Los 400 millones de euros en TV3 y el resto de medios públicos catalanes, la red de embajadas catalanas en el exterior, las docenas de miles de enchufados en las administraciones controladas por el Frankenstein,
los miles y miles de funcionarios en chiringuitos duplicados y triplicados que sólo sirven para colocar afines, el río de oro que se va en ayudas a los sindicatos, los «sindicatos» de inquilinas y similares, en puntos lilas y en otros inventos de la extrema izquierda y del secesionismo impiden que el dinero público vaya adonde es necesario.
Con los 60 millones de euros de dinero público que le pagamos a David Broncano para que le haga masajes a Pedro Sánchez, Irene Montero o Gabriel Rufián se pueden mantener unos cuantos kilómetros de vía de AVE.
Es una decisión política.
(Sergio Fidalgo/OkDiario/30/10/2026.)

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