jueves, 3 de enero de 2019

¿POR QUE AVANZA VOX?

 (¿POR QUÉ AVANZA VOX? TAL VEZ CRISTINA LOSADA LO MUESTRE EN ESTE ARTÍCULO, DEL QUE INCLUYO UN PÁRRAFO.)







EL HECHO DIFERENCIAL FERROVIARIO

Mi amigo Iván Vélez, director de la fundación Denaes, lo describió lúcidamente en Twitter: "Como los extremeños son leales a España y no tienen dirigentes especializados en el chantaje al Estado, disponen de un tren decimonónico. Así funciona la España de los hechos diferenciales".

 De la actuación habitual de los Gobiernos centrales se deduce que hay una ley perversa por la cual el Estado pone más comodidades a aquellos que más incómodos se sienten en España. Para nada, por lo demás, porque nunca se satisfacen los quejicas.

 Seguirán gimoteando que se los maltrata y sostendrán, con descaro, la falsedad de que pagan más de lo que reciben. O perfumarán lo falso con el inconfundible hedor racista: España les roba para dárselo a los holgazanes de las regiones menos ricas.

(Cristina Losada/LD/3/1/2019.)






QUE LA INFAME LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO NO DINAMITE EL CAMBIO EN ANDALUCÍA.


Por mucho que los resultados de VOX en las elecciones andaluzas hayan sido magníficos, y que su apoyo a PP y Ciudadanos sea decisivo para poder desalojar a una izquierda corrupta y empobrecedora que ha ejercido el poder en aquella comunidad autónoma durante casi cuarenta años, el partido de Santiago Abascal debe ser consciente de que no puede aspirar a ver plasmado el cien por cien de su programa ni plantear como un todo o nada su apoyo al cambio. A la postre, y a pesar de su espectacular irrupción en el panorama político, Vox no deja de ser la formación con menos votos de cuantas han obtenido representación parlamentaria en Andalucía, lo que la obliga a cierto posibilismo y a cierta elasticidad en sus exigencias.

Dicho esto, e insistiendo en la cautela de que a veces lo mejor es enemigo de lo bueno, el líder de VOX en Andalucía, Francisco Serrano, ha hecho muy bien al plantear la posibilidad de que PP y Cs eliminen de su acuerdo de gobierno unas ayudas con cargo al contribuyente en pro de la tan injusta como ineficaz Ley contra la Violencia de Género (LVG). Ese lamentable compromiso de "dotación presupuestaria suficiente", que beneficia a los grupos de presión adictos a la ideología de género mucho más que a las víctimas del maltrato, tendría sentido si PP y Cs quisieran recabar el apoyo del PSOE y de Podemos, no el de VOX, firme partidario de restablecer la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia.


PP y Cs harían también muy bien en atreverse a desafiar esa infamia que equipara la oposición a la LVG con la complicidad con los maltratadores, tal y como la extrema izquierda hace con total desfachatez. En este sentido, Albert Rivera debería dejar de defender esas ayudas con sandeces tales como que "la libertad y la igualdad no se negocian", pues precisamente son esas ayudas públicas y la ominosa LVG lo que socava la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia de todos los ciudadanos, con independencia de su sexo. Un correligionario Rivera, Toni Cantó, en sus tiempos de UPyD, y mucho antes que de la irrupción de VOX, se atrevió a denunciar los desmanes de la LVG. 

Y recuérdense también las nauseabundas críticas que socialistas y podemitas dirigieron contra la diputada de Ciudadanos Marta Rivera de la Cruz cuando se atrevió a reclamar que hombres y mujeres tuvieran el mismo tratamiento legal ante el maltrato.

En cualquier caso, es de esperar que este desencuentro no desbarate la materialización de una alternativa al régimen socialista en Andalucía, donde formaciones no tan dispares como PP, Ciudadanos y VOX pueden ir de la mano en muchísmas cosas, incluida una lucha contra la violencia doméstica que no se sustente en algo tan injusto y contraproducente como la discriminación legal del hombre frente a la mujer.

 (Edit.LD/3/1/2019.)




La hipocresía de Albert Rivera: cuando Cs también quería derogar la Ley de Violencia de Género.


