martes, 29 de enero de 2013

NO HAY PEOR SORDO...





 (Desgraciadamente, no creo que la sociedad española, en general, y los políticos, en particular, sean capaces de adaptar (no copiar miméticamente) los esquemas educativos finlandeses que les han llevado al número uno de Europa. Con las excepciones de rigor.

Hay sociedades capaces de hacerlo, y otras no. Creo que seguiremos haciendo las mismas idioteces que nos han llevado al furgón de cola de Europa en calidad educativa. Deseo, con toda mi alma, equivocarme.

Sólo deseo insistir en un aspecto que aquí ignoramos casi por completo. La importancia que se da en Finlandia a la cultura de la responsabilidad, la disciplina y el esfuerzo.)







FINLANDIA, NÚMERO UNO.

Los niños finlandeses de hoy estarán el día de mañana entre los profesionales más preparados del mundo. No lo predice ninguna bola de cristal, lo auguran datos objetivos. Desde que la OCDE comenzara en el año 2000 a elaborar su informe PISA, Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo.

Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios (en España uno de cada tres jóvenes dejan sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria). Dispuesto a dar con la clave del éxito finlandés, el psicólogo escolar y entonces director del colegio Claret de Barcelona, Javier Melgarejo, comenzó a estudiar su sistema educativo hace más de una década. Su primera sorpresa fue constatar que a los 4 y 5 años menos de la mitad de los niños finlandeses acuden a guarderías y no empiezan el colegio hasta los 7 años. Dos años después, sus puntuaciones son mejores que el resto de los países estudiados por la OCDE. 

Durante los primeros seis años de la primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro, que vela por que ningún alumno quede excluido. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad. Hasta 5º no hay calificaciones numéricas. No se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.

La educación gratuita desde preescolar hasta la universidad incluye las clases, el comedor, los libros y hasta el material escolar aunque si alguien lo pierde está obligado a pagárselo. La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España, con deberes en casa que no son excesivos. ¿Cómo consiguen mejores resultados en menos tiempo?

«El éxito finlandés se debe a que encajan tres estructuras: la familia, la escuela y los recursos socioculturales (bibliotecas, ludotecas, cines...)», explica Melgarejo. Los tres engranajes están ligados y funcionan de forma coordinada. «Los padres tienen la convicción de que son los primeros responsables de la educación de sus hijos, por delante de la escuela» y complementan el esfuerzo que se hace en el colegio.

«En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana», añade el psicólogo escolar catalán, para quien este estímulo de la lectura en casa resulta fundamental. El sistema social finlandés contribuye con numerosas ayudas oficiales a las familias, que pueden conciliar su trabajo y la atención a sus hijos.
Existe una herencia cultural luterana basada en la responsabilidad que fomenta la disciplina y el esfuerzo, a la que también acompaña una climatología que empuja a encerrarse en casa, pero estos factores también están presentes en otros países vecinos, como Suecia o Dinamarca, que disfrutan de mayor nivel económico y sin embargo figuran varios puestos por debajo en PISA. «No son las variables socioeconómicas las determinantes», subraya Melgarejo.

De maestros, los mejores

La diferencia radica en la elevada calificación académica del profesorado en Finlandia, principalmente en educación primaria. «Los finlandeses consideran que el tesoro de la nación son sus niños y los ponen en manos de los mejores profesionales del país», destaca el exdirector del colegio Claret de Barcelona.
Los mejores docentes se sitúan en los primeros años de enseñanza, donde se aprenden los fundamentos de todos los posteriores aprendizajes. Se considera que hacia los 7 años el alumno se encuentra en la fase más manejable y es cuando realiza algunas de las conexiones mentales fundamentales que le estructurarán toda la vida. Por eso, se considera esencial seleccionar a quien ayudará en este proceso.

Para ser maestro se necesita una calificación de más de un 9 sobre 10 en sus promedios de bachillerato y de reválida y se requiere además una gran dosis de sensibilidad social (se valora su participación en actividades sociales, voluntariado...). Cada universidad escoge después a sus aspirantes a profesores con una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas.
 «Son las pruebas más duras de todo el país», asegura Melgarejo. Al proceso de selección le sigue una exigente licenciatura y periodos de prácticas.
No es de extrañar que los profesores estén muy bien considerados socialmente en Finlandia. «Es un honor nacional ser maestro de Primaria», aseguró el pasado 25 de septiembre en Madrid Jari Lavonen, director del Departamento de Formación al Profesorado de la Universidad de Helsinki. 

Harri Skog, secretario de Estado de Educación de Finlandia desde 2006, resumía en una frase la importancia de este proceso: «La educación es la llave para el desarrollo de un país». Por eso el país nórdico dedica del 11 al 12% de los presupuestos del estado y los ayuntamientos a financiar este modelo de educación. «Es una política inteligente que les está dando fruto», considera Melgarejo, sin las presiones de Corea o Japón, otros países destacados en PISA. (LETHIKUVA.FINLANDIA/ABC)

NO LES PERDONARÉ...




 (No les perdonaré, a los separatistas catalanistas, el enorme tiempo y energía que nos han hecho perder. Aparte de los insultos, victimismos y chantajes que hemos tenido que soportar.)






DIEZ RAZONES DE PESO.

ESPAÑA: A FONDO
Ayer se consumó el primer paso en el intento de ruptura de la unidad de España. En total, 85 parlamentarios (todos los de CiU, los de ERC y los de ICV, además de uno de CUP), que representan a menos del 40% del censo electoral, han decidido dar un salto en el vacío que tendrá consecuencias muy negativas, en primer lugar, para los ciudadanos de Cataluña.

A esa votación se llega con una fuerte división interna de la coalición gobernante (parcheada in extremis por sus líderes Mas y Duran), y con la amenaza de ruptura del PSC. Claramente, el vencedor de este viaje hacia ninguna parte es Oriol Junqueras, líder de ERC.

La declaración aprobada establece «la soberanía democrática del pueblo de Cataluña como sujeto político y jurídico», así como el «derecho a decidir».

¿Y ahora qué? ¿Qué consecuencias tendrá esta exhibición de irresponsabilidad?

Como respuesta, resumo los 10 puntos esenciales del informe del Jefe de la Asesoría Jurídica Internacional, José Martín y Pérez de Nanclares, remitido al Gobierno el 20 de diciembre.

1º El derecho de autodeterminación no es aplicable a Cataluña ya que no se encuadra en un proceso descolonizador, ni es un caso de pueblo anexionado por consquista, dominación, ni es un pueblo oprimido por violación masiva de derechos humanos.

2º Ninguna constitución federal reconoce el derecho de secesión. Cualquier aspiración secesionista debe basarse en el pacto y requiere una reforma constitucional previa.

