jueves, 26 de noviembre de 2009

¡NO PASARÁ NADA!






¡NO PASARÁ NADA!


Con la Constitución democrática de 1978 se cerró una guerra y se inició otra. De esta última nos empezamos a dar cuenta ahora. El editorial conjunto de la prensa nacionalista da cuenta de ella. Comenzó modosita con la falsificación progresiva de los traspasos de competencias a las comunidades autónomas. Nadie la frenó. Como un niño consentido, el nacionalismo ha abusado de la predisposición del Estado a comprender sus reivindicaciones. Ahora no duda en cuestionarlo.

Estamos en guerra desde hace 30 años y todavía no nos hemos enterado. El Estatuto ha sido su última batalla. Si se consolida, será una cordada más y más segura para coger aire, amarrar los asideros, y desde esa seguridad, intentar una nueva cordada hacia el soberanismo pleno.

Retrocedamos a la Transición. El objetivo del Título VIII de la Constitución fue integrar las reivindicaciones nacionalistas mediante el traspaso de competencias a las comunidades autónomas. A la luz del Estatuto de Cataluña y del acoso de sus políticos contra el Tribunal Constitucional, es evidente que se ha fracaso en el intento. Lejos de reducir las desavenencias, se han radicalizado. Ha llegado la hora de admitir el error de ceder para reducir las tensiones. Sólo ha servido para envalentonar a los más necios. Los nacionalistas no son integrables. Muy al contrario, aprovecharán el papanatismo del Estado para hacer tiempo y crecer. Y crecer para lo peor. Si no son integrables, defendamos nuestro derecho como nación. Sin ir a rebujo de sus ocurrencias y chantajes. La ley es para todos. También para ellos.

Los ciudadanos españoles deben tomar conciencia de esa evidencia. Hace treinta años que vienen preparando la demolición del Estado. Ellos la llaman la búsqueda del encaje en España. Zalamerías en espera de ocasión propicia. Quien a estas alturas no se haya dado cuenta o mire para otro lado, acabará lamentándolo.

España constitucional, la España de los ciudadanos libres e iguales en derechos y obligaciones, ha de recuperar la autoestima. Cataluña no es una nación, ni siquiera es una comunidad autónoma si atendemos a quienes la controlan. En realidad es el nombre con que se denomina a una nueva aristocracia. La oligarquía nacionalista. Una aristocracia que se ha apoderado de instituciones políticas, instituciones educativas y culturales y han convertido los medios de comunicación en su correa de transmisión: "En Cataluña es donde hay más promiscuidad entre políticos y periodistas", acaba de sentenciar uno de los tótem mediáticos de TV3, Josep Cuní. La editorial conjunta de 12 periódicos y 3 radios lo evidencia.

Es esa nueva aristocracia catalana quien llama a arrebato contra el Tribunal Constitucional. Conviene tenerlo claro. "No sólo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición", advierte la editorial conjunta de la prensa nacionalista. Advertencias que saben a amenazas. La omertá, el pensamiento único. La nueva aristocracia. "No renunciaremos al Estatuto que nos permitirá prosperar nacionalmente", advierte Montilla en la toma de posesión del Consell de Garanties Estatutàries. Palabras propias de un aristócrata que cree estar por encima de la ley.

Mientras tanto, deberían escuchar algunas evidencias: esa oligarquía político mediática no es Cataluña, es el poder oligárquico de Cataluña. De los 938 municipios catalanes, sólo 130 se han plegado a los independentistas para colaborar con el referéndum de marras. 650.000 habitantes de los 7.500.000 ciudadanos de Cataluña. El Estatuto lo votó sólo el 49,42% de todos los catalanes (1.881.765 votaron sí, 528.472, no y 135.990, en blanco). Un total del 36% de la población de Cataluña con derecho a voto.

No se asusten, todas las bravuconadas que estos últimos días lanzan contra la legitimidad del Tribunal Constitucional son salvas similares a los disparos de tejero en el Congreso de los Diputados. Pretenden amedrentar. Gutiérrez Mellado, el ministro de Defensa, no se dejó intimidar. Conocía el ruido de las balas de fogueo.

Si el Tribunal Constitucional cumple con su deber y recorta el articulado inconstitucional del Estatuto, en Cataluña no pasará nada. ¡Nada! ¡No pasará nada! Y no pasará nada porque esta aristocracia que confunde a los nacionalistas con todos los catalanes, aún no se ha dado cuenta de que sólo protestan los Quijotes. Y en Cataluña ya sólo hay Sanchos. No se revelan contra las multas lingüísticas, pero tampoco lo harán contra la sentencia del Tribunal Constitucional. Sea la que sea.

Ahora bien, si el Tribunal Constitucional salva su contenido actual o deja a la interpretación política su articulado, la vida en Cataluña se hará irrespirable para la mayoría de la población y pronto, cuando el nuevo Estatuto fermente, la capacidad del Estado para frenar la deriva separatista será inútil. Aún hay tiempo, pero el tiempo se agota. (Antonio Robles/LD)

¿DIGNIDAD O CHANTAJE?







LA DIGNIDAD DE CATALUNYA.

La práctica totalidad de los diarios cuya línea se determina en Catalunya publican hoy un editorial titulado “La dignidad de Catalunya” en el que se pide a los magistrados del Tribunal Constitucional que respeten el nuevo Estatut por ser fruto de un doble pacto político (Parlament de Catalunya y Cortes Generales), sancionado por los ciudadanos en las urnas.

Publican el editorial, doce diarios: La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Avui, El Punt, Segre, Diari de Tarragona, La Mañana, Diari de Girona, Regió 7, El Nou 9, Diari de Sabadell y Diari de Terrassa, en una iniciativa que puede calificarse de inédita en la historia de la prensa catalana.

De los diez jueces con derecho a voto, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición sobre la renovación de un organismo definido recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero como el “corazón de la democracia”. Un corazón con las válvulas obturadas, ya que sólo la mitad de sus integrantes se hallan hoy libres de percance o de prórroga. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre el Estatut de Catalunya. Por respeto al tribunal -un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo- no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la sentencia.

La definición de Catalunya como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de “símbolos nacionales” (¿acaso no reconoce la Constitución, en su artículo 2, una España integrada por regiones y nacionalidades?); el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Catalunya, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia.

No nos confundamos, el dilema real es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de esta. No sólo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador.

El Tribunal Constitucional, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado (un PP que ahora se reaproxima a la sociedad catalana con discursos constructivos y actitudes zalameras). El Alto Tribunal va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio de régimen a finales de los años setenta transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad, plenamente insertas en la compleja supranacionalidad europea y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del viejo Estado nación. Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga.

Hay preocupación en Catalunya y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación. Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad. Los catalanes pagan sus impuestos (sin privilegio foral); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre; afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varios idiomas oficiales en la Unión Europea, una lengua que en vez de ser amada, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial, y acatan las leyes, por supuesto, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico. Estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa.

Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que el Tribunal Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos -que no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo-, recordando que no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia. Volvemos a recordarlo: el Estatut es fruto de un doble pacto político sometido a referéndum.

Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de los jueces, pero nadie que conozca Catalunya pondrá en duda que el reconocimiento de la identidad, la mejora del autogobierno, la obtención de una financiación justa y un salto cualitativo en la gestión de las infraestructuras son y seguirán siendo reclamaciones tenazmente planteadas con un amplísimo apoyo político y social. Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable.

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EL PRONUNCIAMIENTO CATALÁN. Jorge de Esteban.


