lunes, 28 de septiembre de 2020

IMBÉCILES CON TÍTULO

 (Para este imbécil con título, aplicar la legalidad vigente es una 'provocación'

¡Y es ministro! Necesita un succionador potente. ¡Ya!)


Manuel Castells, ministro de Universidades, en TVE.

Castells pide "prudencia" al Rey al viajar a Cataluña y ve una "provocación" inhabilitar a Torra.

El ministro de Universidades respalda a Alberto Garzón y califica de "improcedente" la llamada de Felipe VI a Carlos Lesmes.

28 septiembre, 2020/El Español.

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El Barça acusa al Supremo de "vulnerar gravemente la voluntad democrática de la ciudadanía" con la inhabilitación a Torra.


 (En la foto se puede ver a un catalanista argumentando que esta decisión del Tribunal supremo es una provocación. Intolerable provocación.)

(Francisco Cabezas/ElMundo/28/9/2020.)

INTELECTUALES DE NUESTRO TIEMPO

Gloria Camila confiesa que su mejor amigo es el succionador de clítoris: "Darse mambo es lo más"

LA HIJA DE ORTEGA CANO DICE 'NO' A LOS TEMAS TABÚ, COMO LA MASTURBACIÓN FEMENINA

Gloria Camila confiesa que su mejor amigo es el succionador de clítoris: «Darse mambo es lo más»

"Es pequeño, discreto, el diseño es súper bonito y te cabe en cualquier sitio... Es maravilloso"

 

TOCA HACERSE LA VÍCTIMA

 

Independentismo en Cataluña

El Supremo inhabilita a Torra por unanimidad y dejará de ser presidente de la Generalitat.

 

(OkDiario/28/9/2020.)

 

LA INDEPENDENCIA DE LA FISCALÍA.

 

 

 

 

LA INDEPENDENCIA DE LA FISCALÍA.

El Ministerio Fiscal, elemento esencial para el correcto funcionamiento de un Estado de Derecho, atraviesa en España una situación insostenible, que no merece la institución ni los ciudadanos que la financiamos.

Según el artículo 1 de su Estatuto regulador, promulgado en 1981, “tiene por misión promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley, así como velar por la independencia de los Tribunales…”, añadiendo el artículo 2 que actúa “conforme a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad”.

¿Cómo debemos interpretar este batiburrillo de funciones aparentemente contradictorias entre sí (defender la legalidad, los derechos de los ciudadanos, el interés público, la independencia de los Tribunales y el principio de imparcialidad, pero hacerlo todo con unidad de actuación y, sobre todo, con dependencia jerárquica)? Los dos artículos antes citados parecen redactados para aplicarse en un lugar similar a “La República” de Platón, pero no resultan apropiados en un país como el nuestro.

En un Estado civilizado, la unidad de actuación y la dependencia jerárquica deberían entenderse en el sentido de asegurar que el Ministerio Fiscal no defienda posturas
contradictorias en procedimientos distintos, y que una jerarquía interna garantice esa actuación coherente y uniforme, pero respetando siempre la plena autonomía e imparcialidad de cada Fiscal, que debe actuar cumpliendo las Leyes y sin sumisión a nada ni nadie más.

Pero vivimos en España. Un lugar donde su Presidente del Gobierno, ya en época preelectoral, nos quiso despejar cualquier duda: “¿Y, la Fiscalía, de quién depende?
Pues ya está…”. Así contestó en Radio Nacional de España Pedro Sánchez, entrevistado en noviembre de 2019, cuando el presentador le preguntó por la extradición de Puigdemont y su promesa en el debate electoral (incumplida, por supuesto) de “traerle de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia”. Un Presidente que, pocos meses después, empeñado en que no quede nada en España fuera de su férreo control, sacó a su Ministra de Justicia, Dolores Delgado, del Gobierno con la mano derecha, y la colocó con la mano izquierda el mismo día al mando de la Fiscalía General del Estado, como garante de esa imparcialidad y respeto a las Leyes que hoy proclama pomposamente el Estatuto de la profesión. Nunca se había dado en España una demostración tan grosera e indecente de colonización política de uno de los principales poderes del Estado, que resultaría inaudita -e incluso polémica- en cualquier democracia occidental. Y ahora su segundo, el Teniente Fiscal Navajas, tras defender con argumentos políticos al Gobierno en las querellas por el Covid, ha iniciado una purga ideológica en la Fiscalía.

