VIENTOS DE REVUELTA EN ESPAÑA Y FRANCIA.
Se señala 1981, año de la llegada de Mitterrand
al poder, como el
punto de inflexión francés hacia el gran Leviatán.
En España, con matices propios, el socialismo optó por una arquitectura similar:
la sustitución de la cultura del mérito
y el esfuerzo por la cultura del derecho adquirido y las subvenciones;
el reemplazo de una economía productiva e industrial por un entramado tributario
asfixiante, y la apuesta por el turismo y los servicios.
¿Cuándo se jodió Francia? Como dice un analista en Twitter, en el
momento preciso en que una mayoría de franceses eligió creer
que se podía vivir de forma sostenible por encima de sus medios haciendo
pagar a los demás, y que eso se llamaría «justicia social».
Francia es,
lamentablemente, el
laboratorio social en el que España debe mirarse, tanto en
economía como en cuestiones migratorias.
La realidad es que la clase media
está empobrecida por culpa de los socialistas que
han gobernado durante casi una década. Francia y España están sufriendo una
crisis de la hiperregulación y el estatismo, pero
nadie quiere mencionar la palabra «recortes» ni
abrir la caja de Pandora de los subsidios.
Un Estado que absorbe cerca de la
mitad de la riqueza de una nación deja de ser un
protector para convertirse en un parásito de la economía de las clases
trabajadoras.
Y así, al final, ya no nos quedará ni París.
(Cristina Casabón/TheOBjective/19/10/2026.)

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