miércoles, 24 de noviembre de 2010

LA POCILGA PERIFÉRICA.







INSULTOS EN ANOETA

“¡Españoles, hijos de puta!”

El fútbol y la política volvieron a mezclarse el pasado domingo. Anoeta fue el escenario, la Real Sociedad – Atlético, el argumento y la excusa, un brazalete de capitán. La prenda que lució Antonio López, pintada con la bandera de España, generó clima de tensión y provocó graves insultos desde la grada.

Fueron los utilleros los que seleccionaron el elemento de la discordia. Antonio López no comentó nada a los responsables del material rojiblanco.

Según informa el diario Marca, los jugadores del equipo madrileño jugaron el duelo frente a los donostiarras profundamente sorprendidos por la actitud que algunos de los aficionados vascos tomaron contra el lateral izquierdo por ser el portador de esta bandera en su brazo.

“¡Españoles, hijos de puta!” gritaba con cierta frecuencia la grada.

No era la única enseña presente en el choque. El Atlético lleva la bandera de España dibujada tras el cuello. La Real Sociedad luce una gran ikurriña en el brazo izquierdo. (MD).

LA ESPAÑA ZAPATERA.











ESPAÑA NO ES IRLANDA, PERO....

PUES sí, España no es Irlanda. El Gobierno irlandés convocará elecciones en cuanto concrete las medidas de ajuste. Mientras el Gobierno español está dispuesto a aguantar hasta el fin de su mandato. Los irlandeses se han echado a la calle a protestar contra la incapacidad de su gobierno. Mientras los españoles nos hemos limitado a una manifestación oficial, sin consecuencias. Irlanda es un país pequeño que se sanea con 80.000 millones de euros. Mientras España necesitaría 800.000.

Sí, hay diferencias entre España e Irlanda, y la mayor de ellas puede ser que los irlandeses han asumido la magnitud de su problema, mientras los españoles aún no lo hemos hecho. Basta oír al presidente, a la vicepresidenta económica, a los quince portavoces, para darse cuenta de que siguen mareando la perdiz y posponiendo las medidas de ajuste, como la regulación de las cajas de ahorro o el modelo laboral, lo que aumenta la desconfianza de los mercados y el precio de nuestra deuda, algo que no va a crear empleo ni a sacarnos del pozo.

Se nos dijo que con el rescate de Grecia la tormenta quedaba atrás. Ahora resulta que hay que rescatar a Irlanda. ¿Y si no es bastante? Las miradas están fijas en Portugal, con España como siguiente. Y nuestro gobierno, con estos pelos, sin acabar de hacer los deberes y asegurando, como hizo el presidente en su última entrevista, que no serán necesarias nuevas medidas de ajuste. Cuando incluso los legos sabemos que se necesitarán más, puede que muchas más.

Zapatero no ha hecho más que perder el tren desde que negó la existencia de la crisis, que convirtió luego en «desaceleración» y hoy ha convertido en simple «debate». Ha perdido el tren de llegar a un gran pacto con el PP, al estilo del que llegaron socialdemócratas y la cristianodemócratas alemanes para hacer frente a la crisis, que ha valido a su país ser uno de los primeros en empezar a salir de ella. Ha perdido el tren de un gran pacto de Estado que abarcase a todos los partidos y a todos los problemas pendientes en España, que son muchos e importantes, pero prefirió un pacto con el PNV y CC, que sólo nos ha traído un aumento del déficit. Y está perdiendo el tren con su propio partido por su viraje económico y en el Sahara, como se verá el domingo en Cataluña y cada vez más en el resto de España.

A estas alturas, sólo le quedan dos opciones: convocar elecciones o anunciar que no se presentará a las próximas, para dedicar todo su tiempo y energía a combatir la crisis. Conociéndole como le conocemos, nos imaginamos que no hará una cosa ni la otra. Seguirá tratando de engañar tanto a la crisis como a los españoles. A los españoles, es posible. A la crisis, nunca. (José María Carrascal/ABC)

¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS?