Todo ello viene agravado en nuestro país por otra circunstancia preocupante. La proyectada reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal atribuye al Ministerio Fiscal la instrucción de todos los asuntos penales, apartando de esa función a los Jueces de Instrucción. Les recuerdo -para los legos en Derecho- que en nuestro país rige un sistema garantista de enjuiciamiento de todos los delitos, en el cual un Juez instructor efectúa la investigación de las circunstancias y sujetos del delito, y luego otro Juez
diferente -normalmente un Tribunal colegiado- celebra el juicio y dicta sentencia. Ello tiene por objeto evitar que quien haya de dictar sentencia pueda tener su imparcialidad “contaminada” por las gestiones y diligencias realizadas durante el proceso investigador.

Y aquí viene la gran pregunta: ¿Cómo van a realizar las instrucciones penales de todos los delitos (incluidos los casos de corrupción política que puedan afectar a miembros de un partido determinado) los Fiscales si tienen unidad de actuación y dependencia jerárquica del Gobierno de turno? Recuerden la respuesta de Sánchez a la entrevista en RNE, que deja pocas dudas sobre su falta de escrúpulos al respecto. Ello nos colocaría a la altura jurídica (más apropiado sería decir “bajura”) de las togas bananeras (tal vez allí vistan chándal) designadas por Nicolás Maduro en Venezuela -cosa que no desagradaría, en absoluto, a algunos integrantes del actual Gobierno- pero resultaría una intromisión absolutamente impresentable en un Estado de Derecho del siglo XXI.

Toda esta anómala e híbrida situación institucional está generando importantes disfunciones en el sistema, e incluso confundiendo de forma peligrosa a los ciudadanos y también a los medios de comunicación. En nuestro país, con una Fiscalía que no es independiente del Gobierno de turno y está sujeta a un principio de obediencia jerárquica, muchos periodistas -y sus lectores u oyentes- realizan continuamente aventurados juicios paralelos. E interpretan erróneamente los pronunciamientos del Ministerio Fiscal, a cuyas apreciaciones o valoraciones suelen dar carta de naturaleza como si se tratara de verdadera cosa juzgada. Todo por proceder de un órgano funcionarial, dependiente del Estado, y sujeto a esos extraños principios -al inicio mencionados- que resultan poco compatibles entre sí.

La incultura jurídica de la mayoría de la gente, unida a la irresponsabilidad y mala intención de algunos medios, impide clarificar ante la opinión pública que el Fiscal es una “parte” en el procedimiento, que puede instar o calificar lo que quiera, pero que su criterio se contrasta siempre con la opinión de la contraparte, dado el principio contradictorio que rige nuestro garantista proceso penal. Y los medios nunca hacen el mismo caso a los argumentos de la defensa, tan importantes o más que los otros puesto que rige un principio de presunción de inocencia, resultando mucha gente mediáticamente “condenada” por lo que de ella diga el Ministerio Fiscal. Cosa que supone una injusticia sideral y, en ocasiones, una jugada política.

No queda más remedio, por el bien de una institución necesaria y respetable, y por el mantenimiento de la imparcialidad que los órganos judiciales de un país moderno
precisan, que reformar el Estatuto del Ministerio Fiscal para consagrar su absoluta independencia
. No le iría mal al engreído habitante de La Moncloa encontrarse con alguien que le pare los pies porque, simplemente, no “dependa de él”.

 

(Álvaro Delgado/MallorcaDiario/28/9/2020.)


LIDER MUY MENTIROSO

  

 

 «Los líderes mundiales tenemos más motivos que nunca para actuar»

Con estas palabras el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se autodefine «líder mundial» en un comentario de Twitter que acompaña un vídeo de su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

 

(OkDiario/28/9/2020.)

domingo, 27 de septiembre de 2020

SÁNCHEZ Y ARMENGOL, DIMISIÓN.

 Imagen de la protesta contra Sánchez y Armengol que esta tarde ha recorrido varias calles del casco antiguo de Palma de Mallorca - ABC/Josep María Aguiló/27/9/2020.)Imagen de la protesta contra Sánchez y Armengol que esta tarde ha recorrido varias calles del casco antiguo de Palma de Mallorca

POR LAS VÍCTIMAS DEL COVID

 53.000 banderas españolas.

CATALANOFASCISTAS

 (Y todavía hay gentuza que niega los hechos. Principalmente de la izquierda. Y hay gente que les aplaude. También de la izquierda.

