(Recordemos que el Parlamento europeo declaró en 2019, que nazismo y comunismo eran las dos doctrinas más criminales del siglo XX.
Pues bien, la obsesión por el control es típicamente comunista. ¿Con qué objeto? Para saber lo que hacen los súbditos. Además de definir lo que está bien y lo que está mal. O lo que es un medio de comunicación, o no. O lo que es manifestación de odio, o no. Etcétera.
El problema es si ya hay mucha gente a la que han comido el coco, y no se entera. O, incluso, aplaude.)
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