La colosal ironía de la crisis de Oriente Medio es que el supuesto shock petrolero global ha terminado siendo mucho más devastador para Irán que para Occidente.
La ventaja estratégica de Teherán se basaba en que ellos podían cerrar el estrecho a todos menos a sus exportaciones.
Trump aceptó el órdago y bloqueó las exportaciones de Irán, sabiendo que el 25% del PIB del país, el 60% de los ingresos fiscales del régimen y el 80% de sus exportaciones dependen de tener Ormuz abierto.
Además, vio las cartas y dobló la apuesta sabiendo que China es el principal perjudicado por el cierre del estrecho y que Estados Unidos se beneficia con exportaciones récord. Dicho y hecho.
(Daniel Lacalle/LaRazón/31/5/2026.)
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