 Hace apenas cuatro años, cuando Cs se decidió a dar el salto definitivo a la política nacional, la formación naranja defendía abiertamente la derogación de la aberrante Ley de Violencia de Género que instauró José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, una norma que, entre otras perlas, vulnera de forma flagrante uno de los principios esenciales del estado de derecho, la sagrada igualdad ante la ley, al imponer penas diferentes a hombres y mujeres por la comisión del mismo delito - Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/manuel-llamas/la-hipocresia-de-albert-rivera-cuando-cs-tambien-queria-derogar-la-ley-de-violencia-de-genero-86862/



(Manuel Llamas/LD/3/1/2019.)


(Costará tiempo y pedagogía hacer ver que
  VOX no pretende que maten a las mujeres- o
 dejarlas desprotegidas-,como vomita la izquierda.
 
 Lo que quiere VOX es que una futura ley de Protección Intrafamiliar proteja a todos los miembros de la familia, sean mujeres, hombres, niños o ancianos. Y que no se elimine la presunción de inocencia para los hombres, algo vergonzosamente antidemocrático.
 
Lo que no soporta la izquierda es que la derecha tenga opiniones propias. Está acostumbrada a que la derecha se baje los pantalones. El ejemplo más claro, Mariano Rajoy. Con mayoría absoluta no modificó ninguna de las leyes ideológicas de la izquierda zapateril. Lo suyo era la prima de riesgo. La izquierda quiere que la derecha siga así.
 
 Por eso VOX es el fascismo. Porque no obedece las consignas políticamente correctas que quiere imponer la izquierda.)
 

Rocío Monasterio, de VOX: "Las mujeres no queremos ser una cuota y ser utilizadas por los partidos como hace Podemos".

Dice que la Ley de Violencia de Género ha sido un fracaso y que hay que sustituirla por una ley intrafamiliar que sea efectiva".

 

(LD/1/3/2019.)

- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/espana/politica/2019-01-03/rocio-monasterio-las-mujeres-no-queremos-ser-una-cuota-y-ser-utilizadas-por-los-partidos-como-hace-podemos-1276630713/

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Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/el-hecho-diferencial-ferroviario-86854/

EL CIRCO POLÍTICO






EL CIRCO POLÍTICO.

Forcejea la coalición Cs y PP, en Andalucía, contra Vox. Mientras que Cs hace de malo contra Vox, el PP ensaya el abrazo del oso con los de Abascal. La coalición trata de expulsar del juego político al nuevo partido sin entender que son ellos los que se están marginando con esa actitud. Es imposible marginar a Vox. Una corriente de carácter democrático, o mejor, una tendencia política que fundamenta la Constitución del 78 en la nación española será pronto dominante en España. 

Cs contribuyó de modo decisivo a hacer crecer esa corriente, pero ha cedido el protagonismo a Vox. No es el momento de criticar por qué los de Rivera han abandonado ese rol en la reconstrucción de la nación española, pero el hecho está ahí. Parece que tienen miedo a llenar de política, o sea, de nación, su reivindicación de España. En cualquier caso, creo que la coalición de Cs y PP pierde el tiempo y, seguramente, miles de votos con esa hosca actitud ante Vox. 

La aparición de Vox en el Parlamento de Andalucía es el hecho más importante de la política española de los últimos tiempos. Este partido no es un efecto de una crisis sino la causa para una reconstrucción de la nación. Vox es la voz de alerta de los españoles. Juega en las tres grandes pistas del circo de la política española. 

La primera está a la vista de todos: Sánchez está de vacaciones y se niega a convocar elecciones generales no sólo por motivos personales, sino porque sus protectores se lo impiden; le da exactamente igual que se arruinen la nación, su partido y la economía, porque él está en la Moncloa para proteger a los separatistas, antisistema, y, por supuesto, para agotar la legislatura.

