jueves, 27 de septiembre de 2018

UN GOBIERNO INSOSTENIBLE



 (Ahí lo tienen, momentos antes de saltar a la yugular de Albert Rivera, cuando dijo que su tesis era 'muy dudosa', o algo parecido.

El 'okupa', añadió, 'os váis a enterar'. Si tuviera mayoría absoluta Rivera tendría que huir a Bélgica. Por lo menos.

Socialismo es libertad.)



UN GOBIERNO INSOSTENIBLE.

Las señales que sigue emitiendo el Gobierno sobre su voluntad de cesión a los independentistas catalanes son cada vez más preocupantes. La reciente reivindicación de Quebec como un ejemplo útil para dar soluciones a Cataluña, la asunción por el Estado del 60 por ciento de la deuda a corto plazo de la Generalitat o la sistemática campaña en favor de la excarcelación y los futuros indultos para los políticos presos son indicios de que la Generalitat está doblando el pulso al Ejecutivo central.
 Esos mensajes de debilidad se complementan además con el silencio de La Moncloa ante el permanente chantaje y las amenazas de desobediencia en el Parlament manteniendo el derecho a voto de Carles Puigdemont. Pedro Sánchez es consciente de que su supervivencia en el poder está condicionada en gran medida a la aprobación de los Presupuestos, y que ello depende, entre otros partidos, de ERC y del PDECat. Y estar a merced de los separatistas con la manifiesta endeblez que le conceden sus 84 diputados socialistas ha convertido a Sánchez en un riesgo para la estabilidad de España.
Nada, absolutamente nada, ha mejorado desde su llegada al poder. Ni cumple con su promesa de «normalizar» España ni con su compromiso de convocar elecciones. Sánchez no solo está desacreditado después de que ABC haya demostrado que plagió su tesis doctoral, o de que haya tenido que destituir a dos ministros en tres meses, o de que mantenga con respiración asistida a la titular de Justicia pese a mentir públicamente.

 Sánchez está desacreditado porque ni su Gobierno es de «expertos», como presumió, ni está coordinado ni piensa en fortalecer al bloque constitucional para la defensa de la unidad de España, muy mayoritario en nuestro arco parlamentario. Las gestiones subrepticias del socialismo para mantener viva entre los separatistas la esperanza de que los golpistas serán indultados si son condenados por rebelión son dañinas para nuestro Estado de Derecho.

Si permanecen encarcelados a la espera de juicio es porque hasta siete procesados huyeron de España, y el riesgo de fuga no es una elucubración judicial, sino una evidencia. «Hacer política» no consiste en arrodillarse ante el independentismo o en reducir, como hizo ayer, el desafío golpista a «una crisis de convivencia», sino en respetar las normas del Estado de Derecho, la separación de poderes y las decisiones independientes de los jueces sin presiones indecentes.
Ayer Sánchez se empecinó en no sacrificar a la titular de Justicia para no verse forzado a dar por concluida la legislatura, algo que por cierto no se entiende si el CIS le atribuye hoy más del 30 por ciento de los votos. Sin embargo, Sánchez sabe que es un dato sobredimensionado, y hasta sus socios de Podemos y ERC han exigido la salida de Delgado. Sánchez prefiere huir hacia adelante con un Gobierno noqueado y en el que los ministros que le sugieren elecciones son ignorados.

(Edit.ABC/27/9/2018.)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

SÁNCHEZ, ARRODILLADO ANTE LOS GOLPISTAS

 
(Sánchez necesita el apoyo de los separatistas antiespañoles para seguir okupando el poder, y se arrodilla ante ellos. Desprecia a la Policía Nacional, la Guardia Civil y a los españoles de bien.
En la foto, Sánchez complaciendo a los separatistas antiespañoles.
 ¡Qué bajo ha caído el socialismo antiespañol!)
 
Sánchez sube el sueldo a los Mossos y levanta ampollas en la Policía y la Guardia Civil.
Los agentes de los cuerpos estatales han estado meses negociando una subida salarial que les equiparase con los policías catalanes.
2018-09-26

BARCELONA, CAPITAL ESPAÑOLA

 (Además de las interesantes reflexiones del autor del artículo, que muestran graves errores de Valls, el hecho mismo de presentar 'Barcelona, ciudad europea' es una bajada de pantalones. Y empezar bajándose los pantalones, es un mal inicio que anuncia un peor final.

