progresista, ilustrada y tolerante de asociaciones como la que patrocinaba el ciclo de conferencias de la Facultad de Filosofía.

Cada vez que aquellos 400 cachorros nos zarandeaban y agredían con total impunidad, cada vez que nos pringaban con pintura y estampaban huevos, mecheros y piedras contra nuestros cuerpos y caras sentía que el resentimiento de un complejo nacional mil veces lamentado en sus mayores se hacía coherente en sus corazones de fuego. Ningún político tiene derecho a considerarse inocente. En mil ocasiones nos han dejado fuera de sus programas electorales ¿por qué no lo iban a hacer ahora los jóvenes más radicalizados? Tenían 20 años, los mismos que lleva el nacionalismo en el poder.

Antes que ellos, sus mayores, la flor y nata de la cultura catalana, reunida en el Palau de la Música para conmemorar el 25 aniversario del "Price dels Poetes" en abril de 1995 inauguraron ese mismo infierno contra  23 militantes de la "Asociación por la Tolerancia. Entonces no tuvimos la suerte de contar entre nosotros con Jon Juaristi, Francesc de Carreras o Iván Tubau como contrapeso del discurso oficial que la prensa oficial siempre transmitió; o sea, ese discurso impresentable del fascismo potsmoderno que consiste en asumir el papel de víctima mientras se ejerce de verdugo.

         Durante las dos últimas décadas una telaraña de poderes políticos, mediáticos, religiosos y educativos han tejido y conformado una cosmovisión excluyente cuya  justificación y excusa ha sido la normalización de la lengua catalana y la construcción nacional. No eran estos cachorros los peores ni los primeros. Antes de que ellos nacieran ya nos habían impedido hablar en miles de ocasiones: cuando se descolgaba de edificios oficiales la bandera constitucional, cuando se hacían campañas electorales donde Cataluña era saqueada fiscalmente por España, cuando se demonizaban manifiestos y se descalificaba a personas para acabar con sus ideas, cuando se empujaba al exilio a 15.000 maestros por no saber catalán, cuando en Ayuntamientos y Universidades se decretaba la oficialidad única de la "lengua propia del territorio", cuando soliviantaban a los estudiantes desde las cátedras de la Universidad con teorías sobre la desaparición del catalán en 50 años.

 ¿Qué quieren ahora? Esos chicos decían que estaban allí para impedir que el bilingüismo acabara con el catalán. Esos chicos decían que estaban allí para "fotre fora als espanyols". Esos chicos eran coherentes con los estímulos recibidos. ¿Acaso no es eso el resultado de simplificar la historia en nuestras escuelas, las retransmisiones deportivas de TV3 o las declaraciones despreciativas de ciertos políticos contra el resto de los españoles..?

         Es verdad que toda esa cadena de deducciones no levantaron sospechas, mientras la actuación franca de estos jóvenes las han levantado todas. Pujol nos lo ha dejado claro: "son tontos". Seguramente no han entendido el principio del fascismo postmoderno. (No han sabido tirar la piedra, esconder la mano y echarle la culpa a la casposa, facha, puta España. Añado hoy el paréntesis para que se entienda la  ironía mejor)


  Antonio  Robles. El Periódico de Catalunya. 21/12/1999.

viernes, 20 de abril de 2012

FASCISMO CATALANISTA




 




SOCIEDAD BILINGÜE, ESCUELA BILINGÜE

¿Qué tienen en común la expropiación de YPF (Repsol), el fervor electoral por el partido Nazi en los años treinta, o la denuncia por expolio fiscal y exclusión lingüística de los gobiernos nacionalistas de Cataluña? Un viejo conocido de infausta memoria para Europa, el nacionalismo. ¿Por qué?

Aguanten un poquito, déjenme que vaya antes al Teatro Goya, de Barcelona. El próximo sábado, 21 de Abril, a las 11 de la mañana todos los ciudadanos estamos convocados en su espacio para defender la libertad lingüística y el cumplimiento de las sentencias judiciales que obligan al Gobierno de la Generalidad a introducir al español como lengua docente en la escuela. Aunque parezca que ese teatro, el próximo 21 de Abril nada tenga que ver con la pregunta, verán que en realidad la explica entera.

No se trata sólo de mostrar la indignación contra un Gobierno por incumplir sentencias firmes del Tribunal Supremo, sino también de hacer visible el rechazo al racismo cultural del poder nacionalista por parte de la sociedad civil amedrentada y negada por él.

