jueves, 14 de abril de 2022

¡VISCA LA GUARDIA CIVIL!

 (¡¡¡VIVA LA GUARDIA CIVIL Y LA POLICÍA NACIONAL!!!)

 Guardia Civil 🇪🇸 (@guardiacivil) / TwitterPolicía Nacional

 

Ser agente de la Guardia Civil en Cataluña no está pagado con dinero. La Benemérita, junto a la Policía Nacional, son la última frontera para evitar que el separatismo catalán se adueñe definitivamente de las calles catalanas, tal y cómo se demostró cuando la situación se puso cruda y los cachorros de Puigdemont y Junqueras se dedicaban al terrorismo urbano en el centro de Barcelona y de las principales ciudades de esta comunidad autónoma. Su vocación de servicio, y su amor a España, son indiscutibles y su solidaridad con los catalanes que defienden la ley, o sea nuestro marco constitucional, es continua.

¿Qué reciben a cambio? La Generalitat les escupe y les desprecia. El gobierno autonómico paga a un montón de propagandistas y presuntos humoristas para que en los medios de comunicación públicos insulten a los abnegados agentes de la Guardia Civil. Cada vez que hay tumultos organizados por los autodenominados CDR y otros grupos radicales, los cachorros de los partidos separatistas se dedican a atacar a los cuarteles de la Benemérita, mientras los Mossos d’Esquadra llegan, curiosamente, casi siempre tarde. 

Y recordemos como la consejería autonómica de Sanidad se negó a vacunarles – también a los policías nacionales- – contra el COVID, y les pusieron los últimos a la cola a pesar de ser personal de riesgo.

El Ministerio del Interior no solo no les protege y les ampara, sino que los utiliza como moneda de cambio para que Pedro Sánchez siga en La Moncloa, y los ha puesto a los pies de los caballos de los partidos separatistas. La Generalitat quiere echar a la Guardia Civil de Cataluña y su siguiente objetivo es arrebatarles las competencias de vigilancia de costas y del medio natural. Ya ha comprado material y embarcaciones para los Mossos d’Esquadra para que se vayan preparando. 

Y, si Sánchez sigue en Moncloa, lo conseguirán más pronto que tarde gracias a un Grande-Marlaska convertido en el felpudo del presidente del Gobierno para que Gabriel Rufián y Arnaldo Otegi pisen con garbo.

 

(Sergio Fidalgo/OkDiario/14/4/2022.)

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