FEMINISMO
FASCISTA.
La senadora
paraguaya Celeste Amarilla publicó graves insultos contra el futbolista Kylian
Mbappé, en sus redes sociales, tras la victoria de Francia sobre Paraguay en el
Mundial 2026.
La política paraguaya descalificó al jugador
francés afirmando: "En lugar de leche materna, creció chupando
cocos".
El jugador
francés respondió, más tarde: Usted es
una mujer despreciable e indigna de su cargo. Usted no representa a Paraguay,
ese país que ha exudado pasión y honor a lo largo de toda la competición".
Con posterioridad la senadora
feminista paraguaya se hace la ofendida.
"¡Violencia de género! “Retráctate conmigo, hace honor a tu ciudadanía francesa y pídeme
disculpas, caso contrario podré iniciar acciones legales por violencia de
género".
O sea, usted insulta a alguien, decidiéndole que en vez de leche chupaba
cocos. La persona insultada la responde. Le dice que es una mujer despreciable
e indigna que no representa a Paraguay. Y esta mujer, le amenaza con acciones
legales por violencia de género.
Dos cuestiones.
La primera es darse perfecta cuenta de la aberración de la situación y,
para eso, iniciaremos el suceso de forma diferente.
Imaginen que es Kylian Mbappé el que inicia los insultos. Dice que la
senadora paraguaya, Celeste, en vez de leche, chupaba cocos.
La senadora paraguaya responde: Eres un ser despreciable. "¡Violencia de género!
K.M, el jugador francés, dice: “Retráctate conmigo, haz
honor a tu ciudadanía paraguaya y pídeme disculpas, caso contrario podré
iniciar acciones legales por violencia de género".
Las risas se podrían oír en Francia y en Paraguay.
¿Qué significa esto? Que la legislación de izquierdas-
aceptada ovejunamente por la derecha centrada- trata a las mujeres como nobles
medievales (seres de luz, lenguaje siglo XXI) y a los hombres como siervos
(machistas, lenguaje siglo XXI).
Si el pueblo (incluyo sólo a los hombres, con perdón)
se ha convertido en populacho, no se dará cuenta de que le mean encima. Incluso
es capaz de aplaudir.
Veremos si, en Francia, tienen más dignidad que aquí.
O sea. 'Este país’. Y defienden al insultado K.M. por la racista paraguaya,
Celeste.
Aquí, en España- con perdón- no sería igual. Un
populacho capaz de votar a una ‘organización criminal’ para que les gobierne,
aplaudiría con las orejas.
Afortunadamente, hay ciudadanos que no votan a una
organización criminal para que les represente. Pero, en España, son minoría.
Algo parecido sucede con las mujeres. No todas
aplaudirían a la senadora Celeste, pero es muy gratificante hacerse la víctima
perpetua. ¡Y con el apoyo de la legislación feminista/fascista de la
‘organización criminal’ que nos gobierna!
Por eso es tan conveniente leer ‘Contra el feminismo’,
de la ejemplar Teresa Giménez Barbat. Limpia brilla y da esplendor. Un gran
libro.
Afortunadamente, no todas las mujeres son como la
senadora paraguaya Celeste, o los hombres como el ex presidente Zapatero ‘el
joyero’.
Sebastián Urbina.
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