lunes, 25 de julio de 2016

BALEARES:FINANCIACIÓN.



No estamos tan mal financiados
Joan Font Rosselló


“Baleares, segunda comunidad que más aportó y novena en financiación en 2014”, así, de esta guisa, con el tono reivindicativo acostumbrado, la prensa del archipiélago ha titulado las conclusiones extraídas del estudio que la Generalitat de Cataluña ha realizado en torno a la liquidación de la financiación de dos años atrás. Nada nuevo bajo el sol, ni en el tono de la prensa ni tampoco en los datos. El estudio no aporta nada que no sepamos ni hayamos dicho antes. Si situamos el promedio nacional en los 100 puntos, en 2014 Madrid fue la comunidad autónoma que más recursos per cápita aportó al sistema (137,5 puntos), seguida de Baleares (119,5 puntos) y de Cataluña (117,6 puntos). Por otra parte, y situando de nuevo el promedio en los 100 puntos, la comunidad de Madrid fue la que menos recursos per cápita recibió (sólo 80,3 puntos, nada menos que 19,7 por debajo de la media), Baleares fue la novena en recursos recibidos (99,4 puntos, prácticamente en la media) y Cataluña la décima (98 puntos, a dos puntos de la media). Traducido en euros por habitante, cada madrileño aportó 2.830 euros al sistema de financiación y recibió sólo 1.872 euros. Cada catalán aportó 2.422 euros y recibió 2.196 euros. Cada balear aportó 2.460 euros y recibió 2.229 euros, o sea, aportó 231 euros más de los que recibió. Si multiplicamos estos 231 euros por el censo balear de 2014 (1.101.794 personas) las Islas aportaron 255 millones más de lo que recibieron, lejos, lejísimos –incluso añadiendo el “maltrato” en inversiones del Estado a cargo de los PGE– de las estratosféricas cantidades que los nacionalistas suelen manejar en su afán por exagerar el “expolio”. Hasta aquí los datos.

¿Cómo hay que interpretar estos datos? Madrid sigue siendo la comunidad peor tratada, con mucha diferencia, por el modelo de financiación actual. Cataluña y Baleares están a la par. Aportan más de lo que reciben, siendo como son dos autonomías con gran capacidad recaudatoria, pero lo que reciben está prácticamente en la media, en los 100 puntos. Por lo tanto, si evaluamos la financiación vigente desde el punto de vista de “estar en la media”, Baleares y Cataluña apenas tienen motivos para protestar. Dos años atrás, en 2014, José Ramón Bauzá y Artur Mas tuvieron casi los mismos recursos que el resto de presidentes autonómicos para hacer frente a los servicios educativos, sanitarios y sociales de Baleares y Cataluña, respectivamente. Ese es el correlato de estar casi en la media.

Quiero recordar que no siempre ha sido así, al menos para el caso balear. Con el anterior modelo de financiación (2001, Aznar) Baleares estaba unos 15 puntos por debajo de la media. O sea, Jaume Matas (2003-2007) o Antich (1999-2003, 2007-2011) tenían bastantes menos recursos que el resto de presidentes autonómicos a la hora de conformar sus presupuestos anuales. Entonces sí podíamos hablar de un agravio real al que se puso fin gracias al nuevo modelo (2009) sellado por Carles Manera y Rodríguez Zapatero. Manera siempre se ha mostrado muy orgulloso de la mejora lograda con el modelo vigente ya que, al margen de algunos inconvenientes como la liquidación diferida de algunos fondos, permitió terminar con el agravio que históricamente habíamos sufrido los baleares por el simple hecho de ser baleares. Efectivamente, no teníamos los mismos recursos para educación, sanidad o servicios sociales que el resto. No olvidemos que con Gabriel Cañellas de presidente, Felipe González creía que aquí atábamos los perros con longanizas. Para que se hagan una idea de cuál era el agravio de Baleares hasta 2009 decir que era similar al que sufre ahora mismo la comunidad de Madrid. Ahora, en cambio, seguimos aportando más de lo que recibimos, es cierto, pero recibimos los mismos recursos que el resto de autonomías de régimen común, lo que nos permite cubrir los frentes de gasto en igualdad de condiciones que el resto.

Cambia la cantinela. Sin embargo, esta no es la impresión que se trasluce de los titulares de la prensa de las islas. No es que la prensa mienta, simplemente destaca lo que, imbuida del victimismo acostumbrado, le conviene para acentuar la sensación de que “Madrid” nos sigue “expoliando”. Efectivamente, en el titular Baleares, segunda comunidad que más aportó y novena en financiación en 2014” se está utilizando torticera e implícitamente un criterio distinto al que yo he aludido antes para evaluar el actual sistema de financiación. Hasta hace relativamente poco el deseo de Cañellas, Matas, Antich o Manera era “estar en la media”. Se conformaban con eso, nada más. Pues bien, ya estamos en la media (99,4 sobre 100), punto arriba punto abajo. Y este hecho no lo constata únicamente este último informe de la Generalitat sino todos los estudios, de Fedea, de FAES o del Banco de España, que se han efectuado al respecto. ¿Y ahora qué? ¿Por qué siguen llorando nuestros políticos? Lloran porque quieren gastar más y “ya” no les basta con lo que reciben. Repito, pese a las mejoras sustanciales que se han producido, “ya” no les basta. De ahí que Armengol –y detrás de ella, todos los demás– esgrima otro criterio para mejorar la financiación: la “ordinalidad”. Antes la cantinela para mejorar los recursos era “estar en la media”. Ahora es la “ordinalidad”. Armengol quiere que si Baleares es la segunda en aportar (119,5 puntos), también sea la segunda en recibir. Armengol querría pasar de los 99,4 puntos actuales, o sea, de estar prácticamente en la media (100 puntos), a recibir “bastante más” que la media, por ejemplo, situarse en los 115 puntos. De este modo, la diferencia entre lo que aportamos y recibimos disminuiría.

El criterio de la “ordinalidad”, perfectamente legítimo por otro lado, se compadece poco con la redistribución de la riqueza que predican los socialistas. Sin decirlo, están asumiendo el mismo principio que sostiene que si un rico paga más impuestos debe recibir mayores prestaciones y servicios. No menos ni iguales servicios, sino más. Todo lo contrario de aquella famosa máxima de Karl Marx, tan socialista, que afirmaba aquello “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. Conscientemente o no, Armengol predica todo lo contrario de aquello que ha predicado siempre su partido. Y de hecho, no es difícil aventurar el San Quintín que va a estallar en el seno del PSOE nacional en cuanto Armengol y Miquel Iceta se atrevan a plantear la “ordinalidad” como el criterio básico para cambiar el modelo de financiación vigente. Los andaluces, los aragoneses o los extremeños se les van a echar a la yugular. La división del PSOE está servida. Una nueva muestra de que la farmacéutica de Inca no piensa como una dirigente de izquierdas en un contexto español y de solidaridad redistributiva entre españoles. Piensa como una nacionalista reciclada –que sólo admite la solidaridad dentro de su nacioncilla– a mayor gloria de su supervivencia política.





INDICACIONES EDICION

1.- los entrecomillados “...” deben ir en cursiva cuando lo edites.
2.- En cambio, “maltrato”, “Madrid” y “expoliando” (indicado en azul) deben ir entre comillas. Poner algo entre comillas indica dudas de que sea verídico