El autor advierte que ejercer coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional es un delito tipificado en el Código Penal- Recuerda que un Gobierno de González derogó un artículo que vigilaba la constitucionalidad de los proyectos de Estatuto

Nuevamente el presidente de la Generalitat de Cataluña, apoyado por su Gobierno tripartito, ha vuelto a ejercer una clara coacción y amenaza sobre el Tribunal Constitucional, con el evidente objetivo de que éste no declare la inconstitucionalidad del Estatut, tanto total como parcialmente. Igualmente, el presidente de CiU, Arturo Mas, habla ya de la posibilidad de un frente común de los partidos catalanes ante una sentencia adversa.

Esto es: los partidos catalanes, excepto el PP, se han pronunciado contra una sentencia que todavía no existe, al estilo de lo que hacían los militares en el siglo XIX cuando no estaban conformes con el Gobierno de turno. Ahora bien, en el siglo XIX y principios del XX, no había en España un auténtico Estado de Derecho como el que alumbró la Constitución de 1978. En consecuencia, lo que está pasando ahora, jurídicamente hablando, es mucho más grave que aquellas célebres asonadas militares.

Tan grave, que la acción de los miembros del Gobierno catalán constituye presuntamente un claro delito tipificado en nuestro actual Código Penal, como ya recordé en estas páginas hace unos meses, tras la injuriosa ofensiva nacionalista del verano, dirigida a amedrentar al Tribunal Constitucional. Vuelvo a recordar así lo que dice su artículo 508.2: «La autoridad o funcionario administrativo o militar que atentare contra la independencia de los Jueces o Magistrados, garantizada por la Constitución, dirigiéndoles instrucción, orden o INTIMIDACIÓN relativas a causas o actuaciones que estén conociendo, será castigado con la pena de prisión de uno a dos años, multa de cuatro a 10 meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos a seis años». Sólo hace falta, pues, que el Ministerio Fiscal o cualquier particular a través de la acción popular denuncie semejante atropello, que, por lo demás, es un comportamiento reicidente.

En definitiva, como señala el artículo 9 de la Constitución, «los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico». Sin embargo, el presidente de una comunidad autónoma, el cual incluso formó parte anteriormente del Gobierno de España, parece ignorar este mandato constitucional. Por otro lado, la excusa que con más frecuencia arguyen los nacionalistas catalanes para no aceptar una sentencia adversa para ellos (y no para Cataluña) consiste en que los 10 Magistrados del Tribunal Constitucional que la emitirán no pueden ir contra una norma, como es el Estatuto, que no sólo ha sido aprobada por el Parlamento de Cataluña y por las Cortes Generales, sino también y, con mayor razón aún, por el pueblo de Cataluña a través de referéndum.

Semejante argumento, dejando al margen las magras cifras de participación en el mismo y, por tanto, en su aprobación -legalmente válidas mientras no se establezca un porcentaje mínimo de participación mediante reforma de la trasnochada ley del Referéndum actualmente vigente-, no resulta convincente por dos razones fundamentales. La primera, como señalé ya aquí, porque la Constitución es la primera de las normas del Estado, por encima de todas las demás, y fue aprobada en Cataluña por el cuerpo electoral catalán, además de por el de toda España. Por consiguiente, es claro que un referéndum parcial y limitado para aprobar una ley orgánica o Estatuto, territorialmente acotada, no puede prevalecer nunca sobre una Constitución que fue aprobada por un referéndum de alcance general. Luego no es de recibo contraponer la legitimidad de una ley territorial a la de una institución, como es el Tribunal Constitucional, que fue adoptado en el seno de una Constitución aprobada por todos los electores de España, incluidos los catalanes.

Ciertamente, se arguye también, en este sentido, que el Estatuto aprobado por el cuerpo electoral catalán -y que está vigente desde hace tres años- no puede ser ya amputado por el Tribunal Constitucional, y que éste, por tanto, no debería ejercer el control sobre él. Ya he explicado por qué es así, pero para contentar a los que sostienen esa posición, habrá que recordarles que los Gobiernos del Partido Socialista son los que han provocado este galimatías jurídico que no acaba de desentrañar el Tribunal Constitucional por dos razones.

En primer lugar, porque fue un Gobierno de Felipe González el que derogó un artículo clave del desarrollo autonómico, como era el 79 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, en donde se establecía el control previo de constitucionalidad para los proyectos de Estatutos, antes de que entrasen en vigor. Es más: se hacía una mención especial respecto a los que se exige -según el artículo 151.2 y 3 de la Constitución-, que sean sometidos, una vez aprobados por las Cortes, a referéndum en el territorio de la comunidad autónoma en cuestión.

De esta manera, se conseguía un doble objetivo. Por un lado, que no fuesen declarados inconstitucionales cuando ya estuviesen surtiendo efectos jurídicos. Y por otro, que en el caso de los proyectos de Estatuto del artículo 151, el control debería hacerse, para no defraudar al cuerpo electoral respectivo, antes de que se celebrara el referéndum exigido.

Al suprimirse torpemente este artículo, se estaban sembrando las futuras discordias que hoy ya han germinado. Las consecuencias son que en estos tres años se han aprobado muchas disposiciones de desarrollo del Estatuto, y no resultara fácil, en su caso, dar marcha atrás. Pero si se quiere buscar a los responsables de todo este embrollo jurídico-político, no se debe achacar la culpa al Tribunal Constitucional, sino al PSOE (o PSC), del cual forma parte el presidente de la Generalitat y otros miembros de su Gobierno. Por supuesto, cada uno debe de cargar con sus propios pecados. Pero en ningún caso recaerán sobre el Tribunal Constitucional si, como parece y es lógico, declara inconstitucional el engendro jurídico del Estatuto, inspirado irresponsablemente por Zapatero: primero con una frase que pasará a la historia («Apoyaré la reforma del Estatuto de Cataluña que apruebe el Parlamento de Cataluña» ) y posteriormente alentando también su puesta a punto en unas veladas maratonianas compartidas con Arturo Mas en La Moncloa, donde ambos hicieron mangas y capirotes con el proyecto de Estatuto como si fuese una larga partida de mus y tras las cuales ambos aparecieron como ganadores al margen del Parlamento.

Todos los augurios hacen deducir que la sentencia es inminente, aunque personalmente dudo que a quienes corresponde se les ocurra hacerla pública antes del 13 de diciembre, fecha en la que comienza el concurso de independentismo de muchos pueblos catalanes. Sea como fuere, dentro del Tribunal hay algún magistrado, y no miro a nadie, que se empeña en ir filtrando a la prensa los flujos y reflujos de los interminables debates, lo que es algo gravísimo. Mientras tanto, el singular ministro de Justicia que tenemos ha vuelto a afirmar que el Estatuto es constitucional, porque entre otras cosas «fue aprobado por la mayoría de los representantes legítimos del pueblo español». Se sorprende uno de que este señor sea catedrático de Derecho Constitucional, porque todas las leyes en España son aprobadas «por los representantes legítimos del pueblo español» y, sin embargo, querido ministro, muchas de ellas son expulsadas, en todo o en parte, del ordenamiento jurídico por el Tribunal Constitucional. Pero da la impresión de que en España los políticos no leen ni conocen la Constitución, que es la norma en donde se contienen las reglas del juego político y que obliga tanto a tirios como a troyanos.

De hecho, con motivo del próximo día de la Constitución, el presidente del Congreso de los Diputados se ha dirigido a los portavoces de los grupos parlamentarios para que se elabore una lista de personajes famosos que lean en la cámara diversos artículos de nuestra Norma Suprema. Me parece una idea loable y, por tanto, quiero simplificarle la tarea al presidente Bono, indicándole los personajes que merecen más este honor: todos los miembros del Gobierno tripartito de Cataluña, empezando por su presidente Montilla, los nueve jueces que han sido nombrados para formar parte del Tribunal Constitucional de bolsillo que se acaba de crear en Barcelona, los dirigentes de CiU y, por último, no vendría mal que leyesen también muchos artículos los miembros del Gobierno de España, empezando, claro está, por su presidente. Tal vez así se acaben enterando todos ellos de lo que dice la Constitución, la cual festejaremos el próximo día 6, cuando precisamente arrecien las amenazas del pronunciamiento catalán.