La empresa es de tal envergadura, la exclusión ha llegado tan lejos y el desprecio por las reglas de juego tan evidentes que ya no puede haber disculpa alguna de ningún partido constitucionalista para no sumarse al acto. La voluntad de los convocantes ha sido llevar a cabo un acto unitario que incluía a los dos partidos nacionales que defienden los mismos principios de libertad lingüística y respeto a la separación de poderes: PP y UPyD. A la hora de redactar este artículo, el PP se ha sumado y UPyD ha publicado una nota donde excusa su asistencia.

Volvamos al por qué inicial. Las indemnizaciones económicas que el Tratado de Versalles de 1919 impuso a Alemania en concepto de reparaciones de guerra, fueron convertidas por Adolf Hitler en la disculpa para inflamar el nacionalismo de los alemanes, ganar su favor electoral y justificar todos sus abusos. Así llegó al poder. El populismo y la demagogia nacionalista de la peronista, Cristina Fernández Kischner, son la única coartada de la expropiación de YPF (Repsol).

 El Nobel Mario Vargas Llosa ha puesto el relato de la manipulación de fondo: "una opción nacionalista para enmascarar una realidad: la crisis económica que afecta a su país". La misma sucia jugada que llevó a la dictadura militar de Videla a la guerra de las Malvinas. ¿Acaso no está fundamentada en la misma manipulación de nazis y peronistas la acusación de expolio fiscal por parte del nacionalcatalanismo? ¿Qué diferencia hay entre el "España nos roba" y el "Francia nos roba" de Hitler? ¿Qué diferencia hay entre estas dos sucias maneras de manipular las emociones tribales de los ciudadanos, de la disculpa de la señora Kirchner cuando se pavonea de "recuperar la soberanía nacional de los recursos energéticos"?

Tiempos históricos distintos, objetivos diferentes en latitudes diferentes, pero los tres formalmente cortados por el mismo patrón: manipular los sentimientos nacionales y, desde ellos, llevar a cabo tropelías genocidas en el caso de la Alemania nazi, sueños soberanistas adobados de exclusiones lingüísticas, en el caso del catalanismo, y abusos de corte mafioso en el del peronismo argentino. Sería escandalosamente frívolo y una afrenta a las víctimas del holocausto, comparar los fines, el alcance y las consecuencias de unos y otros. Pero completamente legítimo si hablamos del mecanismo manipulador que a unos y a otros les ha permitido conseguir sus distintos fines.

Volvamos al Teatro Goya. No debería haber disculpa alguna para rechazar la participación en este acto unitario. La defensa de lo que nos une, no puede reducirse a un eslogan. Es hora de que los movimientos tácticos partidistas de unos y otros cedan ante el bien común de los españoles.
Llegará un día en que, en una sociedad bilingüe, nadie ose negar una escuela bilingüe. Es tan injustificable, desvergonzado e intolerable, que sólo en una sociedad envenenada de nacionalismo puede colar semejante injusticia. A esa pandilla de caraduras que niegan a los hijos de los demás lo que no tolerarían que negaran a sus hijos, se les debe plantar cara, perderles el respeto, demostrarles nuestra superioridad moral. Y una buena ocasión nos la da este acto convocado bajo el lema: "Una sociedad bilingüe, una escuela bilingüe"

. Tan de cajón, que cuando dentro de unos años los libros de historia nos expliquen que hubo un tiempo en Cataluña donde una pandilla de catalibanes lograron excluir de la escuela la lengua común de España y mayoritaria de los catalanes, nadie de entre los que nunca lo vivieron podrá comprender cómo fue posible semejante abuso; y quienes lo hubiéramos sufrido, nos preguntaremos por qué fuimos tan cobardes.

Así que, ahora que aún no ha llegado ese tiempo de lamentos por haber permitido el mal, ahora, repito, tenemos en nuestra mano combatirlo. Sumémonos a los convocantes y llenemos el Teatro Goya. Así es como se construye la humanidad. 
(Antonio Robles/ld)

viernes, 9 de marzo de 2012

FASCISMO CATALANISTA

Consuelo Santos, una de las madres demandantes, indignada con el auto del TSJC

'El modelo educativo catalán se parece a la América de blancos y negros'.

Una de las madres de las tres familias que denunciaron la imposibilidad de sus hijos de estudiar en castellano manifiesta su “impotencia” por la sentencia, pero anuncia que “la lucha continuará”
El auto les dice a los ciudadanos que vayan a suplicar por su lengua

Arcadi Espada, sobre el auto del TSJC

'El auto les dice a los ciudadanos que vayan a suplicar por su lengua'.

