2026: el
año en que Europa enterró la libertad individual
El euro digital no es un avance
técnico.
Es el robo de la soberanía del individuo sobre el fruto de su trabajo.
Dinero que el Estado programa, vigila, controla o prohíbe según le plazca.
¿Soberanía monetaria, dicen? ¡Mentira! Es la
soberanía del burócrata sobre el productor. El hombre que crea
riqueza con su razón, su esfuerzo y su riesgo ve cómo su medio de intercambio
se convierte en cadena. El altruismo exige que
sacrifiquéis vuestro interés propio por el «bien común». Pero el hombre que
acepta esto se suicida moralmente.
Luego viene la
identidad digital, ese wallet que nos impondrán
antes de que termine 2026. Seremos perfiles verificados, datos cruzados,
sujetos autorizados. ¿Quién eres? No lo decidirás tú con tus acciones y tu
carácter. Lo decidirá el sistema que te cataloga. El individuo soberano
muere; nace el súbdito digital, siempre
expuesto, clasificado, dependiente de la aprobación del colectivo o del
burócrata de turno y sus intereses.
¡Y la
verificación de edad, el pretexto más vil! Utilizan el abuso a los niños para
abrir la puerta al control universal. Hoy escanean para «proteger». Mañana
escanearán para «educar», para «corregir
pensamientos peligrosos», para decidir qué ideas pueden
circular. El fin nunca justifica los medios cuando esos medios destruyen el
principio mismo de los derechos individuales.
Pero el clímax
de esta obscenidad es el Chat
Control. Esa abominación que, pese a rechazos y votos en contra,
sigue reptando en negociaciones y maniobras de pasillo. Quieren registrar vuestras
conversaciones privadas. Quieren romper la encriptación que
protege la privacidad de vuestra mente. Quieren convertir cada mensaje en un
informe potencial para el Estado.
(Ana Gómez
Paloma/OkDiario/17/7/2026.)
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