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LA CATALUÑA DE ZAPATERO. Luis María Ansón.

POR UN PLATO de votos, Zapatero vendió la primogenitura española, cuando, en plena campaña electoral, tuvo una ocurrencia y prometió a los políticos catalanes que respaldaría la reforma del Estatuto de Cataluña, siempre que estuviera votado por una mayoría de relieve. Una macroencuesta demostró que ni al 5% del pueblo catalán le interesaba la reforma estatutaria. Pero los políticos la llevaron al Parlamento regional y la aprobaron por el 85%. Era un Estatuto abiertamente anticonstitucional que los barones socialistas, al llegar el texto al Congreso de los Diputados, acotaron certeramente haciendo que Zapatero se envainara sus promesas. ERC se rebotó. CiU decidió votar que sí, aunque anunció públicamente para que no hubiera lugar a dudas: «Este Estatuto es sólo un peldaño más hacia la independencia de Cataluña». Que se reformara el Estatuto no interesaba ni al 5% de los catalanes y, tras dos años de propaganda y parafernalia, no acudió a votarlo ni el 50%. En una buena parte de las naciones democráticas hubiera quedado deslegitimado. El Estatuto sólo interesaba de verdad a la clase política de Cataluña, que quiere mandar más. Esa es la pura verdad.

Tras la criba del Congreso de los Diputados, los artículos eventualmente anticonstitucionales que permanecen en el Estatuto están pendientes de sentencia del Tribunal Constitucional que se retrasa y retrasa, acosados los magistrados de forma coactiva y a veces brutal por los políticos catalanes. Entre tanto, la operación secesionista continúa imparable su marcha. Este periódico tuvo el acierto de llevar a su primera página anteayer la creación del Tribunal Constitucional de Cataluña y una soflama del presidente de la Generalidad, el socialista José Montilla, contra la Constitución de todos. Si el Tribunal Constitu-cional de España no se hinca de hinojos ante el espíritu y la letra del Estatuto, vino a decir Montilla, destrozaremos la Constitución.

Ésta es, en fin, la Cataluña de Zapatero. Con la educación y los medios de comunicación en manos de los secesionistas, las concesiones zapatéticas sólo puedan conducir, y en un plazo tal vez no demasiado largo, al desafío final de la independencia. «Se aprobó el Estatuto y aquí no pasa nada», ha declarado varias veces el presidente circunflejo con su inevitable sonrisa. Claro, a plazo inmediato, no pasa nada. A medio y largo plazo sí van a pasar muchas cosas. Están pasando ya.

El problema de fondo, además, no radica sólo en la Cataluña de Zapatero sino en la España de Zapatero. Para algunos de los intelectuales que forman el think tank monclovita, la Historia de España es una vergüenza y la unidad de la nación, inspiradora de la actual Constitución, una desgracia abismal. No sé ahora, porque la presidencia del Gobierno enseña mucho y hay que dar a Zapatero el beneficio de la duda, pero hace diez años la España que tenía en la cabeza el líder socialista era una República confederal formada por los Estados de Galicia, País Vasco, Cataluña, Baleares, Canarias, Gibraltar y Andalucía. El resto es el País Español. Una fórmula, en fin, entre la Suiza cantonal y los Balcanes.

Que los dibujantes de este proyecto de España se van a tropezar con muchas dificultades está claro. Que un país con cinco siglos de unidad nacional tiene mucha capacidad de resistencia, parece evidente. Que Zapatero el embustero caerá algún día, a pesar de las facilidades que le da Rajoy para permanecer, resulta más que probable. Pero también es un hecho que la Cataluña de Zapatero camina hacia la secesión y que, salvo las apelaciones de Rosa Díez, los grandes partidos se dedican a sus intereses electoreros de pitiminí sin el menor proyecto para hacer frente a lo que se avecina.

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ZAPATERO SIENTE "MUCHO RESPETO" POR EL EDITORIAL (LD)

Vidal Quadras: "Rajoy tiene que actuar, las cosas no son normales en Cataluña"

En declaraciones a LD, Alejo Vidal Quadras exige a Rajoy que se quite la venda y pase al ataque político ante "la gravedad de la situación" en Cataluña. Denuncia, además, el clientelismo de los medios firmantes. Zapatero siente "mucho respeto" por el editorial contra el TC.

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LA DIGNIDAD DE ESPAÑA.

De Edurne Uriarte (el 26/11/2009 a las 11:37:30, en Nacionalismo, 11 Visitas)
El editorial ultranacionalista de varios periódicos catalanes es un mazazo tremendo para quienes hemos creído firmemente en el Estado de las autonomías, para quienes siempre hemos defendido la España descentralizada con los más amplios derechos y poderes para sus autonomías. Y es un tremendo mazazo porque las élites de algunas de esas autonomías, las vascas, antes, las catalanas, ahora, se han embarcado en un inquietante proceso de deslegitimación de la España autonómica y de las reglas mismas de nuestro sistema democrático.



Y cuando sectores importantes de las élites catalanas olvidan la sustancia de las reglas democráticas, lo que esté en juego es, quizá, la dignidad de España. La dignidad de España como democracia, como nación política de ciudadanos en los que reside la soberanía. Porque el editorial de los periódicos catalanes o las manifestaciones previas de algunos políticos e intelectuales olvidan la sustancia esencial del debate sobre el Estatuto: que la soberanía reside en el pueblo español, en los ciudadanos españoles. Que no existen dos soberanías confrontadas, Cataluña y España, sino únicamente una, la soberanía de España con sus instituciones correspondientes, el Tribunal Constitucional, entre ellas.



Sabemos que, lamentablemente, los partidos nacionalistas jamás han aceptado esa premisa básica de la democracia. Pero que sectores no nacionalistas, sea el PSC o determinados periódicos, se sumen ahora a esa rebelión contra el Estado quiere decir que se están poniendo en peligro las reglas y acuerdos sustanciales de nuestro sistema democrático y que esto podría llevar a una crisis irremediable del Estado de las Autonomías.



Hay una parte que yo suscribiría del editorial de los periódicos catalanes, aquella donde se dice que “no sólo están en juego éste o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacifica transición”. En efecto, también yo creo que está en juego el espíritu de 1977, pero en un sentido muy diferente al expresado por los periódicos catalanes. Lo que está en juego es el espíritu de esa inmensa mayoría de los españoles que apoyó la Transición y la Constitución y que ahora asiste al abandono de aquellos pactos por parte de algunas élites catalanas. Si se imponen la confrontación y la deslealtad alentadas desde Cataluña, ¿qué nos queda de la España de las autonomías?

CHANTAJE CATALANISTA.




Jueves , 26-11-09
Doce diarios catalanes publican hoy un editorial conjunto en defensa del Estatut en el que subrayan la expectación por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) y advierten: "Si es necesario la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable".

Los principales rotativos catalanes que se han sumado a esta iniciativa inédita son El Periódico, La Vanguardia, Avui, El Punt, Diari de Girona, Diari de Tarragona, Segre, La Mañana, Regió 7, El 9 Nou, Diari de Sabadell y Diari de Terrassa. "La dignidad de Cataluña" es el título del editorial conjunto en el que se recuerda que el TC lleva tres años de "lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y erosionado su prestigio".