LAS DIEZ MEDIDAS OBLIGADAS DE INMEDIATO. (Repetimos)

Día 22/11/2010

La solicitud del Foro Empresarial de Valladolid de que expusiese en ese ámbito el tema «Diez recetas para salir de la crisis», me obligó a pensar en cuál era el decálogo preciso para dar, de una vez, un portazo a la muy seria crisis que se manifestó con enorme virulencia en España a partir del verano de 2007. He aquí cuál es, a mi juicio, éste, teniendo en cuenta que la nuestra es una economía extraordinariamente abierta a la competencia exterior.

En primer lugar es preciso aclarar a los españoles, de modo análogo a como lo hizo Fuentes Quintana en vísperas del Pacto de la Moncloa, por qué es muy grave la situación que se vive desde entonces y el motivo que explica el que no aparezcan signos de recuperación en la actualidad.

En segundo término es preciso alterar de arriba a abajo nuestra política energética. Hemos creado, en índices de eficacia, en dependencia exterior, en opciones por energías caras al haber abandonado la nuclear, un país que pierde competitividad a chorros por ese motivo.

El tercer problema a superar es el de la rigidez del mercado laboral, especialmente mostrado en los aspectos concretos de la negociación colectiva, y en otra serie de características, que fueron consolidadas con las medidas legales de 1980 y 1985. Como consecuencia, nuestro NAIRU —la tasa de desempleo que no engendra inflación, y con ello, que disminuye la competencia exterior— se sitúa en el 12% de desempleo; y la curva de Okun muestra que sólo a partir de un crecimiento del PIB en torno al 2,5% se crea empleo.

El cuarto, y muy especialmente tras Basilea III, que es preciso culminar una reforma de nuestro sistema crediticio, en todo él, pero con especial incidencia en las cajas de ahorros. No haber tenido en cuenta el artículo de Jaime Terceiro «Singularidades en el sistema financiero español: la situación de las cajas de ahorros», publicado en diciembre de 1995 en «Información Comercial Española» trae estos lodos.

El quinto es alterar de arriba a abajo el Estado de Bienestar. No es posible que la financiación de las pensiones prosiga basándose en un sistema de reparto; añádase que la división entre las diecisiete autonomías del sistema de atención sanitaria, previamente unificado, desde Girón a Lluch y Sabando, tiene que cesar; que en las atenciones a los parados, lo que nos ha señalado, incluso en España, el reciente premio Nobel de Economía, Pissarides, que lo logró, precisamente por exponer cómo puede ser eficiente, tiene que ser puesto de relieve; finalmente que la amenaza muy seria, de lo que Macarrón llama y no exagera, «el suicidio demográfico de España», exige reconsiderar la ayuda familiar.

El sexto es el problema institucional. Lo denunció con agudeza Carlos Sebastián, y por ignorarlo, no se adivinan las precisas reformas institucionales que son aquellas «que generan eficacia, transparencia e independencia en la regulación económica». Vemos por eso que en la reciente «Clasificación en facilidad para emprender negocios» que publica el Banco Mundial en el documento «Doing Business 2010», España se encuentra en el puesto mundial 62, un poco peor que Kuwait y un poco mejor que Kazakstán.

El séptimo es efectuar una «reforma de la reforma tributaria», aquella que apareció en 1978, y tuvo entonces un papel esencial y positivo, pero que veintidós años después necesita cambios muy importantes. ¿Para cuándo, por ejemplo, la creación de una Comisión Lagares para llevar adelante, con urgencia, las alteraciones oportunas? Señalo esto, porque las propuestas del profesor Manuel Lagares siempre han sido, no ya lógicas desde el punto de vista analítico, sino contrastadas de modo óptimo con la realidad cuando se pusieron en acción.

El octavo es cortar, de raíz, las políticas de las autonomías de intervención en la actividad económica, cada una de un modo, y por ello volver a un mercado unificado. Me parece, sin ser experto en derecho público, que incluso habría posibilidad de apoyo constitucional, debido al texto del artículo 131.1 de nuestra Ley Fundamental de 1978.

El noveno es volver a la economía de mercado, liquidando de raíz la proliferación de empresas públicas que han surgido en las autonomías: suben de 588 en 2003 a 962 en 2009, y en las corporaciones locales: entre las mismas fechas aumentan de 913 a 1.573.