3º La UE es una unión de Estados. La Unión debe respetar «especialmente» las funciones que garantizan la integridad territorial de sus miembros.

4º Una eventual independencia, colocaría a Cataluña fuera de la UE, que habría de someterse al procedimiento de adhesión.

5º La ciudadanía europea no es originaria, sino que deriva del hecho de gozar de la nacionalidad de un Estado miembro. Cualquier aspiración democrática de una comunidad autónoma debe canalizarse dentro del respeto al ordenamiento jurídico interno.

6º El principio de integridad territorial del Estado constituye un elemento básico del Derecho Internacional.

7º No existe el derecho de secesión en las constituciones democráticas. La secesión de Quebec sólo sería factible tras la reforma de la Constitución, según resolución del Tribunal Supremo de Canadá.

8º El Congreso rechazó por 286 votos contra 5 y 11 abstenciones el reconocimiento del derecho de autodeterminación que pretendió el diputado vasco Francisco Letamendía.

9º Una Cataluña independiente quedaría ipso facto fuera de la UE.

10º Una Cataluña independiente quedaría fuera del euro.
Son razones de peso para que la sociedad catalana perciba los peligros que conlleva la declaración aprobada ayer.

Probablemente, en el corto plazo, no tendrá consecuencias jurídicas, pero abre la vía a un proceso de secesión ilegal. (Casimiro Garcia-Abadillo/El Mundo/Caffe Reggio.).

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CUMPLIR Y HACER CUMPLIR LA CONSTITUCIÓN

Ante la pirueta secesionista de Oriol Junqueras y su marioneta Arturo Mas la respuesta de Mariano Rajoy y de Alfredo Pérez Rubalcaba no puede ser otra que cumplir y hacer cumplir la Constitución. Eso es lo que juraron o prometieron ante el Rey al tomar posesión de los cargos que jalonaron su vida.

La Constitución abre cauces en el Título X para que Junqueras y su títere Mas planteen dentro de la legalidad sus aspiraciones secesionistas. Si no lo hacen así, la maquinaria del Estado de Derecho debe entrar en funcionamiento para descargar sobre los rebeldes todo el peso de la ley.

La respuesta de Rajoy no puede consistir en no hacer nada. El desafío de Junqueras y su muñeco Mas tiene alcance mucho mayor que el de Ibarreche. Tal vez sea prudente esperar a que la Generalidad mueva ficha para responder con los argumentos constitucionales precisos. Pero mantenerse de brazos caídos es un error. Un error más de los muchos que en Moncloa se han cometido y ahí está el resultado: el agrio desafío de Junqueras y Mas a la unidad de España. La gran política consiste en prevenir no en curar.
Con la mesura necesaria, con la prudencia del gobernante serio, sin aspavientos ni vehemencias, el Gobierno español tiene la obligación de salir al paso de la insolencia del secesionismo catalán. Tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución. (Luis Maria Ansón/El Imparcial).

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¿QUÉ HACER CON EL PROBLEMA CATALÁN?

La novena –o décima, que ya nadie sabe cuántas van– cháchara retórica de la Cámara autonómica catalana anunciando su afán soberanista posee el mismo valor jurídico que las diez –u once– anteriores: ninguno. De hecho, y aunque nadie se acuerde a estas horas, a finales de septiembre, justo antes de disolverse, el Parlament depuso otra muy solemne nadería apocalíptica frente a la indiferencia general de crítica y público. Precedentes todos ellos llamados a adornar con un par de incongruencias lógicas la eventual interposición de un recurso de inconstitucionalidad por parte del Ejecutivo.

La primera, digna del mismísimo Perogrullo. Porque si el Hemiciclo local hubiera declarado la soberanía de Cataluña el otro día, ¿para qué iba Mas a querer convocar un referéndum con el propósito de volver a proclamarla por segunda vez consecutiva? La otra, en fin, sería de orden diacrónico. Pues o recurre ahora el Gobierno las once –o doce– previas, o no tendría sentido alguno pretender anular exclusivamente la última. La doctrina, por lo demás respetable, de Espartero, que como es sabido postulaba bombardear Barcelona cada cincuenta años a modo de terapia para los males de la región, subyace hoy en los afanes de alguna España exaltada. La imagen del buque Uruguay alojando de nuevo al Gobierno de la Generalitat en sus bodegas resulta grata a ciertas fantasías.

Sin embargo, conviene aprender del pasado. Y no, por cierto, del más remoto. Así, cuando el Plan Ibarretxe, el entonces ministro de Justicia, Michavila, incurrió en la torpeza de apelar antes de tiempo al Constitucional. La consecuencia de tantas premuras no sería otra que una patada al Gobierno en el culo de Aznar: el Tribunal desestimó el recurso. Aún no había llegado el momento procesal oportuno. 

Como ahora. Artur Mas firmará su sentencia de muerte política en el instante mismo en que convoque su plebiscito. En ese momento, la Fiscalía General del Estado podrá acusarlo de un delito de prevaricación. Amén de otro de desobediencia si persistiera en su actitud. Figuras ambas tipificadas y que llevan asociada la inhabilitación para ejercer cargos públicos de por vida. En ese momento, pues, pero no antes. Mientras tanto, mejor recurrir la Declaración, aunque no en el Constitucional sino ante la Academia de la Historia. ¡Cuánta trola! (José Garcia Domínguez/ld)


 



PAGA Y CALLA

 
 
 (Yo creo que el Partido Popular podría enseñar a los niños que los políticos no deben ser corruptos y que deben trabajar por el interés general. Que están al servicio de los ciudadanos y no los ciudadanos a su servicio. Los políticos, con honrosas excepciones, están abusando de los ciudadanos.)
 
 
 
 
 
Mediante una nueva asignatura. 
EL PP PRETENDE QUE LOS NIÑOS APRENDAN A PAGAR A HACIENDA.

La propuesta, para niños entre 11 y 18 años, pretende dar "un conocimiento general sobre el funcionamiento del sistema impositivo". (ld)

lunes, 28 de enero de 2013

LA CULPA NO ES SÓLO SUYA

 (La culpa no es sólo del gilipollas de Arturo Mas. Este individuo puede decir lo que dice, después de más de treinta años de incumplir las leyes, las sentencias firmes que no les convienen, y de chantajear al Estado. En plan fino, 'hacer de bisagra'. Esto es lo que han hecho los separatistas antiespañoles. Incluso les reían las gracias.
 O sea, la culpa (con letras mayúsculas) es de los irresponsables (hago un esfuerzo de suavidad) del PP y del PSOE. Una cuadrilla de políticos que han perjudicado gravemente a España y a los españoles. Espero que no se olvide.
Lo siento, no puedo pasar esto por alto. 'El nacionalismo rancio y obsoleto' que vocifera este miserable, es el que paga las facturas para que los separatistas puedan llegar a fin de mes. Con la sonrisa y el 'diálogo' de Mariano, eso sí.)
En su reunión del jueves

Mas: "Si el Rey tiene ganas de hablar le explicaré lo que sucede en Cataluña"

Así lo ha indicado el presidente de la Generalidad, que ha hablado, por otra parte, de "nacionalismo español rancio y obsoleto". (ld)

QUIEBRA ESTADO AUTONÓMICO






 (Hay que recordarlo para no hacerse falsas ilusiones.)