Recuerdan los rotativos catalanes que con la esperada sentencia sobre el Estatut será la primera vez, desde 1977, que el alto tribunal se pronuncie sobre "una ley fundamental refrendada por los electores".

El TC "ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una 'cuarta Cámara'", según este editorial en el que se recuerda que de los doce magistrados que componen el tribunal, "sólo 10 podrán emitir sentencia", ya que Pablo Pérez Tremps fue recusado y Roberto García-Calvo ha fallecido.
Además, subraya el artículo, de los diez jueces, "cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición".

Tras recordar los "puntos de fricción" del debate, como la definición de Cataluña como nación, el catalán y las relaciones entre el Estado y al Generalitat, advierte que "una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles". "Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española", se asegura en el artículo editorial.
Los rotativos consideran que con la sentencia del TC está en juego "el espíritu de 1977" que hizo posible la transición española y expresan su temor de que se esté preparando "un verdadero cerrojazo institucional".

En este punto, recuerdan "uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga". Advierten de la preocupación que hay en Cataluña sobre esta cuestión y afirman: "Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (...) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una sonada e imposible uniformidad".
En el editorial se subraya la aportación catalana a la economía española, "sin privilegio foral", y la importancia de su lengua, "sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial". "No estamos -advierten los rotativos- ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad", y aseguran que, aunque no quieren presuponer un desenlace negativo, Cataluña seguirá reclamando el reconocimiento de su identidad, un mejor autogobierno y financiación y un salto cualitativo en las infraestructuras.(Efe I-Madrid/ABC)
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LA DIGNIDAD MAL ENTENDIDA.


Esta grave irresponsabilidad de la prensa subvencionada catalana pone de manifiesto, una vez más, que la casta política (casi toda) utiliza las reglas de la democracia cuando le conviene y las rechaza cuando no le beneficia. O sea, jugadores de ventaja. Tramposos y chantajistas que se esconden y se enrollan en la bandera catalana para esconder sus vergüenzas. Como ya hiciera el Muy Honorable Pujol.



El problema es si el 'Muy Sonriente' lo va a permitir. Cuando fué el propio Presidente el que dijo que aprobaría lo que saliera del Parlamento catalán. ¿Cómo se puede tener un gobernante tan irresponsable? De todos modos, diga lo que diga ZP, la tarea del Tribunal Constitucional es revisar la constitucionalidad de las leyes y las decisiones institucionales. Veremos si están a la altura o si están metidos en el lodazal de las componendas.



En todo caso, la aceptación, total o casi total, del Estatuto, supondrá la ruptura de la Constitución y una quiebra de los esquemas de relación entre Estado y Autonomías. Si se acepta, por ejemplo, la bilateralidad, España y el Estado español quedarán difuminados en el interior y en el exterior. Con perniciosos efectos políticos y económicos. Sin contar con la animadversión del resto de España, que saldría muy perjudicada si se aprueba tal Estatuto.



Claro que Cataluña, en una situación de privilegio que creará fuertes reacciones en contra, tiene una bomba de relojería en su casa. La población musulmana y bereber alcanza entre un mínimo de un 16 ciento de la población catalana total. Teniendo en cuenta que la tasa de natalidad entre catalanes y musulmanes/bereberes es de 1 a 8 (décima más o menos), la probabilidad de que se bailen sardanas islámicas, no es remota.



Pero los políticos catalanistas lo quisieron así. No deseaban inmiogración sudamericana porque hablaban español (la lengua de Franco) y fomentaron la que tienen. Recordemos que ya se han ofrecido mezquitas para celebrar referendos. Ilegales, por supuesto. Saben lo que hacen.


Sebastián Urbina.
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PERIODISTA DIGITAL.

El nacionalismo catalán ha lanzado un órdago al Tribunal Constitucional en forma de editorialazo La siempre servil prensa catalana publica en su edición de hoy un editorial conjunto, bajo el título de 'La dignidad de Catalunya', un cúmulo de falsedades con pinceladas de victimismo apoyado por una prensa monolítica en manos de una casta burocratizada.

Con grandes dosis de hipocresía, aseguran que "los acontecimientos han empujado a actuar al TC como una cuarta cámara" cuando en realidad el TC cumple la función institucional que precisamente le han encomendado los millones de ciudadanos que votaron la Constitución.

Luego, se desgarran las vestiduras porque "está en juego... el espíritu que hizo posible la pacífica transición", cuando lo cierto es que han sido los promotores del Estatut, dejando al margen -como recuerda el editorial de El Mundo titulado "Es imposible decir más falsedades con peor intención en menos espacio"- a la media España representada por el PP, los que quebraron ese consenso.

  • Encima, advierten que "lo pactado obliga", soslayando el control de legalidad que es la última obligación de toda sociedad democrática.

Los oligarcas catalanes ponen el grito en el cielo por la "dignidad de Catalunya" cuando lo único que pretenden es controlar con mano de hierro a la sociedad catalana a través de un Estatuto diseñado para alejarla del resto de España aun a costa de truncar el orden constitucional y el modelo de convivencia democrática.

LA GENUFLEXIÓN DE LOS MEDIOS CATALANES

El editorial aparece hoy reproducido en las portadas de doce diarios catalanes --'La Vanguardia', 'El Periódico', 'Avui', 'El Punt', 'Segre', 'Diari de Tarragona', 'La Mañana', 'Diari de Girona', 'Regió 7', 'El Nou 9', 'Diari de Sabadell' y 'Diari de Terrassa'-- ante la sentencia que el TC "puede estar a punto de emitir" sobre el texto autonómico y muestra su inquietud ante la posibilidad de que ésta tenga un carácter fuertemente restrictivo.

ALTA EXPECTACIÓN

"La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta cámara, confrontada con el Parlament de Cataluña, con las Cortes Generales y con la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas", defiende el texto.

Se advierte de que la sentencia final sobre el Estatut pretenda ser un "cerrojazo institucional" e intente cercenar "de raíz" la complejidad española" y alerta de que "una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones "irreductibles".

  • "Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia", indica el editorial.

Tras recordar que cuatro de los doce magistrados del TC han agotado su mandato y todavía no han sido sustituidos, otro ha sido recusado y el último falleció, los doce diarios catalanes argumentan como "puntos de fricción más evidentes" del debate la definición de Cataluña como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de "símbolos nacionales", el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Cataluña, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat.

AVANCE O RETROCESO

Señala además que el dilema real en este asunto "es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de ésta" y recuerda que no sólo están en juego "este o aquel artículo" sino "la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición". "Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador", indican.

En este punto, los doce diarios catalanes recuerdan que el TC, con su sentencia, no estará decidiendo únicamente "sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado" sino "sobre la dimensión real del marco de convivencia español".

  • "Están en juego --inciden-- los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: 'Pacta sunt servanda'. Lo pactado obliga. Hay preocupación".

"CRECIENTE HARTAZGO"

El editorial subraya además el "creciente hartazgo" existente en la sociedad catalana "por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad".

El texto, que señala que el asunto que el TC tiene entre manos "no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo", recuerda al TC que "no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia

CONTRA AMPLIACIÓN ABORTO.









