Estas
palabras de A. Huxley, escritas en 1932, suenan de actualidad. Algunas
cosas no pasan de moda. Estupidez, avaricia, lujuria, ansia de poder, de
dinero…
‘A medida que la libertad política y económica disminuye, la
libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador hará
bien en favorecer esta libertad’.
‘En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la
influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual
ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su
destino’. (Aldous Huxley, Prólogo de 'Un mundo feliz).
En este año pandémico de 2021, Marcelino Oreja nos advierte: ‘Se
dice que está en crisis el modelo constitucional. Pero es más lo que
pretenden: nos gobierna un frente popular, un proceso que quiere reemplazar un orden social por otro orden que es más bien el desorden”.
En este mundo globalizado no podemos separar radicalmente lo que pasa
en un Estado-nación y lo que pasa en el mundo. Por eso hay que repetir
(y no bastará, porque no hay peor sordo que el que no quiere oír) las
palabras de V. Vallejo en su artículo, 'Cómo las Big Tech le entregaron la presidencia a Biden'. Las Big Tech- Google, Apple, Facebook, Amazon, Twitter- también llamadas las ‘GAFAT, están ‘hoy
tomadas por la misma izquierda que acaparó la tv y los periódicos,
ocultan la información que perjudica al progresismo, mientras que
exaltan y hacen virales aquellos contenidos que los benefician’.
Decía Huxley (1932) que, con determinados narcotizantes, radio, cine,
narcóticos en sentido estricto y libertad sexual, se reconciliará a los
súbditos con la servidumbre, que es su destino. Dado que se refiere a
un dictador, habla de ‘súbditos’, pero también se puede ser ‘súbdito’ en
una democracia. Sucede cuando el ciudadano deja de pensar por sí mismo y
se abandona a la manipulación mediática, para que le digan lo que tiene
que opinar.
Los medios de comunicación y de manipulación actuales, no tienen
parangón con los de 1932. Ahora, las Big Tech arrasan, en el ámbito
informativo y formativo (aunque sea de bajo nivel y sectario) en todo el
mundo. ¿Por qué?
Porque controlan los grandes medios de comunicación/información
planetarios. Por ejemplo, Facebook tiene unos dos mil quinientos
millones de usuarios. Este monstruoso oligopolio no quiere informar
objetivamente. Selecciona lo que quiere y prohíbe, o descalifica lo que
no le gusta. Empezaron neutralmente y terminan como dictadura
informativa.
Un ejemplo entre millones de la gran manipulación mundial. En el
‘asalto’ al Capitolio (lo pongo entre comillas porque, en un asalto de
verdad, los asaltantes no se van haciendo selfies) una mujer, Ashli
Babbit, seguidora de Trump y veterana de las Fuerzas Armadas de los
Estados Unidos, fue asesinada. Tuve la suerte de ver las imágenes- nunca
las he vuelto a ver- en las que una persona- no vestida de militar-
disparaba a A. Babbit, con una pistola, a unos dos metros de distancia.
Murió rápidamente. Hubo tres muertos más.
¿Ha visto usted estas imágenes? ¿Ha escuchado comentarios acerca de
este asesinato? ¿Cree que los trumpistas se matan unos a otros? ¿Y si no
fueron sus compañeros, quién fue? ¿Qué hubiera pasado si, en el asalto,
hubieran asesinado a una mujer negra de los BLM? ¿Se habría silenciado?
¿Por qué todos los medios de comunicación dieron amplísima cobertura a
la muerte de George Floyd, a rodilla de un policía, imputado por
homicidio, y ninguna a esta mujer asesinada, A. Babbit?
Acaban de proponer para el premio Nobel de la Paz al movimiento violento B.L.M. ’Las
peligrosas y adineradas fundadoras de Black Lives Matter (A. Garza, P.
Cullors y O. Tometi), son marxistas y fieles a la asesina supremacista
Zhakur’. (12/9/2020/ld.) En busca y captura por FBI y CIA.
Otro ejemplo. Twitter censuró al entonces presidente de Estados
Unidos, Trump, porque no estaba de acuerdo con sus opiniones, (algo
nunca visto antes), pero no censuran al dictador Maduro de Venezuela,
entre otros muchos.
Esta intolerable censura antidemocrática (típica de mentalidades
totalitarias) no sería posible si mucha gente dedicara tiempo a la buena
lectura y a la reflexión. Pero no es así, y ellos lo saben. Mucha
gente- en unos países más y en otros menos- se sienta ante el televisor y
succiona el ‘soma’, la droga de la felicidad, comentada por A. Huxley.
¿Por qué la ‘droga de la felicidad’?
El ‘soma’ televisivo es muchísimo más cómodo que buscar la verdad por
tu cuenta. Leyendo buenos libros, reflexionando sobre ellos, buscando
otros medios de información y comparando, hablando con personas
informadas e inteligentes, y formándote una opinión propia. Mejor estar
sentado en el sillón, mirando la tele. Te distraerás, y estarás
informado de lo bueno (izquierda) y de lo malo (derecha). Nadie te
llamará ‘facha’. Estarás en el lado bueno de la Historia, y sabrás lo
que es ‘políticamente correcto’. Sólo pagarás un precio. Te irás
convirtiendo en ‘súbdito’. Tranquilo, súbdito de izquierdas. Te
repetirán, diariamente, que ‘los otros’ son fachas, y te harán sentir
moralmente superior. Hablo de España, por si no estaba claro.
En una sociedad mínimamente culta y democrática ¿sería posible un
gobierno de comunistas, filoetarras y golpistas catalanistas, que dicen
que ‘lo volverán a hacer’?
Esta basura antidemocrática es posible gracias a una sistemática
manipulación de las conciencias, con una doble vertiente. Una, se
refiere a los medios de comunicación, que están- muy mayoritariamente-
en manos de una izquierda sectaria. La Sexta es un ejemplo. Y la
derecha, política y económica, en irresponsable babia. La otra
vertiente, (además de la ración diaria de ‘alfalfa televisiva’) es un
sistema educativo que- no casualmente- educa para la mediocridad. Para
crear súbditos progresistas. El premio Nobel, Vargas Llosa- entre otras
personalidades- calificó la educativa ley Celaá, de ‘disparate
absoluto’.
En enero 2021, el Consejo General del Poder Judicial acusó al
gobierno social comunista de violar la separación de poderes. Cerca de
90.000 muertos/Covid, con la peor gestión de Europa, según The
Economist; golpistas catalanistas- ‘lo volveremos a hacer’- a la calle;
gobernando con los enemigos declarados de España. Y la interminable
mentira, especialidad de la casa.
‘Somos la izquierda’.
(MallorcaDiario.)