El décimo es alterar radicalmente el sistema educativo, para que proporcione una población activa congruente con la fortísima dinámica de la revolución industrial. Si no queremos ser descabalgados definitivamente de ella es obligado alterar muy radicalmente lo que está en marcha ahora mismo, desde la primaria a la universitaria, pasando por la formación profesional.

Poner en marcha todo, y además es preciso que sea prácticamente simultáneo, hay que confesar que no será cómodo para ningún político español. Pero éste debe tener en cuenta aquello que Platón, en «La República» (Libro primero, XIX), pone en boca de Sócrates en diálogo con Glaucón y Trasímaco: «El verdadero gobernante no ejerce en el cargo para mirar por su propio bien, sino por el del gobernado». (Juan Velarde Fuertes/ABC)

martes, 23 de noviembre de 2010

SÁHARA.

LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

Sáhara

Por Horacio Vázquez-Rial

Llevamos muchos días de confusión y tal vez estemos a punto de cometer una serie de errores de muy alto precio en relación con el Sáhara. Como los que cometieron los Estados Unidos una y otra vez, en cada ocasión en que, como reconoce Henry Kissinger, intervinieron en situaciones en las que no controlaban todos los factores en juego.

Ése fue el caso de Irán, donde se decidió democratizar derrocando al Sha, con su temida policía política, la Savak, perfeccionada y reestructurada por sus sucesores. Como todos sabemos, el remedio fue peor que la enfermedad. Una parte importante de la izquierda española, y esto lo sabe bien César Alonso de los Ríos, entonces director de la revista La Calle, se volcó en el elogio de Jomeini: Joaquín Francés, que colaboraba en la publicación, se convirtió en un fervoroso defensor de la revolución iraní, hasta el punto de que Vázquez Montalbán llegó a llamarle "el ayatolá Francés". Lo que vino después de aquello lo conocen mis lectores tan bien como yo.

Ése fue también el caso de los talibán: los Estados Unidos los apoyaron, los armaron y los impulsaron porque estaban en guerra contra la URSS, de resultas de lo cual ahora, cuando el imperio soviético es ya un recuerdo, los talibán siguen representando una sangría constante para Occidente e impiden una mínima normalización en Afganistán y en Pakistán, con sus regímenes bárbaros, uno de ellos con bomba nuclear a mano.

¿Era posible evitar esos errores? Desde luego, si los consejeros se hubiesen dejado aconsejar, y si hubiesen estado más atentos a las consecuencias a largo plazo de una acción determinada que a la urgencia de la misma. Lo importante y lo urgente suelen ir por caminos separados.

Hassán II.Digo todo esto porque en la semana pasada ocurrieron varias cosas en relación con el problema del Sáhara Occidental o Español, como se prefiera llamarlo, aunque de español le queda muy poco. Han pasado treinta y cinco años desde que el actual rey, entonces jefe interino del Estado por delegación de Franco, asustado por la Marcha Verde y aconsejado por un Kissinger que llevaba tiempo equivocándose y que por entonces ni siquiera intuía la cuestión islámica, pero que tenía muy claras las relaciones con Marruecos –que se viene beneficiando casi desde su nacimiento del hecho de ser la novia en disputa entre Francia y los Estados Unidos–, firmó unos acuerdos de dudosa legalidad para una descolonización inmediata, es decir, una retirada en toda regla.

A muchos nos dolió entonces y nos sigue doliendo ahora. Aquello, que no es lo mismo que lo que hay en estos días, tres décadas y media después. Nos dolió la falta de respuesta a lo que ya en 1975 era la invasión marroquí de un territorio en el que España y los españoles habían dejado huella, y que había dejado huella en España y los españoles hasta el punto de que, como contaba el pasado domingo Martín Prieto en La Razón, no faltó el legionario que en los días de la desbandada escogiera no regresar a su tierra natal y sumarse a la población saharaui.

Nos duele, sin duda, la blandura de los gobiernos socialistas en relación con el problema: ninguno de ellos se atreve a hacer nada sin la venia de Marruecos, y a veces hasta caen en el ridículo, como Rubalcaba y Trini la semana pasada. Y lo que más nos irrita a algunos, que no esperamos nada de los socialistas, es el coqueteo constante de la monarquía española con la marroquí, que viene de lejos. Juan Carlos I actúa como si los tratados de 1976 los hubiera firmado un desconocido y no él, y como si Marruecos no se hubiera ido apropiando, con una política de Estado lenta y constante, del Sáhara, sobre el cual no posee derecho histórico alguno. El de Rabat es su "primo", como lo era el padre, Hassan II, que en el colmo del reality puso en la tele un fusilamiento. Con parientes así, poco podremos heredar.

Nos repugna la falta de firmeza y la pérdida de soberanía de la nación española –y el abandono del concepto mismo de soberanía por el actual gobierno–. Por eso volvemos una y otra vez a recordar al presidente que el Sáhara fue una vez español y que tenemos responsabilidades históricas con los saharauis. Lo mismo que en 1975, lo que a menudo nos lleva a olvidar que el paso del tiempo nos cambió, y mucho, al igual que a los saharauis. Porque no se llegó a constituir nunca la República Árabe Saharaui Democrática, que a día de hoy sólo es reconocida por 85 países, menos de la mitad de los que forman la ONU y muchos de ellos de trayectoria nada halagüeña en lo que a derechos humanos se refiere. Y el Frente Polisario (por la Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro: salga usted a la calle y pregunte, a ver cuántos saben qué significan esos nombres) no ha pasado de la caracterización de "grupo independentista".

Mientras Felipe González, Zapatero y el Rey –Aznar tuvo otra política, para disgusto del Borbón– dejaban que el Sáhara se pudriera, sucedió lo lógico: que el Sáhara se pudrió. Y hay dos cosas claras: jamás existirá la RASD y el Polisario está a punto de revelarse como lo que estaba destinado a ser desde un principio: un grupo terrorista, protegido por Argelia y utilizado por ésta en su perpetuo enfrentamiento con Marruecos, y con propósitos y contenidos cuyo alcance desconocemos. Islámico, desde luego. Armado, desde luego, como explicitó su representante en Madrid hace unos días, aunque no estuviese seguro de con cuántas ni cuáles armas, pero decidido a llevar frente a Marruecos lo que los antiguos maoístas guevaristas solían denominar "guerra popular prolongada", lo cual no es moco de pavo, sobre todo si se tiene detrás todo un pueblo: entre 250.000 y 300.000 personas, un tercio de las cuales están movilizadas.

Ahora bien: no se habla de luchar por la RASD, sino únicamente de luchar, con la ayuda de Argelia, por el pueblo saharaui –indefinidamente: "Hasta la victoria siempre"–. Como Arafat hablaba del pueblo palestino, con mayor frecuencia y convicción que del Estado palestino.

Cuando protestemos, pues, por cuestiones de soberanía, no seamos hipócritas: no se trata de la soberanía saharaui, sino de la soberanía española. Es el desdén hacia ésta del que hacen gala el gobierno y la corona lo que de verdad nos molesta. Porque de los saharauis apenas si tenemos la sombra de una idea. Y si la Zeja se pone en contra del poder y hasta se manifiesta en ese sentido no es por amor al pueblo, mitad árabe, mitad beréber, al que Marruecos está maltratando, persiguiendo y torturando –que también–, sino porque el presidente no ha sido lo bastante izquierdista para ellos en este asunto, no ha apoyado la constitución de una nueva patria socialista. Ni siquiera se han preguntado si es eso lo que los saharauis quieren realmente, y si alguno lo ha hecho ha preferido callar la respuesta.

Lo más probable es que, mientras debatimos lo que, en última instancia, es un problema español, que debe ser discutido, sin duda, pero en términos de soberanía y unidad nacional, el Polisario, a punto de salir de la crisálida, aparezca cualquier día en forma de nueva OLP, sin proponerse en serio un Estado saharaui y abierta a todas las colaboraciones, incluida la de Hamás.


LA MAFIA SINDICAL.








Amenazas de ugt a los empleados públicos andaluces.

