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martes, 10 de julio de 2012

DESLEALES, TRAIDORES, CHANTAJISTAS





 




 MENTIROSOS, DESLEALES Y FELONES.


El presidente Artur Mas, se reúne hoy con el presidente de la República de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, y con el primer ministro y el consejero de Economía y Trabajo, Pedro Manuel Passos Coelho y Álvaro Santos Pereira, respectivamente. Estas reuniones forman parte del viaje que Mas hará a Portugal y se enmarca en la política que lleva a cabo el dirigente catalán de explicar a las principales autoridades comunitarias y los representantes de los países de la UE, las políticas de austeridad del Govern.

El líder nacionalista, al igual que hizo en su reciente estancia en Estados Unidos, hará proselitismo de su propuesta de pacto fiscal y «la situación de discriminación que sufren los catalanes», indica Presidencia en un comunicado. También explicará el «contínuo esfuerzo de solidaridad de Cataluña» con el resto de España y «lamentarà que el Estado no haya cumplido sus compromisos legales de financiación» con Cataluña. (ABC)

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Cataluña

El PSC propone limitar la ‘solidaridad’ al ámbito del ‘sentimiento de pertenencia’


‘¿La igualdad debería terminarse en el Ebro? ¿Por qué no en el Llobregat, o en la puerta de cada casa? Y en cualquier caso, hay que ser consistente. Si de verdad lo piensan, que lo digan a ambos lados del río o que los de este lado quiten las letras que haga falta de su nombre’, reprocha el economista del CSIC Ángel de la Fuente al PSC y al PSOE. 

La responsable de Economía del PSC, Rocío Martínez-Sampere, responde que ‘la teoría de la solidaridad universal entre seres humanos tiene de facto fronteras que dependen de dónde ejercemos de ciudadanos, de nuestros sentimientos de pertenencia y de cómo elegimos representarnos en gobiernos, sean o no un Estado’. 

Alejandro Tercero
Lunes, 9 de julio de 2012 | 16:01 (LaVozdeBarcelona).
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Cataluña

La sociedad de Cataluña acepta con normalidad los casos de xenofobia

Alerta de SOS Racisme que, en su último informe, asegura que, aunque desciende el número de casos nuevos de racismo y xenofobia, la sociedad catalana empieza a aceptar con naturalidad que se instalen este tipo de denuncias. La entidad asegura que se ha pasado del “Yo no soy racista, pero…”; al “Yo soy racista, ¿y?”.
Daniel Tercero. (LaVozdeBarcelona)
Domingo, 8 de julio de 2012 | 12:39

Menos casos de racismo en 2011 pero la sociedad lo acepta con más normalidad. Ese es el resumen y la denuncia que ha efectuado SOS Racisme esta semana y ha recogido en su informe El estado del racismo en Cataluña 2011. La entidad ha alertado de que los casos de racismo que se están produciendo en Cataluña son cada vez más graves.
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Francesc de Carreras

‘Algunos creen que la inmersión lingüística es un sistema habitual en países plurilingües: no es cierto. Todos los países europeos, a excepción de Portugal, son plurilingües. Ninguno utiliza un sistema como el catalán, somos caso único en Europa y, que yo sepa, en el mundo'.

(LaVozdeBarcelona).

 

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 EL 'BISCÚTER' DEL NACIONALISMO.

Quién nos iba a decir que en la era de la globalización y de las economías abiertas veríamos florecer las viejas y decrépitas ideas autárquicas. Pues eso, justamente, ocurre en España, y no a escala nacional, sino regional, que tiene más guasa. Ahí tenemos al nacionalismo catalán, que nunca se ha ido del Nosaltres sols!, pero ha vuelto a él con bríos renovados. De momento, para empezar a hablar, se contenta con acceder a los mismos privilegios fiscales que el País Vasco.  

A fin de calentar el ambiente, Mas les ha dicho a los catalanes que se ahorrarían el trago de los recortes si Cataluña disfrutara de un sistema de financiación como el de Vascongadas. Será, señor Mas, si Cataluña se beneficiara del mismo engaño contable. Porque todo el secreto de las ventajas del cupo está en el fraude.

El cupo es una bicoca gracias a la minusvaloración sistemática de lo que el País Vasco y Navarra han de pagar al Estado por las competencias que no asumen. Si un servicio cuesta cien, y usted paga la mitad, claro que se ahorra dinero. Pero la otra mitad hay que pagarla, y lo hace el resto de los españoles. El chollo de unos es la estafa de otros. 

A ese club Alí Baba, consentido por los Gobierno centrales, desea unirse el nacionalismo catalán bajo el popular lema de que "España nos roba". Esas consignas siempre tienen su público, porque nada subleva tanto como la sospecha de que uno apoquina más que el vecino. Pero no es verdad. Tal como señala Jesús Royo en La Voz de Barcelona, Cataluña no paga: no es sujeto fiscal; y los catalanes pagan igual que los andaluces, los gallegos y los riojanos: en función de su renta, de acuerdo a la misma fórmula.

