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miércoles, 20 de julio de 2011

ETA, PP Y PSOE

 
 
 
 
 
 
 
 
ETA teme la llegada de Rajoy al poder

"El PP no nos puede pillar con los pantalones bajados"

La Razón ha accedido a una comunicación interna de la banda. (ld).

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LA IZQUIERDA PALEOLÍTICA.
Mucha gente dice, 'todos los políticos son iguales', pero es profundamente injusto. Y falso. Es verdad que la clase política es una seria procupación para los españoles. La tercera, creo recordar. Su comportamiento ha sido, en muchos casos, nefasto. Pero hay que evitar las generalizaciones, que son injustas. 
 
Aquí tenemos otro ejemplo. La banda terrorista ha dicho que teme la llegada del Partido Popular al poder. No teme, en cambio, a los socialistas. Sorprendente. Unos criminales que no tienen miedo a un gobierno supuestamente democrático. Claro, casi todos los comunicadores dicen que socialistas y terroristas están negociendo, en secreto, desde hace mucho tiempo.

Si esto fuese cierto, y así lo dicen destacados  periodistas, para acercarse al PSOE habría que ponerse la careta antigás. Y no es que el PP lo haga todo bien. En absoluto. Solamente dejar constancia de que no es cierto que 'todos sean iguales'. Unos son más iguales que otros. 
 
GAL, FAISÁN y cinco millones de parados. Por no hablar de los agujeros negros  en Castilla La Mancha y tantos otros lugares. No crecerá la hierba en mucho tiempo. Es la herencia socialista. De progreso.

Por el bien de España y el bien del PSOE (aunque lo primero es mucho más importante) se necesita una refundación de la izquierda española. No se puede repetir el experimento 'Zapatero', y lo que significa. Es decir, sectarismo a raudales y exclusión del principal partido de la oposición. O sea, revivir las 'dos Españas'.
 
En el bien entendido de que no solamente Zapatero es el responsable de este desastre. Mientras hubo dinero en la caja, los socialistas se callaron como muertos y vivieron como príncipes. O sea, casi todos ellos son responsables. No, no nos podemos permitir esta izquierda paleolítica.

Sebastián Urbina.

sábado, 4 de junio de 2011

ETA, ZP Y RUBALCABA.

Día 04/06/2011
ETA ya no tiene que rendirse, ni tiene que entregar las armas, ni condenar asesinatos, ni pedir mil perdones a sus víctimas, ni nada de nada. ETA, que nunca disimuló, no tendrá por qué hacerlo ni hoy ni mañana. Por no tener, no tendrá ni que negociar o, cuando lo haga, todo será un «lo que usted quiera, señor alcalde», o «a sus órdenes, señor concejal». 

Nada de mesas secretas, nada de conversaciones en el extranjero, nada de chivatazos negados y descubiertos, nada de mediadores internacionales (los tenemos de casa), nada de comidas a escondidas con amigos etarras de la infancia. Desde ahora, todo a la luz del día y con la cabeza alta, en las tabernas, en las plazas o donde sea, y nada de bajar la voz: con megáfono, que mientras más se enteren de que aquí quien manda es ETA, mejor, por si alguno todavía no se había dado cuenta. Hasta nos proponen al terrorista Otegi, que vive entre la cárcel y el banquillo de los acusados, como lendakari, y ni nos sorprende. 

Y con este viento a favor, a cerrar esas cosillas de nada, como son poner en la calle a todos los etarras que injustamente tiene todavía presos el Estado opresor, y dejar de importunar a los amigos de los que mandan en municipios y diputaciones. Y tiene su lógica: cuando los negociadores se sienten a terminar lo ya empezado hace años con Zapatero y su Gobierno, los terroristas les dirán: «Si ya habéis hecho lo más difícil y la gente se lo ha tragado, ya puestos... doctrina más, sentencia menos y liquidamos esto en un abrir y cerrar de ojos».