"Damos dos palmadas, vienen 3.000 sindicalistas y se los comen por sopas"

Pedro de Tena / Antonio Barreda
El conflicto desatado en Andalucía por el decreto sobre los empleados públicos ha enfrentado a los trabajadores con el sindicato UGT. El dirigente andaluz Dionisio Valverde amenaza: "Si queremos, damos dos palmadas y vienen 3.000 sindicalistas de UGT y se los comen por sopas", ha dicho. (ld)
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Ruego a los corazones sensibles que no soporten palabras fuertes como 'mafia' y otras, que eviten leer este blog. Es mejor que escuchen TV3 y la Sexta. Por ejemplo.

BALEARES (Pacto de Progreso sin regreso)















CRISIS Y DEUDA PÚBLICA
Calbarro: "El Govern del Pacte se está despidiendo hipotecando gravemente el futuro de la economía balear"
Tras la reciente autorización de 318 millones más de deuda pública, UPyD Baleares lamenta que la única receta económica del gobierno de Antich sea el endeudamiento
Palma, 23 de noviembre de 2010
El pasado viernes trascendía a la prensa que el Gobierno de la Nación autorizaba al autonómico a emitir deuda pública (obligaciones y bonos) por importe de 318 millones de euros. Para Unión Progreso y Democracia (UPyD), "se trata de una pésima noticia para Baleares".
UPyD estimaba ya que el presente ejercicio se cerrará con una deuda de 4.300 millones de euros; caso de incrementarse en estos nuevos 318 millones podría acabar en 4.600, cifra récord en la historia de Baleares, en cuantía absoluta y en incremento anual, ya que en diciembre del año anterior se situaba en unos 3.800 millones: un incremento de casi el 25% en un solo año.
Según Juan Luis Calbarro, portavoz de UPyD en Baleares, "llama la atención que el Govern desestime el único instrumento económico que tiene para hacer política económica, los presupuestos anuales, renunciando a presentar los de 2011 y sentándose a esperar las elecciones del año que viene. Parece que la única política económica de este inoperativo Govern de Francesc Antich es la del endeudamiento: nada sabe hacer que no sea gastar dinero que no tiene en partidas de gasto, que se diluye en cuanto se gasta, y no en inversión, totalmente de espaldas a la economía balear".
El portavoz del partido transversal continuó: "Ya hace tiempo que es hora de recortar el gasto superfluo, principalmente en intereses financieros por un endeudamiento disparado, y hacer los recortes necesarios en el presupuesto de gastos cara al próximo ejercicio, ya que este nuevo endeudamiento lo que nos está diciendo es que la previsión en ingresos estimados en los presupuestos de 2010 no se está cumpliendo. Por no hablar de la deuda con respecto a servicios y suministros, cuyo montante desconocemos. Y, en este contexto y dadas las perspectivas ee empleo, consumo y, por tanto, de recaudación, prorrogar los presupuestos para 2011 es un auténtico suicidio. Ésta es una economía del "tente mientras cobro" (es decir, mientras llegan las elecciones)".
Mientras tanto, afirmó Calbarro, "en lugar de apoyar la economía productiva, el Govern se niega a eliminar institutos y empresas públicas, mantiene y aumenta cada año la publicidad institucional, las asignaciones para domesticar sindicatos y patronales y las consabidas subvenciones a entidades antisistema como la OCB, instrumentos del sectarismo que luego emplean esos dineros públicos en campañas de imposición lingüística o en pagar las multas de quienes injurian a la Guardia Civil".
Según UPyD, "no sólo los intereses de esos 4.600 millones serán una pesada carga para los presupuestos futuros, sino que además cada euro que obtenga este Govern será un euro menos para financiar nuestro decadente consumo y nuestra escasa inversión, lo que a su vez reducirá la recaudación de impuestos, incrementará el paro y el consiguiente gasto social y, en una espiral disparatada, elevará el déficit mediante nuevas deudas". Calbarro concluyó que "el Govern del Pacte se está despidiendo hipotecando gravemente el futuro de la economía balear".

PARLANCHINES.









ARTURO PÉREZ REVERTE Y EL PERFECTO EXCREMENTO.


Somos unos mentecatos abducidos por la corrección moral. El tema de las palabras o las malas palabras –o el taco, que llamamos en España– siempre me ha llamado la atención como una de las muestras más absurdas de nuestro interés irracional por mantener una moral pacata y retrógrada que, al final y por desgracia, todo lo empitona.