No hay excusas. Mira la realidad de frente.)

Sebastián Urbina: EL FASCIO CATALANISTA.

 

Señalamiento separatista: quienes hablan español son "inadaptados", "chusma", "ñordos", "colonizadores" y "tontitos".

El independentismo recrudece su ofensiva lingüística para exterminar el español de la vida pública con insultos, denuncias y señalamientos públicos.

 

(LD/27/9/2020.)

- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/espana/2020-09-27/senalamiento-separatista-quienes-hablan-espanol-son-inadaptados-chusma-nordos-colonizadores-y-tontitos-6663851/

¿MEMORIA DEMOCRÁTICA?

 

 

¿MEMORIA DEMOCRÁTICA?

YA en 1971 -y refiriéndose a la guerra de Vietnam- la famosa analista Hannah Arendt dejó escrito: «La falsedad deliberada y la pura mentira como medios legítimos para la obtención de fines políticos nos ha acompañado desde el inicio de la historia.

Arendt también decía que los totalitarismos conseguían reescribir la historia una y otra vez para adaptar el pasado a la «línea política» del presente o para eliminar datos que no encajaban con su ideología.

En verdad, una vez decidido que la causa propia es la buena, el político mentiroso puede contar con el apoyo de sus fieles, pues dice lo que los suyos quieren oír y sabe que sus engaños son tranquilizadores para su fiel audiencia.

Antes que Arendt, ya Orwell en su novela «1984» había escrito sobre la persistencia de la mentira en el mundo totalitario: «Si todos los archivos contaban la misma mentira, la mentira pasaba a la historia y se convertía en verdad. “Quien controla el pasado”, según la consigna del Partido, “controla el futuro”. Quien controla el presente controla el pasado. [… ] Lo llamaban el “control de la realidad”. […] Saber y no saber, tener plena conciencia de algo que sabes que es verdad y al mismo tiempo contar mentiras negando esa verdad, utilizar la lógica en contra de la lógica. […] Decir mentiras descaradas creyendo sinceramente en ellas, olvidar cualquier hecho que se haya vuelto incómodo y negar la existencia de la realidad objetiva…».

Como ha escrito Miquel Berga, «la novela de Orwell describe los mecanismos gracias a los cuales puede ejercerse el poder absoluto pero, en esencia, aquellos mecanismos nos remiten fácilmente a los de los lenguajes populistas que hoy vemos que se manifiestan con fuerza en el corazón de las sociedades de matriz democrática (Orwell no escribió la novela para predecir el futuro, sino para alertar de las perversiones que anidaban en la sociedad de su tiempo)».

Esa relación del escritor británico con la perversión mentirosa empezó, precisamente, en Cataluña, de donde tuvo que escapar perseguido por los comunistas, tras vivir aquel mayo de 1937 de enfrentamientos y asesinatos dentro de entre las fuerzas revolucionarias que decían defender la República.

«[…] en España, por primera vez, vi reportajes periodísticos que no guardaban la menor relación con los hechos […]. Vi, de hecho, cómo se escribía la historia no según lo ocurrido en realidad, sino según lo que debería haber ocurrido de acuerdo con las “directrices del partido”».

Mucho antes, ya Pascal advirtió sobre las trampas de la memoria (nos lo ha recordado Albiac en estas mismas páginas). De cada una de nuestras memorias, donde lo bueno y lo malo, el acierto y el disparate, se amalgaman. En efecto, en nuestros recuerdos quedan las evocaciones y no porque haya en ellas verdad o mentira. Permanecen porque son las que tejieron nuestras fantasías. Shakespeare lo escribió con gran belleza: «Estamos hechos de la materia de los sueños, y nuestra vida entera se resume en un letargo».

Por eso, unir «memoria» a «democracia» como pretende la nueva ley llamada de «Memoria Democrática» es, simplemente, una idiotez. Un sinsentido que no significa nada.

En verdad, estamos ante otra manipulación política que también pretende desorientar al público para que dirija sus miradas hacia el Valle de los Caídos y no a los terribles problemas entre los cuales navega nuestro país a causa de la pandemia.

La ley no pretende recuperar memoria alguna. Lo que sí pretende es el olvido de los muchos miles de asesinatos cometidos en la retaguardia republicana. Aunque yo creo que el objetivo último de esta barbaridad es tener abierto el enfrentamiento entre españoles y, de paso, acabar con la Transición, que representó -antes que cualquier otra cosa- la reconciliación nacional que tanto el PCE de Carrillo como el PSOE de Indalecio Prieto venían reclamando desde los años cincuenta. Carrillo y Prieto, dos dirigentes que fueron responsables de muchos disparates antes y durante la guerra.