La quiebra del Estado de las autonomías.

TRIBUNA: POLÍTICA
El autor sostiene que ha llegado el momento de revisar la Constitución tras el fracaso del título VIII. El regateo de competencias y el poder de los partidos nacionalistas han provocado la crisis del sistema.

Ya no cabe que disimulemos lo obvio, ni que miremos para otro lado, debemos afrontar la realidad tal como es, porque no podemos seguir corriendo tras los hechos para intentar alcanzarlos. No hay más remedio que pararse y aceptar lo que tenemos delante, con el fin de resolver el embrollo que nos envuelve, reconociendo de una vez que el Estado de las autonomías, que surgió de la Constitución de 1978, ha fracasado rotundamente, convirtiéndose más bien en el Estado de las anomalías.
Ahora bien, es conveniente no sólo hacer el diagnóstico de esta aberración constitucional que padecemos, sino también conviene explicar las causas por las que se creó. Las razones, sin que nos remontemos al siglo XIX, que es la fecha de donde partió el problema que todavía nos acecha, fueron cuatro en los inicios de nuestra actual democracia. 

En primer lugar, se trataba de resolver la cuestión de las reivindicaciones de los vascos y catalanes, algo que el propio Rey, en el discurso de su proclamación el 22 de noviembre de 1975, había ya sugerido. En segundo lugar, tras la llegada del presidente Tarradellas a Madrid en el año 1977, y de la restauración de la Generalitat de Cataluña, se intentó generalizar las autonomías para evitar la susceptibilidad de los medios más conservadores del régimen franquista, todavía en pie, a través de las llamadas preautonomías, antecedente de lo que vendría más tarde.

 Sin embargo, hay que señalar que además de estas dos primeras razones, había dos más que eran defendibles desde una perspectiva meramente democrática. En efecto, en tercer lugar, la adopción de las autonomías tenía la pretensión de acercar la administración a los administrados, mediante la descentralización del poder. Y, por último, también cabía defenderlas en razón de que podían ser un instrumento válido para acortar las diferencias económicas entre las regiones españolas, sacando a algunas del subdesarrollo económico y cultural en que se encontraban secularmente.

Pues bien, ninguna de estas razones se ha cumplido satisfactoriamente, salvo si acaso la última, pues no cabe duda de que regiones como Extremadura o Canarias, por poner algún ejemplo, se han beneficiado en cierto sentido del Estado de las autonomías. Pero dicho lo cual, no hay más remedio que afirmar que en su conjunto el Estado autonómico, ha fracasado, como, por ejemplo, se acaba de poner de manifiesto en un curso de la Fundación Denaes en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, en el que yo he participado. Pero, los testimonios de este fracaso nos lo ofrecen todos los días los periódicos y, en especial, la opinión pública de los españoles, que por fin se han dado cuenta de dónde procede la mayor parte de su desastrosa situación económica y de la senda que nos lleva al temido «rescate».

Conviene, por tanto, que entremos ahora en el diagnóstico de las razones de por qué ha fracasado un modelo de Estado descentralizado, que era bastante viable, y hasta beneficioso, si se hubiera regulado su diseño de forma racional y estable. La primera de las razones de su fracaso es la que se refiere, como digo, a su insuficiente regulación en el título VIII de la Constitución. Ciertamente, los constituyentes podían haber optado por un modelo concreto de los que ya existían en Europa para descentralizar el Estado, como podía ser el portugués, con dos regiones autónomas y el resto del territorio peninsular descentralizado administrativamente; el italiano, con 20 regiones autónomas, pero cinco de ellas con más competencias que las demás; y, por último, el alemán, en donde todos los Estados miembros tienen parecidas competencias. 

Sin embargo, no se siguió ninguno de esos tres modelos, sino que siguiendo el funesto ejemplo de la II República, se decidió crear un Estado descentralizado a trompicones y de manera desigual. Las consecuencias de ese sistema abierto, progresivo y nunca terminado, ha contribuido definitivamente a llevarnos a la situación actual. Porque, además, en segundo lugar, la concurrencia de ese sistema continuo de regateo competencial de las comunidades autónomas creadas, se agudizó al máximo, por permitir en nuestro sistema electoral la existencia de partidos nacionalistas, en las Cortes Generales, que es una característica anómala en los Estados federales que funcionan.

En tercer término, cabe afirmar que en la dialéctica que es propia de todo Estado federal, entre las fuerzas centrípetas y las fuerzas centrífugas, el ideal radica en la búsqueda de un equilibrio armónico entre ambas tendencias. Ahora bien, en España ha existido un elemento distorsionador que ha favorecido absurdamente el centrifuguismo, que paradójicamente no ha sido otro que el propio Tribunal Constitucional, cuyas muchas sentencias, especialmente la que se refiere al Estatuto de Cataluña, y a las legalizaciones de los partidos pro-ETA, Bildu y Sortu, no han hecho más que perturbar la lealtad federal o constitucional, que es necesaria en los Estados de este tipo.

Pero no sólo eso, sino que la diversidad de las competencias que han asumido las diferentes comunidades autónomas, han comportado, en cuarto lugar, que se haya establecido una situación de confusión en el funcionamiento general del Estado, dejando al Gobierno Central prácticamente sin competencias, o, dicho de otro modo, convirtiendo al Estado-aparato en un cascarón vacío. Como era de esperar, en quinto lugar, la reivindicación permanente de competencias, llevaba aparejada el aumento continuo de las clases políticas regionales, que han convertido a España en el país europeo con mayor número de políticos por metro cuadrado. Además, se ha ido fomentando la creación de empresas públicas, de televisiones autonómicas y organismos inoperantes, la mayor parte de los cuales con la única finalidad de emplear a simpatizantes, amigos y parientes.

Todo ello, en sexto lugar, fue favorecido por la modificación de la ley de las cajas de ahorro, que fueron invadidas por los políticos y sindicalistas locales, conllevando la corrupción y el despilfarro. La consecuencia ha sido que nuestras comunidades autónomas se han convertido en la mayor fábrica de déficit del Estado, hasta el punto de que ya no podemos continuar con este sistema de autonomías, de las que se ha perdido todo control, como se demuestra por el intento de rebelión encabezado por Cataluña en los momentos actuales, sin que ni siquiera nadie haya aludido al artículo 155 de la Constitución, que se hizo para algo. Semejante situación -y eso es lo peor- la conocen ya perfectamente las instituciones europeas, el Gobierno de los Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y, especialmente, lo que se llama metafóricamente los mercados. De ahí que mientras que no se resuelva este galimatías, España no saldrá de la recesión, por muchos parches que ponga el confuso Gobierno actual.