Cerca de 4.500 científicos, académicos y juristas, contra la ampliación del aborto que hoy se debate en el Congreso

Representantes de más de 2.500 científicos, más de 1.500 juristas y unos 200 reales académicos se reunieron ayer en Madrid, convocados por la organización Derecho a Vivir (DAV), para, a través de tres manifiestos diferentes, defender la vida y, sobre todo, realizar un llamamiento a los diputados que, a partir de hoy, debatirán en el Congreso la nueva ley del aborto. Así, más de 4.000 intelectuales españoles de reconocido prestigio pidieron a los parlamentarios que «voten en libertad y en conciencia», atendiendo, no a la disciplina de voto que imponen los partidos, sino «a lo que demanda una sociedad que ya se ha manifestado en encuestas y manifestaciones diversas totalmente en contra de la nueva ley del aborto».
Ínigo Urien, en representación de los firmantes del Manifiesto elaborado por los juristas, destacó que con la nueva ley se «va a romper la tradición jurídica de la defensa del más débil. Los legisladores deben considerar cuando voten si es lógico anteponer el derecho a matar que se le quiere conceder a la madre, al derecho a la vida del no nacido».
La voz de los científicos, que en su día elaboraron el Manifiesto de Madrid que aclaraba que la vida comienza en el mismo instante de la concepción, fue la del catedrático de microbiología. César Nombela. Para este eminente científico «negar que la vida humana es un continuo, sólo es oscurantismo», porque «el aborto no es interrumpir nada, sino que significa acabar con una vida y eso está en contra de la ética y de la justicia».
«Éticamente inaceptable»
Nombela, que integra el Comité de Bioética de España y que en su día fue el único de sus miembros que votó en contra del informe favorable a la ley del aborto emitido por dicho organismo, aplaudió y suscribió la rectificación realizada por el vicepresidente del mismo, Carlos Alonso Bedate. En un comunicado, Alonso retiró ayer públicamente su apoyo a un proyecto de ley al que calificó de «éticamente inaceptable».
Nombela aplaudió «la claridad y la oportunidad» con la que Bedate había impugnado la reforma y recordó que «la opinión cualificada del vicepresidente del Comité de Bioética descansa en la evidencia de que hay una vida humana singular y distinta desde el momento de la concepción, un hecho que la comunidad científica admite hoy sin controversia, porque tenemos datos de los que carecíamos hace doscientos años».
Finalmente, la doctora Gádor Joya, presidenta de DAV, celebró que el próximo debate parlamentario arroje «al fin, luz y taquígrafos» después de una fase de elaboración por parte del Gobierno «caracterizada por el sectarismo ideológico y la falta de transparencia». Concretamente, hoy se discutirán las cuatro enmiendas a la totalidad de devolución presentadas por PP, UPN, UPyD y CiU. (Domingo Pérez/ABC)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

SOCIALISMO REALMENTE EXISTENTE.






Madrid.- España incumple todos los objetivos que se marcó la Unión Europea para mejorar los sistemas educativos en 2010 e incluso empeora en los más importantes, como las tasas de abandono escolar o el nivel de comprensión lectora, según un informe sobre reformas educativas publicado por la Comisión Europea.

El Ejecutivo comunitario atribuyó los malos resultados de España a la llegada masiva de inmigrantes durante los últimos años, que son más susceptibles al abandono escolar y a tener problemas de comprensión lectora por constituir uno de los grupos sociales más desfavorecidos; y al fuerte crecimiento experimentado por la economía española hasta el inicio de la crisis, que alejaba a los jóvenes del sistema escolar por la facilidad de encontrar un puesto de trabajo y ganar dinero.

Pese a todo, España ha adoptado "reformas importantes" en el sistema educativo durante los últimos años para afrontar los problemas de lectura y de abandono escolar, aunque los resultados de estas reformas no se ven "de la noche a la mañana", según resaltó un responsable del departamento de Educación del Ejecutivo comunitario, Anders Hingel. A su juicio, en el próximo informe PISA podría ya ponerse de manifiesto que estas reformas "han tenido un efecto positivo y han mejorado el nivel de lectura".

La UE se marcó cinco objetivos en materia de educación que deberían alcanzarse como muy tarde en 2010: situar la tasa de abandono escolar por debajo del 10%; reducir al menos un 20% el porcentaje de alumnos con problemas de comprensión lectora; lograr que al menos el 85% de los jóvenes completen la educación secundaria; aumentar en un 15% el número de diplomados en matemáticas, ciencias y tecnologías; y lograr que el 12,5% de la población adulta participe en formación continua.

Por lo que se refiere al primer objetivo, España no sólo no ha logrado reducir la tasa de abandono escolar sino que ésta ha aumentado del 29,1% en el año 2000 al 31,9% en 2008, frente al 14,9% de media de la UE. Únicamente Malta (39%) y Portugal (35,4%) registran peores resultados que España. Los Estados miembros con menos abandono escolar son Polonia (5%), Eslovenia (5,1%) y República Checa (5,6%).

España también retrocede posiciones en materia de comprensión lectora. La tasa de alumnos de 15 años con problemas de lectura aumentó del 16,3% en el año 2000 al 25,7% en 2006 (frente al 24,1% de media comunitaria). En este caso, los farolillos rojos son Rumanía (53,5%) y Bulgaria (51,1%), mientras que la clasificación la encabezan Finlandia (4,8%) e Irlanda (12,1%).

En 2008, sólo el 60% de los jóvenes españoles de 22 años han completado la educación secundaria no obligatoria, muy lejos del objetivo del 85% marcado por la UE y muy por debajo de la media comunitaria del 78,5%. Pero además, el porcentaje ha descendido desde el 66% que se registraba en España en 2000. De hecho, España es el tercer país de la UE con peores resultados en materia de educación secundaria no obligatoria, sólo superada por Malta (53%) y Portugal (54,3%). En este objetivo, los países mejor situados son Eslovaquia (92,3%) y Polonia (91,3%).

Se reduce la inversión en educación

España sí que ha logrado aumentar en un 12,4% el porcentaje de diplomados en matemáticas, ciencia y tecnología entre 2000 y 2007. Pero aún así incumple el objetivo y se sitúa por debajo de la media de la UE (33,6%). Los peores resultados corresponden a Francia (+7,4%) y a Irlanda (-3,6%), mientras que los mejores son Portugal (+164%) y Eslovaquia (+129,9%).

Finalmente, España ha aumentado el porcentaje de población adulta que participa en formación continua desde el 4,1% en 2000 hasta el 10,4% en 2008, aunque en los últimos años la tendencia al alza se ha estancado y tampoco se alcanza el objetivo del 12,5%. Bulgaria (1,4%) y Rumania (1,5%) son los Estados miembros peor clasificados en el ranking, mientras que Dinamarca (30,2%) y Finlandia (23,1%) ocupan las posiciones de cabeza.

El informe de Bruselas evidencia además que la inversión pública de España en educación (4,28% del PIB en 2006) está por debajo de la media comunitaria (5,05%) y además ha permanecido estancada durante los últimos años. Las cifras españolas quedan muy lejos de las de los Estados miembros punteros como Dinamarca (8%), Suecia (6,85%) o Finlandia (6,14%).

En estos momentos, sólo Finlandia cumple ya los cinco objetivos marcados para 2010, mientras que Polonia, Suecia y Eslovenia se encuentran cerca.

Para el conjunto de la UE, Bruselas admite que, aunque se han conseguido avances, no es probable que se alcancen cuatro de los cinco objetivos. De momento, sólo se ha logrado el objetivo de incrementar el número de graduados en matemáticas, ciencias y tecnología.

No se han alcanzado tres objetivos a pesar de los avances logrados: la participación de adultos en el aprendizaje permanente, la reducción del porcentaje de abandono escolar y el incremento del número de jóvenes que finalizan el segundo ciclo de enseñanza secundaria. Además, uno de los objetivos incluso se ha deteriorado desde 2000 en el conjunto de la UE: los resultados en capacidad de lectura de los jóvenes de 15 años. (La Gaceta)

SOCIALISMO REALMENTE EXISTENTE.








