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martes, 18 de enero de 2011

TAL VEZ SE QUIERA ENTERAR.


SOBRE EL ISLAM EN EUROPA





Según un psicólogo danés la integración de los musulmanes en nuestras sociedades occidentales es imposible

Recuperamos esta interesante entrevista publicada por EuropeNews en diciembre de 2009. La entrevista, a pesar de contar con más de un año de antiguedad, es de absoluta actualidad y recomendamos su lectura.

Nicolai Sennels, de 33 años, es un sicológo danés. Ha trabajado durante varios años para las autoridades de Copenhague. En febrero del 2009 publica un libro titulado “Entre los criminales musulmanes. La experiencia de un sicólogo en Copenhague“. En su libro, Nicolai Sennels adopta un enfoque sicológico sobre la relación entre cultura musulmana, la cólera, la gestión de las emociones y la misma religión musulmana. Su investigación se ha centrado en cientos de horas de observación en el transcurso de los tratamientos terapéuticos de 150 jóvenes musulmanes internados en la prisión para jóvenes de Copenhague.

EuropeNews: “Nicolai sennels, ¿cómo le ha surgido la idea de escribir un libro sobre los criminales musulmanes en Dinamarca?”

Nicolai Sennels: “Tuve la idea en febrero del 2008, en el transcurso de una conferencia sobre integración en Copenhague. En mi intervención, subrayé que las personas de cultura musulmana son confrontadas a una dificultad, e incluso a una imposibilidad de integrarse de manera armónica y de realizarse en Dinamarca. Esta declaración fue acogida con fuertes resistencias por los hombres políticos daneses y por mi superior jerárquico de la prisión para jóvenes. Me sorprendió mucho ya que pensaba que decir que ciertas culturas se integran mejor que otras en las sociedades occidentales era una evidencia. Europa entera tiene dificultades para integrar a los musulmanes, y esta empresa parece pertenecer al terreno de lo imposible.

Según la Policía danesa y la Oficina Danesa de la Estadística, más del 70% de todos los crímenes cometidos en la capital danesa son obra de musulmanes. El Banco Nacional ha publicado recientemente un informe según el cual los costos que originan al país un musulmán extranjero se elevan a más de 300.000 euros en concepto de ayudas sociales federales. A lo que hay que añadir otras ayudas sociales de otras clases, por desempleo, por gastos de intérpretes, por clases especiales en las escuelas (el 64% de los niños escolarizados cuyos padres son musulmanes no saben leer ni escribir correctamente en danés después de 10 años de escolarización en una escuela danesa), por la asistencia social, por los policias suplementarios, etc…

Mi intervención ha desembocado en una advertencia legal, una especie de sancción profesional, con la amenaza de que si reitero mis palabras seré despedido. Según las autoridades de Copenhague, parece ser que está permitido declarar que los problemas que enfrentan los musulmanes son causados por la pobreza, los medios de comunicación, la policía, los propios daneses, los políticos, etc. Pero dos cosas no son admitidas: 1) hablar de la importancia de la cultura, 2) evocar la responsabilidad propia de los extranjeros en cuanto a sus dificultades para integrarse en nuestras sociedades.”

EuropeNews: “Examinemos su libro de cerca. Usted habla de cuatro mitos sobre la integración. El primero trata de la diferencia entre la cultura de los inmigrantes.”

Nicolai Sennels: “He descubierto que los jóvenes de cultura musulmana tienen otras necesidades en materia de trabajo social que los daneses u otras personas de cultura no musulmana. Entre los musulmanes siempre hay una disproporción extrema en el comportamiento antisocial y antidemocrático. La Oficina Danesa de Estadísticas ha publicado un informe según el cual los ocho primeros lugares en la lista de la criminalidad por país de origen de los criminales corresponden a países musulmanes. Dinamarca está en el noveno puesto.” (En Dinamarca delinquen más los marroquíes, los argelinos, los turcos, etc, que los propios daneses. De manera que si no hubiesen musulmanes en Dinamarca habría que reconvertir el 90% de los agentes de policía en otra cosa, en jardineros por ejemplo).”