 En la misma pista hallamos a Casado y a Rivera, líderes en alza, sin duda alguna, por la situación de deterioro general del Gobierno, pero que son incapaces de hacer convocar elecciones a Sánchez. Al lado de ellos, pero por méritos propios, o sea, por su tesón y constancia, ya nadie puede prescindir de Santiago Abascal; se ha convertido en la esperanza, a pesar de las imbecilidades del antieuropeísta Valls –nadie olvide que este hombre votó en contra del tratado de la unión cuando era miembro del PSF–, de millones de personas, según todas las encuestas. 

Vox, en fin, ha venido para recordarnos que los partidos separatistas, antisistema, y el PSOE, naturalmente, con el Gobierno a la cabeza, hacen cada día más difícil la convivencia democrática. Las instituciones políticas están bloqueadas y Vox ha tomado la delantera para exigir elecciones generales. 

La segunda pista está dominada por el "golpe de Estado, blando y por etapas", de los separatistas y antisistema catalanes, con la ayuda inestimable de los juegos sucios del PSC y, en los últimos tiempos, de un fracasado político francés que, a pesar de lo que digan los de Cs, tendrá costes serios para su lideresa Inés Arrimadas. El golpe, pues, sigue avanzando. Nadie es capaz de detener la capacidad de chantaje de los separatistas sobre el Gobierno de Sánchez. 

El coste para la nación española es cada vez más insufrible. Tampoco en esta pista la oposición parlamentaria tiene demasiada inteligencia e imaginación para terminar con los golpistas y, por supuesto, para forzar a Sánchez a imponer el artículo 155 sobre Cataluña. Por cierto, nadie olvide que fue Vox quien más arriesgó contra los golpistas catalanes, porque no dejó de querellarse contra ellos en los tribunales de justicia. 

La tercera pista del circo tiene buena iluminación, pero hay una zona con más claros que oscuros. Ilusiona, porque el PSOE, por fin, será desalojado del poder. La tarea de cambiar un régimen no es, sin embargo, trabajo fácil. O se hace con rapidez, mucha agilidad y diligencia, o estamos condenados a juegos entre partidos veletas. De momento, los movimientos dados por PP y Cs son lentos, prolijos y raritos. En todo caso, han dejado claro que quieren gobernar juntos. 

Mas ninguno de los dos partidos está reconociendo lo fundamental: el cambio es debido a la aparición de Vox en esta comunidad. Sí, sin el partido de Santiago Abascal, el cambio de Gobierno sería imposible. Son tres partidos políticos, en efecto, quienes desalojan del poder al PSOE, pero sin el concurso de Vox no habría coalición… Es obvio que esta tercera pista se ha convertido en un heraldo del cambio político en España. Más aún, el verdadero fenómeno democrático no es que Vox tenga 12 escaños en el parlamento de Andalucía, sino que anuncia una verdadera transformación democrática de España.

 Las encuestas, la faramalla de los periodistas de la izquierdona totalitaria y, en fin, todo ese conglomerado de lo políticamente correcto están muertos de miedo porque viene una ola de sentido común, o sea, político, para regenerar las instituciones democráticas. Lo decisivo, pues, está por venir en mayo. Es la primera vez en la historia de España que millones de ciudadanos esperan con impaciencia la fecha electoral, porque Andalucía les ha enseñado a decir, sin miedos ni complejos, España. Y, además, otros millones han descubierto un partido que, junto a Cs y PP, quizá regenere el tejido podrido de la democracia.

(Agapito Maestre/LD/3/1/2018.)
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miércoles, 2 de enero de 2019

¿EVITAR A LAS MUJERES?









¿EVITAR LAS MUJERES A TODA COSTA?

30 DIC 2018 - 00:00 CET
La idea de que las mujeres han de ser creídas en todo caso se ha extendido lo bastante como para que muchos varones prefieran no correr el mínimo riesgo.

TOMAMOS INICIATIVAS con gran alegría y con prisas, olvidando que nadie es capaz de prever lo que provocarán a la larga o a la media. No pocas veces medidas “menores” y frívolas, o autocomplacientes, han desembocado en guerras al cabo de no mucho tiempo. Los impulsores de las medidas nunca se lo habrían imaginado, y desde luego se declararán inocentes de la catástrofe, negarán haber tenido parte en ella. Y sin embargo habrán sido sus principales artífices.