Caso
Alakrana
Los GEOs y la unidad de elite de la Guardia Civil no entienden al Gobierno: su currículum incluye 500 secuestros resueltos y tienen un equipo especializado en operaciones en barcos

“No entendemos por qué no se ha echado mano de nuestra profesionalidad y experiencia”. Así resumen agentes de las unidades de elite de la Guardia Civil y la Policía su malestar por que no hayan participado en la operación para liberar el ‘Alakrana’.

Tanto miembros de la Unidad Especial de Intervención (UEI) como del Grupo Especial de Operaciones (GEO) comentan, con cierta decepción, que ambos cuerpos están especialmente entrenados para solucionar secuestros como el que se ha prolongado en aguas Somalia durante 47 días.

Los miembros de ambos cuerpos de elite lamentan que en la célula de crisis que organizó el Gobierno no se encontrara el ministro del Interior. “Podríamos haber aportado mucho”, aseguran.

“No hay excusas”, apuntan agentes destinado en la UEI de la Guardia Civil. El cuerpo de elite de la Benemérita comenta con cierto pesimismo que ellos tienen una unidad especializada en resolución de secuestros en barcos y que nadie en el Gobierno ha contado con ellos para la operación del ‘Alakrana.’

Entre los cometidos de la UEI de la Guardia Civil se encuentra el hacer frente y neutralizar situaciones de toma de rehenes o secuestros en los que se ha localizado su situación, como era el caso del ‘Alakrana’. También se encargan de la detención de delincuentes especialmente peligrosos o agresivos, o en los que casos en que concurran circunstancias especialmente peligrosas.

De hecho, todos los miembros de esta unidad destacan por su especialización en situaciones de alta peligrosidad y riesgo. Desde su creación, la UEI ha resuelto multitud de secuestros, entre ellos varios aéreos. Cabe resaltar su especial implicación en la búsqueda del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, siendo un cabo de esta unidad el primero en acceder al zulo.

Por su parte, el GEO es el cuerpo policial especializado en la liberación de secuestrados o rehenes. Sus operaciones se justifican por el efecto disuasorio, intimidatorio y resolutivo de los integrantes de la unidad, reduciendo el riesgo al mínimo ante una posible respuesta de los delincuentes.

En total, los miembros del GEO han liberado a más de 450 personas desde su creación. Una de sus últimas operaciones fue la liberación de una pareja de cooperantes en la misma Somalia.

Hay que recordar que en el caso del secuestro de las cooperantes, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) del CNP trabajó en estrecha colaboración con la Unidad de Emergencia Consular del Ministerio de Asuntos Exteriores. Todo se resolvió sin pagar rescate.


ESTÁN INVITADOS.

COMPRE PRODUCTOS CATALANES.











PERO SÍ FELICITA EN CHINO, ÁRABE O RUSO

El Ayuntamiento de Barcelona excluye el castellano en el alumbrado navideño

El PP de Barcelona ha denunciado la enésima persecución al castellano que lleva acabo el Consistorio socialista dirigido por Jordi Hereu. Ahora, el Ayuntamiento ha excluido el castellano del alumbrado navideño aunque sí se puedan leer felicitaciones en catalán, ruso, chino, árabe o portugués.

Alumbrado navideño en Barcelona

EL FAISÁN DE RUBALCABA.






El PP exige a Rubalcaba el "mismo celo" con Faisán que con Gürtel

El ministro del Interior ha sido interpelado este miércoles por tres diputados populares en la sesión de control al Gobierno. Ante las cuestiones sobre el "bar Faisán" Rubalcaba a remitido a que hay que esperar a las resoluciones judiciales. A lo que Cosidó le ha respondido que "ya nos gustaría que el celo que tiene con este sumario lo demostrase también en otros".

Ep. Madrid

25-11-2009 (El Imparcial)

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El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró este miércoles que la cinta remitida a la Audiencia Nacional con las grabaciones sobre el Bar Faisán del día en el que se produjo el soplo a la red de extorsión de Eta no está manipulada. Ante las denuncias de cortes de varios minutos en fases claves del vídeo, el ministro aseguró "taxativamente" que "la cinta es correcta".

"Antes de ayer declararon dos policías en relación con la cinta, que dieron cuanta de los problemas de la misma", admitió el ministro, quien, sin embargo, se refirió a un informe remitido por la policía científica al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Según dijo, en ese documento "se dice que no se borró nada". "Taxativamente sí, la cinta es correcta", aseveró.

De este modo respondió Rubalcaba al diputado del PP Ignacio Cosidó, quien le preguntó acerca de si podía garantizar que el vídeo con las grabaciones del Bar Fiasán del día que se produjo la delación no tiene ningún tipo de manipulación. Las asociaciones de víctimas que ejercen la acusación popular en la causa (AVT y Dignidad y Justicia) denuncian que la grabación tiene varios minutos de cortes en momentos clave.

Sobre el resto de preguntas que le formularon sobre la investigación de esta causa en la Audiencia Nacional el ministro se limitó a remitirse a "las actuaciones judiciales que se están realizando en la actualidad en la Audiencia Nacional". "Ya nos gustaría que el celo que tiene con este sumario lo demostrase también en otros", le espetó Cosidó, quien aseguró que "sindicatos y victimas piden la verdad sobre este caso".

"Sólo Rubalcaba y Eta quieren taparlo"
"Escuche el clamor popular, los únicos que quieren tapar el Faisán son usted y Eta, por mucho que se esfuerce no va a poder ocultar la verdad, aunque tenga experiencia en eso", insistió el diputado 'popular'.

Por su parte, el diputado Ignacio Gil Lázaro también cuestionó al ministro por este asunto y en concreto sobre su responsabilidad en los hechos al tiempo que aseguró que el soplo a la red de extorsión de la banda el 4 de mayo de 2006 se produjo para no eclipsar una reunión prevista ese mismo día en el Palacio de la Moncloa entre el presidente del Gobierno y el PNV en el que, según el dirigente del PP, los nacionalistas vascos iban a ofrecer su apoyo al proceso de paz. "La operación no se podía hacer coincidir con esa reunión", expuso.

Gil Lázaro reforzó esta versión recordando que de haberse producido ese día la operación habría sido detenidos un miembro del PNV. El diputado del PP se refería al histórico dirigente de los nacionalistas vascos ya fallecido, Gorka Aguirre, quien llegó a estar imputado en la causa por ejercer supuestamente de correo entre los extorsionados por la banda y el Bar Faisán, donde se cobraban los pagos a ETA.

"Esa teoría que ha dispuesto es sencillamente un dislate", le cortó el ministro, quien acusó al PP de ser "el partido de la doble moral" por criticar las actuaciones policiales sólo cuando van en contra de sus intereses políticos". "Yo creo que sabe mucho de lo que pasó y dudo de que los mandos policiales imputados en la causa actuaran solo bajo su propia responsabilidad", le respondió Gil Lázaro.

El ministro, quien recibió la felicitación de ambos dirigentes del PP por las 34 detenciones de miembros de Segi ayer en el País Vasco y Navarra, aprovechó para replicar que "los 600 policías que ayer participaron en esa operación pertenecen al mismo cuerpo que hace las operaciones que ustedes critican".

SOCIALISMO REALMENTE EXISTENTE.








AHORA LOS MORISCOS.
Miércoles , 25-11-09
UNA vez puesta en marcha, la máquina del absurdo resulta muy difícil de controlar.

Rodríguez Zapatero impulsó una ley de memoria histórica que causa un perjuicio grave al espíritu de concordia propio de la Transición democrática.

Ahora el retrovisor llega hasta 1609, cuatrocientos años atrás, con la intención ridícula de «reparar» los daños ocasionados por la expulsión de los moriscos. El Grupo Socialista ha presentado en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley que pretende un «reconocimiento institucional» de aquella comunidad frente a las injusticias cometidas por causa de la intolerancia religiosa.

