El gobierno, acosado por su propia corrupción, ha declarado la guerra a los jueces como si fueran terroristas. “Lobos solitarios”, dijo Óscar López, ese que —presuntamente— le pidió a Villarejo información sobre las saunas sabinianas para acabar con Sánchez. Quién le iba a decir entonces que siendo un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo de Su Sanchidad.
En contraposición a los lobos solitarios debe de estar el rebaño de los Jueces y Juezas por la Democracia, que no se ha sumado al comunicado que las principales asociaciones de jueces han firmado en apoyo a Biedma —la instructora del caso del hermanísimo—tras conocerse que Leire Díez pidió a dos clanes de narcotraficantes que le dieran “un sustillo”.
Por suerte para la juez, los narcos son más decentes que la mafia sanchista y no aceptaron el encargo.
(Marisol Oviaño/VozPopuli/26/9/2026.)
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