Nos escandalizamos un mundo si alguien usa la palabra polla (léase pinga, aparato, bicho, rabo, tolete, morronga, pito o verga según el país y la zona del uso del español) o coño (léase papaya, chocho, bollo, panocha, concha) pero nada si usa pene o vagina. Ponemos el grito en el cielo si alguien habla de los cojones (o la falta de ellos), pero apenas si decimos media palabra si nos hablan de los testículos.

Por lo tanto, lo que nos escandaliza en realidad no es el significante, es decir, aquello a lo que se refiere la palabra (sea para meter o para recibir lo que nos meten), sino la palabra en sí misma, es decir el significado. ¿No os parece absurdo?

Si ya era absurdo, ahora nos convertimos en esclavos de lo políticamente correcto y si criticamos a un gitano por robar somos racistas; si a un extranjero lo mandamos a casa por lo mismo, xenófobos; si a una mujer por ser profesionalmente incapaz, misóginos; y así hasta el infinito.

Arturo Pérez Reverte ha usado una palabra del español (Mierda) para criticar a un ministro de la socialdemocracia española que es un mierda, pero no por llorar al abandonar su cargo, sino por usar ese cargo, que debería ser –al menos un poquito– objetivo, para defender o, cuando menos, justificar dictaduras, movimientos terroristas o sistemas dudosamente democráticos, y todo sin esconder la chaqueta.

El exministro de Relaciones Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, es un nostálgico de la Cuba de Castro, partidario de la Venezuela de Hugo Chávez y pretendía ser mediador en el conflicto palestino israelí con una cufiya en la cabeza. Por esto es un mierda y no por llorar al irse de un cargo que siempre le quedó grande.

Lo llamativo es que casi todas las críticas que le llueven al creador del Capitán Alatriste le caen por criticar a un ministro socialista, no a un mal ministro. Al escritor le llaman facha, españolista y otros etcéteras que siempre se usan para machacar a los que no son seguidores de Carlos Marx y Dolores Ibarruri.

El colmo es cuando las etiquetas de esta corrección política se convierten en motivos de tontería pública, como con la gilipollez (léase tontería, mentecatez, simpleza, necedad, sandez, bobada, gansada, majadería) del Alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, miembro del Partido Popular que insinuó algo sexual con los morros (léase labios, que por cierto, ya me gustaría a mí que alguien pensara en mí o en mis morros de esa forma) de una Ministra socialista llamada Leire Pajín (no sé por qué pensó en sus morros con ese apellido, tan jugoso).

Y no olvidemos al actor y director de teatro Pepe Rubianes con su ínclita referencia a España: “A mí, la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás, que se metan a España en el puto culo, a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando del campanario; que vayan a cagar a la puta playa con la puta España, que llevo desde que nací con la puta España, vayan a la mierda ya con el país ese y dejen de tocar los cojones”.

Y tampoco a Pedro Castro, el actual presidente socialista de la Federación Española de Municipios y Provincias que dijo una vez a los votantes que no son de izquierdas “¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?”. Una frase interesante si no hacemos caso de la cacofonía que la enmierda toda.

Por cierto, Ni Pepe Rubianes pidió disculpas, ni Pedro Castro lo ha hecho todavía. Aparte de dos o tres medios de la derecha, no escuché a nadie poner el grito en el cielo por estos dos hechos. Parece que la corrección política y la moral del medioevo va por barrios. (Héctor García Quintana)

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Santiago Ramón y Cajal. (1852-1934)

Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.

LOS DE SIEMPRE.








'Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio'.

LAS FÓRMULAS SOCIALISTAS.










EL 'LOCO' DE LA MONCLOA.

El Estado quebraría en siete días si se aplicara a sí mismo las mismas fórmulas económicas que impone al Ayuntamiento de Madrid y al resto de las corporaciones locales. Si no pudiera refinanciar su deuda, sus ingresos, descontando la amortización pertinente de créditos y los pagos obligados —personal, subsidios de empleo, pensiones...— sólo le alcanzarían siete días, del 1 al 7 de enero. El resto, a cerrar.

