(LOS PROGRES DE M. ODIAN A OCCIDENTE.
POR ESTO SON TAN PELIGROSOS.)
La violencia que incendia las calles europeas estos días es en gran parte fruto de un resentimiento identitario alimentado por décadas de políticas migratorias ciegas y de discursos acobardados.
Y eso lo denunció en su día Theo van Gogh, de cuyo asesinato se cumplieron veintidós años justamente este lunes.
Sucedió tres años después de la devastadora agresión islamista que sufrió Nueva York con el ataque a sus Torres Gemelas y el posterior derrumbe que causó casi tres mil muertos.
Theo van Gogh caminaba por una calle de Ámsterdam, el 2 de noviembre de 2004, cuando Mohammed Bouyeri le disparó varias veces, le degolló y le clavó en el pecho un cuchillo que sujetaba una carta con amenazas dirigidas a la diputada Ayaan Hirsi Ali.
Van Gogh había colaborado con ella en el cortometraje Submission, que mostró versículos del Corán proyectados sobre el cuerpo de mujeres sometidas a violencia en nombre de la religión.
Por si quedaba alguna duda, el mensaje fue contundente: la crítica abierta al islam político se pagaba con la muerte.
(Teresa Giménez Barbat/TheObjective/8/11/2026.)

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