miércoles, 7 de enero de 2009

HIJO(A)S DE PUTA






(PD).- “Por cada millón de personas que se manifestaba existían cuatro millones de hijos de puta que callaban sabiendo que iban a votar a Aznar”. Así se expresaba Maruja Torres tras unas elecciones democráticas en el Diario del Barcelonés. Ahora, esta columnista de El País que muestra cada vez que puede su ira contra el PP y la Iglesia, ha recibido el premio Nadal, por su novela "Esperadme en el cielo".

La escritora barcelonesa Maruja Torres ha ganado en la noche del martes el Premio Nadal 2009, dotado con 18.000 euros, por la novela Esperadme en el cielo, escrita en primera persona por una escritora que al fallecer se reúne en el cielo con sus amigos, "Terenci y Manolo" -Moix y Vázquez Montalbán, respectivamente-, junto a los que recuerda sus correrías literarias y la Barcelona de la posguerra, la de su juventud.

El finalista de esta LXV edición fue el vallisoletano Rubén Abella con Libro del amor esquivo, donde la carencia de amor y de felicidad caracterizan tres historias ambientadas en el Madrid urbano.

El Premio Josep Pla 2009 de prosa en catalán también se entregó anoche y fue para el presentador de radio Gaspar Hernández con El silenci, obra en la que Umiko, una japonesa que vivió en un monasterio zen , se traslada a Formentera para combatir un cáncer de un modo muy particular: oyendo en sueños las palabras de un hombre durante toda la noche.

Un premio agridulce

Torres ha asegurado que este premio es "agridulce" para ella, porque si Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán "no estuviesen muertos", ella "no hubiese escrito este libro". En la novela, "divertida" y todo un "canto a la amistad", según su autora, "la muerte fructifica a la vida", porque Moix y Montalbán le piden que viva lo que ellos ya no pueden.

A la velada asistieron personalidades del mundo institucional como el president de la Generalitat, José Montilla, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el delegado de cultura del consistorio barcelonés, Jordi Martí.

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Este es el personal que da lecciones de democracia. Y que, además, se cree moralmente superior. Hay gente así.

1 comentario:

nika dijo...

La izquierda, repartiéndose premios entre ellos. Nada a lo que no estemos ya acostumbrados ¡Son los más mejores! :-P

saludos