Sin embargo, nada de esto habría ocurrido si la Constitución hubiese establecido con claridad cuáles eran las comunidades autónomas, sus respectivas competencias, y las propias del Estado. Por el contrario, no sucedió así, dando comienzo una carrera hacia el desguace del Estado. Muchos, sin embargo, desde el primer momento afirmamos la necesidad de que se acabase el diseño del Estado. En mi caso, por ejemplo, siendo subdirector del Centro de Estudios Constitucionales, sugerí al ministro de la Presidencia, Pío Cabanillas, la conveniencia de llevar a cabo una ley que estableciese el diseño final del Estado, puesto que la reforma de la Constitución en aquellos momentos no era viable. 

De este modo, Calvo-Sotelo cayó en la cuenta y se redactó la llamada Loapa, que trataba de llevar a cabo ese cometido en algún sentido. Pero los nacionalistas vascos y catalanes recurrieron la ley ante el Tribunal Constitucional, y éste en una de sus desafortunadas sentencias, siempre influidas por los partidos nacionalistas, anuló varios artículos de la misma. Si esa ley, o incluso otra parecida, se hubiera impuesto, junto con el acuerdo de los dos grandes partidos, España hubiese podido tener un Estado descentralizado que habría sido beneficioso para el país. Pero no fue así.

De este modo, hemos llegado irremediablemente a la actual situación, en que después de los ocho años de Gobierno del presidente Zapatero, las cosas se degradaron al máximo. La esperanza que se había depositado en el presidente Rajoy, en el Partido Popular, por el momento han defraudado ampliamente a todos los españoles. Nos encontramos en una situación cada vez peor, pero no sólo desde el punto de vista económico, sino también psicológico. Los españoles ya no confían en nadie o, mejor dicho desconfían de todo y de todos, y, a su vez, nadie fuera de España confía en nosotros. 

El Gobierno tenía que haber elegido entre reorganizar o desmantelar el Estado de las autonomías, o reducir cada vez más, con recortes y subida de impuestos, el Estado de Bienestar, en perjuicio de los españoles más necesitados. Pues bien, fatalmente eligió la segunda opción, que nos lleva claramente al abismo. Pero, se quiera o no, el Estado de las autonomías ha fracasado ya estrepitosamente, y será necesario reorganizarlo en profundidad, o incluso suprimirlo, si nos lo exigen nuestros deudores y socios europeos, porque la soberanía nacional es ya una entelequia jurídica. Sea lo que fuere, o entramos en un momento constituyente para revisar nuestra Constitución o depositamos a ésta en el almacén de los objetos perdidos.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO. (Reggio’s)

BALEARES






¿Por qué el Partido Popular es incapaz de lanzar propuestas tan sensatas y convenientes como la de UPyD? Del PSOE, aún me fio menos.)





 La sensatez de UPyD.

UPyD.

Palma, 28 de enero de 2013

Las mancomunidades de municipios de Mallorca como entes ineficientes que cuestan mucho dinero a los ciudadanos. Este es el desolador mapa que dibuja Unión, Progreso y Democracia (UPyD) en Baleares, una situación que el partido magenta lleva denunciando desde hace tiempo.

Juan Luis Calbarro, portavoz de UPyD en las Islas, toma como ejemplo la disolución de la Mancomunitat Sud, formada por los municipios de Felanitx, Santanyí, Ses Salines y Campos, cuyos alcaldes “se han rendido finalmente a la evidencia: el mantenimiento de estas estructuras tan ineficientes resulta demasiado caro”.

Sin embargo, a pesar de presentar una situación muy parecida o incluso peor, el resto de alcaldes se aferran obstinadamente al mantenimiento de las mancomunidades. “Un caso especialmente sangrante es el de la Mancomunitat de Tramuntana -señala Calbarro- donde a los problemas de inviabilidad se suma la situación de conflicto abierto entre municipios de diferente signo político. Un despropósito que nos sale demasiado caro a los ciudadanos de Baleares.”

Fusión de municipios y eliminación de las mancomunidades

Según UPyD, la clave para acabar con esta situación insostenible pasa irremediablemente por emprender un proceso de fusión de ayuntamientos. “Suprimiendo los municipios pequeños e integrándolos en estructuras mayores se conseguiría un ahorro considerable que mejoraría la calidad de los servicios de sus habitantes, a la vez que permitiría sanear las cuentas públicas y rebajar la presión fiscal a los contribuyentes”.

Un mapa municipal racional y equilibrado como el que reclama la formación magenta haría innecesaria la existencia de las mancomunidades, con lo que el gasto público se reduciría todavía más: “no tiene sentido que localidades con muy poca población cuenten con costosas estructuras municipales y que haya que recurrir a la creación de estructuras superiores (las mancomunidades) para gestionar ciertos servicios”.

Calbarro advierte que “por desgracia, se manda un mensaje engañoso a los ciudadanos diciendo que reduciendo la cifra de municipios se reducen también los servicios que se prestan a los vecinos o incluso que se amenaza la identidad o la misma existencia de cada uno de los pueblos de las islas, algo absolutamente falso. Los que envían estos mensajes catastrofistas simplemente buscan mantener sus caros chiringuitos burocráticos sostenidos con dinero público”.

VERGONZOSO PARTIDO POPULAR



 (¡Menuda diferencia! La que va de un Partido Popular acomplejado, que se ríe de sus votantes y simpatizantes, para que los separatistas antiespañoles se queden tranquilos. Un ratito. Hasta que convenga gemir y hacerse las víctimas para sangrar (e insultar) a los españoles. ¿No sienten vergüenza?¿Se puede votar a los populares?

En cambio, Albert Rivera se niega a esta miserable y cobarde componenda. Defiende, lo que marca la Constitución, la igualdad de los españoles ante la ley. No se deje engañar más.)




El PP catalán, hacia el pacto fiscal.

El PP catalán da alas a un plan de financiación que provocaría un trasvase de 11.000 millones de euros desde el resto de España hacia Cataluña.

Este traslado supondría una pérdida del 8% en el resto de las Comunidades Autónomas. 


 Albert Rivera se mostró también a favor de un pacto fiscal, pero con la condición de que éste quede circunscrito al sistema general, el que regula la ley de financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).

El líder no nacionalista remachó que en ningún caso aceptaría un sistema de financiación de concierto como el que poseen el Pais Vasco o Navarra. (El Mundo).