La vena autárquica late en esas nociones, asombrosamente extendidas, de que los impuestos o el ahorro de un lugar deben quedarse allí mismo. Y esta creencia o superstición no sólo es alentada por los nacionalistas. Bajo el principio de que el ahorro gallego tenía que permanecer en Galicia se forzó la fusión de las cajas autóctonas con los resultados conocidos. Pero, sin duda, es el nacionalismo auténtico el gran valedor del ensimismamiento, también en lo económico. 

Sus pautas, quién lo iba a decir, son las del franquismo genuino, el de antes de los tecnócratas del Opus, el que dio la España de la escasez, el Biscúter y el gasógeno. Tanto presumir de modernidad para esto.

(Cristina Losada/ld)

 


jueves, 21 de junio de 2012

TRAIDORES





 





EL ÚLTIMO SERVICIO.


La legalización del brazo político de la banda terrorista ETA, la Batasuna de toda la vida, ahora llamada Sortu, no es una sorpresa. Pero el hecho de que sea una noticia ya esperada, no le resta ni un ápice de gravedad. Muy al contrario, estamos ante la constatación de la putrefacción de un órgano que ha devenido en punta de lanza del proceso de demolición del régimen constitucional de 1978, como expresión política de la Nación española y garante de las libertades. 

Resulta ya un sarcasmo siniestro referirse como Tribunal Constitucional a un órgano no jurisdiccional, de carácter exclusivamente político –o peor, partidista–  que no defiende la Constitución sino todo lo contrario. Por segunda vez, para defender a la ETA enmienda la plana al Tribunal, este sí, Supremo, invadiendo y burlando las competencias que en un Estado de Derecho, España cada día lo parece menos, corresponden a las instancias judiciales. ¿Cómo se puede defender la Constitución –ese es su mandato– aniquilando de una forma tan burda la separación de poderes y apuntillando al ya moribundo Montesquieu?

Primero fue Bildu, ahora es Sortu, siempre ha sido ETA. Dos sentencias firmes del Tribunal Supremo basadas, como cabe esperar de un Tribunal digno de tal nombre, en documentos incautados por las Fuerzas de Seguridad del Estado a ETA y a miembros de Batasuna. En la última, la referida a Sortu, se concluía que "ETA ha gestado, alentado y tutelado la estrategia de Batasuna de crear un nuevo partido así como su puesta en escena, incluido el rechazo formal de la violencia (…) Sortu nace de Batasuna y [su legalización] supondría un riesgo objetivo, grave e inminente que atentaría contra los pilares básicos de nuestra democracia". 

A la espera de conocer con detalle la sentencia del Tribunal Constitucional, que ha contado con tres votos particulares discrepantes, ésta se fundamenta en los mismos "criterios jurídicos"  que se aplicó para blanquear a Bildu. Una nueva intromisión ilegal e inconstitucional en la jurisdicción del Tribunal Supremo, que es el único, junto con la Audiencia Nacional, que tiene la capacidad legal de enjuiciar el terrorismo. La argumentación antijurídica de la ponencia, elaborada por la magistrada Elisa Pérez Vera, que ha obtenido seis votos a favor y cinco en contra, se resume en el siguiente dislate: "la eficacia de la rotunda condena de la violencia en los estatutos y en las declaraciones de los promotores del partido cuya inscripción se pretende no puede estar sometida al dilema –insoluble para el Derecho– de la mayor o menor sinceridad del sujeto (...)". 

Con esto, aunque parezca una broma macabra, se contrarrestan los informes policiales que advierten de que estamos ante una nueva estrategia de ETA que, conviene recordar, ni se ha disuelto, ni ha entregado las armas ni ha dejado de ejercer el terror allí donde tiene poder.

El Constitucional –con los socialistas Pascual Sala, Eugeni Gay, Elisa Pérez Vera, Luis Ignacio Ortega, Adela Asua y Pablo Pérez Tremps como ejecutores– culmina así el proceso de legalización de ETA iniciado por Zapatero, permitiendo a la banda terrorista concurrir a unas elecciones autonómicas que pueden marcar el futuro del País Vasco y la Nación española en su conjunto. 

Es incomprensible que lo haga sin que el Gobierno de Mariano Rajoy haya hecho nada por renovar su composición cuando hay tres magistrados, que ya han agotado su mandato, en situación de interinidad. Son precisamente la ponente Pérez Vera y Eugeni Gay, de obediencia socialista y que votaron a favor de la legalización; y Javier Delgado, que votó en contra. Falta, además, por reemplazar la vacante del fallecido Roberto García Calvo, que pertenecía al sector conservador. 

El Gobierno dice discrepar de la sentencia, pero no ha movido un dedo para evitar que se produjera. Estaba en su mano proceder a la renovación, tal y como le exigen los propios magistrados, y recomponer el equilibrio entre 'progresistas' y 'conservadores'. Si bien no es este el problema de fondo. Son ya muchas las reformas que se han anunciado pero que no se han llevado a cabo, empezando por la regeneración de la Justicia prometida por Gallardón. En este caso, el único ejercicio de patriotismo posible es la eliminación del Tribunal Constitucional, antes de que éste termine de liquidar la Constitución que le da nombre. (Edit.ld).