miércoles, 27 de julio de 2016

MIENTEN COMO CATALANISTAS.





 MIENTEN COMO CATALANISTAS.

LA VERGÜENZA DE LA ENCUESTA DEL CEO DE LA GENERALITAT.

Un símil sencillo de la última encuesta del CEO (Centre d'Estudis i Opinió) de la Generalitat es que son cocineros discretos pero, está muy claro, no tienen ni idea de elegir los ingredientes de sus preparados. Bien por perfecta ignorancia de los productos base para una buena encuesta, o bien, la más razonable, por la manipulación consciente de sus ingredientes. Cocinar una paella solo con garbanzos puede quedar bien, pero no es una paella.

En una encuesta como la del CEO hay tres elementos clave a tener en cuenta: último recuerdo de voto, fuente de conocimiento de los encuestados y distribución territorialidad equitativa. Quien sabe de estadísticas y encuestas conoce que hasta con un número pequeño de encuestados el resultado puede tener desviaciones aceptables. Eso sí, si la muestra es buena. El caso del último CEO con 1.500 encuestados podría haber sido, si hubiera cumplido esas premisas, una muestra correcta
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Pero, como veremos, los tres factores claves han sido claramente ninguneados. Dando, por ello, una visión no ya equivocada sino totalmente manipulada en los resultados finales. Asistimos no solo a la prostitución consciente de una encuesta sino a un grave atentado contra cualquier forma decente de gobierno. Una aberración en un sistema democrático. Vean, lean y perdonen el atrevimiento, lloren.

El CEO ha encuestado al doble de personas que se informan por TV3 de las que hubieran sido adecuadas para una muestra representativa

El primer punto citado como clave es el recuerdo de voto en las últimas autonómicas. El resultado en los encuestados es claro. Al PP el 3,5%, al PSC el 12% y a C's el 7,1%. Pero los datos reales en esas elecciones fueron respectivamente el 8,5%, el 12,7% y 17,9%. Es decir, sobre una base real de los llamados partidos constitucionalistas del 39% en la encuesta son representados solo por el 22%. Es decir, se ha seleccionado una franja de población no representativa de los votantes en las últimas elecciones. No por un 1%-2%, sino por un escandaloso casi 18%.

El segundo punto es también conflictivo. Preguntan a los 1.500 entrevistados cuál es su fuente primaria de información política. Los datos de la encuesta son brutales. Un 43,4% en TV3 y un 4,1% en el canal 3/24 de la misma casa. En total, un 47,5%. Preguntamos en voz alta, ¿es tan masivo el consumo de TV3 en Cataluña? 

Vamos a los datos. La audiencia global en TV3 se mueve sobre el 11%. En los informativos el TN mediodía dispone de una cuota del 30%, mientras la del nocturno es del 19%. En fin de semana desciende al 26% y aumenta al 20% a la noche. Como media estamos sobre un 23% de audiencia en informativos. Un desvío con los encuestados de 24 puntos porcentuales. El CEO ha encuestado al doble de personas que se informan por TV3 de las que hubieran sido adecuadas para una muestra representativa.
Las comarcas más proclives a la independencia tienen un porcentaje superior al que deberían tener por población.

Por último, y no menos importante, el factor territorial. Aquí los números cantan en la misma dirección. Aquellas comarcas con un alto índice de votante independentista son sobreencuestadas. Por ejemplo, en Osona deberían haber encuestado al 2% de la muestra y son un 2,9%. Berguedà un 0,5% de la población de Cataluña pero son seleccionados nada menos que un 1,7% de la encuesta. Por su parte, comarcas con voto menos independentista son infravaloradas. El Barcelonès que representa a un 29,6% de la población es reducido al 28,7. El Baix Llobregat (10,7%) solo es representada por el 9,1% de las encuestas. Y así con todas las comarcas. Las más proclives a la independencia tienen un porcentaje superior al que deberían tener por población. Todo lo contrario que las menos proclives.

Estos tres simples parámetros demuestran que el CEO no se ha cocinado como algunos pueden pensar, sino que, peor aún, se han cambiado los ingredientes de la cocina. La muestra no es la Cataluña real, y se ha manipulado para que los resultados sigan una dirección. Existe casi un 20% de diferencia entre los votantes reales y la muestra del CEO.

Hemos dicho alguna vez que este período de Cataluña pasará a la historia como una gran vergüenza de manipulación colectiva. En territorios serios estos tres datos contrastables serían demoledores. Cualquier lector y cualquier partido político serio, no esos de la oposición dedicados a mirar hacia otro lado, pedirían una investigación urgente sobre el mal uso de fondos públicos para prostituir una encuesta como la del CEO. El director del CEO debería urgentemente dar explicaciones sobre esta grave situación.

No solo ante la sede parlamentaria, sino también ante los ciudadanos. Las manipulaciones burdas son propias de regímenes totalitarios. El caso que nos toca y la ceguera de los partidos de la oposición constatan que Cataluña sigue por el mal camino. La mentira, las falsedades, y sobre todo el odio constante de aquellos que no pueden admitir que en su día los números no salieron como querían.

Esperemos que algunos partidos de la oposición sepan leer y pedir responsabilidades por este nuevo atropello.

La muestra de CEO es una auténtica vergüenza. Una sinrazón indigna de un país democrático. Estamos hablando de desviaciones en factores claves en un momento especial como el actual. Casi el 25% en algunos aspectos. Son elementos básicos para cualquiera que en su vida haya realizado o participado en un estudio sociológico. Esta claro pero que en nuestra Cataluña si algo echamos de menos, y cada vez más, es no solo la falta de dignidad democrática sino sobre todo la falta de profesionalidad. Una falta que encima es bien pagada con el dinero de todos. Catedráticos y profesionales sumisos al poder incapaces de abrir la boca. 

Esperemos que algunos partidos de la oposición sepan leer, y sepan pedir inmediatas responsabilidades sobre este nuevo atropello vergonzoso a todos los catalanes. Porque fuera el resultado que fuera, este engaño masivo en la elección de la muestra del CEO es, ante todo, una violación y un ataque contra Cataluña. Un odio enfermizo a las decisiones libres de sus ciudadanos. 

(Carles Enric López/Crónica Global.)