Valls es un patriota francés de los de 'Vive la France' a grito pelado, pero aquí convierte a Barcelona en una ciudad europea. No sea cosa que le acusen de 'españolista'. Esto apesta desde el principio.

Sugiero otro logo: 'Barcelona, ciudad mundial'. Que os den.)







MANUEL VALLS

La genuina operación Tabarnia, que no otra cosa es el proyecto de alumbrar un contrapoder institucional en Barcelona para enfrentarlo a la Generalitat rural y asilvestrada bajo el liderazgo de alguien como Manuel Valls, se asienta, por desgracia, sobre dos premisas en extremo precarias.

 La primera, determinante a la hora de promover la candidatura, parte de suponer que la polarización de la sociedad catalana en dos comunidades escindidas entre sí aún no sería lo bastante radical como para hacer inviable cierto trasvase de votos entre los dos bloques en función de la calidad de las ofertas electorales de cada uno de ellos. 

La segunda, ésta acaso achacable al limitado conocimiento directo que Valls posee de la intrahistoria reciente de la ciudad, tiene que ver con la recuperación de una herrumbrosa leyenda mítica, la de la pretendida modernidad cosmopolita de Maragall, ajena en teoría al estrecho horizonte comarcal que caracterizó al catalanismo hegemónico desde los tiempos de Pujol. 

Como si Maragall hubiese encarnado algo por entero distinto y distante de esa cosmovisión onanista que hoy representa el testaferro Torra.

Por desgracia, decía, ni la primera ni la segunda se compadecen con la realidad. Manuel Valls tal vez habría ganado la alcaldía hace tres años, cuando todavía era posible, pese a todo, mantener la apariencia de cierta civilidad compartida en Cataluña. Y es que en Barcelona, y desde siempre, ha existido una masa crítica que aspira a que la ciudad no acabe siendo eso que tanto parece hoy: un Sabadell con puerto de mar. 

Y esa gente, que es mucha, podría haber votado a un candidato dotado de su perfil mundano frente a la anodina, desoladora mediocridad provincial de la competencia. Hace tres años, sí, habría sido aún posible. Pero hoy ya no. Ahora, en Cataluña solo se vota con los pies y con el estómago. Con los pies y con el estómago. Con nada más. Ni presentando al mejor candidato del mundo, pues, ninguno de los dos bloques conseguiría algo más que trasvases internos de apoyos entre las distintas siglas que integran cada uno de ellos. Hoy, constitucionalismo y catalanismo o separatismo (son sinónimos) constituyen bloques monolíticos y sin fisuras, compartimentos estancos por completo impermeables a las filtraciones procedentes del contrario.

Diga lo que diga, prometa lo que prometa y reivindique a quien reivindique, ni un solo catalanista votará a Valls. Ni uno solo. Y viceversa. Esas realidades tan ingratas, en la Cataluña actual conviene traerlas sabidas de casa, más que nada para evitar luego frustraciones de última hora. De ahí que vindicar a estas alturas la herencia política de ese apellido vacío, Maragall, tras el que nunca hubo nada salvo una pretenciosa pose entre arrogante y huera, no lleve a ninguna parte. 

A fin de cuentas, si a alguien se parecía Maragall era a su hermano Ernest, que no por casualidad fue siempre su mano derecha en el gobierno de la ciudad. Maragall tuvo buena prensa porque supo pagarla. Conocía, quizá su mejor virtud política, el gran secreto de los intelectuales, a saber, que nada les conmueve espiritualmente más que un talón al portador. De ahí el mito de papel que aún hoy, tantos años después, algún Madrid papanata sigue comprando. Maragall, como su hermano Ernest, como su amigo íntimo Rubert de Ventós, como su asesor áulico Ferran Mascarell, como la práctica totalidad de sus colaboradores, sería hoy un separatista más. Seguro. Valls aún está a tiempo de separarse de ese espectro.

(José García Domínguez/ld/26/9/2018.)
- Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/manuel-valls-86100/

EL SECTARISMO DE LA IZQUIERDA

 (Es triste que haya tanta gente- todavía- que no se quiere 
enterar del sectarismo enfermizo de la izquierda.
Superan a todos.)





Herrera: "Si lo de maricón lo hubiese dicho Cospedal, las feminoides le montan una intifada en Chueca"

POR ANTÓN PÉREZ. El de COPE le mete una buena tunda de palos a la aún ministra de Justicia por sus ataques homófobos.