En las mejores reacciones ante la victoria en el Mundial, que son casi todas, se distinguen dos patrones de conducta o dos polos de atracción.
Están los que lamentan que España sólo se celebre a sí misma por razones deportivas y, por tanto, frívolas y efímeras.
Y están los que se admiran de lo poco que hace falta para que aflore —vigoroso, juvenil, intergeneracional— un patriotismo alegre y expansivo. Se rasca un poco y aparece rutilante bajo la costra de tanta propaganda en contra.
¿Hace falta decir que yo juego en este último equipo?
(Enrique Garcia-Maiquez/LaGaceta/22/7/2026.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario