miércoles, 17 de octubre de 2018

LOS HOMBRES SON TERRORISTAS

 (La estupidez políticamente correcta- en versión feminismo radical- opina que los hombres son terroristas.

Este es el camino al que conduce el ideario de la izquierda progresista. ¿Campos de concentración para hombres? No estaría mal.

PD. Faltó decir que las mujeres son ángeles.)

 

 

Marta Nebot: "El día del hombre es como celebrar el día del terrorista".

 

(Marca/17/10/2018.)

HISTÓRICO FRACASO PP/PSOE


 

 

(Histórico fracaso del bipartidismo PP/PSOE. El resultado- entre otras miserias- es un golpe de Estado en Cataluña y los vasquistas a la espera.

El que la gentuza vascongada se atreva a llamar 'h de p' a los que cuelgan la bandera española muestra- una vez más- la profundidad del fracaso mencionado.)

 

 

Acoso a un vecino de Vitoria por colgar una bandera española: «Españoles, hijos de p...»

Cientos de individuos increparon a un ciudadano de la capital alavesa el Día de la Hispanidad.

 

(ABC/17/10/2018.)

REBUZNOS DE LA IZQUIERDA


(Los rebuznos de la izquierda. No hay más. La esperanza es que los ciudadanos no sean tan asnos como los socialistas.

PD. Se olvidan de los Reyes Católicos.)




Escalada de burradas en 'El País' con Casado: "Estamos ante la base ideológica del general Mola y de Franco".


Seguimos mareando la perdiz con unos presupuestos que está cantado que se van a aprobar y más corrupción en Andalucía.
2018-10-17 (LD)

SI ES CIERTO...

SI ES CIERTO lo que se dice en las redes sociales, que Pedro Sánchez ofrece retirar Guardia Civil y Policía Nacional de Cataluña para que los golpistas le apoyen en los Presupuestos...

SI ES CIERTO, Pedro Sánchez es un tipejo despreciable, indigno de ser presidente del gobierno de España.

 PD. Espero que, al menos, Pedro Sánchez hunda al partido socialista obrero antiespañol.

 LEALTAD.

Que Pedro Sánchez pida ahora lealtad, con 84 escaños y el apoyo de los golpistas, incita más a la náusea que a la carcajada. Es cierto que la política española anda muy necesitada de una cultura de la lealtad institucional. Es más, a España -y a los ciudadanos, en particular- le habría ido mucho mejor si los dos grandes partidos hubiesen practicado más esa confianza mutua que se han negado, en lugar de malbaratar la fortuna de este país en las subastas periódicas con los insaciables y codiciosos nacionalistas. 

El día que PP y PSOE aprendan de verdad la lección del recíproco apoyo y el respeto a los consensos democráticos elementales, habrán cambiado para bien la historia de España.

 Lamentablemente, no será Sánchez, ese hombre que les teme a las urnas, el que protagonice esa página esperanzadora de la política española. Tras ser rechazado dos veces por los votantes, ha forzado la aritmética parlamentaria hasta lo impensable y gobierna secuestrado por populistas e independentistas. 

Y ahora reclama lealtad. Suena a descomunal tomadura de pelo. Todo en él es impostura.

(Bieito Rubido/ABC/17/10/2018.) 



NEGOCIAR LOS PRESUPUESTOS CON GOLPISTAS.