EuropeNews: “Esto significa que debemos tratar a los musulmanes de manera distinta a los no musulmanes?”

Nicolai Sennels: “Según mi propia experiencia, los musulmanes no comprenden nuestra manera occidental de gestionar los conflictos por el diálogo. Ellos son educados en una cultura que comporta figuras de autoridad y consecuencias externas al individuo muy bien definidas. La tradición occidental, que utiliza el compromiso y la introspección como principales herramientas para tratar los conflictos tanto interiores como exteriores, es considerada como una debilidad en la cultura musulmana. En gran medida, simplemente no comprenden esta manera más suave y más humanistas de tratar los asuntos sociales. En el contexto del trabajo social y de la política, esto significa que el individuo necesita más limitaciones y consecuencias más severas para estar en situación de adaptar su comportamiento.

EuropeNews: “Esto nos lleva directamente al segundo mito, ya que se dice a menudo que la criminalidad de los inmigrantes está causada por problemas sociales y no por su origen cultural. En su libro usted se muestra en desacuerdo con esa tesis y señala la religión como fuente de criminalidad entre los musulmanes.”

Nicolai Sennels: “Yo reformularía sus palabras hablando de la cultura musulmana y no de la religión, ya que hay muchos musulmanes que ignoran lo que está escrito en el Corán y no frecuentan las mezquitas. Pero están fuertemente influenciados en el nivel cultural. Constatamos que la cólera en particular es muy bien aceptada en la cultura musulmana.

En la cultura occidental y en otras culturas no-musulmanas, como en Asia, la agresividad o una súbita explosión de cólera son vistas como comportamientos que lamentamos posteriormente y que nos causará vergüenza. En la cultura musulmana ocurre totalmente lo contrario. Si alguien escarnece vuestro honor, se espera que demostreís vuestra agresividad y que os vengeís tanto verbalmente como físicamente. De esa manera, la agresividad da un estatus inferior en nuestra cultura, pero un estatus más elevado en la cultura musulmana. Pero hay otra razón más profunda para explicar el comportamiento antisocial tan ampliamente difundido en las comunidades musulmanas y la gran resistencia a la integración, y esta es la muy fuerte identificación que los musulmanes tienen de pertenecer a la cultura musulmana.

Mi encuentro con la cultura musulmana ha sido un encuentro con una cultura excesivamente fuerte y muy orgullosa. Es ciertamente una cualidad que puede garantizar la supervivencia de una antigua cultura través del tiempo.Todas las investigaciones de las que disponemos sobre la integración de los musulmanes en las sociedades occidentales indican que seguimos encaminándonos en la dirección equivocada. Desgraciadamente, una cultura fuerte y orgullosa vuelve a sus miembros prácticamente incapaces de adaptarse a otros valores.

Cuando se trata de identidad para los musulmanes, la nacionalidad no cuenta para nada en comparación con la cultura y la religión. De ahí, en consecuencia, una poderosa y creciente oposición a la cultura y los valores occidentales en los ghettos musulmanes de Copenhague y de otras grandes ciudades europeas.

EuropeNews: “Como usted lo ha subrayado, muchos musulmanes tiene un lazo muy fuerte con su identidad religiosa. el tercer mito que usted refuta en su libro concierne el porcentaje de extremistas y de fundamentalistas musulmanes. Presumiblemente este porcentaje sería relativamente bajo. ¿Cual es su experiencia?”

Nicolai Sennels: “La gente espera que la mayoría de los musulmanes sean modernos y acepten los valores occidentales. Mi experiencia es diferente, y esto ha sido demostrado por las estadísticas que acabo de citar. En febrero del 2008 nos hemos visto confrontados en Dinamarca a gravísimos disturbios protagonizados por jóvenes musulmanes. Estos disturbios eran en parte una reacción a la presión de la policía danesa debida al fuerte aumento de la criminalidad y también en respuesta a la reimpresión de las caricaturas de Mahoma en todos los diários daneses. Esta reedición era un acto de solidaridad con el caricaturista Kurt Westergaard, cuya vida está todavía seriamente amenazada.