Sin llegar, espero, a estas tragedias, el alabado movimiento MeToo y sus imitaciones planetarias están cosechando algunos efectos contraproducentes, al cabo de tan sólo un año de prisas y gran alegría. Había una base justa en la denuncia de prácticas aprovechadas, chantajistas y abusivas por parte de numerosos varones, no sólo en Hollywood sino en todos los ámbitos. Ponerles freno era obligado. Las cosas, sin embargo, se han exagerado tanto que empiezan a producirse, por su culpa, situaciones nefastas para las propias mujeres a las que se pretendía defender y proteger.

El feminismo clásico (el de las llamadas “tres primeras olas”) buscaba sobre todo la equiparación de la mujer con el hombre en todos los aspectos de la vida. Que aquélla gozara de las mismas oportunidades, que percibiera igual salario, que no fuera mirada por encima del hombro ni con paternalismo, que no se considerara un agravio estar a sus órdenes. Que el sexo de las personas, en suma, fuera algo indiferente, y que no supusieran “noticia” los logros o los cargos alcanzados por una mujer; que se vieran tan naturales como los de los varones.

Leo que según informes de Bloomberg, de la Fawcett Society y del PEW Research Center, dedicado a estudiar problemas, actitudes y tendencias en los Estados Unidos y en el mundo, se ha establecido en Wall Street una regla tácita que consiste en “evitar a las mujeres a toda costa”. Lo cual se traduce en posturas tan disparatadas como no ir a almorzar (a cenar aún menos) con compañeras; no sentarse a su lado en el avión en un viaje de trabajo; si se ha de pernoctar, procurar alojarse en un piso del hotel distinto; evitar reuniones a solas con una colega. Y, lo más grave y pernicioso, pensárselo dos o tres veces antes de contratar a una mujer, y evaluar los riesgos implícitos en decisión semejante.

 El motivo es el temor a poder ser denunciados por ellas; a ser considerados culpables tan sólo por eso, o como mínimo “manchados”, bajo sospecha permanente, o despedidos por las buenas. La idea de que las mujeres no mienten, y han de ser creídas en todo caso (como hace poco sostuvo entre nosotros la autoritaria y simplona Vicepresidenta Calvo), se ha extendido lo bastante como para que muchos varones prefieran no correr el más mínimo riesgo. La absurda solución: no tratar con mujeres en absoluto, por si acaso. Ni contratarlas. Ni convertirse en “mentores” suyos cuando son principiantes en un territorio tan difícil y competitivo como Wall Street.

En las Universidades ocurre otro tanto: si hace ya treinta años un profesor reunido con una alumna dejaba siempre abierta la puerta del despacho, ahora hace lo mismo si quien lo visita es una colega. Los hay que rechazan dirigirles tesis a estudiantes femeninas, por si las moscas. En los Estados Unidos ya hay colleges que imitan al islamismo: está prohibido todo contacto físico, incluido estrecharse la mano. Como en Arabia Saudita y en el Daesh siniestro, sólo que allí, que yo sepa, ese contacto está sólo vedado entre personas de distinto sexo, no entre todo bicho viviente.

Parece una reacción exagerada, pero hasta cierto punto comprensible si, como señaló la americana Roiphe en un artículo de hace meses, se denuncia como agresión o acoso pedirle el teléfono a una mujer, sentarse un poco cerca de ella durante un trayecto en taxi, invitarla a almorzar, o apoyar un dedo o dos en su cintura mientras se les hace una foto a ambos. No es del todo raro que, ante tales naderías elevadas a la condición de “hostigamiento sexual” o “conducta impropia” o “machista”, haya individuos decididos a abstenerse de todo trato con el sexo opuesto, ya que uno nunca sabe si está en compañía de alguien razonable, o quisquilloso y con susceptibilidad extrema.

