lunes, 5 de enero de 2026

DIFÍCIL DILEMA

 




DIFICIL DILEMA.

 

Tal vez habría bastado con ‘dilema’, ya que se supone que los dilemas son difíciles. En todo caso, este que voy a comentar es muy importante porque afecta a todos los terrícolas.

En esencia, es una encrucijada donde no hay una salida fácil, como decidir entre dos caminos igualmente atractivos o problemáticos. (RAE)

Se trata de la intervención de Donald Trump en Venezuela. ‘Maduro capturado con su mujer y sacado de Venezuela’. (LD).

La cuestión, planteada resumidamente, es si preferimos la opción (A), es decir, que una superpotencia como USA intervenga militarmente en un país que- de manera pública, notoria y sistemática- viola derechos humanos, o si preferimos la opción (B), que es seguir como hasta ahora. Es decir, una situación en la que- en un país determinado- sus dirigentes puedan cometer sistemáticas violaciones de derechos humanos, sin que pase nada. Salvo el injusto sufrimiento de una parte de la población.

En el caso del venezolano Maduro, la ONU lo había condenado por crímenes contra la humanidad.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y otros miembros de su gabinete fueron acusados este miércoles por las Naciones Unidas (ONU) de perpetrar crímenes contra la humanidad. (BBC/17/septiembre 2020.)

 

La opción (B) es la que menos me gusta. La opción (A) me parece mejor, pero no está exenta de peligros. Por eso no se trata de elegir entre una opción buena y otra mala, sino la menos mala.

 

Lo mejor sería que un organismo internacional (respetado y respetable) fuese capaz de dar dos pasos. Si la ONU dice que Maduro es responsable de crímenes contra la humanidad, actuar como lo ha hecho Trump. Pero está claro que no puede y hay que abandonar este camino que sería el menos malo. No sólo no puede. Es que la ONU no es- lamentablemente- una organización internacional respetada y respetable. Al menos para una parte.

La opción (A) tiene el grave inconveniente de que se pueda actuar militarmente por motivos diferentes a los denunciados por la ONU contra Maduro. O que los hechos no sean concluyentes. O que haya informes- aunque sea parcialmente- falsos, etcétera.

Aparte de las diferentes interpretaciones de la realidad. Pongamos el caso de España. Lo podemitas (versión comunismo siglo XXI) se han manifestado encantados con la Venezuela de Maduro.

Para ellos no hay represión y las cosas van bien. En conclusión, para Pablo Iglesias, Monedero, Irene Montero, Belarra, y un largo etcétera, la intervención militar de USA es un ejemplo más de la crueldad del imperialismo. O sea, alcanzar un acuerdo general, es imposible.

Una opción- aunque no está exenta de dificultades- sería preguntar a la población- en este caso venezolana- si le parece bien el derrocamiento del supuesto dictador por medio de una intervención militar. Se supone- con pruebas concluyentes- que las elecciones organizadas por el dictador, están amañadas, aunque teóricamente sean ‘democráticas’. La dificultad estaría en garantizar que la población pueda votar con libertad y sin represalias.

La solución no es fácil, pero si yo viviera en Venezuela, por ejemplo, desearía el derrocamiento del dictador. Si no puede ser por las buenas, por las malas.

Es humanamente comprensible que las personas que viven en sociedades democráticas- digamos ‘normales’- no vean el problema con la intensidad de los que sufren directamente la brutalidad del dictador y sus secuaces.

Por eso, la expresión ‘Ponerse en los zapatos de otro’, viene al caso. Aunque unos lo interpretarán como un acto de empatía con los que sufren. Un ‘ponerse en su lugar’.

Sin embargo, otros pensarán que no hacerlo, permite un mayor nivel de objetividad. Y, en consecuencia, una conclusión ‘mejor’ en términos éticos y políticos.

Que cada uno asuma su responsabilidad. En mi caso, aunque no me fío de ninguna superpotencia, ni de la ONU, prefiero aliviar ya, el sufrimiento real e injustificado de una parte de la población de una sociedad determinada. O sea, detención dictador Maduro.

Luego, ya veremos.

Última Hora. ‘Sánchez condena ahora «con rotundidad» el ataque de EEUU en Venezuela’. (The Objective)

 Con los dictadores.

Sebastián Urbina.

 

 

 

 

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