El periodista afirma en su blog que los jueces del TSJC "se limitan a aplicar el estado de excepción que ha aplicado mucho antes la política". (LAVOZLIBRE).

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 FUERA DE LA LEY. CAT

Presidente de Convivencia Cívica Catalana

Francisco Caja: "Cataluña se convierte en un Estado de excepción"

09 MAR 2012 | Gaceta.es
El presidente de la asociación que ha defendido ante el TSJC que se pueda aprender español en las escuelas, espera que el Tribunal Supremo restaure de inmediato el imperio de la ley en Cataluña.
 

viernes, 30 de diciembre de 2011

FASCISMO CATALANISTA

 

 

 

 

 

 

 

FASCISMO CATALANISTA

 

En Mollet, el PSC cede a las presiones de ERC

Sin teatro infantil por utilizar el español.

(LaVozdeBarcelona) .


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¿Y SI EL MAL FUERA EL CATALANISMO?

¿Por qué todo es tan previsible? El catalanismo ha llamado a arrebato. Ya sabe que el actual Tribunal Constitucional no legitimará al actual Estatuto. En su interpretación más benévola, 14 artículos eran rechazados y 25 interpretados. Y aún así, la ponencia fue rechazada.

Los catalanistas han tomado nota, cualquier otra sentencia será peor. Y como un mal perdedor, recurren a una vieja treta antidemocrática: desautorizar al tribunal cuando el resultado se prevé inevitablemente adverso. En el trapicheo esperan alcanzar dos ventajas: lograr imponer magistrados de su cuerda después de desacreditar a los actuales, y ganar tiempo, sobre todo ganar tiempo. En el primer caso, caen en la misma deslealtad que critican. En el segundo, pretenden consolidar por acumulación de tiempo lo que previsiblemente la legalidad constitucional no le garantizará.

El primer amago para deslegitimar al Tribunal Constitucional lo lanzó Artur Mas a la prensa en el 2008 con motivo de un revuelo mediático en el que se lanzó el temor a una sentencia adversa contra el estatuto. Poco a poco se fueron sumando a la descalificación el resto del catalanismo. Cada uno con su partitura particular, pero todos con el mismo guión. Hasta completar una desvergonzada rebelión contra las instituciones constitucionales. O sea, contra España, que de eso se trata.

El fracaso de la historia de España como nación democrática ha llegado siempre de la falta de respeto a las normas legalmente establecidas. Las asonadas militares pudieran parecer las máximas culpables, pero hay otras no menos perniciosas que siempre las precedieron. Todas nacidas de la escasa cultura democrática española, como el nulo respeto por las normas establecidas y la falta de tolerancia ante la derrota. Este es un caso diáfano. Rompo la baraja porque la partida arruina mis expectativas.

No lo duden, la nueva puesta en escena del catalanismo, de todo el catalanismo (el mediático, el cultural, el religioso, el político y el deportivo) será la cruzada contra la legitimidad de los diez magistrados. Reuniones, pactos, manifiestos, editoriales conjuntos, aquelarres teatrales en el Parlamento, amenazas y chantajes, un enjambre de articulistas, cantautores y oenegés liderados por el Dret a Decidir y mucha TV3 y más radio, incluso un mosaico en las gradas del Camp Nou para plasmar en colores lo que la realidad les niega.

Las vísceras de la nación contra los derechos cívicos de los catalanes. O sea, albañiles, camioneros, asistentas y cajeras, maestras, fontaneros, cocineros, vendedores, enfermeras, camareros... ¡ay!, ese 64 % de catalanes que ni votaron el tuneado del estatuto, ni llorarán su baño de realidad. Todo precedido de duras descalificaciones, la última del mismísimo expresidente Jordi Pujol: el TC "no merece ni confianza ni respeto". 

Y el actual, José Montilla, dispuesto a minar su credibilidad a través de una declaración solemne del Parlamento de Cataluña. Diagnosticado el resultado, es urgente dar argumentos a los ciudadanos de Cataluña para justificar el desacato masivo a la futura sentencia. Y a seguir viviendo del negocio nacional. De momento ya ha llegado a pactar los siguientes disparates con Artur Mas: recusar a los magistrados que hayan excedido su mandato, declarar que el Constitucional se declare incompetente para juzgar el Estatuto e impedir que pueda juzgar cualquier Estatuto aprobado en referéndum. 