En esos disturbios se vío a musulmanes no- practicantes en su vida cotidiana tomar la defensa de su cultura y su religión de una manera muy agresiva. Copenhague estubo cubierta de humo durante una semana a causa de un centenar de incendios, y la policía y los bomberos que trataban de controlar y apaciguar la situación fueron atacados.

Muchos de los protagonistas de los disturbios fueron a parar a la prisión donde trabajaba y tuve la oportunidad de hablar con ellos. Casi la totalidad de ellos eran musulmanes y todos ellos afirmaron que sus actos (provocar incendios, atacar la policía, etc.) estaban justificados poque la sociedad danesa, al aumentar la presión sobre la integración y reimprimiendo las caricaturas de Mahoma hacía prueba de racismo contra el islam y la cultura musulmana. Los escasos daneses que tomaron parte en los disturbios lo habían hecho por motivos completamente distintos. Sus acciones estaban principalmente motivados por la búsqueda de aventura o de emociones fuertes.”

EuropeNews: “El cuarto mito es que la pobreza de los inmigrantes lleva a una mala situación social. En su libro usted afirma que es lo contrario lo que es verdad.”

Nicolai Sennels: “Mi experiencia es que la muy débil prioridad concedida a la escolaridad de sus propios hijos, la dejadez en su educación y la falta de motivación para planificar una carrera profesional son importantes factores que conducen a la pobreza. Esos factores son comunes en muchos musulmanes tanto en nuestras sociedades como en los países musulmanes. Además una cuarta parte de los jóvenes musulmanes en Dinamarca tiene antecedentes penales. Una deficiente capacidad para la lectura, una fuerte aversión contra la autoridad y un expediente criminal cargado vuelven difícil la obtención de un empleo bien renumerado. Es el comportamiento asocial que vuelve pobre y no lo contrario.

Desgraciadamente, muchos políticos ven la pobreza como la principal causa de los problemas de integración. Pienso que es un punto de vista horrible y unidimensional acerca de las personas pobres y los individuos en general. La idea de que el comportamiento de las personas está determinado por la cantidad de dinero que tienen en el banco es un punto de vista extemadamente limitado. Como sicólogo diplomado por la Universidad de Copenhague, yo diría que factores mucho más importantes en la vida que el dinero influencian el comportamiento y la manera de pensar de los individuos.”

EuropeNews: “¿Cuales la conclusión de su investigación? ¿La integración de personas de cultura musulmana en las sociedes occidentales es posible?”

Nicolai Sennels: “Yo diría que los optimistas, las gentes que dicen que la integración es posible cargan con una gran responsabilidad ante el futuro. Es muy posible que estén entreteniendo una esperanza, un sueño sin fundamento en la realidad. Existen excepciones, pero en su mayor parte la integración de los musulmanes no es posible. Personas cualificadas y llenas de compasión trabajan en toda Europa sobre estos problemas para tratar de encontrar soluciones, miles de millones de euros han sido gastados ya en esos proyectos, pero los problemas siguen agravándose.

La explicación sicológica es, en realidad, muy sencilla: las culturas musulmana y occidental son fundamentalmente muy diferentes. Esto significa que los musulmanes deben hacer grandes cambios en su identidad y en sus valores para estar en medida de aceptar los valores de las sociedades occidentales. Cambiar las estructuras básicas de su propia personalidad es un proceso sicológico y emocional extremadamente exigente. Aparentemente, muy pocos musulmanes se sienten motivados para esta empresa.”

EuropeNews: “¿Qué vamos a hacer con los musulmanes que ya están entre nosotros?”

Nicolai Sennels: ” En primer lugar, debemos parar inmediatamente toda inmigración de personas provenientes de países musulmanes hacia Europa hasta que hayamos comprobado que la integración de los musulmanes es posible. En segundo lugar, debemos ayudar a los musulmanes que no quieren o no están en situación de integrarse en nuestras sociedades occidentales, a construir un nuevo sentido a sus vidas en una sociedad que ellos comprendan y que les comprendan. Esto significa ayudarlos a empezar una nueva vida en un país musulmán. Tenemos actualmente los medios económicos para hacerlo. Como ya he dicho anteriormente, cada inmigrante proveniente de países musulmanes nos cuesta unos 300.000 euros de promedio. Con este dinero podríamos ayudar a esta gente a vivir una vida feliz en un país musulmán sin tener que integrarse en una sociedad que no comprenden y que por lo tanto no pueden aceptar. No solamente los musulmanes se beneficiarían de esta medidas, sino también las sociedades europeas.”

