La destrucción ha sido quirúrgica y abarcativa, aniquilando casi todas las instalaciones de la industria de defensa, sin perdonar los centros de ciencias aplicadas ni la maquinaria de construcción de doble uso civil y militar.
El inventario de lo arrasado no deja margen para el relato mediático: fábricas de electrónica militar, de drones, de defensa aérea, de maquinaria de construcción, centros de producción de satélites de inteligencia, nodos logísticos y administrativos militares.
(Karina Mariani/LaGaceta/15/3/2026.)
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