Ni tienen vergüenza, ni respetan las reglas democráticas más elementales. Con una irresponsabilidad difícil de catalogar, minan el prestigio de las instituciones que les garantizan la legitimidad de sus cargos. Por ese camino los nacionalistas saben dónde quieren llegar, pero Montilla y el PSC sólo huyen de la quema sin darse cuenta que cuando tengan la necesidad de volver la vista atrás, habrá desaparecido el camino.


En estos últimos años, se ha contrapuesto la legitimidad y la moderación del catalanismo a los excesos del nacionalismo y el independentismo. Pero ha sido el catalanismo quien los ha engendrado y quien ha otorgado privilegios a unos catalanes y nos ha privado de derechos a otros. Nos hemos dado coartadas, el mal venía de los excesos nacionalistas. A salvo quedaba la voluntad cultural del catalanismo para recuperar señas de identidad y derechos arrebatados.


Es posible que nos hayamos equivocado. Habrá que empezar a preguntarse en voz alta si el mal es el propio catalanismo. Legitimado por 40 años de franquismo, olvidamos que la raíz de su doctrina es racial y profundamente integrista. Él nos ha traído hasta aquí. Él ha sido y es, hoy más que nunca, el caldo de cultivo donde han fermentado emociones en detrimento de procedimientos políticos racionales.

El catalanismo es la coartada donde han sobrevivido todos los espectros reaccionarios superados por la Revolución francesa, la Ilustración y los Estados de derecho. De ahí su inclinación romántica por los derechos históricos, su prioridad por el territorio frente a los derechos individuales de los ciudadanos, la imposición de la lengua única como signo de identidad nacional, la asimetría judicial, territorial, económica y fiscal frente al bien común que la Constitución avala, el derecho a la diferencia frente a la igualdad de derechos y obligaciones de todos los españoles.

De ahí su obsesión por remarcar y crear diferencias en lugar de buscar empatías. Al final, la filosofía de fondo nos deja una atmósfera reaccionaria y antigua, tramposamente presentada con fórmulas de rebeldía y libertad nacional. Una modorra de la que hemos de despertar.


Ese caldo de cultivo es de naturaleza emocional; legítima, sin lugar a dudas, pero como todo lo sentimental, nunca debiera haber excedido el derecho individual a sentirla y vivirla como mejor convenga a cada cual. Jamás debiera haber sido instrumentalizada con el fin de convertirla en materia jurídica y política. Y menos aún para fundamentar esencias nacionales, y de ellas extraer las justificaciones para excluir al resto de catalanes por querer vivir su catalanidad bajo los principios de la ciudadanía constitucional.


Quien tenga valor para plantearlo así, se habrá de enfrentar a una sociedad altamente intoxicada, pero también habrá dado el primer paso hacia la salida del laberinto. Deberá aceptar los costes electorales de los pioneros, pero habrá hecho un servicio impagable a la igualdad de todos los españoles y al Estado.


El catalanismo tiene derecho a existir, pero ninguno a excluir al resto de catalanes de su ciudadanía y de su catalanidad. El catalanismo no es la esencia de Cataluña, sino su parte integrista. El catalanismo ha de democratizarse, dejar su esencia sentimental y aceptar las reglas del liberalismo político, como la tolerancia y el pluralismo cultural, ha de aprender a incluir, no a excluir para ser. 

Por eso es preciso plantarse, hacerle un pulso democrático sin temor a ser considerado anticatalán: muy al contrario, ese será el primer paso para recuperar el orgullo de ser catalanes sin tener que ir por la vida humillando o siendo humillados.


Desenmascarar su naturaleza antiliberal, no será sencillo. Serán necesarias altas dosis de pedagogía y salvar de su desvarío los legítimos derechos culturales y lingüísticos que ha secuestrado para abrir zanjas entre unos catalanes y otros y entre unos catalanes y el resto de españoles. No será fácil separar, hacer comprender a todos los que de buena fe creen ver en él el instrumento para defender con eficacia la lengua y cultura propias, que esos y otros derechos quien los garantiza de verdad no es la quimera de una nación romántica futura, sino el Estado de Derecho que todos nos hemos dado y que garantizan las reglas constitucionales. Precisamente esas reglas que quieren romper una vez más, como vulgares españolazos.


Se acabó el tiempo de los complejos. Los gestores del catalanismo en Cataluña son una oligarquía política profundamente antidemocrática. Cuanto más pronto nos demos cuenta, antes y con menos costes devolveremos la comunidad autónoma de Cataluña a todos los catalanes. Por eso, los catalanes hemos de hacer un pulso democrático al catalanismo. Empezando por denunciar el golpe institucional contra el Tribunal Constitucional. (Antonio Robles/ld)