El despropósito llega al extremo de crear «vínculos económicos» con las víctimas, con referencia expresa al fanatismo y al racismo como origen de «uno de los más terribles exilios en la historia de España». En plena crisis económica y con un Ejecutivo desbordado por las circunstancias, el PSOE dedica su tiempo y su esfuerzo parlamentario en volver a escribir una historia de buenos y malos, al estilo de la Alianza de Civilizaciones, con la ridícula pretensión de aplicar criterios actuales a determinados acontecimientos que sucedieron en un contexto histórico muy diferente.

El más elemental sentido común exige que los políticos se ocupen de resolver los problemas de los ciudadanos y dejen la historia en manos de los historiadores. Abrir fosas, anular procesos y, en este caso, recuperar una imaginaria memoria colectiva son puras maniobras de distracción que provocan perplejidad -cuando no indignación- en la gran mayoría social.

La expulsión de los moriscos (por cierto, lo mismo que la de los judíos) forma parte de una trayectoria histórica que una sociedad moderna y democrática debe comprender y asumir sin plantear responsabilidades absurdas, ni realizar comparaciones anacrónicas con la actualidad. La mezcla de intolerancia y sectarismo es muy peligrosa cuando alcanza determinados niveles.

Lo mejor que puede hacer el Grupo Socialista es retirar esta iniciativa desafortunada y exigir a sus diputados que no pierdan el tiempo en cuestiones ajenas a su competencia. Lo que procede respecto a la expulsión de los moriscos y cualquier otro acontecimiento histórico es dejar trabajar a los expertos, con criterios de prudencia y objetividad. (ABC)

POLÍTICAMENTE INCORRECTO.


Publicado Miércoles , 25-11-09 a las 09 : 48
En los últimos años la sociedad ha tomado conciencia del grave problema que la violencia doméstica, ejercida por el hombre sobre la mujer, constituye. Año tras año, estadísticas terribles, con decenas de mujeres muertas a manos de sus parejas, sacuden a la opinión pública y centran en el debate en esta lacra, que desde los gobiernos Zapatero se ha intentado atajar a través de la creación de un departamento ministerial específico, el Ministerio de Igualdad que dirige Bibiana Aído, y una ambiciosa Ley Integral contra la Violencia de Género.

Pese a todos los esfuerzos, el fenómeno persiste y es tal su presencia mediática que silencia otro que, por inoportuno, pasa desapercibido: el de los hombres maltratados, varones que son objeto de denuncias falsas de malos tratos o que reciben de ellas maltrato psicológico o incluso físico. La abogada Mercedes Patón está acostumbrada a tratar con esta problemática, cuya existencia reconocen otros juristas que tienen su día a día profesional en los Juzgados de Violencia contra la Mujer. Patón dice que "la ley sólo protege a la mujer, al hombre se le tiene desamparado" y denuncia que "los jueces en estos temas se la cogen con papel de fumar por temor a que la opinión pública se vuelva en su contra y dictan medidas provisionales siempre excesivas.

La ley auspiciada por el Gobierno socialista buscaba terminar con la sangría de los crímenes machistas, pero está teniendo efectos secundarios perniciosos. Patón, que dirige un despacho de abogados especializado en la defensa de hombres maltratados, afirma que "la ley es buena, pero se está haciendo un uso abusivo de ella". Efectivamente, parece que en esta materia se está implantando una cierta mentalidad inquisitorial. Belén, mujer separada,nos cuenta que fue a la Comisaría a denunciar que su ex pareja le había enviado unos mensajes al móvil insultándola. "El policía que me tomó la denuncia me recomendó que cargara más las tintas, que ahora existía un clima muy propicio a este tipo de denuncias. Yo le dije que sólo quería que constara lo que realmente había ocurrido".

«Si la mujer dice que empezó él, el que va detenido es el hombre»pero hay quien sucumbe a la tentación de presentar una denuncia que, por lo general, suele llevar asociadas unas medidas provisionales muy ventajosas.Fuentes jurídicas explican que en un proceso de separación el juez puede tardar en pronunciarse y no siempre está claro en qué sentido. Si media denuncia por malos tratos, lo normal es que llegue la orden de alejamiento y eso implica necesariamente que el varón abandone el domicilio familiar. La abogada Patón se lamenta de que muchos de sus compañeros de profesión son conscientes de estos mecanismos y no dudan en recurrir a ellos. Con todo, al parecer esta no es una tendencia exclusiva de los letrados. "Los abogados y los jueces tenemos mucha culpa de lo que está pasando".

Sin embargo, no son las denuncias falsas la única forma de maltratar a un hombre. "Muchos sufren maltrato psicológico o incluso arañazos y golpes, pero les da vergüenza que se sepa que su mujer les pega. Además, si se animan a ir a la Policía, allí les dicen que se lo piensen bien antes de denunciar porque si la mujer dice que empezó él, el que va detenido es el hombre".

No eran pocos los juristas que dudaron cuando se aprobó la Ley Integral de Medidas para la Protección Contra la Violencia de Género de su viabilidad y constitucionalidad, cuestión esta sobre la que ya se pronunció favorablemente el Tribunal Constitucional. Ahora que el Gobierno ha anunciado su intención de reformarla, de nuevo se han alzado voces críticas, como la del juez de Familia sevillano Fernando Serrano, que vaticina nada menos que "un holocausto" si se endurece la norma.

El debate está servido. ¿Cómo proteger a las mujeres y castigar a los maltratadores sin llevarse por delante todo los derechos de aquellos a quienes aún ampara la presunción de inocencia?(Guillermo Daniel Olmo/Madrid/ABC)
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La respuesta es clara: confíe en Bibiana Aido.

martes, 24 de noviembre de 2009

EL NACIONALISMO ES UN PELIGRO.

¿ES EL NACIONALISMO UN PELIGRO?


En cualquier doctrina hay malas y buenas personas. No se trata pues, de preguntarse si los nacionalistas son un peligro. Es mejor afrontar el problema desde las ideas que, supuestamente, están en la base de una doctrina. En este caso el nacionalismo. Y analizar si constituyen, o no, un peligro. ¿De qué peligro hablamos? Se trataría, en mi opinión, de la libertad. En España, la libertad está más amenazada en las Comunidades dominadas por gobiernos de tendencia nacionalista. Además, el nacionalismo trata de minar, debilitar o destruir un Estado-nación, como el español, con el consiguiente aumento de la tensión y la inestabilidad.

El punto de partida es la nación. Pero la nación no es solamente un territorio, unas personas y una organización jurídico política. Se trata de un ente mítico. ¿Por qué? Porque se supone (por parte de los nacionalistas) que es una entidad que se ha mantenido homogénea a lo largo de los siglos. Es decir, se trata de una especie de animal metafísico. Este es un fenómeno que suele llamarse ‘reificación’. Supone que los hombres han olvidado que ellos son los que han creado el mito, que ellos son los que han creado los significados. El resultado es que este mundo mítico se autonomiza y adquiere un status ontológico independiente, que termina imponiéndose a sus creadores. Esto suele hacerse a través de universos simbólicos, elaborados por sacerdotes especializados en legitimación. La identidad, por ejemplo, se legitima al situarse dentro de un universo simbólico.

Este mito, la nación inalterada en lo sustancial (aunque no se sepa a ciencia cierta qué es lo sustancial), se asienta en una comunidad, también mitificada y distorsionada. ¿Por qué? Porque se supone que ha permanecido igual, en su esencia, a lo largo del tiempo y porque se supone que sus miembros (a pesar de que han ido muriendo y naciendo) forman un todo homogéneo. De ahí la fuerte tendencia de los nacionalistas a hablar en términos colectivos. Por ejemplo: ‘nosotros, los catalanes’; ‘nosotros, los vascos’. Aunque también se dice, ‘nosotros, los extremeños’, no tiene el componente nacionalista que estoy comentando.

