No hay nada que celebrar
Más que celebrar la Constitución, lo que hay que hacer es defenderla con uñas y dientes de quienes quieren acabar con ella.
La Constitución cumplirá este martes cuarenta y cuatro años de vida, desde que fue aprobada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 por una gran mayoría de los españoles. Un nuevo aniversario en el que, con todo lo que está sucediendo, habrá que soportar el ritual de celebración que se lleva a cabo todos los años en el Congreso de los Diputados.
A día de hoy, no hay nada que celebrar, porque la Constitución está sufriendo en los últimos años los mayores ataques e intentos de destrucción, fundamentalmente llevados a cabo por el gobierno Frankestein que encabeza Pedro Sánchez y por sus principales socios parlamentarios: los golpistas independentistas catalanes y los herederos políticos de ETA.
Más que celebrar este nuevo aniversario de la aprobación de la Constitución, lo que hay que hacer es defenderla con uñas y dientes de quienes quieren acabar con ella, y con ese espíritu de la transición que se reflejó perfectamente en la elaboración y en la aprobación de la Carta Magna.
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