Cuando llegó la victoria de Franco la matanza siguió, previo paso por juicios sumarísimos o directamente con tiros en la nuca y enterramientos en las cunetas. Pero no todos los condenados en aquellos juicios eran inocentes, pues también se condenó a muchos asesinos. Pondré un único ejemplo, el juicio contra la llamada checa de Bellas Artes.

Uno de los condenados, Benigno Mancebo, justificando los asesinatos cometidos en la retaguardia madrileña por él y otros como él, le había dicho al escritor libertario Eduardo Guzmán en el muelle de Alicante (donde esperaron inútilmente la llegada de algún barco para ir al exilio) las siguientes y terribles palabras: «La revolución no se hace con agua de rosas... Para defenderla de sus enemigos es preciso mancharse las manos. En nuestro caso, he tenido que manchármelas yo. Mi papel era menos heroico que el que peleaba en las trincheras y menos brillante que el que hablaba en las tribunas; pero tan necesario como el primero y más eficaz que el segundo».

Para quienes sí estuvimos en contra de Franco cuando éste vivía exponiéndonos a persecuciones y a cárcel, que estos antifranquistas sobrevenidos saquen ahora pecho y pretendan penalizar a quien se atreva, por ejemplo, a elogiar los embalses que se hicieron aquellos años, resulta ridículo y también insultante.

Para colmo, la nueva ley pretende no sólo imponer la censura y atacar la libertad de opinión, también recrear para los jóvenes una vieja asignatura franquista titulada Formación del Espíritu Nacional.

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Joaquín Leguina fue presidente de la Comunidad de Madrid/ABC/25/9/2020.)



 

viernes, 25 de septiembre de 2020

¡¡¡VIVA EL REY!!!

 ¡¡¡VIVA EL REY!!!

 

 

La pillada al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, quejándose de que los jueces gritaran «¡Viva el Rey!» al finalizar el acto de entrega de despachos en Barcelona ha desatado una oleada de reacciones.

 Hasta el punto de que España se ha convertido en un clamor contra el titular de Justicia: «Pues sí, ministro, ¡Viva el Rey!» ha sido uno de los mensajes que se ha convertido en trending topic este viernes.

 

(Juanan Jiménez/OkDiario/26/9/2020.) 

SOCIALISTAS INTELIGENTES Y DECENTES

 

(La desgracia que tenemos es que los socialistas inteligentes y decentes como Leguina, no mandan.

Mandan los tipejos sin escrúpulos.)

 

¿Memoria democrática?

«Unir “memoria” a “democracia” como pretende la nueva ley llamada de “Memoria Democrática” es, simplemente, una idiotez.

 La ley no pretende recuperar memoria alguna. Lo que sí pretende es el olvido de los muchos miles de asesinatos cometidos en la retaguardia republicana.

 Aunque yo creo que el objetivo último de esta barbaridad es tener abierto el enfrentamiento entre españoles y, de paso, acabar con la Transición.

 

(Joaquin Leguina/ABC/25/9/2020.) 

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(Leguina no está en el gobierno de Sánchez. Lo está la bazofia de Pablo Iglesias, por voluntad de Pedro Sáchez.)

Pablo Iglesias: «Me emociona ver que unos manifestantes agreden a un policía».

 

(OkDiario/25/9/2020.)

 

LA GENTUZA COMUNISTA

 

Manuel Castells, ministro de Universidades, ha comparecido en el Congreso en una de sus pocas intervenciones públicas que ha realizado este año.

 (Este tipejo comunista dice que este mundo se muere, pero está naciendo otro. El suyo. El comunista. Y ellos ayudarán, con violencia si hace falta, a que salga del claustro materno.

Son despreciable gentuza. Y muy peligrosa. No se deje engañar.)

 

 Manuel Castells, ministro de Universidades: “El mundo está en peligro. Este mundo se acaba”

En un momento de su intervención, Manuel Castells ha recordado que él ha escrito 45 libros "sobre el mundo, sobre como van las cosas" y entonces ha asegurado categóricamente: "Yo creo que el mundo está en peligro tal y como lo hemos conocido, y no digo que se acabe, pero este mundo sí, este mundo se acaba". "Este mundo que hemos vivido se acaba y habrá otro mundo que está gestándose y renaciendo".