Es repugnante que Pedro Sánchez haya podido enviar al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a negociar los Presupuestos del año que viene con el etarra excarcelado Arnaldo Otegui,encuentro que ambos admiten haber mantenido el pasado 8 de septiembre en el caserío Txillarre de Elgóibar. No menos indecente resulta la disposición de Pablo Iglesias a acudir a la cárcel de Lledoners para ver al golpista Oriol Junqueras y negociar con él el apoyo de ERC a dichos Presupuestos. Todo este espectáculo infame es consecuencia del inmoral empeño de Pedro Sánchez en mantenerse en el poder con los peores resultados electorales de la historia del PSOE y, sobre todo, con el apoyo de formaciones comunistas, golpistas y proetarras, sin cuyo concurso no podría, ciertamente, sacar adelante los ruinosos Presupuestos que ya ha pactado con la extrema izquierda podemita.
Consideración a parte, y todavía más grave, merece la exigencia que los separatistas han planteado al Gobierno para que la Fiscalía General del Estado retire los cargos contra los golpistas encarcelados, como condición sine qua non para su OK a los Presupuestos. Esto es, sencillamente, la provocación de un delito de prevaricación, provocación tipificada como delito en el artículo 18 del Código Penal. Es cierto que el Gobierno no ha admitido ni podría admitir públicamente esa exigencia sin hacerse partícipe él mismo de ese delito, como lo es que la eventual y prevaricadora retirada de cargos por parte del Ministerio Público sería insusuficiente para excarcelar a los golpistas, pues, a diferencia del juicio por la no menos ilegal consulta secesionista del 9 de noviembre de 2014, ahora hay una acusación popular ejercida por el partido Vox y que garantiza, en todo caso, la celebración del juicio. Con todo, el ordenamiento jurídico concede al Gobierno un privilegiado derecho de gracia o indulto que bien podría constituir un pago en diferido, una vez los golpistas hubieran sido condenados.
Libertad Digital fue el primer medio de comunicación –por no decir el único– que denunció la retirada de todos los cargos castigados con pena de cárcel por parte de la Fiscalía contra los golpistas del 9-N, tras la dimisión del fiscal general Eduardo Torres Dulce, quien fue el que los planteó motu proprio contra Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau. Con todo, por muy injusta que fuera aquella retirada de cargos, y por muy sospechosamente coincidente que fuera con la indecente operación Diálogo impulsada por la entonces vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaria, jamás se planteó públicamente como contraprestación a un apoyo que las formaciones golpistas jamás brindaron al Gobierno de Rajoy, por muy condescendiente y felón que fuera.
Téngase en cuenta, además, que durante la segunda fase del golpe de Estado, liderada por Carles Puigdemont, los secesionistas no se limitaron a reincidir en los delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos que impunemente perpetró Artur Mas con ocasión del 9-N, sino que fueron más lejos al perpetrar la declaración unilateral de independiencia, lo que llevó a que se elevaran las acusaciones por rebelión o sedición. Que Pedro Sánchez, pese a lo anterior, pretenda tener a esas formaciones como compañeros de viaje deja en una vil mascarada decisiones que en otro caso hubieran sido dignas de elogio, como la aparente decisión del Gobierno de llevar finalmente al Constitucional la ilegal reprobación del Rey perpetrada en el Parlamento catalán o la del ministro Borrell de retirar el estatus diplomático al delegado del Gobierno de Flandes por hacerse eco de las críticas de los golpistas al régimen constitucional español. ¿Con qué legitimidad se puede reprobar a los belgas que hagan de voceros de los golpistas, cuando aquí el presidente pretende tenerlos de sostén de su Gobierno?
Así las cosas, y con total independencia de que el Gobierno se vea finalmente obligado a prorrogar las cuentas del PP o a convocar nuevas elecciones, lo evidente es que los Presupuestos para 2019 no sólo amenazan a España desde un punto de vista económico, sino que la ponen en riesgo como nación entendida como Estado de Derecho.

(Edit.ld/17/10/2018.)
 

martes, 16 de octubre de 2018

MIRARSE EL OMBLIGO










MIRARSE EL OMBLIGO.



Dice Alain Finkielkraut, en su libro ‘La derrota del pensamiento’: ‘Esta transmutación de la cultura a mi cultura es para Julien Benda el distintivo de la era moderna, su contribución insustituible y fatídica a la historia moral de la humanidad’.



O sea, sacralizar los particularismos (lo nostro) y menospreciar lo universal. ¿Qué es lo universal? Por ejemplo, los derechos humanos, una larga y dificultosa conquista. Que todavía siguen como un reclamo inaplicado en muchas partes del mundo. Pero, al menos, millones de personas saben- principalmente gracias a la globalización de las comunicaciones- que en algunas sociedades hay ‘derechos humanos’ y que se aplican.



 Aunque no sean perfectos. Si lo fueran no serían de este mundo. Pero, con todas nuestras imperfecciones, muchos millones de seres humanos quisieran vivir en nuestras sociedades imperfectas. Despreciadas por extrema izquierda, antisistema y similares. En espera de un ‘mundo feliz’ que, afortunadamente, no llega.



En los siglos XVII y XVIII se desarrolló un pensamiento
iusnaturalista, que afirmaba que los seres humanos tienen derechos anteriores a su declaración por los gobiernos. De modo que éstos, si los reconocían- al convertirlos en leyes positivas- no los constituían ex novo. Porque eran naturales y acompañaban, ‘naturalmente’, a los seres humanos por el hecho de serlo.



Cualquiera que esté al corriente- más o menos- de la estresante actualidad política, sabe que los enfermos de identidad- entre los que destacan catalanistas y vasquistas- no reniegan de los derechos humanos. Al contrario, si usted es ingenuo puede llegar a creer que son sus principales defensores.



Lo que nos conduce a la mentira como forma de vida. Algunos se acordarán. Durante la Transición, las hordas catalanistas gritaban aquello de ‘Llibertat, amnistía, estatut de autonomía’. En esta mentira participó mucha gente. Yo también. Creímos que esto era lo que querían, pero no era cierto. Era solamente un paso. Un engaño.