Fuente: EuropeNews http://europenews.dk/en/node/28848

viernes, 14 de enero de 2011

TAL VEZ SE QUIERA ENTERAR.












Nº 26 - Reseñas

Enemigo a las puertas


Después de dos panfletos incendiarios como La rabia y el orgullo y La fuerza de la razón, Oriana Fallaci vuelve a brindarnos un nuevo libro. Como de costumbre, la autora de Insallah despierta nuestras dormidas conciencias ante el hecho de que Europa es ya Eurabia.

En Eurabia, el Islam campa a sus anchas. En los medios de comunicación, los yihadistas pasan por ser herejes del Islam y no musulmanes consecuentes. Los eurócratas procuran en todo momento salvar la cara a una religión cuya consigna es acabar con Occidente. Más claro no se puede decir: "La izquierda se mancha definiendo a los terroristas como combatientes o como resistentes. Favoreciéndolos al minimizar o ignorar sus matanzas. Ayudándolos sin condenar como se merece a sus extremistas". Mientras tanto, los inmigrantes musulmanes se multiplican a una velocidad tal que dentro de poco, probablemente en 2100, en la UE las mujeres tengan que llevar burka y la poligamia sea legal.

En una muestra más del grado de degradación a que ha llegado Occidente, a quienes levantan su voz contra esta perversa legitimación del enemigo, desgraciadamente no a las puertas de Europa sino ya en sus entrañas, se les tacha de fascistas. Fallaci ya está acostumbrada a que la vejen y la insulten. Sin embargo, ella no acepta componendas porque la verdad nunca puede ser objeto de consenso.

Como señala agudamente, Europa padece un virus letal. Ahora es Eurabia, "un instrumento para introducir cada vez más invasores en nuestro territorio y consentirles después que circulen sin tropiezos por nuestra casa". Prediciendo el futuro cual Casandra, Fallaci ha anticipado el vandalismo de los desagradecidos hijos de los inmigrantes en Francia. La religión pesa, y su odio a Occidente es tal que, a pesar de que se les trata con respeto y se les tiene por individuos con derechos, su propósito es quebrar el Estado de Derecho e imponer su teocracia.

Pero no sólo en Europa tenemos la culpa de semejante estado de cosas, sino que buena parte de esta responsabilidad compete al organismo que nuestra izquierda considera como guardián de la legalidad internacional: Naciones Unidas. Fallaci se pregunta qué legitimidad puede tener una organización compuesta en su mayoría por dictaduras, con países que no suscriben la carta de Derechos Humanos y en la que China tiene derecho de veto. Por poner un ejemplo, como recuerda la autora, mientras en Sudán se perpetraba un cruento genocidio, la ONU miraba para otro lado. Los janjaweed, en nombre de Alá, asesinaron a casi 100.000 cristianos en el campo de refugiados de Kalma. En Ruanda, por poner otro ejemplo que no menciona la Fallaci, el general Romeo Dallaire avisó a Annan de lo que estaba pasando y le pidió autorización para atacar los arsenales hutus. Kakofi se lo prohibió y, aún más, le ordenó bajar la guardia. Los muertos ascendieron a 800.000.

Más aún, las revelaciones sobre la catadura moral del actual secretario de la ONU y de las acciones de esta institución durante el último medio siglo invitan al desánimo. Escribe Oriana: "La ONU nunca se ha pronunciado de una forma clara y rotunda contra los secuestros y los asesinatos realizados por los terroristas islámicos. Nunca. Y el señor Kofi Annan, ídem. Nunca indujo a los países del Tercer Mundo a votar contra las matanzas que los kamikazes de Hamas efectúan en Israel. Nunca. Incluso deja que los países del Tercer mundo voten a favor de Nasser Al-Kidwa, el observador palestino. Y eso sin contar los trece funcionarios de la ONU que en los últimos cuatro años, es decir, durante la nueva Intifada fueron detenidos por las autoridades israelíes como cómplices de Hamas".