NEAOFASCISTAS Y NEOGILIPOLLAS.

 

 (Espero y deseo que no se impongan los llamados 'neofascistas', pero si pasara algo la principal responsabilidad sería de la cuadrilla de políticos que soportamos. Neogilipollas o, directamente, gilipollas. Para entrar en la cuestión suscitada (y disfrutar, de paso, de un excelente libro) aconsejo leer 'El desencanto'.)

 

 

 

 

Neofascistas y neogilipollas.

España

La crisis y el descrédito político resucitan los fantasmas de la extrema derecha.

Día 28/01/2013 - 08.17h
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  • Extrema Derecha (acontecimientos)

No concurren a las urnas y son del todo marginales y hasta delirantes, pero en España proliferan ya más de un millón de páginas web neofascistas a la caza de jóvenes decepcionados por su tiempo.

La crisis económica y el descrédito ganado a pulso por algunos políticos constituye el caldo de cultivo idóneo para los extremismos. Esta «tormenta» está propiciando el avance en Europa de una extrema derecha xenófoba y «populista» que reclama que se atienda primero «a los de casa». Pero España parece aún impermeable. ¿El motivo? La falta de «oferta política estatal de este signo», según el historiador Xavier Casals. Aunque la ultraderecha española sigue viva, está fragmentada, es marginal y se divide entre la vieja derecha franquista y nuevas versiones más modernizadas. (ABC/parte del artículo).


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DEMAGOGIA E INMIGRACIÓN.
GRUPO RAMON LLULL
Por inmigración ilegal se entiende la migración de personas o grupos a través de las fronteras sin cumplir las exigencias legales del país de destino. Las fronteras, cabe recordar, no son solamente terrestres sino también aéreas y marítimas. Durante los gobiernos del Partido Popular (1996-2004) se tomaron medidas para regular la inmigración ilegal, fomentándose los acuerdos de repatriación y los convenios internacionales relativos a control de flujos migratorios.

Según la Ley Reguladora de Bases del Régimen Local, los ayuntamientos deben incorporar al padrón municipal a los extranjeros que tengan su domicilio habitual en el municipio. En principio, para empadronarse basta la tarjeta de residencia o el pasaporte. En la práctica, ha bastado, en muchos casos, un billete de autobús. Todo ello a pesar de que la Ley de Extranjería exige, en tales casos, la repatriación. Por si no fuera suficiente este galimatías, está legalmente prohibido contratar a los inmigrantes ilegales.


Habida cuenta de que todos los partidos se han acusado mutuamente de los efectos provocados por la inmigración ilegal conviene recurrir a la hemeroteca. En julio de 2003, Gaspar Llamazares (IU) ofrece "papeles para todos" para restituir el derecho y la justicia en materia de inmigración. Sin embargo, el diputado y responsable de inmigración de CiU, Carles Campuzano, aseguraba en julio de 2009 que "el PP es uno de los principales responsables del descontrol de la política de inmigración en España en estos últimos años". Debía referirse a los años 1994-2004. No obstante, desde 1996 hasta el 2000 el gobierno de José María Aznar contó con el apoyo parlamentario de los 16 diputados de CIU. Por su parte, en julio de 2008, el socialista Jesús Caldera aseguró que "si no hay empleo, los inmigrantes no pueden venir; creo que eso lo entiende todo el mundo y es una posición razonable y sensata". 


El responsable de Ideas, la fundación del PSOE que pretende ser referencia del pensamiento progresista en todo el mundo, aseguró que España cuenta hoy con una política que regula los flujos migratorios "desde la legalidad". El ex ministro socialista criticó a los gobiernos de José María Aznar al afirmar que cuando el Partido Popular estaba en el poder (1996-2004), los inmigrantes que entraron en España lo hicieron de forma ilegal. "Ahora hay contratos en origen, un régimen general y un acuerdo con los empresarios y los sindicatos para establecer los puestos de trabajo de difícil cobertura que se ofrecen al exterior", señalaba Caldera.

En todo caso ahora empezamos a tocar las consecuencias de esta política inmigratoria. Lo sucedido en la ciudad catalana de Vic es una pequeña muestra de lo que se está fraguando con el complejo problema de la inmigración. La situación no sería tan complicada si la derecha española tuviera más claros algunos principios. Mariano Rajoy ha afirmado recientemente que no es necesario empadronarse para recibir asistencia sanitaria o escolarizar a los menores. Al parecer Rajoy no quiere ser menos que la izquierda y ha añadido que se trata de "derechos garantizados por la condición de ser humano". Aceptemos que, como frase, es atractiva, pero falsa. Se requiere, para su efectividad real, que tales derechos estén recogidos en una legislación nacional.


No basta invitar a cenar a todo el barrio: hay que tener dinero para pagar la cena. Nadie duda de que el problema migratorio sea complejo, pero es obvio que se ha manejado de forma irresponsable. Estos comportamientos irresponsables aparejan consecuencias no deseables. Una de ellas es la aparición de un inicial "lepenismo", representado por el partido "Plataforma per Catalunya". Liderado por Josep Anglada, obtuvo en las pasadas elecciones locales cuatro concejales en Vic, el 18% de los votos. Este partido "anti-inmigración" expresa, entre otras cosas, el miedo, la preocupación y el malestar de muchos ciudadanos ante los efectos negativos del demagógico "papeles para todos" y del "efecto llamada".

Ante esta realidad, una típica reacción de personas que se autocalifican de progresistas es la de acusar a los ciudadanos que quieren controlar la inmigración ilegal de "racistas" y "xenófobos". Este tipo de acusaciones, lejos de solucionar el problema, lo acentúan puesto que no lo reconocen. Recordemos el caso del Frente Nacional (extrema derecha) de Jean-Marie Le Pen. Fundado en octubre de 1972, esta fuerza política se ha consolidado como el primer partido obrero de Francia, con más intención de voto que el Partido Comunista o el Partido Socialista.


En efecto, los mismos que ayudaron a empeorar el problema en España, por su actitud demagógica (el famoso "papeles para todos") persisten en su autoengaño, no queriéndose percatar de que muchos franceses que votan al Frente Nacional lo hacen preocupados por la inmigración ilegal, el paro y la inseguridad ciudadana. No son nazis despiadados. Muchos de sus votantes viven en barrios conflictivos, bastante degradados, con fuerte presencia de inmigrantes ilegales. Son por tanto los que más directamente tienen que sufrir las consecuencias negativas de esta situación. Los que viven en barrios más elegantes disfrutan de un contexto económico y social que no les enfrenta diariamente con estos problemas. Ni ellos, ni sus hijos en edad escolar.

En España hay, aproximadamente, un millón de ilegales. O si se prefiere, un millón de "sin papeles". Dar a los inmigrantes ilegales el mismo trato que a los inmigrantes legales parece una invitación a violar la ley. ¿Para qué molestarse en cumplir la ley si tratan igual a unos y a otros? Por muchas obligaciones sociales que se impongan a los ayuntamientos, la mayoría de ellos no está en condiciones de hacer frente a tales gastos. Los ayuntamientos han arruinado a miles de empresas por no pagarles los servicios prestados. No tienen dinero. ¿Seguirán empadronando ilegales a costa de subir más impuestos o endeudarse más todavía?


Los políticos no pueden suponer que los ciudadanos son tan desprendidos y generosos como Teresa de Calcuta. Los políticos no están para crear problemas sino para solucionarlos. No es necesario copiar a Dinamarca, que quiere una inmigración limitada a los alemanes y algunas nacionalidades de Europa del Este. Pero tampoco parece conveniente persistir en el demagógico "papeles para todos". Además, es fundamental distinguir entre los inmigrantes (ilegales o no) que aceptan nuestros valores constitucionales, y los que no. Solamente estos últimos representan un serio problema. (Joan Font, Miguel Nigorra, Román Piña, Sebastián Jaume, Sebastián Urbina.)



domingo, 27 de enero de 2013

LOS NUEVOS BÁRBAROS









 (Sí, soy un inculto ¿y qué? ¿qué pasa? Gano mucho más que tú.)


 LOS NUEVOS BÁRBAROS.

Lo fascinante de la ignorancia actual no es la ignorancia, es la satisfacción por esa ignorancia, el regodeo en ella. Lo fascinante de los realities, por ejemplo, de Jersey Shore, y Gandía Shore, y esas cosas, no es que la gente exhiba su burricie a pelo y le dé igual, o que las rivalidades y el ‘yo valgo más’ se diriman en duelos de abdominales, o el que la promiscuidad sea un valor. Lo fascinante es cuando aparecen los padres de los protagonistas: siempre están henchidos de orgullo por el ridículo que hacen a diario los cabestros de sus hijos. Eso es lo que demuestra que el problema viene de más atrás y es más grave. Andy Warhol tenía razón sólo en parte: todo el mundo tendrá sus 15 minutos de fama, excepto quien tenga algo que decir. Hacia ahí vamos”.En el pasado reciente la gente que no era culta se avergonzaba de no serlo.


En el pasado reciente, explica Manuel Cruz, la gente que no era culta se avergonzaba de no serlo, mientras que hoy, en un giro completo, vemos cómo la gente alardea de su incultura, añadiendo incluso a su actitud de desprecio expresiones chulescas del tipo '¿Qué pasa? ¿Eh? ¿Pasa algo?'. Antes, ser culto estaba asociado a las clases sociales más pudientes. Hoy no. La gente te dice ‘No soy culto, no sé nada pero me gano la vida mucho mejor qué tú’. Y es un mensaje que se lanza masivamente. Son actitudes que ves en televisión con mucha frecuencia. Nos hemos acostumbrado al analfabetismo, incluso al más desatado, y parece que da igual”. (El Confidencial/parte del artículo.)

sábado, 26 de enero de 2013

LOS NUEVOS BÁRBAROS.









 (¿Culta? No, es mucho mejor ser mona.)






LOS NUEVOS BÁRBAROS.

Esto debe ser un país asiático. Y fíjate, aquí está en un yate. Y en esta otra, haciendo senderismo. 

Alberto y Carlos, separados en la treintena, están ojeando los perfiles de una página web destinada a que adultos solteros puedan conocerse. Ante sus ojos, montones de perfiles de personas en actitud sonriente, tratando de ganar su mejor ángulo a la cámara, ofreciendo una versión favorecida de sí mismos. Abundan las imágenes en las que el fondo importa más que el primer plano, en las que la definición de sí se realiza a partir de los escenarios en que la fotografía ha sido tomada. Es una manera de decir, este/a soy yo, estos son mis gustos, estas son mis experiencias, este es mi nivel socioecónomico, y espero de los candidatos potenciales algo a la altura.

-¿Te das cuenta? Nadie se ha fotografiado a la entrada del Louvre o del Moma, en Broadway o ante el Royal Albert Hall.
Alberto explica entre risas a Carlos que la gente se hace fotos en el Taj Mahal, en el Empire State Building o en una playa desierta, pero nunca ante lugares que sean una referencia cultural y que en sus perfiles suelen reconocerse como buenos aficionados a la lectura o al teatro, pero siempre por detrás de otros como las compras (ellas), el deporte (ellos) y los restaurantes (ambos).
-Y eso es por una razón evidente: decir que te gusta la cultura es mal rollo para ligar.

No, la cultura ya no sirve para esos propósitos. También lo sabe Clara, una abogada de 30 años, que vive en Madrid, cerca de El Retiro, en un bonito apartamento donde tiene reservado un cuartito para sus cuadros, que recuerdan un poco a Magritte y a Rousseau

 
Quizá hubiese podido ganarse la vida con una afición que en algún momento fue casi vocación y que, sin embargo, en su entorno de clase alta es considerada poco más que un capricho. Su cultura está claramente por encima de la media, aunque muchos de los que la tratan lo ignoren. Ironiza: “Si hablamos de hombres, ya sabes, ’un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer’, y eso no es leer, sino hacer algo productivo. Caricaturizando un poco, en mi ambiente la gente divide a los culturetas masculinos en tres categorías ‘refinadísimas: perdedores que leen porque creen que les servirá para ligar, los que se escudan en su diletantismo porque están resentidos al ganar menos que sus padres o amigos y los rojos”.Los culturetas se dividen en perdedores que leen para ligar, resentidos y ‘rojos’.


Tampoco para las mujeres destacarse en ese plano resulta especialmente útil. En el ambiente en el que Clara se mueve, ‘culto’ se identifica con ‘friki’, con ratón de biblioteca o, en nuestro caso, con mujer sosa, apocada y con pocas habilidades sociales. En el mejor de los casos es un ‘plus’, un divertimento añadido, como podía ser antes bordar, cocinar o tocar el piano, pero no más”. Aunque probablemente lo que mejor define el pensamiento general de su entorno es la anécdota con la que cierra la conversación: “Hablaba con una amiga, que es diseñadora, sobre la necesidad o no de tener una cierta cultura para ‘estar’ en cierto ambiente. Yo le pregunté: ¿Tú crees que a las niñas pijas se les exige socialmente cierto barniz cultural? Ella respondió: Depende de lo guapas que sean”.

Fátima, amiga de Clara y también abogada, 35, casada y con dos hijos, es la otra cara de la moneda y explica en el fondo lo mismo, aunque en sus palabras no haya ni un resto de amargura. Ha leído exactamente 15 novelas en su vida, dice, y recuerda el número porque todas ellas las leyó en un lapso de seis meses, cuando tenía 17 años, como parte, casi, de un experimento. 