El resultado de esta tendencia varonil, como señalaban los mencionados informes, es probablemente el más indeseado por las verdaderas feministas, y llevaría aparejado un nuevo tipo de discriminación sexual. Se dejaría de trabajar con mujeres, de asesorarlas y aun de contratarlas no por juzgarlas inferiores ni menos capacitadas, sino potencialmente problemáticas y dañinas para las propias carrera y empleo. Si continuara y se extendiera esta percepción, acabaríamos teniendo dos esferas paralelas que nunca se cruzarían, y, como he dicho antes, el islamismo nos habría contagiado y habría triunfado sin necesidad de más atentados: tan sólo imbuyéndonos la malsana creencia de que los hombres y las mujeres deben estar separados y, sobre todo, jamás rozarse. Ni siquiera codo con codo al atravesar una calle ni al ir sentados en un tren durante largas horas. 

(Javier Marías/El País Semanal.)

ELIMINA LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA

LA  LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO ELIMINA LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA PARA LOS HOMBRES. LO QUE ES ANTIDEMOCRÁTICO.

 Podemos, psoe y Cs, por progres, lo han apoyado. El PP, también, por acomplejado. A pesar de que es gravísimo eliminar la presunción de inocencia.

Ahora Vox deja aparte los complejos y no se arrodilla ante el pensamiento políticamente correcto. ¡Fachas! Pero mucha gente ya se ha cansado de tanta mentira y prepotencia progre.)







Vox ha advertido este miércoles a PP y Cs que su apoyo para investir al próximo presidente de la Junta de Andalucía no será a cambio de nada. El partido presidido por Santiago Abascal ha avanzado que quiere eliminar del acuerdo alcanzado entre las formaciones conservadoras el compromiso de implementar “con dotación presupuestaria suficiente” todas las medidas que incluye la ley de prevención y protección integral contra la violencia de género.


Así lo ha avanzado mediante una publicación en Twitter. Según la extrema derecha, el punto 84 del acuerdo implica aplicar las “medidas dictadas por la ideología de género y las asociaciones feministas podemitas radicales”. Dejan claro que no piensan apoyar el pacto de Gobierno.

(Cristina Farrés/Crónica Global/2/1/2019.)

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!



 (¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!)






ESTE AÑO SE ACABARÁ ESPAÑA.

En el periodismo, que es oficio de pícaros, hay quien consigue que le paguen por escribir la misma columna todos los días del año. A esos consumados maestros de la reiteración yo les envidio, aunque no por su arte sino por el prodigio de lograr que se les abone la soldada con alguna puntualidad. Mucho menos audaz, uno, que a fin de cuentas no deja de ser un intruso en el gremio de los plumillas, se conforma con publicar idéntico artículo cada primero de enero. Trátase de una pieza de gran contenido melodramático, esta que espero lea alguien ahora mismo, que invariablemente alerta del muy inminente ocaso final de España. Pues, como es sabido, España siempre está a punto de acabarse para siempre jamás.

Tan seguro es el inmediato fraccionamiento definitivo de España que yo puedo sacar del baúl de la Piquer estos tres párrafos cada principio de año sin que nadie repare en que se trata de los mismos que firmé doce meses atrás. 

Y es que, hace hoy justo doce meses, España estaba dando ya los últimos suspiros previos a su fatal extinción. Y también el año anterior al año anterior. E igual sucedía un año antes del año anterior al año anterior. Ocurre que España lleva unos doscientos años acabándose. O quizá más. Seguro que más. Si bien se mira, el gran problema de España no es que se vaya a acabar un día de estos, sino que no termina de acabarse nunca. No hay manera con ella, es más terca e incansable en su afán de ser que el conejito de Duracell.

De ahí que mi única certeza a propósito del futuro sea que volveré a desempolvar este divertimento, sin necesidad de cambiar ni una coma, el 1 de enero de 2020, trascendental instante histórico en el que, nadie lo dude, España estará a punto de caramelo para dar el canto del cisne. Y lo mismo el 1 de enero de 2021. Y el 1 de enero de 2022. Y así hasta cobrar la ansiada pensión mínima por el régimen de autónomos de la Seguridad Social, instante gozoso en el que pasaré a augurar el crepúsculo último de España en las barras de los bares. Y con idéntico éxito. 

Porque, como en el cuento tan legendario de Monterroso, el postrer amanecer de mi paso por la Tierra despertaré… y España seguirá ahí. ¡Viva España!

(José García Domínguez/LD/2/1/2019.)
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