EL HUNDIMIENTO DE LA 'FAMIGLIA' SÁNCHEZ.
Dice Elma Saiz, portavoz del Gobierno, que esta condena de David Sánchez alias ‘Azagra’
es consecuencia de la denuncia de un sindicato fascista y quizás
golpista.
Miente la buena señora, pues fue Podemos, en 2017, quien
levantó la voz en Extremadura ante el nepotazo que se venía venir. La
sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz es clara y concisa: ese
puesto fantasma de las Artes Escénicas ni era necesario, ni urgente,
estaba vacío de contenido, se otorgó sin concurso y se diseñó a la
medida del beneficiado.
Que, por cierto, ni siquiera lo ocupó. Nunca fue
a trabajar, pues apenas conocía el lugar en el que se emplazaba su
despacho. Residía fiscalmente en Elba (Portugal), donde jamás vivió. Se
refugiaba en La Moncloa, donde aparcaba la furgo y se pasaba las horas
aporreando el piano, según comentaban los pobres funcionarios de la
casa. Ni oficio, ni beneficio, ni asistencia al centro de trabajo, ni
resultados.
Un jeta. Nueve años de inhabilitación que le cierran las
puertas a un empleo público. ¿Dónde lo colocará su hermano? ¿En
Telefónica? ¿En Correos?
Honor y gloria a la juez Biedma, objeto de todo tipo de agresiones, acoso, insultos y persecuciones por parte de la cloaca de Cerdán y Leire,
ambos carne de condena. Y leve reproche a los jueces que siguen
reaccionando con melifluos lamentos frente a las arremetidas del poder,
cada día más agresivo conforme avanzan las causas en torno a la figura
del número ONE.
(José Alejandro Vara/VozPopuli/15/7/2026)