Lo explica con sencillez: “En un momento dado me di cuenta de que, aunque nadie de mi entorno leía, entre la gente un poco más mayor, no quedaba bien decir ‘no leo’, ni confesar que no tenías ni idea de quién era García Márquez o Henry Miller, así que me los leí. Me gustó hacerlo, no estuvo mal, era interesante”. Después, Fátima fue a la universidad, estudió Derecho, se colocó y no volvió a leer ni una línea que no fuese necesaria para su trabajo. “No me hace falta. Soy independiente, gano dinero, me he casado y, si quieres que te diga la verdad, las conversaciones en mi ambiente van sobre cualquier cosa menos sobre cultura. Alguna ‘peli’ de George Clooney y punto”. (El Confidencial)

LA JUSTICIA EN ESPAÑA












UN EURO NO ES NADA PERO LA INJUSTICIA, MUCHO.

LA SALA de lo Civil del Tribunal Supremo acaba de condenar a Unidad Editorial y a Pedro J. Ramírez, director de EL MUNDO, a pagar un euro a Baltasar Garzón por lesionar su honor con una serie de comentarios y opiniones a raíz de su actuación en el caso del ácido bórico en 2006.

Un euro es una suma insignificante, pero evidentemente lo de menos es la cuantía de la sanción, que tiene un valor simbólico. Lo sustancial es que el Supremo considera que este periódico se ha excedido en sus juicios sobre Garzón, lo cual rechazamos de plano.

Todas y cada una de las expresiones de los titulares, editoriales, artículos del director y de los columnistas por las que nos han condenado entran dentro de la legítima libertad de expresión y valoración de los hechos, reconocida en numerosas sentencias del Tribunal Constitucional y del propio Supremo.

Para que los lectores puedan juzgar, las expresiones contenidas en la demanda que Garzón considera injuriosas son: que sus decisiones fueron un «montaje judicial», que puso «una trampa a los peritos», que «actuó con mala fe procesal», que «linchó a tres víctimas inocentes» y que maniobró para «esconder una caza de brujas desatada en Interior» por el 11-M. En sendos artículos de opinión, Jiménez Losantos calificaba su proceder de «barbaridad legal» y Erasmo -seudónimo del difunto José Luis Gutiérrez- decía que el juez «interroga como un nazi».

Todos esos juicios de valor estaban justificados por la narración de unos hechos que la propia sentencia califica de «veraces» y que para nada se referían a la vida privada de Garzón ni le atribuían conductas delictivas o reprobables, más allá de las legítimas críticas a su actuación como juez.

Pues bien, si el Supremo condena a Unidad Editorial a pagar un euro, también debería autocondenarse a una suma tal vez superior por las expresiones que sus propios magistrados de la Sala de lo Penal utilizan en las resoluciones contra Garzón. Así en el auto de absolución sobre su investigación de los crímenes del franquismo, los magistrados le reprochan «un abuso de sus facultades jurisdiccionales» y de recurrir a «construcciones formales que no existen en el Derecho».

En el escrito del juez que archiva la causa del Santander y considera probado un delito de cohecho que ha prescrito, se dice que «actuó por gratitud hacia las dádivas» de Botín y que puso en marcha «una metodología recaudatoria en su propio beneficio». Y en su condena por las escuchas ilegales, que «sus prácticas eran propias de regímenes totalitarios» -como el nazi, ¿no?- y que «buscaba la verdad a cualquier precio», entre otras lindezas.

La sentencia contra EL MUNDO contradice también los criterios del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que absolvió a Otegi por llamar «torturador» al Rey y al proetarra Castells por decir que el Gobierno de González y el PSOE instigaban la comisión de actos terroristas y «la eliminación física» de los disidentes.

El MUNDO ha sido medido con otro rasero, tal vez porque era fácil condenarle por un euro. Pero como la injusticia es un precio inaceptable para un periódico que se ha distinguido por hablar claro y llamar a las cosas por su nombre dentro de un estricto respeto a la ley, recurriremos en amparo ante el Tribunal Constitucional.
(e-Pésimo.Auxiliar 1/El Mundo)

VIOLENCIA E IDEOLOGÍA
















VIOLENCIA E IDEOLOGÍA.




En 1996 la policía se presentó en una cabaña, en el Estado de Montana, y detuvo a Theodore Kaczynski, conocido como Unabomber. Se había dedicado, desde 1979, aproximadamente, a enviar paquetes bomba a personas destacadas en la consolidación y perpetuación del sistema. O sea, de la sociedad capitalista. Consiguió que algunos de los periódicos más importantes de USA publicaran su ‘Manifiesto’. En algunos de sus párrafos, dice:




‘.. Abogamos por una revolución contra el sistema industrial... Tan sólo somos capaces de bosquejar las medidas generales que deben tomar quienes odian el sistema industrial... Su objetivo no será acabar con el gobierno, sino con la base económica y tecnológica de la sociedad’.



Fijémonos ahora en una de las frases del libro ‘Educación para la Ciudadanía’, de C. Fernández, P. Fernández y L. Alegre, editorial Akal. Por supuesto, no pretendo decir que compartan las actitudes violentas de Unabomber. Pero si dejamos aparte la violencia, ambos coinciden en algo. Ambos están aterrados ante el gran peligro que representa el sistema capitalista. Dicen estos autores:





"El capitalismo es como un tren sin frenos que se acelera cada vez más. Camina, sin duda, hacia el abismo’.



¡Es terrible! Tal vez los jóvenes (y no tan jóvenes) griegos pensaban en algo parecido cuando descargaron su rabia contra casi todo. A las 20.00 horas del sábado 6 de Diciembre de 2009, un grupo atacó un furgón de la Policía en Atenas en el barrio de Exarchia. Uno de los agentes del furgón atacado respondió lanzando una granada de humo, y otro realizó tres disparos de advertencia, según informó con posterioridad la Policía griega. La versión del agente es que realizó dos disparos al aire y el tercero al suelo. Habría sido esa bala la que rebotó e impactó en el pecho de Andreas Grigoropoulos, de 15 años de edad, y la que le provocó la muerte horas después en el Hospital. Sea como sea, la justicia griega tendrá que esclarecer este dramático asunto y decidir acerca de las eventuales responsabilidades penales de los implicados.




Pero la cuestión a tratar es el de la llamada ‘violencia antisistema’. O sea, tratar de entender los destrozos, cócteles Molotov, incendios, saqueos y ataques a la autoridad. ¿Fue por el joven muerto? Se habla, también, del malestar por las reformas económicas, de las inseguras perspectivas laborales de los jóvenes y de la corrupción política. ¿Fue, también, por esto o hay más?