Con semejante panorama, el pesimismo cala cada página del libro, aunque se atisba un cierto optimismo cuando se hace mención de Bush y Blair, ya que son los únicos que se baten por Occidente. No obstante, Fallaci se muestra crítica con la guerra de Irak porque, aunque se alegra del fin de la tiranía baazista, es consciente de la dificultad de establecer una democracia allá donde el Islam es la religión mayoritaria.

La conclusión a que llega Fallaci en esta pequeña obra pasa por la advertencia de que si no defendemos con uñas y dientes nuestra libertad, la sociedad en la que vivimos será pasto de la intolerancia islámica.

Aunque duela decirlo, Oriana cuenta lo que casi nadie parece escuchar. Su éxito, al menos, anima a pensar que hay muchos que creen que tiene razón. Pero ¿qué pasará cuando el cáncer que le castiga se la lleve del mundo de los vivos? Eso deprime más que todo lo que cuenta en una obra que sin duda se está convirtiendo en un clásico. (Ilustración Liberal)

Oriana Fallaci, Oriana Fallaci se entrevista a sí misma / El Apocalipsis, La Esfera de los Libros, Madrid, 2005. 303 páginas.
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LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

Islam 2010

Por Horacio Vázquez-Rial

"Un día millones de hombres abandonarán el Hemisferio Sur para irrumpir en el Hemisferio Norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque comparecerán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria" (Houari Boumedienne, en la ONU, 1974).
Aquél fue el comienzo, y mis lectores estarán cansados de que lo traiga a colación una y otra vez. Para paliar ese cansancio, les propongo otras citas:
Tenemos 50 millones de musulmanes en Europa y hay señales de que Dios proclamará el Islam en Europa sin armas ni conquistas. Con el paso de los años, los 50 millones de musulmanes que viven en Europa transformarán Europa y la convertirán en un continente islámico. Dios ha dispuesto que una nación islámica, Turquía, se sume ahora a la Unión Europea. Esos 50 millones de musulmanes se multiplicarán y habrá 100 millones de musulmanes en Europa. Bosnia es miembro de la Unión Europea [sic] y es un país islámico; mejor dicho, al menos el 50% de su población es musulmana. Las estadísticas muestran que hay miles de mezquitas en Europa. Tenemos miles de organizaciones y sociedades islámicas en Europa (…) Tengo aquí algunas estadísticas. Hoy hay en Europa 50 millones de musulmanes, 14.000 mezquitas y centros islámicos y 1.500 sociedades y organizaciones islámicas. Con el paso del tiempo, estas cifras no harán sino aumentar, además de las cifras correspondientes a Bosnia, Turquía y Albania. Por consiguiente, las palabras que Dios proclamó en el Corán se están convirtiendo en una realidad: "Él es Quien ha mandado a Su Enviado con la Dirección y con la religión verdadera para que prevalezca sobre toda otra religión, a despecho de los paganos" (Muammar al Gadaffi, 2008).

Juramos por Dios que no abandonaremos las armas, no detendremos nuestra guerra santa, no renunciaremos a nuestras creencias ni a Al Ándalus, Ceuta, Melilla... (Al Zawahiri, 2007).