Una característica habitual, en los nacionalistas, es la de humanizar su territorio. Esto se debe a que lo han convertido en una entidad mítica y sacralizada. Unas declaraciones de Gregorio Salvador, diciendo que no se puede aprender español en las escuelas, fueron contestadas por Artur Mas, en estos términos: ‘Parece mentira que de vez en cuando salgan estos personajes de la España castiza que insultan la lucha de todo un pueblo’. También contestó, Artur Mas, unas declaraciones de Rodríguez Ibarra sobre financiación y el Estatut. ‘Que deje de insultar a Cataluña’.

Obviamente, un territorio no puede ser insultado o sentirse ofendido. Solamente las personas de carne y hueso pueden sentirse ofendidas, bien por lo que digan de ellas, bien por lo que alguien diga de un territorio, o por otras razones. Pero el propio territorio no se ofende, ni coge la gripe. Es típico, como dije, hablar de los catalanes (en este caso) como un todo. ‘La lucha de todo un pueblo’. Como una especie de tribu indiferenciada. Como si no hubiera autonomía individual y pluralismo. En cualquier caso, ya tenemos los primeros mimbres. Una nación, cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos y que los historiadores (los fiables) contarán como sea conveniente.

La cohesión del grupo tiene que ser, permanentemente, reforzada. ¿Por qué? Porque siempre hay enemigos que intrigan contra la nación. En este sentido, las ofensas y agravios son fundamentales. ¿Para qué quieren independizarse (al menos oficialmente) si no es por las ofensas, abusos y humillaciones? Aquí juegan un papel importante los intelectuales orgánicos. Historiadores, o no. Son los sacerdotes que ejercen el monopolio de la interpretación de los textos sagrados del nacionalismo. O los historiadores oficiales de la comunidad oprimida, cuya historia debe ser aceptada por todos. El que no la acepte será sospechoso. Un ‘extranjero en su país’. Esto supone un importante paso en la uniformización del colectivo, de la comunidad. También implica una más fácil identificación de los ‘traidores’. Pasa algo parecido con los desfiles. Cuando un soldado hace un movimiento ‘que no toca’, se le identifica fácilmente.

Cuantos más agravios, más motivos para sentirse víctima. Más motivos para exigir más. Y motivos para exigir la independencia y vivir, por fin, en auténtica libertad. El fomento y la difusión de los agravios (reales, exagerados o inventados) van de la mano de la ficción comunitaria. Existiría comunidad de ideas, intereses y sentimientos. Si la realidad no se compadece con estas proclamas, se suelen hacer dos cosas. O bien, negar la realidad que no gusta, o bien mostrar que esta realidad ha sido impuesta desde fuera, por los ‘enemigos exteriores’. O desde dentro, por los ‘enemigos interiores’. La conclusión es la misma: hay que restablecer la histórica unidad y cohesión que la comunidad siempre tuvo, en lo esencial, desde la noche de los tiempos.

Pero adaptar la realidad a nuestros fines, supone forzar la realidad. Y forzar la realidad quiere decir intervenir en la libertad de las personas. Esto es lo que hace el nacionalismo. Interferir en la libertad de los ciudadanos para construir la nación idealizada. Pero resulta que esta nación idealizada nunca es plural, sino homogénea. Esto se ve con claridad, por ejemplo, en Cataluña. La sociedad civil es plural, en sentido político, cultural y lingüístico. Pero los planes de normalización tienen por objetivo interferir en este pluralismo.

O sea, interferir en la libertad de las personas en aras del supuesto bien superior de la nación oprimida. El último ejemplo de esta deriva totalitaria, gozosamente aceptada por el Presidente Zapatero, es el de la imposición de multas a las personas que rotulen su negocio en castellano. Este ejemplo muestra la connivencia entre el nacionalismo periférico y la izquierda española. Esta connivencia refuerza el común desprecio por la libertad. En la Comunidad Balear tenemos otro reciente ejemplo. La Consellera de Educación y Cultura, Bárbara Galmés, ha dicho: ‘No estoy a favor de que los padres puedan elegir la lengua de educación de sus hijos’.

Recientemente, el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung criticaba que los políticos catalanes lleven a cabo una ’significativamente creciente... policía de la limpieza lingüística... que una vez reprocharon a Franco y que ellos ahora practican’.

Es inevitable. La lucha por la recuperación del paraíso perdido, la reivindicación de la comunidad idílica lleva, sin remedio, a la discriminación y a la coacción. Es el moderno ‘lecho de Procusto’ utilizado por los nacionalistas (y sus compañeros de viaje) para uniformizar a sus habitantes, miembros de una comunidad espiritual que sacraliza, en este caso, la lengua. Pero podría ser la etnia, u otros signos de diferenciación y de pureza ficticia y originaria.

Rechazar este proceso supone situarse fuera de las esencias patrias. Convertirse en ‘enemigo interior’. Albert Boadella es sólo un ejemplo de lo que digo. Ha tenido que marcharse de Cataluña. A pesar de que es un hijo ilustre. Pero con ideas equivocadas. Más de doce mil profesores se han tenido que marchar de Cataluña en las últimas décadas. Más de doscientos mil vascos se han marchado del País Vasco. No querían. Pero no eran miembros fiables de la tribu. Son los ‘traidores’, los que no se han integrado en la comunidad, cuyos supuestos intereses colectivos son superiores a los intereses de los individuos que la componen.

Como nos recuerda José Díez Herrera, en ‘Los mitos del nacionalismo vasco’, la historia del nacionalismo vasco es una mentira permanente, desde Sabino Arana hasta hoy. Y el PNV un partido totalitario y antiespañol, que no admite una sociedad pluralista como la sociedad vasca. Además, y en virtud de la división social del trabajo, unos ‘mueven el árbol’ y otros ‘recogen las nueces’. ¿Qué hacen los ‘buenos’ nacionalistas? Callan, o miran hacia otro lado. O se marchan del ‘paraíso’.

¿Hay remedio contra esta enfermedad? Los grandes partidos, PSOE y PP han permitido, o ayudado (cada uno con su propia cuota de responsabilidad y salvando a los héroes y heroínas) a esta enfermiza y peligrosa deriva. Sin olvidar a la prensa amarilla y de otros colores. En estos momentos, la política con más sentido de Estado y con valor suficiente para defender la unidad de España (algo que debería ser obvio, además de ser constitucional), la protagoniza Rosa Díez y su partido UPD y, a veces, el PP. En el País Vasco, los políticos dignos han de llevar escolta. En Cataluña, los políticos del PP, UPD y Ciutadans, son tratados por la prensa como ‘anticatalanes’ y sufren un ambiente hostil. En Baleares, Carlos Delgado, el único que no se inclina ante los nacionalistas, es acusado de ‘catalanofobia’. Y de ser facha, por supuesto.

No confío mucho en que los partidos políticos hagan algo. Algo sensato y decente quiero decir. Creo que tendrá que ser la llamada sociedad civil. Sin descartar un deterioro, aún mayor, de la situación. Anuncios ya los hay. El Estatuto de Cataluña, el anunciado referéndum soberanista en el País Vasco este mismo año y el de Cataluña para 2014. En fin, la deslealtad constitucional generalizada de los nacionalistas, consentida por quienes han jurado, o prometido, la Constitución.

No se puede ser tolerante con los intolerantes. Es decir, los nacionalismos excluyentes y liberticidas.

Sebastián Urbina.