Esta es la tesis que mantiene un informe municipal al que ha tenido acceso ABC, en el que se compara la situación que atraviesa actualmente el Consistorio madrileño con la de la Administración General del Estado. El alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, ha insistido varias veces en sus últimas comparecencias públicas en el trato «injusto y discriminatorio» hacia los municipios que está teniendo el Estado. Los datos de este estudio parecen confirmarlo.
Los datos son los siguientes: los ingresos del Estado llegan por dos caminos, por vía financiera —deuda— y por vía no financiera —principalmente, impuestos—. Para el próximo año, el Estado tiene previsto ingresar 192.000 millones de euros de endeudamiento bruto, de los que 43.300 corresponden a deuda nueva —nuevos créditos— y 148.700 son refinanciación de vencimientos de deuda anterior.
El papel de los impuestos
A estos se suman los 178.917 millones de euros de ingresos no financieros, la mayor parte de los cuales —164.278 millones— proceden de la recaudación de impuestos. Con este dinero es con el que el Estado cuenta para hacer frente a sus gastos, que son también de dos tipos. Por un lado, los vencimientos de la deuda (pagos a los bancos por los créditos solicitados): 148.700 millones de euros en 2011 tendrá que amortizar por este concepto.
Además, debe afrontar otros 132.386 millones de euros de gastos como los de personal —26.982 millones de euros—, intereses de la deuda —27.421 millones de euros—, transferencias corrientes a comunidades autónomas y ayuntamientos, seguros de desempleo, etcétera. Por último, le quedan por pagar 15.002 millones de euros de gastos de capital, entre los que se incluyen los 5.793 millones de euros dedicados a inversiones. Sumados ambos conceptos, son 150.056 millones de euros.
Pero si el Estado tuviera que aplicarse las mismas fórmulas que impone a los ayuntamientos, y no pudiera refinanciar su deuda, en 2011 el panorama cambiaría mucho: según explican fuentes municipales, si no pudiese obtener esos 192.000 millones de euros previstos por endeudamiento —nueva deuda más refinanciación—, tendría que hacer frente con los otros 178.917 millones de ingresos —los de impuestos— a la amortización de la deuda y el pago de intereses, que suman 176.120 millones de euros.
Amortizar la deuda
¿Qué le quedaría entonces para el resto del ejercicio? El cálculo es sencillo: si a 178.917 millones de ingresos le restamos 176.120 millones de amortización de deuda, quedan 2.797 millones. A lo largo de un año, el Estado necesita para cubrir sus gastos —según los datos de los presupuestos generales para 2011— la cantidad de 150.056 millones de euros. Eso supone 411 millones de gasto diario. Con los 2.797 que le quedarían disponibles tras amortizar la deuda, tendría lo justo para siete días: el 7 de enero se habría acabado el dinero.
El Ayuntamiento está haciendo auténticos malabarismos para conseguir cuadrar sus cifras de ingresos y gastos para 2011. La negativa a su petición de refinanciar la deuda, la misma que ha hecho dos veces la Federación Española de Municipios, ha supuesto un duro golpe para las arcas municipales. Pero sus responsables insisten en que la situación no es, ni mucho menos , desesperada, a pesar de la brutal deuda que lastra a muchos pequeños, medianos y grandes proveedores, sin cobrar desde hace entre 4 y 10 meses.
Lo que sí niegan en el Ayuntamiento es que refinanciar la deuda que les toca amortizar este año —257 millones de euros— tenga alguna repercusión sobre el déficit del Reino de España. «Si yo no me refinancio y amortizo los 257 millones que me tocan, y al mismo tiempo el Estado se endeuda en 43.000 millones, ¿de qué ha servido mi amortización?», se preguntan.
Para reforzar su tesis de que el pago de la deuda no es el problema de Madrid, recuerdan que el Ayuntamiento gasta 3,4 euros de cada cien en intereses de su deuda, mientras que la Administración General del Estado invierte 10 euros de cada cien.
El Gobierno local asegura haberse visto privado, entre 2009 y 2010, de 510 millones de euros de tesorería por no haber podido refinanciar la deuda que vencía. Ese es el motivo, aseguran, de que se hayan comenzado a retrasar los pagos a proveedores precisamente a partir de agosto de 2009. (ABC)

lunes, 22 de noviembre de 2010

REBUZNOS UNIVERSITARIOS.