¿Para que va a rendirse ETA si su enemigo eterno lo ha hecho ya? Han malherido nuestra Justicia, nuestra dignidad, nuestra unidad y nuestra libertad. Ahora sólo les queda ver pasar el cadáver de lo que queda de España. Y lo harán, aplaudiendo entre amigos, sabiéndose vencedores y riéndose en nuestra cara. ¿Y para este viaje necesitábamos tantas alforjas? ¡Pues sí señor, las necesitábamos! Porque somos muchos los que seguimos soñando con aquello que Zapatero, el TC , Bildu y sus miles de votantes nos han quitado, que no es otra cosa que los derechos y valores por los que murieron tantos. Ellos dieron su vida para que nosotros no tuviéramos que agachar la cabeza y vivir con miedo, pero no sabían lo difícil que resultaría en España vivir con honra.

Y ahora que no empiece Rubalcaba con sus declaraciones sobre la lucha implacable contra ETA. Ni el PSOE a vendernos a su nuevo-viejo candidato don Alfredo como el que acabó con ETA, cuando los expertos antiterroristas europeos, desde Europol, nos dicen que las posibilidades de que ETA deje de matar son muy escasas, y que fueron recaudados más de tres millones de euros gracias a la extorsión durante estos seis meses en el País Vasco. Se ve que quien llevaba la lucha-negociación los quería dentro para poder entenderse con ellos sin esconderse. 

Que Patxi López deje de airear el cambio en el País Vasco, cuando lo que han traído es la vuelta del terrorismo político protegido por las armas. Por favor, todavía no, por respeto a las víctimas, que tanto han batallado para evitar lo que ya no podremos cambiar. Por favor que se callen, que esperen a que se nos haya pasado el disgusto de comprobar que ETA ha ganado lo que no merecía en estas elecciones.

lunes, 9 de mayo de 2011

ESTRATEGIA DE ETA













Demoledores votos particulares

Los discrepantes tachan de "lamentable" que el TC cuestione la pruebas del TS

Ángela Martialay (ld)
En cinco duros particulares los jueces del TC señalan que está probado que Bildu corresponde a una estrategia de ETA para estar en las elecciones.

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BILDU Y LA MAGIA POTAGIA.

Hagamos, por un instante, como si el Gobierno hubiera sido veraz. Como si hubiera actuado desde la convicción cuando instó a la Abogacía del Estado y a la Fiscalía a impugnar todas y cada una de las listas de Bildu. Desde la convicción, claro, de que respondían a una estrategia diseñada por la banda terrorista y de que era preciso prohibirlas. Pues, ausente tal certeza, qué terrible injusticia habría perpetrado el Ejecutivo. Nada menos que acusar a unas gentes de "intachable trayectoria democrática" de estar al servicio de los planes de ETA, que eso fue lo que postularon el abogado del Estado, el fiscal, la Guardia Civil y la Policía. Es más, ahora mismo tenían que pedirles perdón por haberlos tomado por infames peones del terror. ¿Por qué no lo hacen?

Suspéndase por un momento la incredulidad, esa baza que se concede a la ficción, toda vez que no saldremos de ella, y supongamos que Zapatero, Rubalcaba y Caamaño querían impedir que se colara un títere del entramado terrorista cuando, el 20 de abril, autorizaron a los servicios jurídicos del Estado a recurrir las listas.


Si esa idílica conjetura fuera cierta, el Gobierno habría recibido la sentencia del Constitucional con lógica preocupación y alarma. A fin de cuentas, su aparato jurídico y policial y el propio Tribunal Supremo concluyeron sin lugar a dudas que los individuos que van a entrar en los ayuntamientos vascos son testaferros de los terroristas.

Hete aquí, sin embargo, que el Gobierno ha recibido con palmas el fallo del TC y está encantado de que se permita el retorno al poder de los tapados de ETA. Donde antes estaba la banda, ahora no está, y tan contentos. Se ha hecho evidente que el Gobierno impugnó a Bildu para cubrirse, desde la doblez y el engaño trapichero.

En esa tramoya de funestas consecuencias, le ha correspondido al presidente vasco el papel más deslucido. López puso la mano en el fuego por la impecable "catadura" democrática del nuevo Frankenstein de ETA, y ahora clama que hay que controlarlos por si resulta que no son tan buenos.

El Gobierno, en su felicidad, no se ha molestado siquiera en anunciar esa vigilancia de pega. Sus próceres se encuentran muy ocupados en una tarea más trascendental: mantener a raya, y calladitos, a los auténticos enemigos de la democracia, que se hallan atrincherados, como es sabido, en el Partido Popular. Ahí y no en Bildu, está la amenaza.

(ld/Cristina Losada)