EL FALAZ 'NO A LA GUERRA' COMO BAZA ELECTORAL.
A Sánchez —afirmémoslo editorialmente por enésima vez— sólo le importa su poltrona, y si para conseguir retenerla, cree que tiene que terminar por destrozar el papel de nuestro país en la escena internacional y hacer polvo a nuestros intereses geoestratégicos, defensivos y comerciales y aparecer en la escena internacional, no como aliado occidental fiable sino como compañero de viaje de países como China e Irán —dictaduras que ya le han agradecido su posicionamiento como hace meses hizo la organización terrorista Hamas respecto de su todavía más falaz "no a la guerra" en Gaza—, pues lo hará y seguirá haciendo como también hizo en el caso de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.
No hay más que echar un vistazo a su falaz comparecencia de este miércoles, en la que no ha admitido preguntas de los periodistas para comprobarlo y para ver que las serias advertencias de Trump, tanto la del martes, como las de este mismo miércoles, contra nuestro país, lejos de preocuparle, las considera parte de esa baza electoral.
Y es que Sánchez cuenta a su favor con la desinformación de buena parte de nuestra prensa —incluida la no progubenamental— en relación a la naturaleza criminal y genocida del régimen iraní y del riesgo que conlleva para la verdadera paz internacional, así como su hostilidad a todo lo que provenga de Trump.
Eso, por no hablar del absoluto desconocimiento del ciudadano medio respecto de los principios rectores del derecho internacional que permite a Sánchez presentarlo no como algo que legitima el deber de injerencia ante la tiranía sino como parapeto o refugio de los regímenes que perpetran, empezando contra su propia población, crímenes de lesa humanidad.
(Editorial/LD/5/3/2026.)
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