CARTA A PÍO MOA.


Esta mañana di una conferencia en la universidad Carlos III sobre “Cinco cuestiones clave de la historia de España”, algunas de las tratadas en Nueva historia de España, como el carácter de Al Ándalus y de España, las causas de la decadencia española o la relación entre liberalismo y catolicismo. Iba algo nervioso, por el recuerdo del otro incidente de tiempos del rector proetarra Peces-Barba, y porque los “revolucionarios” se habían citado por las redes sociales para boicotear el acto y hablando incluso de “empujones”. Al llegar, el aula sin megafonía –no cedieron el salón de actos las democráticas autoridades—estaba casi llena. Empecé a dar la charla, y a los tres minutos se levantan de pronto un gran número de muchachos y muchachas vociferando, llamándome fascista, sacando tarjetas rojas como si fuesen jueces de algo y arrogándose el derecho a decidir sobre quién puede hablar y quién no en la universidad, que deben de considerar propiedad suya. Me levanté y les aconsejé reiteradamente, a gritos porque, si no, no me oían, que fueran a rebuznar a otro sito. Entonces una chica se puso a leer un papel y la interrumpí con la misma expresión, lo que suscitó la indignación de algunos porque no la dejaba hablar. Pensé que seguirían saboteando la conferencia, pero finalmente siguieron mi consejo y salieron, especificando a coro e innecesariamente, desde el exterior, que yo no era bienvenido para ellos, hasta que se cansaron de gritar y, por fin, se fueron con la música a otra parte y pude seguir la conferencia, mientras entraban otros muchos alumnos más razonables (estas cosas hacen que muchos prefieran no asistir, por evitarse líos). Y el aula casi se llenó de nuevo.

Luego me llevé el texto que leía la chica y del cual tiraron hojas por allí. Entonces me arrepentí de no haberle dejado leerlo tranquilamente porque la verdad es que, sin llegar a ser delicioso, tiene verdadera gracia. Ustedes juzgarán:


“Carta abierta a Pío Moa: Usted no es más que un vocero de las ideas retrógradas y y antidemocráticas y un vulgar falsificador de la Historia. De ahí sus peticiones de golpe de Estado como medida “razonable” para solucionar los problemas que actualmente sufrimos.

Pero la Historia, campo donde dice ser especialista, va en su contra. Porque, aunque le duela, no dejaremos de luchar para conseguir justicia. La Universidad no es ni será un espacio para verter falacias, infamias y demagogia.


La apología de la dictadura fascista del general Franco, la homofobia y las posiciones reaccionarias no son bienvenidas en esta Universidad. Los estudiantes hoy reunidos, tenemos la convicción de que el fascismo empieza a ser derrotado desde la visibilización de repulsa como la que hoy mostramos aquí. Hoy sacamos tarjeta roja a Pío Moa y a todos los que piensn que Franco salvó a España, que estaríamos mejor sin inmigrantes y que las mujeres deberían quedarse en cada. Tarjeta roja para todos ellos; la Universidad nunca será su feudo.


La Universidad es un espacio que debe ser abierto a la razón y a la cultura para crear un pensamiento científico y sirviente de la sociedad. Por ello no podemos permitir que las argumentaciones de la provocación y la manipulación invadan la Universidad Carlos III de Madrid. Con un gesto pacífico y democrático hoy alzamos la voz para identificarnos en el antifascismo y mostrar nuestro rechazo a la utilización mercantil del espacio universitario”


Firman la “Agrupación universitaria Carlos Marx” (¡pobre Marx!) y un “Colectivo Rise Zip” o algo así, que parece feminista.

No está mal, ¿eh? El nivelazo intelectual y democrático fomentado por autoridades tipo Peces-Barba y secuaces.
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Menos mal que no todos los universitarios son así. Los que insultaron a Moa (partidarios de la razón y la cultura, dicen) deben ser primos hermanos de los que insultaron a Albert Rivera. Otro que es 'españolista' y 'fascista'. Esta vez argumentaron en la Universidad de Barcelona. O algo así.