LA 'ALERTA BIOLÓGICA' DE LA MINISTRA DE IGUALDAD.
El varón es un proyecto fallido de mejora genética al que hay que someter a terapia hasta que deje de ser hombre.
En un rapto de lucidez que habría hecho palidecer al propio Trofim Lysenko —aquel charlatán soviético que negaba la genética mendeliana para complacer a Stalin—, la ministra de Igualdad, doña Ana Redondo, pronunció el pasado 2 de julio en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, con la solemnidad de quien revela los Diez Mandamientos la gran verdad oculta: hombres y mujeres son “especies radicalmente distintas que no tienen mucho que ver”.
De un plumazo disuelve la biología en la nebulosa woke. Olvídense del ADN compartido en un 99,9 % y de la evolución conjunta durante millones de años. Todo eso era mera propaganda patriarcal. Lo dice una ministra del Gobierno y, por tanto, adquiere rango de dogma de fe progresista; ciencia de Estado, con presupuesto y altavoz público incluidos.
La señora Redondo, en su inmensa caridad laica, no se limita al diagnóstico. Propone la terapia redentora: hay que “ayudar a evolucionar” al género masculino. Traducción del neolenguaje igualitario: el varón es un modelo defectuoso, un primate emocionalmente subdesarrollado.
(Lorenzo Bernaldo de Quirós)VozPopuli/23/7/2026/
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