El ‘gran salto adelante’ chino, fue un conjunto de medidas
económicas, sociales y políticas durante la presidencia de Mao Zedong, (1958-1961) para transformar la tradicional economía agraria por medio de una intensa industrialización y colectivización.  Cataluña también tuvo su ‘gran salto adelante’. Se produjo entre 1980 y 2003, años en los que gobernó Jordi Pujol. Hoy considerado- excepto para los catalanistas- como uno de los más grandes y presuntos estafadores de Europa.



¿Qué sucedió entre 1980 y 2003? La incentivación- crispada y coactiva- de la enfermedad identitaria. ¿Cómo fue posible? Gracias a su gran objetivo: ‘la construcción nacional de Cataluña’. Leamos lo que dice Antonio Robles, uno de los grandes conocedores de esta tragicomedia, autor de ‘Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña’ y su, ya lejano, ‘Extranjeros en su país’, en el que anunciaba lo que pasaría después.



Dice Robles: ‘Su peor legado es haber envenenado el alma de millones de catalanes hasta convertir la sociedad tolerante y cosmopolita que heredó de la Transición en una sociedad emponzoñada de resentimientos, exclusiones y violencia latente’.



Dado que no es agradable oír esto- para los catalanistas- la solución es mentir. Y criminalizar al mensajero. De ahí que dos cualidades muy destacadas de los catalanistas sean la mentira y el victimismo. Por cierto, el gobierno ‘okupa’ de Pedro Sánchez está dando muestras de copiar- una vez más plagiando- la gran especialización catalanista, el victimismo. Ahora resulta- octubre 2018- que los medios de comunicación- los fachosos- han organizado una ‘cacería’ contra el gobierno socialista.



Tan es así que la vicepresidenta Calvo ha dicho que habrá que regular la libertad de prensa, porque la oposición se está pasando. Algo que no se les ocurrió cuando ellos eran oposición y organizaban toda clase de escarnios, injurias, escraches, etcétera contra el gobierno de Rajoy. Toda esta ‘cacería’ de progreso culminó con lo que le dijo Sánchez a Rajoy, en TVE, ‘Usted no es una persona decente’.



Antes de seguir podemos preguntar ¿es que es malo querer ‘lo nostro’? Claro que no. Es lo más normal. El problema está en el grado. Por ejemplo. Cualquier persona decente quiere a su madre. Sin embargo, estar enamorado de la madre, es una enfermedad. Es lo que les pasa a los catalanistas. Han sacralizado a Cataluña y están enfermos de identidad. Con un ejemplo, lo dice Fernando Savater: ‘Todos tenemos apéndice, pero no todos tenemos apendicitis’.



Esta peligrosa enfermedad identitaria, que ha dividido a Cataluña en dos, los buenos (independentistas) y los malos (no independentistas), ha causado, y causa, grandes daños. Y no solamente daños materiales, en forma de huida de capitales y empresas sino de algo aún más importante, el envenenamiento de la convivencia.


La directora de cine catalana, Isabel Coixet, declara: “El ambiente catalán es irrespirable y lleno de perversión”. La cineasta asegura que no entiende como la gente puede escuchar un discurso de Quim Torra y “no rasgarse las vestiduras”. El actor y director catalán, José María Pou, mantiene que los políticos independentistas han basado su estrategia en "los enfrentamientos que están buscando, metiéndose a propósito en callejones sin salida’ y añade, ‘en los dos últimos años se ha creado un clima de confrontación y dos equipos: ellos y los malos’.



Uno de los importantes antecedentes de esta peligrosa locura la encontramos en J.G. Herder y su ‘Otra filosofía de la historia’. Afirma que ‘todas las naciones de la tierra tienen un modo de ser único e insustituible’. Creer esto es tremendo. Porque el paso al ‘supremacismo catalán’- y la xenofobia- es muy fácil.



Herder completa sus peligrosas y reaccionarias afirmaciones con esta otra: ‘Al no ser nadie profeta fuera de su tierra, los pueblos sólo tienen que rendirse cuentas a sí mismos’. Es lo que los golpistas supremacistas catalanes han creído.



Mirarse, obsesivamente, el ombligo, creyendo ser superior por ser catalán, es mucho más temerario- y estúpido- que mirar compulsivamente el móvil, haciendo caso omiso de motos, coches, etcétera.





El gobierno socialista ha dicho que la violencia callejera,
golpista-separatista de primeros de octubre, alentada por el xenófobo president Torra, es asumible.





Somos la izquierda. Razones para confiar.

 Confiar ¿en qué?



Sebastián Urbina.

(Publicado en ElMundo/Baleares/15/10/2018.)