Saliéndonos de auntos víricos, son dignas de felice recordación aquellas hermosas palabras de Pablo Iglesias en 2013: “Fachas no faltan, así que cuando acabemos esta charla, en lugar de mariconadas de teatro, nos vamos de cacería a Segovia a aplicar la justicia proletaria”.
A tan eximio prócer de la democracia nadie pretendió procesarle por delito de odio y hasta llegó a vicepresidente del Gobierno.
Pero claro, aquellas ansias de caza fueron legítimas, humanitarias, democráticas, provocadas por la indiscutible bondad de sus proclamadores.
A Figaredo, por el contrario, le mueve la maldad y el odio, como a todos los de su partido. ¡Arderéis como en el 36!
(Jesús Lainz/LaGaceta/24/8/2026)
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