Solo algo supera en gravedad a la asfixiante corrupción que acorrala a Pedro Sánchez, a su Gobierno y al PSOE: la sospecha, más que fundada, de que además de asaltar el dinero público con todo tipo de chanchullos, enchufes, trampas y comisiones, se utilizó el poder político para conspirar contra el Estado de derecho y evitar que hiciera su trabajo para frenar esa pandemia delincuencial.
(Editorial ElDebate/3/7/2026.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario