
Me refiero a España.
Primero, aclaremos qué se entiende por ‘súbdito’. Es el que está sujeto a la autoridad de un superior, con la obligación de obedecerle.
Maticemos. Por ejemplo, los bomberos obedecen a sus superiores y no son súbditos. La lógica de la actuación del cuerpo de bomberos lo evidencia. Si les anuncian un fuego en un edificio, no se van a poner a discutir y a votar. Lo más importante es salir pitando para apagar el fuego. Y se supone que los ‘superiores jerárquicos’ tiene más experiencia y, por ello, es razonable y exigible, que sigan sus instrucciones en este trabajo específico.
El caso problemático no es el de los bomberos sino el de la política. Ahí podemos preguntar si está justificado que, en un sistema político democrático, la gente actúe como los bomberos. Es decir, a las órdenes de sus ‘superiores’ que serían los políticos. ¿Es esto coherente con el funcionamiento normal de un sistema político democrático? No.
A diferencia del súbdito, que está sujeto a la autoridad de un superior al que debe obedecer, ser ciudadano implica ‘participación’, no obediencia o sumisión.
¿Qué significa ‘participación? Tomar parte. Tenemos que matizar otra vez. Hay varias maneras de ‘participar’. Se puede participar como un borrico de dos patas. Ejemplo. El cantante Miguel Rios, dijo: ‘Votaré al PSOE, haga lo que haga’.
¿Puede una democracia funcionar correctamente, si los que participan, participan como el cantante M. Ríos. Es decir, participar (‘votar’) sin saber lo que se vota. Además, me da igual.
Aunque hay diversas formas de participación, me limitaré a la participación en el sentido de Robert Dhal.
Dahl dice que la participación efectiva es crucial para que la democracia funcione correctamente, y que es necesario garantizar que las personas tengan acceso a información relevante, la capacidad de expresar sus opiniones y preocupaciones, y que se les escuche y se tenga en cuenta sus intereses y perspectivas.
Esta, digamos, es la participación ideal. A partir de ahí, hay una escalera de niveles participativos reales. Pero una cosa es que un ciudadano tenga un conocimiento parcial de los problemas que va a votar, y otra cosa es que alguien afirme que votará a X, haga lo que haga. Es la negación de la participación democrática. Y con esto vuelvo al principio.
En España, 2026, hay equis número de personas que se comportan como ‘súbditos’, y otro tanto por ciento de personas que se comportan como ciudadanos. Reales, no ideales.
Sugiero que, en una sociedad democrática, si el número de ‘súbditos’ es superior al número de ‘ciudadanos’, la democracia real, o es de muy bajo nivel, o no merece llamarse ‘democracia’. Es como tener un coche, pero muy cascado.
Creo que esta es la ‘democracia’ (si lo es) que tenemos en España. Si es así ¿Por qué siguen votando al gobierno socialista?
Porque hay más ‘súbditos’ que ‘ciudadanos’. ¿Por qué creo esto? El gran filósofo Kant, decía: ‘El motivo por el que la mayoría de los hombres sigue con gusto en la infancia, es la pereza y la cobardía’.
Enterarse de lo que pasa, supone trabajo, y me da pereza. Basta seguir las consignas de mi partido. Y las opiniones de los medios de manipulación/comunicación subvencionados.
Me refiero a los socialistas (y chusma que le apoya), que tienen a su servicio la mayoría de tertulianos y criadas mediáticas, antes llamados ‘periodistas’, que aplauden a los suyos y descalifican a ‘los otros’. Fachas.
La oposición popular también tiene ‘súbditos’, pero creo que hay menos fanatismo. No se creen moralmente superiores. Además, ‘el socialismo’ es- para sus feligreses- una religión laica. Dirigida por el dictador Sánchez, que es ateo.
Vox es fascismo puro y duro. Como el tratamiento mediático de Trump. Un bobo de pelo anaranjado. Etcétera. ¿Quién puede tragar tantas idioteces políticamente correctas? Los ‘súbditos progresistas’ que votan al dictador Sánchez. Según el catedrático Elorza, ‘un gánster’. O sea, ‘Dirty Sánchez’.
No hablo- para no extenderme- del sistema de enseñanza/adoctrinamiento, que también tiene su parte de responsabilidad en la formación de ‘súbditos de progreso’, y de la criminal política sanchista de sustitución de españoles votantes de derechas, por inmigrantes. Pacta con Bildu sacar a ETA de la lista de organizaciones terroristas de la UE. Un gánster socialista.
PD. ‘The Telegraph: España se ha convertido en un estado paria’… ‘Es el país peor gobernado de Europa’.
Gracias a la despreciable chusma antiespañola de izquierdas (con sus fanáticos votantes), y a la cobardía – ‘gestión y moderación’- de una derecha centro centrada (con sus tibios votantes.)
Mientras, el barco se hunde.
‘De diez cabezas, nueve embisten y una piensa’. (Machado)
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