«¡A la ciudad, todos a la ciudad!», gritaba el jefe de la Guardia Civil a los invasores que se acumulaban en la frontera, mientras abroncaba a los policías que intentaban contener la marea. Es difícil imaginar una representación más elocuente de la palabra «traición».
Los trazos son tan gruesos que parece una caricatura. Y sin embargo, esto es exactamente lo que pasó el día de la invasión de Ceuta: la violación masiva de la frontera española fue posible porque un Gobierno traidor lo consintió y porque un número sustancial de funcionarios del Estado obedeció.
Exactamente igual que decenas de diplomáticos han obedecido las órdenes de Exteriores para nacionalizar a cientos de miles de extranjeros aun a sabiendas de que estaban incurriendo en un fraude de ley.
En estos años hemos visto cosas asombrosas. Jefes de la guardia civil que confiesan obedecer solo al tipo que les ha nombrado, fiscales dispuestos a hacer cuantas trampas sean necesarias para proteger a su jefe político, responsables de la Hacienda pública violando la ley para servir a su tribu,
diplomáticos convertidos en lacayos del Partido, magistrados del Constitucional que orinan sobre la igualdad ante la ley, jueces que reconstruyen una instrucción con más de doscientos muertos sobre la mesa para favorecer al Gobierno, peritos oficiales que alteran los informes de un desastre ferroviario…
Podríamos multiplicar los ejemplos (véanse los medios de comunicación públicos, sin ir más lejos).
La síntesis es esta: en los últimos ocho años, centenares de servidores del Estado han aceptado, por las razones que sea, dejar de servir al Estado para servir al partido del Gobierno, incluso cuando esto suponía actuar objetivamente contra el interés público.
Si España puede reiniciarse, tendrá que ser necesariamente apartando de las responsabilidades públicas a esa casta de demagogos que está destruyendo el Estado, vendiendo la nación a trozos, envuelta en una insoportable atmósfera de corrupción, de rendición y de demagogia. Depuración.
Y que todo vuelva a comenzar.
(José Javier Esparza/LaGaceta/27/10/2026.)

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