El Islam volverá a Europa como conquistador victorioso tras ser expulsado de ella dos veces, una desde el sur, desde Al Ándalus, y la segunda desde el este, cuando llamó a las puertas de Atenas. Conquistando Europa, el mundo será del islam (el imam Al Qadarawi, 2005; felizmente, el hombre ignora Viena).
Están convencidos y tienen razón en estarlo. El proyecto Boumedienne funciona al cien por cien, ayudado, claro está, por yihadistas de toda condición, apuntados a cualquier título, desde Al Qaeda, que sirve como paraguas de incontables grupúsculos, hasta Hamás y Hezbolá. El terrorismo es sólo la capa amable de la cebolla, la más externa. Generosamente, mi amiga L. R., a quien cito sólo por las iniciales para evitarle problemas porque las agresiones están a la orden del día, me hace llegar el siguiente texto:
He aquí cómo funciona todo esto:

En tanto la población musulmana permanezca alrededor o por debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista por la población local como una minoría amante de la paz, y no como una amenaza hacia los demás ciudadanos. Éste es el caso de lo que ocurre en Estados Unidos: 0,6% de musulmanes; Australia: 1,5%; Canadá: 1,9%; China: 1,8%; Italia: 1,5%; Noruega: 1,8%.

[Por eso Fort Hill es presentado como excepción].

Con una población que alcance entre el 2 y el 5%, los musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos considerables en cárceles y entre las bandas callejeras. Esto está ocurriendo en: Dinamarca: 2,0% de musulmanes; Alemania: 3,7%; Reino Unido: 2,7%; España: 4% ; Tailandia: 4,6%.

[Pero no olvidemos el terrorismo, que se desarrolla en paralelo: España y Tailandia en primer término].

A partir del 5% de población musulmana, los musulmanes ejercen una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos), asegurándose de esta manera empleos de manipuladores de alimentos reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en sus estanterías, junto con las correspondientes amenazas si no se cumplen estos requisitos. Esto está ocurriendo en Francia: 8% de musulmanes; Filipinas: 5%; Suecia: 5%; Suiza: 4,3%; Holanda: 5,5%; Trinidad y Tobago: 5,8%. Llegados a este punto, trabajarán para que la autoridad gubernamental les permita que ellos mismos se regulen bajo la Sharia, la Ley Islámica (dentro de sus ghettos). El objetivo último de los islamistas es establecer la Sharia en todo el mundo.

Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población, tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto las revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano. En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente en los sectores musulmanes de Guyana: 10% de musulmanes; India: 13,4%; Israel: 16,0%; Kenia: 10,0%; Rusia: 15,0%.

Para hacerse una idea de lo que representan esos porcentajes, digamos que la población negra de los Estados Unidos constituye el 13% del total.

Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos y quema de iglesias [como en] Etiopía: 32,8% de musulmanes. Con un 40%, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos y guerra ininterrumpida de milicias, como las de Bosnia: 40% de musulmanes; Chad: 53,1%; Líbano: 59,7%.

Los países que alcanzan un 60% de población musulmana experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso de la Ley de la Sharia como arma y el establecimiento de la Jizya, el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en Albania: 70,0% de musulmanes; Malasia: 60,4%; Qatar: 77,5%; Sudán: 70%.

A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán, tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución, en Bangla Desh: 83% de musulmanes; Egipto: 90%; Gaza: 98,7%; Indonesia: 86,1%; Irán: 98,0%; Irak: 97,0%; Jordania: 92,0%; Marruecos: 98,7%; Pakistán: 97%; Palestina 99%; Siria: 90%; Tayikistán: 90%; Turquía: 99,8%; Emiratos Árabes: 96%.

Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de "Dar-es-Salaam" (el Paraíso de la Paz Islámico). Aquí, se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo es islámico, las Madrazas son las únicas escuelas, y el Corán la única palabra, como ocurre en Afganistán: 100% de musulmanes; Arabia Saudí: 100%; Somalia: 100%; Yemen: 100%.
Añadamos más datos, de esos que la prensa, incluida la más declaradamente cristiana, suele eludir:

Los cristianos huyen de Oriente Medio, donde se los degüella y se queman iglesias. Han escapado más de la mitad de los libaneses cristianos. En Irak fue destruido el principal templo cristiano caldeo, tan valioso como los Budas de Bamiyán pero mucho menos (casi nada) jaleado por los medios. Hay mártires a los que jamás se nombra, como Brian Savio O'Connor, protestante indio asesinado en Arabia Saudita por evangelizar. Monseñor Antoine Audo, obispo caldeo de Aleppo, sostiene sin pelos en la lengua que los fanáticos desean "librarse definitivamente" de los cristianos. De Irak han salido 700.000 cristianos.

En Etiopía hay cristianos asesinados cada día. En Egipto, los coptos no pueden construir ni reparar iglesias y pagan impuestos de dhimmies. En Sudán, desde la fatua de 1992, por la cual "un no musulmán es un no creyente que se opone a la expansión del Islam, y éste garantiza la libertad para matarlos a todos", ha ido en aumento la violación de mujeres y niñas, el asesinato directos de infieles (más de dos millones hasta hoy) y la captura de esclavos para la población musulmana. En Nigeria, la iglesia, la misión y el pueblo de Gani fueron atacados y asesinado el maestro Danyaro Bala, cristiano, en 2006: la cosa va a peor. En Somalia, como medida contra las declaraciones del Papa en el sentido de que el Islam se impone por la armas, fue asesinada una monja italiana, misionera de la Consolación.

En Indonesia, en 2005, decapitación con machete de tres cristianas por negarse a la conversión. En 2006, ejecución oficial de tres cristianos acusados de planear ataques a "los fieles". En Filipinas, en Timor Oriental (asalto en 2007 al orfanato de San Juan Bosco en Baucaym, con violación de alumnas, asesinato de quince sacerdotes y 100 personas en una iglesia por el Frente Revolucionario de Timor Oriental), en todas partes se repite una y otra vez la misma historia. Pero no está en los papeles ni en las homilías. Y, por supuesto, no se ve compensado por la conversión al cristianismo, en Egipto – donde está prohibido poseer material bíblico y evangelizar–, de 20.000 personas en lo que va de siglo.

Chávez les ha abierto las puertas de Iberoamérica, donde ellos sí que evangelizan, hasta convertir tribus enteras que han pasado de la desnudez del salvaje al uso del burka. Ya ha habido por allí varios presidentes de origen musulmán, en Argentina, en Ecuador… y los compromisos con Irán que adquieren cada día los Kirchner, Lula y otros aceleran el proceso.

Van a ganar. Están ganando. Y los imbéciles apuntados a esa alianza de civilizaciones que nadie comprende ni desea en el otro lado llorarán lágrimas de sangre. No dudo de que al final serán superados por su propia ignorancia, por su propio fanatismo, por sus divisiones tribales y teológicas, y porque la gente se cansa, pero llevará mucho dolor, mucho esfuerzo. Mil quinientos millones de musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial. Pero su tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, los hinduistas, los budistas, los judíos y todos los demás creyentes. Los musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de este siglo. Y tendrán el Corán y la Bomba.



martes, 7 de diciembre de 2010

DEFENDER A ESPAÑA.











(Recibido por Internet).
Estos sevillanos…………… Como diría Pascual González:
Qué arte, por Dios que arte.

PARA DEFENDER A ESPAÑA DE LA INVASIÓN ISLÁMICA, HAY QUE ENTERRAR CERDOS, O SUS DESPOJOS. LEE:


En Sevilla, el Ayuntamiento ha aceptado la cesión de un solar del barrio de San Jerónimo a un grupo de musulmanes. El solar pertenece a la empresa Azagra y es donde está prevista la construcción de una mezquita islámica
Otro grupo de habitantes españoles, no deseando esa mezquita en su proximidad ha encontrado una solución genial: en el centro del solar han enterrado un cochinillo y lo han hecho saber públicamente.
La ley islámica no permite la construcción de una mezquita en terrenos ultrajados por cerdos; los musulmanes han tenido que renunciar.
Ya los israelitas han utilizado esta estrategia desde 2004… Han puesto en todos los autobuses de Israel una caja conteniendo grasa de cerdo y lo han hecho saber; si un kamikaze se hace saltar en un autobús, tiene el riesgo de tener grasa de cerdo sobre su cuerpo y así no podrá acceder al Paraíso….ya no hay más kamikazes en los autobuses de Israel.
Te adjunto algunas fotos del evento. ¡Benditos sevillanos!....

ESTO HAY QUE PROPAGARLO POR TODA ESPAÑA