miércoles, 17 de febrero de 2016

LA CORRUPCIÓN DEL PSOE.



 LA CORRUPCIÓN DEL PSOE.




LA CORRUPCIÓN DEL PSOE.

Congreso otorgó ayer al Tribunal Supremo permiso para imputar al diputado socialista y alcalde de Alcalá de Guadaira Antonio Gutierrez Limones por un delito de falsificación de documento público. Hasta ayer, este permanecía en ambos cargos sin que su partido, que conocía las acusaciones que pesan sobre él, le pidiera la doble renuncia.

 En el PP ya han enviado al grupo mixto y expulsado de militancia a Pedro Gómez de la Serna porque le acusa, únicamente hasta ahora, la Fiscalía Anticorrupción. Dos casos parecidos que demuestran que la corrupción marcha paralela en los dos grandes partidos de nuestro país, pero que uno y otro actúan de forma distinta cuando la detectan.

Si en estos momentos el PP tuviera imputados a dos expresidentes autonómicos, un secretario general regional y dos ex secretarios generales su sede central de la calle Génova estaría ardiendo. 

Literalmente. Los socialistas tienen la suerte de que no les pasa nada pese a que Manuel Chaves y José Antonio Griñán están imputados bajo la acusación de haber desviado fondos dedicados a combatir el paro a pagar ERE falsos; su máximo responsable en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, imputado por cohecho y prevaricación, y su predecesor, Pachi Vázquez, por firmar contratos laborales falsos, mientras que el ex secretario general del PSC, Pere Navarro, lo está, desde hace unos días, en el caso Mercurio de corrupción urbanística en ayuntamientos catalanes gobernados por los socialistas.

La lista de corruptos y sospechosos es tan larga en el PSOE como en el PP, pero los populares están tomando medidas para atajarla que los socialistas aún ignoran. Y el ruido mediático sobre unos casos y otros también es muy distinto. Basta comparar el escándalo montado en los medios de comunicación con Rita Barberá de protagonista aunque la exalcaldesa de Valencia no ha sido acusada de nada, con el silencio de poco más de unas líneas a propósito del reciente ingreso en prisión de la ex alcaldesa del PSOE de Jerez, Pilar Sánchez.

Los populares se quejan de esa discriminación, como si ellos mismos no fueran los principales culpables. Cualquier caso de corrupción del PP es magnificado, jaleado y condenado de antemano en todas sus terminales mediáticas del PSOE gracias a las declaraciones en medios de comunicación nacionales de sus principales figuras. 

En el PP, la denuncia de la corrupción del PSOE se deja para los segundones del partido y el periodista que se dedica a esa labor debe aguantar ataques personales en los medios de comunicación creados y saneados por el Gobierno de Rajoy.

(Curri Valenzuela/ABC) 




LA DERECHA DESMORALIZADA.

La derecha está desmoralizada hasta cuando gobierna con mayoría absoluta. Es su estado natural. Si sigue ganando, pero tan sólo con siete puntos de ventaja, le da una depresión. Y si le caen unas cuantas investigaciones por corrupción, se hunde en la más absoluta de las miserias y le entran severas tendencias suicidas. Quizá sea comprensible esto último -lo de la corrupción del PP de Madrid y de Valencia es para una purga, como diría Maroto, y con causa-, pero contrasta vivamente con la chulería y autosuficiencia con la que los líderes de la izquierda, PSOE y Podemos, se pasean cual próximos presidente y vicepresidente del Gobierno de España, con casos de corrupción iguales o peores que los de la derecha.

Es lo que tiene ser de derechas en un país que es como una gala de los Goya todos los días y en todas partes. Con sus artistas e intelectuales en perenne campaña de propaganda a favor de la izquierda, pase lo que pase con esta, aunque esté hasta arriba de corrupción y aunque sean comunistas y chavistas sus líderes. Con un Tinell permanente contra la derecha política, social e intelectual, brutal en las regiones de mayorías nacionalistas, donde la derecha vive desaparecida, acosada, no por la corrupción, sino por el acuerdo permanente y excluyente de la izquierda con los nacionalistas.
Hasta el presidente de los empresarios dice que no le preocupa un gobierno con Podemos
En ese ambiente, hasta Esperanza Aguirre se convierte en referencia de la izquierda, no por su dimisión por el lodazal de Madrid, sino por su enfrentamiento con Rajoy y con el PP y su capacidad para profundizar las tendencias autodestructivas de la derecha. La política que era el azote de la izquierda por su falta de complejos en la defensa de las ideas de derechas, convertida en misil de la izquierda contra el PP. Es lo que tiene vivir en una gala de los Goya donde los líderes de derechas son habitualmente vetados, o admitidos cuando son los suficientemente miedosos, o relegados a las últimas filas si tienen osadía e ideas.

En ese ambiente, hasta el presidente de los empresarios dice que no le preocupa un gobierno con Podemos, algo así como el presidente de una asociación de inmigrantes musulmanes en Francia dando la bienvenida a un gobierno del Frente Nacional. O la de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos mostrando su tranquilidad por la presidencia de Donald Trump. Si hasta los destinatarios más poderosos del odio y exclusión de la extrema izquierda bajan la cabeza, el discurso y los principios ante los planes de sus enemigos para España, como para que la mantenga alta la derecha política e ideológica.

Y todo lo anterior no es capacidad autocrítica de la derecha, que dirían los exquisitos en este punto. No lo digo porque la purga no sea necesaria en el PP, desde luego que sí en el PP de Valencia y en el PP de Madrid. Lo digo porque también tendría que haberse producido la purga en el PSOE de Andalucía y en Podemos de arriba abajo, pero no la piden ni los líderes intelectuales de la derecha, ocupados en la aritmética parlamentaria de la izquierda más que en su ética.

Con el resultado habitual, que a la derecha le hacen la autocrítica los suyos y los demás. Y que millones de votantes se quedan sin referencia política e intelectual porque muchos de sus líderes se desmoralizan hasta cuando ganan. Y son capaces de autodestruirse si con eso logran un pequeño hueco en alguna esquina de esta gala de los Goya que es España.
Edurne UriarteEdurne Uriarte  (ABC)

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