 

(LD/25/9/2020.)

- Seguir leyendo: https://tv.libertaddigital.com/videos/2020-09-25/manuel-castells-ministro-de-universidades-el-mundo-esta-en-peligro-este-mundo-se-acaba-6075069.html

jueves, 24 de septiembre de 2020

DISCRIMINACIÓN POSITIVA.

 

 

DISCRIMINACIÓN POSITIVA.

 'Las normas de funcionamiento del centro están por encima de los derechos individuales”. Esa es la respuesta que recibió Pedro, profesor de inglés, de la dirección del Instituto de Educación Secundaria en el que trabajaba ¿El derecho individual prescindible? El de hablar en español ¿las normas superiores? El Proyecto Lingüístico de Centro.

Y cuando digo hablar en español no me refiero a hacerlo al impartir clase –hasta ahí podríamos llegar– sino fuera de ella, con algún alumno, un padre castellanohablante o un compañero de claustro.

Fue en el febrero de este año, en el Instituto de Educación Secundaria Sant Agustí, de Ibiza. Este curso Pedro ya no impartirá clase allí, ni presencial, ni semipresencial, ni con mascarilla ni sin ella. Por suerte tampoco habrá nadie que vigile en qué lengua habla –en los pasillos, en el patio, el sala de profesores– para reprenderle o denunciarle. Ni sentirá la presión de un claustro de profesores politizado, silente o cómplice. O por lo menos, no el de ese instituto.

Pedro no es una excepción en Baleares. Tampoco lo es el desamparo de la inspección educativa y mucho menos la respuesta del Gobierno balear (PSOE, Podemos, separatistas) complaciente ante esa situación.

Lo que marca la diferencia es que nunca se había expresado de manera tan clara, en un escrito oficial, lo que es una evidencia: hay quien sostiene que el proyecto lingüístico de un centro escolar está por encima de los derechos individuales. Con absoluto convencimiento, sin rubor, sin disimulo. Y no, no es sólo la dirección de ese instituto de Ibiza. Es el gobierno balear.

Quizás toda la situación que les cuento les parezca propia de una dictadura. Puede que si viven en una comunidad que sólo tiene como lengua oficial el español no entiendan que la lengua del Estado pueda proscribirse en todos los ámbitos oficiales sin que pase nada. Es posible que hechos como estos –puede que tan ajenos– simplemente les indignen, pero que piensen que nada tienen que ver con ustedes.

Se engañan. El principio que permite que eso ocurra, el origen de todo, está en el perverso concepto de “discriminación positiva”, y ese es de aplicación en todo el territorio español.

En este caso concreto, se prohíbe el español porque es una lengua más fuerte y de mayor implantación que el catalán –sí, así nos toca llamar a la lengua de Baleares– y por tanto, dado que ha sido una lengua “minorizada”, para que adquiera de nuevo el estatus que merece, es necesario hacer desaparecer al español como mínimo de los ámbitos públicos ¿Que se hace a costa de cercenar los derechos lingüísticos de los castellanohablantes? Ajo y agua. Es por un bien mayor.

La idea parece buena: hay colectivos –lenguas, en este caso– históricamente discriminados que necesitan un empujón para recuperar o conseguir sus muy merecidos derechos. La vía es promulgar leyes injustas en las que se violen distintos principios constitucionales y se vulneren otros tantos derechos fundamentales. Todo vale con tal de conseguir llegar al objetivo marcado. Y si éste es difuso, inalcanzable o poco mesurable, no importa. Los derechos conculcados seguirán eternamente en suspenso.

Todo aquello por lo que según la Declaración Universal de los Derechos Humanos un ciudadano no puede ser discriminado (sexo, lengua, raza, religión, orientación sexual, origen) se vuelve en contra suya en el momento en que empieza a legislarse para colectivos y uno no pertenece al adecuado, o tiene el suficiente sentido común para negarse a ser alienado. Mujeres, gays, trans, negros, latinos, musulmanes, todo vale porque depende exclusivamente de la voluntad política de quien decide quién debe ser salvado.

La igualdad ante la Ley, la presunción de inocencia, la libertad de cátedra, la de opinión, el derecho a hablar la lengua del Estado en una parte del mismo. Todo eso nada vale si se topa con el sagrado principio de la discriminación positiva.

 

(Gary Durán/El Español/24/9/2020.)