A mediados del siglo XIX, el marxismo era la ideología revolucionaria más arraigada y con mayor influencia. Pero a pesar de los vaticinios de Marx y a pesar de la alienación (real o supuesta), la mejora de las condiciones materiales de vida (que ya se hacían visibles a finales de siglo) facilitaron el avance del reformismo. Aunque, en su momento, Eduard Bernstein (el llamado padre del revisionismo) fuese derrotado y Lenin saliera victorioso.




Pero el reformismo no es tan apasionante ni divertido como la revolución. A pesar de que el ‘socialismo realmente existente’ ha sido derrotado por los hechos, la ideología revolucionaria y anticapitalista sigue diciendo las mismas tonterías, como si no hubiera pasado nada. Como si el comunismo no tuviera más de cien millones de muertos sobre sus espaldas. Pero sigue habiendo oyentes apasionados.




Y no se trata solamente de ‘jóvenes airados’. El teólogo de la liberación, Leonardo Boff ha dicho, por activa y por pasiva, que todos los males se deben al capitalismo. Y que la liberación consiste en la supresión del capitalismo. ¿Cómo se consigue? Mejor no sigamos.




Pasemos al variopinto mundo de los antiglobalizadores. Aquí hay de todo. Jóvenes, viejos, sindicalistas, ecologistas, artistas y un variado repertorio de enfurecidos antisistema. Por supuesto, los hechos tampoco interesan. Por ejemplo, los países pobres lo serían, dicen ellos, a causa de la malvada mundialización. Pero ¿cómo se explica que Burundi y Tanzania sean pobres y Bostwana ySwazilandia no lo sean? Porque las dos últimas naciones se abrieron al malvado comercio internacional y mejoraron sus condiciones de vida. Por supuesto, no basta abrirse al mundo para salir de la pobreza. Pero no se puede salir de la pobreza encerrándose en sus fronteras, e interviniendo políticamente en el mercado. O sea, rechazando la liberalización económica. Por el contrario, véanse los resultados de la liberalización en China y la India. Aunque nada es perfecto. Lo sabemos.




En fin, hablando de números. Como dice el economista J. Norberg, entre 1965 y 1998, el ciudadano medio del mundo ha multiplicado casi por dos sus ingresos, de 2.497 a 4.839 dólares ... El repunte ha sido aún superior en el 20% más pobre del mundo, que en ese mismo periodo pasó de 551 a 1.137 dólares de promedio de renta, o sea, más del doble.




Esto se ha conseguido con el malvado capitalismo. ¿Qué pueden ofrecer los antisistema? Ideología. Y en muchos casos, violencia. ¿Por qué violencia? Porque la frustración la favorece. Llegan a creer sus propios sueños. Pero estos sueños nunca se materializan. Entonces, intentan acelerar el proceso. Quieren hacer de partera de la historia. Sin embargo, los resultados son decepcionantes. Más pobreza y violencia. No hay propuestas positivas que tengan sensatez y factibilidad porque rechazan el reformismo. Quieren el ‘todo o nada’. Una solución radical. Mañana por la mañana. Y ya conocemos los resultados.




Pero no se trata sólo de la economía capitalista, malvada y opresora. También lo es la cultura. La cultura es, para mucha gente de izquierdas, un gran sistema represivo. No es casual que el pensamiento de izquierdas haya tendido a ‘comprender’ (y en ocasiones a justificar) los comportamientos delictivos. De ahí que muchos vean en la violación de normas, ‘actos de resistencia’ ante la opresión. Porque, dicen, el ‘verdadero’ culpable sería la sociedad capitalista. Esta ‘comprensiva actitud’ cubre desde los terroristas a Bonnie and Clyde.




Así lo creen muchos y no necesariamente analfabetos. Michel Onfray, dice en ‘Antimanual de filosofía’: ‘Es verdad que el esclavo ha existido siempre, y no solamente a partir del momento en que el capitalismo liberal tomó las riendas del destino de Occidente y más tarde del planeta’. Así pues, ¿cómo nos podemos extrañar de que los ‘esclavos’ se rebelen, de vez en cuando, como ya hiciera el famoso Espartaco? ¡Qué menos que tratar de romper las cadenas que nos oprimen! ¡Hay que resistir frente a Matrix! ¿Será esto lo que ha pasado por sus cabezas antisistema?


Sebastián Urbina.

(Reposición/Enero 2009)

ENFERMOS DE IDENTIDAD

 

 

 En la foto pueden ver al gran líder catalanista separatista, Oriol Junqueras con la cara de felicidad que da decir mentiras que provocan las risas del respetable público. Llevan más de treinta años mintiendo y han llegado a creerse sus propias mentiras. Claro que ellos no me dan pena. Lo siento por los niños. Hace décadas que los están manipulando de manera sistemática. No tienen  perdón.

¿Qué podemos pensar de una cuadrilla así? Pues que llevan a Cataluña y los catalanes por un mal camino. Pasen y lean algunas de las mentiras catalanistas más socorridas.

Y no se olvide de comprar productos catalanes. En agradecimiento.


1 - La voluntad de los catalanes cambia el marco legal

Sostiene el líder de ERC que la «voluntad democrática» de los catalanes está «legitimada para cambiar el marco legal». Cataluña no tiene competencias para modificar la estructura del Estado español. Es como si Andalucía aprobara la salida de España de la OTAN.

2 - Cataluña es soberana para decidir su futuro

La presión de ERC ha permitido que la Declaración aprobada por el Parlamento autonómico califique a Cataluña como «sujeto político y jurídico soberano». Pero el artículo 1 de la Constitución establece claramente que «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado».

3 - La UE aceptaría un nuevo Estado catalán

Junqueras asegura que cuando era eurodiputado en Bruselas se decía que Cataluña necesitaba «un mandato democrático». Sin embargo, diversos dirigentes europeos han advertido ya de que los tratados de la UE no contemplan la admisión de una región desgajada de su Estado.

4 - Presión fiscal en beneficio de las familias

El republicano defiende el impuesto sobre depósitos bancarios que contempla el acuerdo firmado con CiU, para beneficiar a las familias. Sin embargo, no se garantiza que esa tasa repercuta en los pequeños inversores. Recuperar el impuesto de sucesiones o gravar los pisos vacíos en un momento de parón inmobiliario también afectará a las clases medias.

5 - El déficit fiscal justifica la independencia

Madrid, la comunidad autónoma que más aporta, tan sólo recibe del sistema de financiación el 17% de lo que recauda, frente al 60% de Cataluña. Es decir, que Cataluña ingresó 4.300 millones más que Madrid, pese a que particulares y empresas madrileñas aportaron a las arcas públicas 2,4 veces más que los catalanes. (ABC).