Sebastián
Urbina: «Enfermos de fanatismo»
01 Jul 2026 - 08:03 CET
Archivado en: Columnistas
Por supuesto, no me estoy refiriendo a la
sociedad española en su conjunto. Me refiero a una parte de la sociedad
española.
¿Cómo de grande es esta parte? Lo suficiente para
que hayan gobernado tipejos como Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. Pero ¿no
son progresistas?
Este es el problema. Hagamos una referencia a
George Orwell y su novela ‘1984’.
Solamente lo utilizaré como breve excusa para
centrarme en la España 2026, gobernada por Pedro Sánchez y su tropa. Sentido
despectivo.
Un aspecto central de la novela de Orwell, es el
totalitario control de los ciudadanos. La escena se sitúa en Londres, 1984.
Este opresivo control de los -llamemos- ciudadanos pasa, entre otras cosas, por
la neolengua. ¿Qué es la neolengua? Es la lengua que describe la realidad real,
según los que mandan. El resto es basura, mentira, facherío.
Ya podemos pasar de Londres a Madrid. O sea,
pasamos a la España actual.
¿Qué quiere decir que la neolengua describe la
realidad real? Que los políticos que gobiernan tienen- a su servicio- un número
suficiente de siervos de la pluma (antes llamados periodistas), que describen
la realidad al gusto del autócrata que gobierna y que les subvenciona.
Pero la gente no tragará este engaño tan burdo,
dice un ingenuo bien pensante. Claro que sí. Como dije al principio, no todo el
mundo lo tragará, pero si mucha gente. ¿Cuánta? En España 2026, la suficiente
para tener gobernando a un socialista corrupto, autócrata y traidor. Con socios
comunistas, separatistas antiespañoles, golpistas catalanistas y el brazo
político de la banda terrorista ETA. Es decir, Bildu. Enemigos públicos de
España y de la democracia.
Para buena parte de la población, se trata de un
gobierno progresista. ¿Cómo es posible tanta idiotez? Dejo aparte los que se
benefician. La manipulación de las conciencias empieza antes de la edad de
votar. En el sistema educativo español hay mayoría de profes (no merecen ser
llamados ‘profesores’ y mucho menos ‘maestros’) progresistas. Aleccionan a sus
alumnos en la verdad verdadera, que es de izquierdas. De pasada, y a título de
ejemplo. Bush era fascista, como Donald Trump. Para los profes progres, los presidentes
republicanos son basura reaccionaria.
En España, el Partido Popular es facha. Vox es
nazismo puro y duro. Abreviando, la ultraderecha.
¿Quién dice estas idioteces? Desde el ‘number
one’, hasta el más lejano de los feligreses. Entre ellos, el cantante Miguel
Ríos: ‘Votaré al PSOE haga lo que haga’. No sólo es una muestra de adhesión
inquebrantable sino, además, odio/desprecio a la alternativa. Quieren partido
único.
Otro ejemplo de odio/desprecio a la alternativa,
lo tenemos en el catedrático de derecho administrativo, Julio González.
‘Socialismo o barbarie, la del PP y Vox’. Si un catedrático de derecho
administrativo dice estas idioteces, imaginen la ‘fiel infantería’ lo que es
capaz de decir.
Pero no crea el lector que solamente en la
izquierda se encuentran idiotas con título. El eurodiputado del PP, González
Pons, dijo, refiriéndose a Donald Trump: ‘ogro naranja’ y ‘macho alfa de una
manada de gorilas’. Con motivo de las elecciones a la presidencia de USA. La
portavoz del Partido Popular, Cuca Gamarra, dijo, también con motivo de las
elecciones USA: «Normalmente en las crisis aparece una mujer con fuerza; Kamala
Harris ha revolucionado la política». Kamala es una especie de Pedro Sánchez, versión
USA.
Creo que esos ejemplos, y muchos más, permiten
hablar del PP como ‘derecha acomplejada’, dicho con caridad cristiana.
Nos queda la ‘derecha no acomplejada’. Tamaño atrevimiento merece un duro
castigo. ¿Cuál? Hablar siempre mal de Vox, decir mentiras y medias verdades,
magnificar sus problemas, habituales en todos los partidos, etcétera.
Resumiendo, Vox es un peligro para la democracia. Hay imbéciles/fanáticos que
lo tragan. Lo ha dicho el comunista Pablo Iglesias, que fue vicepresidente de
gobierno con Sánchez. ‘Hay que meter a la derecha en la cárcel’.
Además, sin las garantías típicas de las
asquerosas democracias occidentales. Hay que hacerlo a lo comunista. Ya saben
cómo funciona.
Hablando de neolengua. No diga nunca ‘España’.
Diga ‘este país’. No diga ‘lengua española’. Diga ‘castellano’. No hable nunca
del ‘Descubrimiento de América’, con legítimo y justificado orgullo. Diga
‘genocidio español’. No defienda nunca la unidad de España. Es de fachas. Defienda
siempre el ‘Estado plurinacional’. No diga nunca que está orgulloso de ser
español. ¡Deberíamos pedir perdón de rodillas! No diga ‘oposición democrática’.
Diga ‘fachosfera’. Etcétera. Siga por este camino y se convertirá en un
auténtico gilipollas de izquierdas. Un seguidor entusiasmado de Sánchez,
‘Faro de Occidente’ y ‘Dique contra el fascismo’.
‘El magistrado Portillo, miembro de la asociación
Foro Judicial Independiente, tras abrirse el sumario de la cloaca del PSOE,
dijo: ‘Es una organización criminal’. El catedrático de Ciencias Políticas,
Antonio Elorza, refiriéndose a Pedro Sánchez: ‘Es un déspota y actúa como un
gánster’.
¿Cómo se atreven estos fachas? Tomaremos
medidas progresistas para que no se repita.
Se oyen rebuznos de aprobación desde el establo
socialista. Son los enfermos de fanatismo que votan a la organización criminal
y corrupta que nos gobierna. Sería un milagro que esto terminara bien.
Aviso a los españoles decentes: se prepara un
pucherazo electoral progresista– que alterará el censo electoral- para las
generales del 2027. Resumido: nacionalización masiva de descendientes de
españoles para que les voten agradecidos.